sábado, 29 de mayo de 2010

Marcha a favor de la Familia en San Juan... a pesar de los intolerantes

En en el día de hoy, en la Provincia de San Juan, se desarrolló una marcha pacífica para defender a la familia como institución fundamental de la sociedad y para protestar por el avance del proyecto de ley con el que se pretende legalizar el "matrimonio" entre personas del mismo sexo.

Esta iniciativa partió de diez familias que se unieron para promover un espacio para canalizar el pensamiento de muchos argentinos acerca de este tema tan controversial en estos tiempos. El sitio web de esta agrupación se llama "Salvemos a la Familia" y desde allí difunden noticias, comunicados y material que sustenta su visión.

La cita fue a las 16 hs. en la Ciudad de San Juan uniendo en su recorrido el Centro Cívico con la Iglesia Catedral para realizar una manifestación pública que, según los mismos organizadores, no tuvo fines políticos ni religiosos y se congregaron poco menos de cinco mil personas que llegaron en familia bajo el lema "Queremos papá y mamá".

Pero no todo fue pacífico como hubiera correspondido. Vivimos en un país en donde no sabemos convivir civilizadamente.

Paralelamente, un grupo de jóvenes se juntó en Plaza España, justo enfrente del Centro Cívico, para pronunciarse a favor de la ley que impulsa el kichnerismo y varias agrupaciones afines. Con bombos y pancartas en donde se quejaban de la"homofobia", esos jóvenes empezaron a provocar verbalmente a las familias que se disponían a dar inicio a su marcha. No satisfechos con ello, los jóvenes que apoyan el "matrimonio gay" fueron interponiéndose en el camino de los otros manifestantes en clara actitud desafiante, intentando caldear los ánimos de quienes no apoyan esa medida. En contados momentos tuvo que intervenir la Policía para separar a algunos manifestantes de bandos opuestos.

Afortunadamente, no se dio el enfrentamiento en los términos violentos tal como pretendía ese pequeño grupo. Este episodio es una pequeña muestra de cómo está actualmente esta Argentina en la que nos enfrentamos ideológicamente hasta volvernos irreconciliables, en donde algunos quieren una sociedad con un único pensamiento, en donde se ataca y menosprecia a quienes defendemos a la familia.

Si esos chicos deseaban manifestarse a favor del ¿matrimonio? gay, podrían haberlo hecho tranquilamente sin necesidad alguna de procurar entorpecer un acto público de gente que no piensa como ellos. Por estos días, está avanzando un proyecto que atenta seriamente contra la familia como institución y, lo que es más grave, no se promovió nunca un debate abierto y respetuoso para toda la sociedad sino que se pretende imponer una normativa solo para satisfacer el capricho de unos pocos que, paradójicamente, se quejan de una presunta "homofobia".

Esta ley nos involucra a todos y está mucho más allá de ideologías políticas y religiosas.
Hoy en día se ha entronizado al hedonismo. Parece que todo lo que da placer debe estar permitido, sin importar daños a terceros... pero no, desde el primer momento, el ser humano ha sido creado para vivir en comunidad y, aunque guste o no reconocerlo, somos productos de la sociedad en la que vivimos y es inadmisible la prédica de que cada cual puede hacer lo que se le antoje ignorando las consecuencias que la gran mayoría de los actos de cada uno tiene en los demás.

Hoy en día, los medios masivos de comunicación no solo nos imponen reiterativamente que la homosexualidad ha dejado de ser una patología, sino que ser homosexual es "lo más". Vemos en distintos medios que los homosexuales que se nos presentan son todos exitosos, simpáticos, inocentes y puros, mientras que los heterosexuales somos la encarnación de todas las perversiones y maldades. De hecho, en estos últimos años, es políticamente correcto hablar únicamente bondades de la homosexualidad.

En distintos puntos de nuestro país, se llevan a cabo distintas manifestaciones a favor de la familia y en contra del "matrimonio" para personas del mismo sexo pero (y no es un dato menor) no tiene, ni por asomo, la misma repercusión que los dichos y actos para impulsar esta polémica ley.

Ahora la Cámara de Senadores de la Nación tiene la palabra en este tema. Esperemos que proceda democráticamente y no se deje presionar por los poderosos lobbies que pugnan por una ley de la que a nadie le han consultado previamente.
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