lunes, 22 de noviembre de 2010

Rosas, Cristina Fernández y el necesario revisionismo histórico

Al margen de sus motivaciones políticas, la Presidente Cristina Elisabet Fernández se animó a reivindicar la Batalla de la Vuelta de Obligado y, en menor medida, a la figura de Rosas. Bien. En en la Partido de San Pedro (Provincia de Buenos Aires), la primera mandataria presidió un acto para inaugurar el Monumento a los Caídos en Obligado.

El pasado 03 de noviembre, la titular del Ejecutivo Nacional firmó el Decreto 1584 declarando el 20 de noviembre como "Día de la Soberanía Nacional", con carácter de feriado nacional en toda la República Argentina. Aunque, como sucede con la mayoría de los feriados, esta fecha patria quedó reducida a un fin de semana turístico, ya que el cuarto lunes del mes de noviembre de cada año sería un día no laborable.

Allí, la Presidente elogió la gesta que Rosas lideró políticamente y que el General Lucio Mansilla dirigió en el campo de batalla, que enfrentó a las tropas invasoras tanto cuando pretendían entrar (de hecho, lo lograron), como cuando lograron salir del Río Paraná. Sobre esos valientes hombres y mujeres que combatieron contra los marinos ingleses y franceses, la Jefe de Estado expresó "Yo creo que el mejor homenaje que podemos hacer a estos hombres y mujeres en el Bicentenario, a los 165 años de aquella gesta maravillosa, es, precisamente, entender la necesidad de la unidad nacional".

Hasta ahí muy acertadas las palabras de la Sra. Fernández... pero si vamos a la realidad de los hechos, notaremos que el kirchnerismo está lejano de construir la ¿deseada? unidad nacional. ¿Acaso Aníbal Fernández nos invita diariamente a la unidad nacional?... ¿Carlos Kunkel nos habla de concordia? ¿Tal vez Hebe Pastor de Bonafini o Estela Barnes de Carlotto son las que predican la fraternidad entre los argentinos? ¿Luis D'Elia quiere una Argentina para todos? .

Además de contar con la presencia de funcionarios y legisladores del Frente para la Victoria, el oficialismo movilizó a Abuelas de Plaza de Mayo, "La Cámpora" (la pandilla de Máximo Kirchner), "La JP Evita", "La JP Descamisados del Movimiento Peronista Revolucionario" (¿?). Lo que debió ser un acto patriótico y abierto, resultó ser otro acto sectario del kirchnerismo.

A lo largo de nuestra historia, los argentinos hemos estado llenos de confrontaciones, traiciones,  contradicciones y, especialmente, antagonismos.

Bartolomé Mitre fue uno de los principales escritores de la historia "oficial" de la Argentina, la misma que, durante largas décadas, es la que se enseña en todas las escuelas de nuestro país. Muchas veces hemos escuchado eso de que "la historia la escriben los vencedores" y, dado que finalmente las huestes unitarias se terminaron imponiendo, hemos heredado su visión de los hechos. En efecto, de Mitre aprendimos que Sarmiento fue el "Maestro de América" y que San Martín liberó a medio continente; del fundador del Diario La Nación, hemos asimilado que Juan Manuel Ortiz de Rosas fue un tirano y que personajes como Facundo Quiroga y Estanislao López fueron unos villanos, "los malos de la película". En realidad, la historia argentina está llena de mentiras. Mitre olvidó contarnos de muchas cosas como, por ejemplo, que la Revolución de 1810 fue solo liberarse de España para entregarse a Inglaterra

Es cierto que Juan Manuel de Rosas fue un gobernante tan carismático como ególatra que impuso su voluntad por medio de la violencia y la censura. Si bien se dice que Rosas había abrazado la causa federal, hay que decir que muchas de sus medidas tomadas durante sus dos gobernaciones fueron en beneficio de los grandes terratenientes de Buenos Aires a quienes protegió en detrimento de las economías regionales del interior del país; en términos económicos, Rosas fue tan unitario como sus enemigos políticos. Rosas solidificó el modelo agroexportador que, a la postre, nos trajo más dolores de cabeza que satisfacciones a lo largo de nuestra historia.

Pero también fue verdad que "el gaucho de los ojos azules" gobernó también para las clases sociales más relegadas. Dignificó al gaucho, defenestrado por los intelecutales de aquella época; Sarmiento, el venerado "Maestro de América", le escribió a Mitre "No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos esos salvajes". También intentó proteger la economía nacional cuando, en 1835, Rosas sancionó la Ley de Aduanas, que protegía a las materias primas y productos locales, prohibiendo en algunos casos y gravando con altos aranceles en otros el ingreso de la mercadería importada que pudiera perjudicar a la producción nacional, que había languidecido gracias al "libre comercio" que impuso la Revolución de Mayo de 1810 para favorecer los intereses británicos... aunque Buenos Aires se benefició más aún porque cobraba altos aranceles a las exportaciones de las provincias y, a su vez, cobraba un impuesto a las importaciones.

Juan Manuel Ortiz de Rosas
Juan Domingo Perón tiene algunas características en común con Juan Manuel de Rosas: carisma, egocentrismo, buena oratoria, discurso nacionalista y populista (aunque se preserven los intereses de los capitalistas amigos), intolerancia ideológica y censura. Perón no tuvo el coraje de reivindicar la Vuelta de Obligado ni para repatriar los restos mortales del "Restaurador" para no alterar los humores de las potencias mundiales. Fue Carlos Menem el que decidió trasladar el cadáver de Rosas para darle sepultura en nuestro país y llevó su imagen a los billetes de 20 pesos.

Los grandes hombres de nuestra historia fueron seres humanos y no semidioses, como nos enseñan en la escuela... no entiendo el temor que muchos docentes tienen para mostrar las sombras y limitaciones de nuestros próceres. Si nos enseñaran a conocerlos con sus virtudes y defectos, con sus aciertos y errores, no solo que podríamos adquirir una visión más amplia de los hechos, sino que podríamos comprenderlos más y, de ahí, poder rescatar lo bueno que hicieron por la Patria.

Es bueno y necesario repasar nuestra historia indagando, estudiando, investigando. De esta manera, podremos redescubrir nuestra identidad como Nación.

“Llegará el día en que desapareciendo las sombras sólo queden las verdades, que no dejarán de conocerse por más que quieran ocultarse entre el torrente oscuro de las injusticias” (Juan Manuel de Rosas. 1857)

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