lunes, 29 de noviembre de 2010

¡Viva el fútbol! ¡Viva el Barça!

El Fútbol Club Barcelona demolió 5-0 al Real Madrid, su rival de toda la vida, en un partido válido por la liga española en lo que configuró una soberbia demostración de de fútbol.


En la previa se habló mucho del duelo entre Lionel Messi y del marketinero Cristiano Ronaldo, del Madrid puntero e invicto, de la vuelta de José Mourinho al Camp Nou luego de haber eliminado al Barcelona en semifinales de la pasada Champions League. Fue el enfrentamiento de dos estilos: el de Pep Guardiola y el de  Mourinho, el Barça que apuesta más a su cantera de jugadores contra el Madrid que compra todo hecho al inicio de cada temporada.

Los blaugranas tuvieron una actuación soberbia y sacaron a relucir todo su repertorio, reduciendo a su rival a la mínima expresión. Barcelona tuvo la actitud que muestra en cualquier cancha del mundo y que lo dejará seguramente como uno de los mejores equipos de la historia del fútbol mundial; el culé salió a buscar el partido desde el minuto cero y fue siempre al frente en todo momento sin guardarse nada. Barcelona no solo da espectáculo con su juego, sino que se nota que sus jugadores se divierten teniendo el balón bajo la suela y, claro está, los resultados le sonríen.

Andrés Iniesta y Xavi se hicieron dueños del centro del campo y fueron claves, otra vez, en esta sinfonía. Si bien no marcó goles, Messi pidió siempre la pelota para generar juego llegando a meter dos asistencias exquisitas en los sendos goles anotados por David Villa; de nada sirvieron las patadas y actitudes antideportivas con las que los jugadores merengues intentaron anular al rosarino.

Durante los 90 minutos del juego, los jugadores dirigidos por Mou fueron híbridos ante semejante demostración. En su alineación titular, estaban jugadores de élite y de altas cotizaciones... grandes individualidades pero muy lejos de ser un equipo. La tonta expulsión del defensor Sergio Ramos sobre el epílogo del cotejo fue una fotografía de lo que fue el Madrid: impotencia y, peor aún, la poca hombría para aceptar dignamente un derrota.

Cristiano Ronaldo dio una muestra más de que le falta mucho para ser un referente de la historia del fútbol porque, tal como acostumbra y al contrario de Messi, no apareció en una parada clave; CR7 es capaz de pisar la pelota, marcar goles y hacer lujos para bastardear rivales únicamente en los partidos de poca relevancia...

Al término del partido, en la conferencia de prensa, el entrenador portugués fue el único que dio la cara y, en todo momento, intentó desdramatizar expresando "Uno ha jugado al máximo nivel y otro muy mal. Es una derrota, no una humillación. La semana pasada teníamos un punto más y hoy dos menos. Siempre he dicho que el Barça es un producto acabado y al Madrid le falta mucho para serlo".

En medio de tanta mediocridad en el fútbol, ver al F.C. Barcelona constituye un lujo, un placer de cualquier amante de este hermoso juego que es el fútbol. Ojalá queden más temporadas por delante para seguir disfrutando de esta banda de artistas del balompié que dirige Guardiola.

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