miércoles, 30 de junio de 2010

Nuestros jubilados, entre demagogias y ambiciones de poder

A más de un año de haber derrotado al kirchnerismo en las elecciones para legisladores nacionales, la oposición aún busca la manera de capitalizar su victoria de cara al año 2011. Más que generar una propuesta alternativa de gobierno, el anti-kirchnerismo basa su accionar en responder tardíamente a cada medida que impulsa la Presidente Cristina Fernández.

Después de peleas insulsas, como no se hacía desde la última campaña proselitista, todos se pusieron de acuerdo buscando un tema para acorralar al kirchnerismo: en el Congreso de la Nación, se presentó el proyecto para llevar la jubilación a un mínimo del 82%, algo que se dispuso en el año 1958 a través de la Ley 14499 pero que, en contadas oportunidades, fue respetado.

Teniendo en cuenta que el oficialismo no cuenta con mayoría en ninguna de las dos Cámaras, en la Casa Rosada pegaron el grito en el cielo cuando supieron de esta iniciativa. El Ministro de Economía Amado Boudou convocó rápidamente a una conferencia de prensa en donde cargó contra legisladores opositores por "no decir de donde se sacaría el dinero necesario" como así tambíen afirmar que “No hay país en el mundo que tenga el 82% móvil, excepto Luxemburgo”.

Verborrágico como siempre, el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández dijo "La oposición es un puchero a la española que está tratando de encontrar una posición que saque una ventaja politiquera presentando proyectos demenciales y bochornosos" y, como si él tuviera una trayectoria intachable en la política, aprovechó para criticar a algunos dirigentes opositores como al Senador Nacional Gerardo Morales de quien afirmó "le tocó estar en el gobierno con (Fernando) De la Rúa, (Domingo) Cavallo y (Patricia) Bullrich, le sacaron el 13 por ciento a los jubilados" y del Diputado Nacional Felipe Solá que "cuando fue gobernador bonaerense entre 2005 y 2007, mientras el Estado nacional aumentaba el 53 por ciento la jubilación mínima, él la aumento 0 en la provincia". Al bueno de Fernández habría que hacerle recordar que mientras Solá era un inepto Gobernador de Buenos Aires, él estaba en el mismo espacio político junto a Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. De paso, Fernández compartió con Cavallo su militancia en el menemismo.

Por su parte, el inefable Ministro del Interior "Flopi" Randazzo dio su parecer no sin antes dejar muy bien a la Presidente Fernández cuando sostuvo "A quién no le gustaría pagar el 82 por ciento móvil. A la Presidenta le gustaría pagar el 100 por ciento" y, sobre las consecuencias macroeconómicas que traería la implementación del 82% móvil en las jubilaciones, Randazzo pronosticó que "de poner en práctica el proyecto de la oposición, elevando el haber jubilatorio mínimo al 82 por ciento móvil entraríamos en un déficit de casi el 12% del Producto Bruto Interno y entraríamos en un espiral de inflación". Repentinamente, un alto funcionario kirchnerista como Randazzo pronunció "inflación", la palabra tabú para el oficialismo.

Con la violencia dialéctica que la caracteriza, la Diputada Nacional Elisa María Avelina Carrió dijo que "hay plata suficiente para pagar el 82%" y dedicó unas palabras al Ministro Boudou aseverando “fue corrupto cuando manejó la caja de la Anses y va a seguir siendo corrupto ahora que es ministro de Economía”. Como acostumbra la Sra. Carrió, sus dichos resultaron ser solo meros eufemismos ya que no dio mayores precisiones de dónde habría que sacar el dinero necesario ni tampoco habló de denunciar por corrpción a Boudou ante la Justicia.

Quien fue una de las primeras voces en escucharse a favor de la iniciativa opositora fue, cuando no, el Vicepresidente de la Nación Julio César Cleto Cobos que afirmó "La prioridad en este país la tienen que tener los niños y los jubilados. Fijando la prioridad, hay que hacer todo el esfuerzo, no sólo de la seguridad previsional, sino también de aquellos recursos que merecen reordenarse, reorientarse, como es el tema de subsidios, del transporte, empresas que producen grandes déficit" y hasta sacó pecho sosteniendo que "como gobernador fijé la recuperación del 82 por ciento móvil para los jubilados".

A su vez, desde su sitio web oficial, un Domingo Felipe Cavallo ya alejado del poder criticó a la actual oposición por presentar un proyecto "demagógico" porque comprometerá a los futuros jubilados cuando "los beneficios devengados excedan largamente los recursos del sistema previsional" y se permitió aconsejar a “la oposición, en particular la que aspire a gobernar desde diciembre de 2011, debe evitar que promesas imposibles de cumplir, entendible políticamente ante tanta demagogia y mentiras del Gobierno”.

Para hablar de una supuesta aplicabilidad del famoso 82% móvil, no solo que habría que hablar con los números de las cuentas fiscales en la mano sino que habría que contar con la decisión política de la Presidente para reasignar fondos.

De todas maneras, no hace falta ser Magíster en Economía para notar que la población activa de nuestro país que está aportando al sistema previsional es ampliamente superada por la pasiva, cuya situación se ha visto gravemente amenazada con la incorporación de alrededor de 1.500.000 personas que no aportaron nunca pero que ahora se les permite cobrar una jubilación. Hoy en día el Salario Mínimo Vital y Móvil llega a los $ 1.500 mensuales, mientras que la jubilación mínima es de $ 895 por mes; es decir, con las cifras que hoy manejamos, la jubilación es apenas el 59, 67%, bastante lejos del 82% que hoy quiere imponer la oposición: de llegar a ser ley la aplicabilidad de ese piso para las jubilaciones, los haberes mensuales mínimos del sector pasivo treparían hasta los $ 1.230.

Lo cierto es que pasa el tiempo y esa Ley 14499 sin sin poderse cumplir y, debido a ello, el Estado Nacional sigue acumulando juicios y fallos en su contra de parte de jubilados que reclaman por lo que, guste o no reconocerlo, está legislado. Lamentablemente, no tenemos un gobernante o un legislador con las agallas suficientes para terminar con esa "industria" de juicios contra el Estado que solo sirve para endeudar más aún a nuestro país.

Tal como hizo la Presidente Fernández, en materia económica, la oposición carece de visión a mediano y largo plazo. El heterogéneo espectro Anti-K solo se basa en una supuesta situación conyunturalmente favorable para imponer una ley que podría comprometer las finanzas a futuro.

Para entender ésto de administrar la cosa pública como un bien de todos, podríamos trazar un paralelismo con lo que es la economía hogareña: una familia que tiene un modesto nivel socioeconómico ansía mejorar rápidamente su situación, ¿le conviene echar mano en sus ahorros y tomar todos los préstamos que encuentre para darse un circunstancial mejor pasar?, ¿qué sucede cuando el dinero se acaba?.

A todos nos puede resultar muy simpático que nos prometan aumentos de sueldos y jubilaciones y eso tal vez puede ser posible tomando dinero de algún lado, ya sea de reservas, ahorros o préstamos... pero debemos tener la mirada más amplia y actuar con responsabilidad, ¿podremos hacerlo preservando las fuentes genuinas de los ingresos públicos?, ¿podremos gastar más sin comprometer el dinero de futuras generaciones de argentinos?... ¿o le haremos el juego a nuestros políticos de turno y nos sumaremos a sus fiestas de despilfarros?

5 comentarios:

camaleonx dijo...

No hay plata para los jubilados, pero reparten decodificadores alta definición para el fútbol. Muy paradójico, si pensamos que esos decos y netbooks entregadas a algunos chicos salieron de los fondos de la ANSES...

Saludos
PLPLE

mario dijo...

Muy bueno tu aporte. Pasa que la "redistribución de la riqueza" debe llegar a la mayor cantidad de gente asi suman más votos.

Saludos.

Anónimo dijo...

Jubilaciones: el sistema estatal es inviable

Por más vueltas y parches que quieran ponerle al sistema de jubilaciones estatal, es imposible hacer que funcione. Aquí y en cualquier país del mundo.
Bastante mal parado ha quedado el Gobierno negándose a aceptar el proyecto de ajuste de las jubilaciones que presentó la oposición. El argumento que puede leerse en la página del Ministerio de Economía es que llevaría a la quiebra al sistema provisional. Sin embargo, en verdad el sistema ya está quebrado y, en todo caso, como en economía siempre hay que optar, el Gobierno debería elegir entre despilfarrar $ 35.000 millones anuales en subsidios a la energía, el transporte y otros rubros más o financiar el aumento de las jubilaciones.

De todas maneras, por más vueltas y parches que quieran ponerle al sistema de jubilaciones estatal, es imposible arreglarlo porque es inviable. Aquí y en cualquier país del mundo. La razón es muy sencilla, en los sistemas de reparto los trabajadores que están en actividad pagan un impuesto, junto con las empresas, sobre sus salarios para financiar a los que están jubilados. Y mañana los que hoy trabajamos seremos mantenidos por los impuestos que pagarán los nuevos trabajadores y las empresas. En base a este dato obvio, el primer problema que se presenta es que, gracias a Dios, la esperanza de vida de la gente aumentó y la tasa de natalidad no aumentó al mismo ritmo, por lo tanto, cada vez hay menos trabajadores en actividad para sostener a un stock de jubilados cada vez mayor. Se estima que la relación actual es de 1,4 trabajadores por cada jubilado. Absolutamente inviable. Este es el primer dato a tener en cuenta. Matemáticamente, el sistema de reparto no funciona.

Lamentablemente, en algún momento vinieron los políticos y nos dijeron: “como todos usted son unos incapaces que no saben prever su futuro, nosotros nos vamos a encargar de administrarles el dinero para cuando lleguen a jubilarse”. El resultado está a la vista. Los jubilados están en la miseria más absoluta y muchos de los políticos que se sintieron y se sienten superiores al resto de la población disfrutan de fortunas personales envidiables. Es que no todos pueden tener la visión de comprar en el momento oportuno algunos terrenitos en El Calafate para cuando se jubilen.

¿Puede hacerse algo para mejorar la situación de los actuales jubilados? La realidad es que no mucho. ¿Por qué? Porque el ingreso de los jubilados es función de las siguientes variables: a) la tasa del impuesto sobre los salarios que se aplica para financiar al sistema, b) el nivel de salario real que cobra el que está en actividad, c) la tasa de ocupación y d) el grado de trabajo en negro.

Cuanto mayor sea la tasa del impuesto que se paga sobre los salarios, mayor el incentivo a la evasión y al trabajo en negro dado que el costo de la mano de obra se hace artificialmente más caro, por lo tanto se tiende a sustituir capital por trabajo. Pero como el costo del capital en Argentina es caro por la falta de calidad institucional, toda mejora en los ingresos de los jubilados basada en mayores impuestos al trabajo deja a la economía con los dos factores de producción en niveles altos. Tanto el costo del capital como el costo laboral hacen que la economía no pueda ser competitiva, los salarios reales bajos y las jubilaciones también bajas.

El punto b) tiene que ver justamente con el tema institucional. El salario real depende del stock de capital por trabajador. Como gobierno tras gobierno se han encargado de demoler la calidad institucional, Argentina tiene una muy baja tasa de inversión. Por esa razón hay tantos pobres, desocupación y salarios reales que encima son atacados con el impuesto inflacionario. En consecuencia, con esta calidad institucional es impensable en tener una masa salarial (la base imponible) lo suficientemente alta como para financiar jubilaciones más elevadas.

Anónimo dijo...

El punto c) se liga al concepto anterior. Sin inversiones no se crean puestos de trabajo y, encima, con impuestos altos sobre la nómina salarial menos incentivos a contratar personal. Por eso, también aparece el punto d) que es la economía informal. Mucha gente prefiere trabajar en negro para que no le quiten con impuestos una parte importante de su salario para encima tener una jubilación miserable el día de mañana.

Pero aún mejorando la calidad institucional, la inversión, el salario real y disminuyendo o eliminando el trabajo en negro, el sistema sigue siendo inviable por la relación entre trabajadores activos y jubilados.

La solución de fondo es pensar hacia adelante, volviendo a un sistema privado de ahorro, pero con importantes mejoras en el marco regulatorio. En realidad cualquier ser normal sabe que vivir en la Argentina significa tener que ahorrar para la vejez porque la jubilación que cobrará será miserable. En los hechos mucha gente va ahorrando al margen del Estado para el día en que se retire. Conclusión: si la gente ya está tomando sus recaudos, ¿para qué necesitamos que el Estado nos diga si tenemos que ahorrar en una AFJP o en el sistema de reparto? Puesto de otra manera, cada uno sabe que tiene que arreglarse para no llegar como indigente al momento de la jubilación.

Lo concreto es que los actuales jubilados son víctimas del Estado Benefactor que les iba a asegurar la jubilación y la salud. Si esta es la ayuda de la dirigencia política, mejor que no ayuden más y dejen que cada uno ahorre para cuando se retire. Y por favor, que no me vengan con que no se puede dejar a la gente que actúe libremente para su momento de jubilación, porque si a esto le llaman jubilación estaríamos ofendiendo el intelecto de la población.

¿Qué hacer con los jubilados actuales mientras cada uno empieza a armar su futuro para cuando se retire? Por un lado es imposible mejorar los ingresos de los jubilados si no mejora el salario real y para eso hay que tener inversiones. Así que el primer paso es reconstruir el respeto por los derechos de propiedad para empezar a tener inversiones. En segundo lugar, se podría mejorar el ingreso de los jubilados eliminando los subsidios y pasando parte de esos ingresos a los actuales jubilados. Otra parte puede salir de las pérdidas de las empresas estatales, el fútbol para todos y una serie de obras públicas que deberían financiarse con capital privado, el que debería recuperar la inversión con tarifas por el uso de las rutas, etc. Es decir, en vez de que De Vido gaste la plata de los contribuyentes para hacer una ruta que luego CFK inaugura con algún discurso innecesario, la obra se financiaría con capitales privados con un recupero que provendría de lo que deberían pagar aquellos que usan esa ruta y, además, nos ahorramos el innecesario discurso de Cristina.

No vendría mal, por otro lado, explorar si los negocios acordados con Chávez son del todo convenientes. En una de esas en ese punto se encuentran algunos recursos adicionales para bajar el gasto o bien destinarlos a los jubilados.

En definitiva, lo primero que hay que tener presente es que la jubilación estatal es matemáticamente inviable. Lo segundo es dejar que la gente arme su jubilación hacia el futuro sin que papá Estado venga a estafarnos con el argumento que ellos son más ilustrados que nosotros. El tercer punto es, dentro del inviable sistema estatal, buscar la forma de corregir los cuatro puntos señalados más arriba para que aumenten los ingresos reales y, paralelamente, dejar de dilapidar recursos de los contribuyentes para destinarlos a sostener a los actuales jubilados. La triste realidad es que los actuales jubilados son víctimas de un sistema inviable. Y aún más, la oposición aceptó terminar con las AFJP y ahora se queja por la forma en que el gobierno maneja los fondos que la gente tenía ahorrados. ¿Acaso pensaban que los Kirchner iban a manejar de una forma diferente esos fondos?

Anónimo dijo...

Ese dinero del que se apropió el Estado debería volver a manos de quienes fuimos confiscados, porque no sirve usar ese stock para financiar flujos de gastos mensuales. Es decir, no puede financiarse aumentos de jubilaciones en forma permanente usando stocks. Los aumentos deben financiarse con flujos, y esos flujos provienen del salario real, de una baja tasa de desocupación y de mínimo trabajo en negro, que solo puede lograrse bajándose la carga tributaria sobre los salarios en vez de subirla como proponen algunos sectores de la oposición.

En definitiva, alguno podrá pensar que mi propuesta de que cada uno arme su jubilación es de insensibilidad social. La situación de que hoy viven los jubilados me permite afirmar que mi propuesta tiene más contenido social que la demagogia populista de la jubilación estatal. © www.economiaparatodos.com.ar

Se ha producido un error en este gadget.

La Hora en Argentina