lunes, 7 de junio de 2010

Un resultado no positivo para Cobos

En medio de su gran confusión política, en el día de ayer, la Unión Cívica Radical celebró elecciones internas en la Provincia de Buenos Aires que, aunque sus propios dirigentes lo negaron una y otra vez, tuvo como punto central un importante capítulo de la disputa por el control de este centenario partido al Vicepresidente Julio César Cleto Cobos y al Diputado Nacional Ricardo Alfonsín.

Con la concurrencia de apenas el 15% de los votantes habilitados en su padrón, el resultado fue una clara victoria para la gente de Alfonsín que logró quedarse con el comité provincial bonaerense. El legislador nacional celebró la victoria con sus aliados y llamó a la unidad radical, llegando a anunciar que trabajará por el retorno de las díscolas Elisa Carrió y Margarita Stolbizer, quienes tiempo atrás dieron el portazo y abandonaron la U.C.R. A decir verdad, está muy complicado que Carrió acepte volver al radicalismo porque el único escenario que esta dirigente antidemocráctica pueda aceptar es ser ungida (sin elecciones internas, claro) como candidata a presidente de los argentinos para el 2011.

Para esta elección, Cobos apostó asociándose a Leopoldo Moreau, "Coti" Nosiglia y Federico Storani, históricos (y desgastados) referentes del radicalismo bonaerense desde el año 1983. Por su parte, Alfonsín busca liderar el renacimiento del partido y, a su vez, capitalizar en beneficio propio el gran prestigio popular que ha ganado su padre luego de haber fallecido. Aunque son casi actores secundarios, los canditados a la presidencia del comité provincial fueron Miguel Bazze, por el alfonsinismo, y Eduardo Santín, por el cobismo.

Esta derrota cayó muy mal en Cobos quien, desde hace tiempo, atesora el sueño de ser el próximo Presidente de la Nación. Después de conocidos los guarismos, el mendocino redobló su apuesta proponiendo una interna abierta en la Unión Cívica Radical para medir fuerzas con Ricardo Alfonsín y decidir democráticamente quien será el candidato presidencial en el 2011. Sin duda, que Cobos haya sido derrotado en el seno de la U.C.R. ha sido festejado en las sombras por el kirchnerismo que sonríe al ver cómo ahora muerde el polvo uno de sus peores enemigos.

Al margen de la adhesión o rechazo que despierte el radicalismo en cada uno de nosotros, es una saludable noticia para la democracia de nuestro país que un partido tradicional se haya animado a celebrar elecciones internas. Desde el año 2002, nos hemos malacostumbrado a ser testigos de cómo los partidos políticos argentinos se han ido disgregando en numerosas agrupaciones personalistas y, peor aún, vaciándose de ideologías.

Que, a pesar de los reveses y dolorosas deserciones sufridos en distintas elecciones, la UCR no se fracture en una agrupación "oficial" y otra disidente es algo totalmente inusual en la política argentina. La UCR no ha renunciado a su tradicional horizontalidad (a veces, excesivamente) en su estructura orgánica y nos ha dado un gran ejemplo que debería ser imitado por otros partidos.

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