miércoles, 16 de junio de 2010

Abuela pacifista

Recibir el Premio Nóbel de la Paz es la gran obsesión de las Abuelas de Plaza de Mayo, especialmente de Estela Barnes de Carlotto. En este 2010, esta entidad está postulada nuevamente, por tercera vez, cuya nominación es responsabilidad de Daniel Filmus e Ignacio Hernaiz.

Por estos días, la Sra. Barnes de Carlotto se encuentra de gira en Sudáfrica, de tertulia en tertulia, aprovechando que gran parte del mundo tiene su mirada puesta en este país por el Mundial de Fútbol que allí se está disputando.

Hasta allá llegó la Sra. Presidente de Abuelas de Plaza de Mayo, no solo para intentar llamar la atención de la prensa internacional sino para lograr el aval explícito de Nelson Mandela, mítico líder sudafricano, para procurar meter presión al Comité Nobel del Parlamento Noruego.

Según informó el Diario Perfil, la "activista de derechos humanos" no anduvo con chiquitas en su paso por Sudáfrica: mucho glamour, mucho lujo. El domingo pasado, en un evento lleno de lujo, champagne, y una veintena de candidatas a Miss Mundo de diferentes países que participan en la Copa del Mundo, Carlotto inauguró el stand argentino en el Sandton Convention Center, ubicado en el Mandela Square, uno de los centro comerciales más visitados de Johhanesburgo. Allí estuvo en compañía del Embajador Argentino en Sudáfrica Carlos Sersale di Cerisano y de Osvaldo Ardiles, ex jugador de la Selección Argentina campeona en... ¡1978!

A pesar de no haber logrado el tan deseado apoyo de Mandela, Estela de Carlotto logró hacerse fotografiar junto a Diego Armando Maradona, ícono del fútbol mundial, a quien visitó en Centro de Alto Rendimiento de la Universidad de Pretoria en donde entrena el Seleccionado Argentino. Tras el encuentro, la titular de Abuelas hizo un paralelismo entre los mundiales de 1978 y 2010 afirmando "en el Mundial del 78 con cada gol que se hacía los papás de los desaparecidos llorábamos, este campeonato nos llena de esperanza" y cerró con su augurio "Qué lindo sería que la Argentina se merezca el premio de la copa, y el premio Nobel que es para todos".

Por su parte, verborrágico como acostumbra, Maradona dijo sobre la Sra. de Carlotto “Es una luchadora, todos tenemos que estar con ellas, y los que no quieren estar es porque se hacen los giles”. Maradona, como los Kirchner, es otro de los tantos argentinos que cambia su ideología con el correr de los años sin ponerse colorado; el actual DT de la Selección Nacional fue parte activa de los festejos del Mundial '78 y hasta saludó efusivamente al entonces Presidente (de facto) Jorge Rafael Videla después de liderar al seleccionado juvenil argentino que logró el campeonato mundial en Japón en el año 1979.

Abuelas de Plaza de Mayo ha logrado recuperar la identidad de unos 101 chicos que fueron arrebatados por grupos de tareas durante los difíciles años de la última dictadura militar. Lamentablemente, la labor de esa gente no ha sido generosa ni desinteresada, ya que solo se ha limitado a reivindicar la lucha armada de grupos guerrilleros tanto en el país como en otras latitudes, a pesar de que entre sus defendidos hay secuestradores y asesinos; ni hablar del nulo compromiso de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo por los derechos humanos de quienes hoy vivimos en este país: nada les importa de las víctimas del hambre, de las víctimas de la inseguridad de nuestro país, ni de los desaparecidos en años de democracia.

Tanto Abuelas como Madres de Plaza de Mayo han sido enaltecidas por este Gobierno Nacional con suculentos subsidios y todo un aparato para instalarlas como las próceres contemporáneas que tenemos ahora los argentinos. A cambio, Estela Barnes de Carlotto y Hebe Pastor de Bonafini se han convertido en acérrimas defensoras de la Presidente Cristina Fernández y del Diputado Nacional Néstor Kirchner, no solo defendiendo cada medida que ellos han impulsado sino criticando hasta la censura a todo aquel que se anime a contradecirlos. De hecho, a pesar de quejarse de la violencia que padecieron sus hijos, ambas fueron las primeras en reclamar represión policial en manifestaciones opositoras al kirchnerismo... ¿acaso eso es ser pacifistas?

No sé porqué no hay nigún periodista que se acerca a la Sra. Hebe de Bonafini para que dé a conocer su opinión sobre la candidatura de la entidad que preside Estela Barnes de Carlotto, su enemiga declarada... ¿será que la Sra. Bonafini podría largar alguna declaración explosiva que incomode el rol pacifista que ahora pretende asumir su colega?

De todas maneras, si el último ganador del Nóbel de la Paz fue nada menos que el Presidente de los Estados Unidos Barack Obama, ya podemos esperar cualquier cosa respecto a este galardón. Así que, con ese increíble antecedente reciente, no deberíamos extrañarnos que Abuelas de Plaza de Mayo tenga alguna chance de ganar en la próxima edición.

Podemos preguntarnos, ¿por qué tanta obsesión con ese reconocimiento internacional?, ¿importa hacer toda esa movida para intentar instalarse como candidata a un premio más que abrazar otras causas que involucran los derechos humanos de los argentinos?, ¿cuáles son las motivaciones verdaderas de la Sra. Carlotto?... ¿será un burdo narcisismo?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Polémicos dichos de Cafiero sobre la lucha contra la guerrilla en los '70

Ayer sostuvo que el gobierno había actuado dentro de la ley. Hoy dijo que nunca justificó la represión ilegal. Su particular visión de esa época.

La violencia durante el último gobierno democrático en la década del setenta sigue generando controversias. Esta vez por las declaraciones del veterano peronista Antonio Cafiero en una causa contra ex represores. El dirigente justicialista sostuvo que la orden del gobierno de María Estela Martínez de Perón en 1975 de "aniquilar" el accionar "subversivo" no implicaba "un cheque en blanco a los militares", ya que " siempre se dispuso combatirla (a la guerrilla) dentro de la Constitución y de la ley y nunca se pensó en procedimientos fuera de las normas vigentes".

El ex gobernador bonaerense, ex legislador y ex ministro de Economía declaró ayer por teleconferencia desde la Capital Federal en el proceso contra Luciano Benjamín Menéndez y otros responsables de la represión ilegal, en el marco del juicio por el funcionamiento de un centro clandestino de detención en la ex Jefatura de Policía de Tucumán.

"El objetivo del Gobierno constitucional fue detener o dificultar la acción de la guerrilla mediante las Fuerzas Armadas, porque l as fuerzas policiales estaban superadas", afirmó Cafiero. Aunque advirtió que "no se justificaba el accionar de grupos armados contra quienes habían sido elegidos libremente. Peligraba la seguridad de la Nación", subrayó.

Perfil.com consultó hoy al histórico dirigente del PJ por sus dichos, que generaron polémica y se multiplicaron por los medios informativos de todo el país desde muy temprano. Cafiero aseguró tajantemente que " de ninguna manera yo justifiqué la represión ilegal" durante su testimonio. " Es un disparate interpretar eso", consideró. E insistió, vía telefónica, que "el Gobierno emprendió el combate contra la guerrilla respetando todas las leyes de la Constitución nacional".

En 1975, Cafiero integraba el Consejo de Seguridad de la Nación, pero ratificó que no participó de ninguna reunión y que se desempeñaba como ministro de Economía. Un año antes del famoso golpe de Estado que encabezó Jorge Rafael Videla, el gobierno democrático utilizó fuerzas paramilitares para neutralizar a los grupos armados, como Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo, más conocido por sus siglas ERP.

Asimismo, el referente peronista aseguró ayer que los jefes de esas guerrillas de los '70 "no tenían capacidad ni coraje y huyeron como ratas mientras sus conducidos eran abatidos o detenidos", y aseveró que la guerrilla "tenía capacidad de dañar pero no para gobernar y aunque quería apoderarse del poder nunca tuvo el apoyo del pueblo".

En su relato, Cafiero recordó que el concepto de "aniquilar" la subversión estaba contenido en un decreto firmado por el presidente provisional Italo Luder " no es eliminar al subversivo, sino sólo desarmar al enemigo; no es exterminar al adversario, sino dejarlo inerme para que no pueda seguir actuando".

En efecto, uno de los decretos firmados entonces para combatir a la guerrilla -el 8 de octubre, día del nacimiento de Juan Domingo Perón- disponía "la intervención de las Fuerzas Armadas en la ejecución de operaciones militares y de seguridad y a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del país".

"Los jóvenes militantes tenían gran capacidad de combate pero sin experiencia y sus líderes mostraron que no tenían capacidad ni coraje, ya que huyeron como ratas mientras sus conducidos eran abatidos o detenidos. No había ninguna justificación para el golpe de Estado, salvo el miedo que los militares le tenían a la guerrilla", señaló finalmente.

Fuente: DyN

camaleonx dijo...

... Y con cada nominación no puedo evitar el quedarme perplejo. Tal vez nunca termine de acostumbrarme a una Argentina que apoya y promueve a delincuentes tan claros como la "abuelita montonera".

Menos mal que no está vivo el Che. Gracias a Dios por "La Paz".

Saludos
PLPLE

mario dijo...

Si estuviera vivo el Che, para muchos argentinos, Gandhi y la Madre Teresa no les llegarían ni a los talones.

En fin, estamos como estamos.

Saludos.

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