miércoles, 6 de octubre de 2010

Maradona como metáfora argentina

D10S.. ¿¿??
¿Hay alguna relación entre el futbolista y el peronismo? Sí, cuando se eligen entrenadores, presidentes o sistemas de características populistas, autoritarias y con pocos pies sobre la tierra, el resultado es el fracaso.

escrito por John Carlin y Carlos Pierini

Se dice con frecuencia que la solución a los problemas de la África subsahariana es la educación; que los recursos naturales abundan y si solo se pudiera proporcionar un buen nivel educativo a la gente el continente despegaría. No necesariamente. Miren el caso de Argentina. Todos los recursos naturales que quieran, una bajísima densidad de población y, a lo largo de la mayor parte del siglo XX, índices escolares que no han tenido nada que envidiar a Europa occidental. Pero hoy, en un país que hace 100 años era uno de los 10 más ricos del mundo, la tercera parte de los recién nacidos están condenados a crecer en la pobreza, si es que logran crecer. Ocho niños menores de cinco años mueren al día debido a la desnutrición en un país que debería ser, como hace tiempo fue, el granero del mundo. Semejante aberración florece en un contexto político en el que a lo largo de más de medio siglo juntas militares han alternado el poder con Gobiernos populistas, corruptos o incompetentes. El actual Gobierno peronista de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (como el anterior, de su marido Néstor Kirchner) es más afín al de Hugo Chávez en Venezuela o al de Daniel Ortega en Nicaragua que a los Gobiernos pragmáticos y serios de Brasil, Chile o el vecino Uruguay donde, por cierto, hoy se consume más carne per cápita que en Argentina. ¿Dónde ha quedado la famosa Justicia Social proclamada hasta el cansancio por el peronismo que ha gobernado la mayor parte del período democrático instaurado en 1983? ¿Cuál es el problema?

El problema es Diego Maradona. O, para ser más precisos, lo encarna, como símbolo, Maradona, el "Diez", "el Dios Argentino", el ídolo nacional por goleada. La idolatría a los líderes redentores, el culto a la viveza y (su hermano gemelo) el desprecio por la ética del trabajo, el narcisismo, la fe en las soluciones mágicas, el impulso a exculparse achacando los males a otros, el fantochismo son características que no definen a todos los argentinos, pero que Maradona representa en caricatura payasesca y que la mayoría de la población, aquella misma incapaz de perder la fe en el peronismo, aplaude no con risas sino con perversa seriedad. El punto de partida es la negación de la realidad. Este es el terreno en el que opera Maradona y en el que su legión de devotos se adentra -como por ejemplo los 20.000 que fueron al aeropuerto de Ezeiza para darle las gracias tras la desastrosa actuación en el Mundial de Sudáfrica- para adorarle.

Esos mismos que disfrutaban como locos con las grotescas actitudes y dichos del ídolo -"¡que la chupen!"- fueron en manada a vitorearlo al llegar a Buenos Aires después de la goleada de 4-0 que Alemania le propinó, expulsando a su selección del Mundial. Presos de la nostalgia, no olvidan nunca que "ÉL" hizo el famoso gol con la "mano de Dios"; o sea que su mano y la mano de Dios son la misma mano. "EL" es uno con "DIOS". La manada entonces, mientras grita para adentro, "¡Si estamos unidos a Dios Maradona compartiremos toda su gloria!", grita para afuera: Maradooooooona, Maradooooooona. Y no olvidemos el dicho nacional, al mismo tiempo jocoso y lleno de convicción, "¡Dios es argentino!".

la cultura popular tampoco le es indiferente a D10S
Diego Maradona fue un monumental jugador de fútbol. Pero la fama justificada no da títulos, ni derechos, ni conocimientos para opinar con absoluta certeza acerca de casi todo y al mismo tiempo desautorizar a todo aquel que no esté de acuerdo con sus ideas. En Argentina, mientras avergonzaba a algunos, hacía gritar de entusiasmo a muchos más. Creían, orgullosos, que unidos al "ídolo" todo el mundo "se la chupaba". En realidad el que se ha chupado todo, desde alcohol hasta cocaína, ha sido Maradona. Nadie lo acusa ni lo maltrata por su triste enfermedad. Solo se trata de señalar su soberbia desconsiderada, de carácter profundamente narcisista, base de sus penosas afecciones del alma, metáfora de la patología crónica de un país.

Hace 15 días Maradona dio su primera entrevista desde la debacle de Sudáfrica. El ex director técnico de la selección argentina, al que se le oyó diciendo minutos antes de aquel partido que su equipo iba a dar una lección de fútbol a los alemanes, no ofreció ni análisis, ni explicación por la derrota, salvo decir que el portero alemán estuvo "muy seguro" y después del 2-0 "nos vinimos abajo". Con un poco de suerte (la magia de la suerte lo abandonó, ¿el otro Dios estaba en su contra?) el partido se hubiera ganado. Culpa por el desastre no aceptó ninguna.

En cuanto a la victoria argentina 4-1 el mes pasado contra el campeón del mundo, España, bajo el mando de un nuevo seleccionador, confesó que prefirió no ver el partido. Claro. Porque ver aquel partido hubiera significado chocarse con la realidad y arriesgar salir del autoengaño enfermizo que le permitió afirmar en la misma entrevista que -avalado por el ex presidente Néstor Kirchner, que en una reunión la semana pasada le "felicitó" por el Mundial- él seguía siendo el candidato idóneo para dirigir la selección. "Daría la vida", dijo, "daría un brazo" por recuperar el puesto.

El fracaso de Maradona en el Mundial fue el espejo del fracaso de Argentina como país. Por un lado, una falta de rigor y humildad en la planificación; por otro, un derroche de los recursos disponibles. Talento sobraba, salvo que por amiguismo, ceguera, populismo patriotero o sencilla idiotez Maradona decidió no convocar a la mitad de los mejores; no solo no explotó los recursos que tenía, no los quiso ni ver. El nuevo seleccionador, Sergio Batista, puso en el campo contra España a cuatro jugadores básicos que Maradona ni siquiera había convocado para Sudáfrica y lo que se vio fue un equipo sólido que hubiera sabido competir contra Alemania, como contra cualquiera en el Mundial. Es decir, el sentido común existe en Argentina; solo que demasiadas veces, obliterado por la luz maradoniana, brilla por su ausencia.

En el sistema maradoniano solamente brilla la ilusión. Dentro de este sistema de pensamiento las cosas terminan no teniendo ni pies ni cabeza. Resultado: fracaso en la vida y arrastrando en el fracaso, en este caso, a la selección argentina, pero también se puede arrastrar a toda una nación. Recorriendo la historia del siglo XX sabemos la potencia destructiva de la ilusión cuando no es contrabalanceada por la realidad terrenal, nunca tan agradable ella como los espejismos de la ficción.

Cuando llevados por la fantasía se eligen directores técnicos o presidentes o sistemas de características populistas, autoritarios y antidemocráticos, con pocos pies sobre la tierra, el resultado inevitable es el fracaso. Un director técnico que no tiene ni ha tenido capacidad para manejar su vida, que además no es director técnico (por preparación) y por lo tanto al titularse así toma las características de un impostor, tuvo como resultado el descalabro de la selección argentina. Puede ocurrir nuevamente algo similar con la Argentina misma si los directores técnicos, léase la pareja que lleva siete años en el poder, siguen el camino compulsivamente repetitivo de la tergiversación permanente de la realidad. El endiosamiento de seres Ídolos-Dioses a los que no se debe criticar, como a Perón, Evita, Maradona, Cristina Fernández o Néstor Kirchner, intocables seres sin errores, lleva al fracaso reiterativo y doloroso que arrastra a millones de argentinos al sufrimiento. El granero del mundo se va convirtiendo en un país lleno además de granos de pústulas creadas por el sistema: fracaso, pobreza, desnutrición, inseguridad, criminalidad, destrucción de las instituciones, ataque permanente a la prensa opositora, ataque a la ley, destrucción de la educación (eso también) y llegamos entonces a que la fantasía de ser un pueblo "protegido" por los Dioses cae en una triste y ridícula realidad.


Muchos se cuelgan del carisma de Maradona


Las sociedades propensas a alimentar estas ilusiones, caen en la seducción hipnótica de líderes de estas características. Son sociedades cerradas, como dice Karl Popper, con un fuerte carácter autoritario, convicciones inamovibles y preponderancia al pensamiento mágico. En estos casos el horizonte de expectativas está absolutamente distorsionado por las ilusiones y las consecuencias se traducen en un sinnúmero de fracasos compulsivamente repetitivos. Decía Albert Einstein que la locura era repetir lo mismo una y otra vez, esperando diferentes resultados. Eso es lo que propone Maradona al reafirmar su derecho a dirigir la selección de fútbol. Al apoyar su estrambótica candidatura, los Kirchner, eso sí, están siendo consecuentes. Ellos también piden, pese al fracaso mundialista de su gestión, como el de los regímenes peronistas que los precedieron, que se prolongue su dinastía en las elecciones generales del año que viene. Es probable que lo consigan. Sería la victoria del pensamiento mágico maradoniano, sobre el que el sol de la bandera argentina nunca se pone.

John Carlin, periodista, vivió 10 años en Argentina; 
Carlos Pierini trabaja como médico psicoanalista en Buenos Aires.

5 comentarios:

Pablo de Córdoba dijo...

El promedio de posición de la Selección Argentina en un mundial fue del 7 puesto.

Considerando que salimos 5 en este último mundial (la mejor posición luego de Italia '90,
http://es.wikipedia.org/wiki/Selecci%C3%B3n_de_f%C3%BAtbol_de_Argentina), creo que, si bien no da indicación mensurable, decir DESASTROSA ACTUACIÓN, y repetir tanto FRACASO (repite la palabra 10 veces el artículo) es desubicado y exagerado.

Saludos

diosesargentino JULIANO dijo...

creo que es buena la metáfora pero también que hay un par de líneas de más, la enfermedad de diego no es como para decir que por eso se fracasó. tantos que tuvieron problemas en sus vidas y salieron airosos.
en lo de los kirchner perfecto.

mario dijo...

Hola Pablo:

Las estadísticas se pueden leer de distintas formas, pero no me parece bueno ajustarse a los resultados.

Por ejemplo, uno puede decir que la de Italia '90 fue una actuación brillante, a juzgar por el subcampeonato obtenido. Pero, a mi gusto, aquel equipo era horrible y solo llegamos a esa instancia con mucha suerte y, más allá de lo que nos hayamos emocionado con los penales de Goyco y el aguante del equipo, no fue merecio ese puesto.

Para el mundial de 2002 se hizo una brillante campaña con Marcelo Bielsa como entrenador y con jugadores que llegaron en gran nivel. Sin embargo, tuvimos la mala suerte de caer en un grupo difícil que, sumados a otros factores, nos hicieron que nos fueramos rapidamente de aquel mundial. Muchos hablaron de fracaso estrepitoso, pero yo evité caer en el burdo exitismo que es nuestra marca registrada.

Es cierto, salimos quintos en el Mundial... pero a quién le ganamos? Además, la clasificación no fue mérito de él, hay que recordar que con Basile se sumaron puntos fundamentales. Lo de Maradona fue un fracaso porque tenía en su plantel nada menos que al mejor futbolista del mundo y no supo rodearlo debidamente. Su tarea fue pura improvisación y se rodeó de aduladores.

Al margen de que no te simpatice la reiteración de la palabra "fracaso", creo que podemos extraer varias verdades de esta nota.

Saludos.




Juliano

Lo de la enfermedad de Diego es un tema de su vida privada. Pero si asumió una responsabilidad, debe ponerle el pecho, sin excusas.


De todas maneras, para mí, la peor droga de Diegote no es la cocaína o la heroína sino el ciego endiosamiento que tanto goza y con el que tanto lucra.

Saludos.

CapItanPorretI dijo...

Muy buena analogia.

Si se analiza a fondo esta conclusión, además de un estudio relevante de la conciencia cívica de la sociedad argentina del 83 en adelante, tengo la sensación que es mas facíl entender porque varios creen que el voto no deberia ser obligatorio.

Saludoos!
Muy buen blog.

mario dijo...

Capitán Porretl:

El mundo K se ha rasgado las vestiduras por este artículo y disparó toda su artillería verbal contra "los intereses" del Diario El País.

Creo que no hace falta estar de acuerdo un 100% con todos los conceptos vertidos en esta nota, pero se pueden rescatar varias verdades, como el obnubilamiento que tenemos por líderes carismáticos como Perón y Maradona. Cuando la educación no se hace extensiva a todo un pueblo, abunda la ignorancia... lo cual es aprovechado por este tipo de líderes... alguien dijo "Alpargatas, sí. Libros, no"

En fin. Gracias por el elogio.

Saludos.

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