viernes, 6 de agosto de 2010

Hiroshima, un grito que no termina

Hoy, 06 de agosto de 2010, se cumplen nada menos que 65 años de que Estados Unidos lanzara una bomba sobre la Ciudad de Hiroshima, en Japón, desatando un infierno en el que murieron aproximadamente 140.000 personas y dejó decenas de miles de heridos.

En medio de la Segunda Guerra Mundial, en el 06 de agosto de 1945, sobre las 7 de la mañana, tres aeronaves atravesaban el cielo japonés, en dirección hacia el sur de la isla principal; las autoridades militares niponas detectaron con sus radares a los aviones enemigos pero, al tratarse tan solo de tres, no sospechaban que se podría tratar de una ofensiva bélica de parte de Estados Unidos. A las 8:15, el bombardero B-29, “Enola Gay”, al mando del piloto Paul Warfield Tibbets, lanzó sobre Hiroshima a little boy, nombre en clave de la bomba de uranio, la cual cayó sobre una Clínica Quirúrgica de la ciudad.

Un terrible estruendo ensordeció a toda la ciudad y, en minutos, se formó una columna de humo que fue elevándose hacia el cielo adquiriendo la forma de un hongo, mientras huían los genocidas a bordo de sus aviones.

Sobre la tierra, la temperatura explosión fue estimado para llegar a más de un millón de grados centígrados, que encendió el aire circundante, formando una bola de fuego de más de 250 metros de diámetro. Dos kilómetros a la redonda de donde explotaron las bombas, todo fue instantáneamente todos los seres humanos, plantas y animales fueron reducidos a cenizas; asimismo, no quedó ninguna estructura edilicia en pie. Las ondas expansivas de la explosión hicieron estallar vidrios de ventadas situadas incluso a 8 kilómetros del lugar de la explosión.

No saciados con este horror, tres días más tarde, Estados Unidos lanzó otra bomba, apodada "Fat Boy" la Ciudad de Nagasaki, provocando la muerte de 74.000 seres humanos, más de 70.000 heridos. Otra ciudad arrasada por el terror bélico.

Pocos días después, ante semejante demostración del poderío bélico de su enemigo, Japón presentó formalmente su rendición incondicional ante los Estados Unidos, país que dispuso la ocupación militar del territorio japonés. Esta también fue una decisión política: las autoridades niponas prefieron cobijarse bajo el ala de Washington, en vez de optar por el comunismo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Esta horrenda ofensiva tuvo como máximo responsable al entonces Presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman. Ante el desastre que ellos ocasionaron, los hijos de Tío Sam esgrimieron estúpidos justificativos para distorsionar la realidad: llegaron a decir que las bombas que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki salvaron las vidas de "miles" de seres humanos porque, según su interpretación de los hechos, de no haberse provocado esa matanza en el sur japonés, la Segunda Guerra Mundial habría continuado por más tiempo; también alegaron que se trataba de una represalia contra el Imperio del Japón por el ataque que los orientales perpretaron contra la Base Militar de Pearl Harbor que ocurrió el 7 de diciembre de 1941, en donde fallecieron alrededor de 2.500 efectivos militares estadounidenses... Al fin y al cabo, pareciera ser que el único terrorismo que tendría justificativo es todo aquel que provenga desde los Estados Unidos.

Lo cierto es que aquella  Guerra Mundial tuvo tres naciones que salieron como vencedoras: la Unión Soviética, Estados Unidos y Gran Bretaña, quienes, de ahí en más, se dividieron en dos al mundo para ejercer su influencia política y económica: el comunismo que capitaneaban los soviéticos y el capitalismo que tenían (y tienen aún) como líderes a estadounidenses e ingleses.

A 65 años de esa tragedia, por primera vez el Gobierno de los Estados Unidos rindió homenaje a sus víctimas. En una gran ceremonia llevada a cabo en la Ciudad de Hiroshima que presidió Tadatoshi Akiba, estuvieron presentes el Embajador de Estados Unidos en Japón John Ross, además de diplomáticos británicos, franceses y de otras 70 naciones.

Por cuestiones de idioscincracia y cultura, Japón pudo salir adelante de aquel durísimo golpe que sufrió. Desde las últimas décadas del siglo pasado y lo que va de este nuevo milenio, Japón es una de las naciones más pujantes del Planeta... y mantiene muy buenas relaciones con los Estados Unidos.

Tibbets murió a los 92 años repitiendo que no sentía culpabilidad alguna por las muertes de Hiroshima y Nagasaki y hasta afirmó que lo volvería a hacer. Hoy en día, los países del "Primer Mundo" como los Estados Unidos de América siguen desarrollando armas nucleares sin ningún tipo de remordimiento. Aún así, sin ponerse colorados, no dudan en señalar a otras naciones como terroristas como Irán y Corea del Norte porque ellos también poseen armamento nuclear.

Lo más doloroso de este caso es que 200.000 vidas que se apagaron en esas dos ciudades japonesas no son impedimento alguno para que el ser humano siga inventando armas de destrucción masiva.Todo vale por el poder.


3 comentarios:

Duende dijo...

Tengo entendido que Estados Unidos nunca pidio perdon al pueblo japones por las bombas, amparandose en que los nipones jamas se disculparon por lo de Pearl Harbor..

Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.
(Albert Einstein)

mario dijo...

Duende:

Muy bueno tu aporte. Saludos.

Anónimo dijo...

A 65 años del ataque

"Nunca me arrepentiré por la bomba de Hiroshima"

Lo afirmó el último sobreviviente del avión

TOKIO.- El último sobreviviente del avión norteamericano desde el que se lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima afirmó que no se arrepiente de nada y que "volvería a hacerlo", en una entrevista publicada ayer, a 65 años del ataque que se cobró la vida de cientos de miles de personas.

En declaraciones al diario británico The Guardian , el capitán retirado Theodore van Kirk dijo sentirse orgulloso de haber formado parte de la tripulación del avión Enola Gay, que tiró la bomba sobre Japón, porque la misión "salvó muchas vidas".

"Nunca me arrepentiré por la bomba de Hiroshima. Si no la hubiésemos tirado, los japoneses jamás se hubiesen rendido. Hubiésemos tenido que invadir el país, y el número de muertos habría sido verdaderamente inimaginable", dijo el ex militar norteamericano, de 89 años, y último sobreviviente del grupo de 11 personas que abordó el Enola Gay el 6 de agosto de 1945.

"Hicimos lo que teníamos que hacer. No sólo para salvar vidas estadounidenses, sino también japonesas", agregó Van Kirk. Unas 140.000 personas murieron en el ataque. Tres días más tarde, Estados Unidos lanzó otra bomba atómica en Nagasaki, que dejó 80.000 muertos más. Japón se rindió el 15 de agosto, lo que puso fin a la Segunda Guerra Mundial.

Lejos de mostrar algún tipo de arrepentimiento o culpa por lo sucedido, Van Kirk contó que él y sus compañeros del Enola Gay sabían desde el día anterior a la misión qué clase de armamento llevaban, y como no podían dormir pasaron la noche jugando al póquer.

"Nos habían advertido que debíamos estar a 11 millas del lugar de la explosión, o la onda expansiva podría destruir el avión. No podíamos imaginar nada peor que tener que lanzarnos en paracaídas luego de lo que le habíamos hecho a la ciudad. Imagínese cómo nos hubieran tratado", señaló. No obstante, añadió que su mayor miedo "era pensar que si la bomba no estallaba, aterrizaría intacta en Japón, y podría ser usada por el enemigo para desarrollar su propia bomba".

Con la presencia por primera vez de representantes de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, se recordó ayer en Japón el 65° aniversario de la bomba atómica en Hiroshima, en un acto que los organizadores esperan que impulse las negociaciones globales por el desarme nuclear. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, abogó "por un mundo libre de armas de destrucción masiva".

Si bien el gobierno nipón expresó su beneplácito por la participación estadounidense en el acto, la reacción de la población fue más ambivalente.

"Los estadounidenses creen que el bombardeo fue razonable, porque agilizó el fin de la guerra. Intentan verlo de una manera positiva, pero fuimos devastados´´, dijo Naomi Sawa, una jubilada de 69 años.

Agencias AP, ANSA, EFE y AFP

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