miércoles, 12 de mayo de 2010

Y que siga la fiesta

Con bombos y platillos, en compañía de todo su gabinete y gobernadores argentinos, la Presidente Cristina Elisabet Fernández anunció el Programa Federal de Desendeudamiento para las Provincias Argentinas, sobre el cual dijo que es "un verdadero programa federal, que va a impactar notablemente en todas las economías regionales".

De acuerdo a lo que proyecta esta Administración, se pone en marcha una restructuración de las deudas que las provincias mantienen con el Estado Nacional con un plazo de gracia de poco menos de dos años y una refinanciación de las mismas a 20 años con una tasa del 6% anual. La primera mandataria explicó que "Este plan que contempla un plazo de gracias para la amortización de intereses y capital de un año y medio, pero además contempla una reducción neta hasta el año 2015 también de más del 40 por ciento va a significar para las provincias un salto cualitativo muy importante. Estamos distribuyendo además lo previsto por el artículo 5to de la Ley de Coparticipación de ATNs, que acumula 9.800 millones de pesos, desde el año 1995. No estamos hablando de los últimos dos o tres años, estamos saldando una deuda acumulada desde el año 1995 y las provincias son cinco en total: Santa Cruz, San Luis, Santa Fe, La Pampa y Santiago del Estero, que en aquellos momentos no firmaron, en el año 2002, porque no tenían deudas, se les reconoció también beneficios, giro automático también bajo la forma de fondos y similares a la coparticipación, que en el período 2002 al 2009 han acumulado 3.123 millones de pesos."

Un detalle no menor es que el periodo de gracia finaliza en Diciembre de 2011, justo cuando termina la presidencia de Fernández y la de muchos gobernadores que no sentirán la presión de tener deudas por saldar... y no es casual. Los costos de esta medida serán, por lo tanto, asumidos por futuros presidentes...

Mientras algunos gobernadores alcahuetes como Daniel Scioli, Jorge Capitanich y José Luis Gioja dijeron "amén", el Gobernador de Santa Fe Hermes Binner se mostró muy crítico al declarar "Este programa termina premiando a todas las provincias que se han endeudado con cifras considerables" y se lamentó de que "la forma de distribuir objetivamente no es racional en función de las necesidades de cada provincia".

La ajustada situación financiera de la mayoría de las provincias mantiene preocupados a sus respectivos gobernadores que, ante la falta de recursos genuinos y por sus ineficiencias administrativas, se ven obligados a pedir más dinero a la Casa Rosada. Como se sabe, la gran mayoría de las provincias argentinas arrastran abultados pasivos producto de desmanejos que se van produciendo a lo largo de las distintas administraciones que se van sucediendo al frente de cada gobierno provincial. Se estima que, actualmente, las 23 provincias argentinas adeudan unos 65.000 millones de pesos, las cuales crecieron notablemente luego de la devaluación impulsada por el entonces Presidente Eduardo Duhalde más la creciente inflación que hemos padecido en estos últimos años.

Hacen pocas semanas que se instaló el debate acerca de la necesaria coparticipación del impuesto al cheque lo que, de implementarse mediante una ley, implicaría una sensible disminución del dinero del que dispone el Estado Nacional ya que debería distribuirlo entre las provincias. De ser sancionada esa ley, obligaría a la Presidente a girar unos 10 mil millones de pesos anuales.

Cuando estaba avanzando la oposición en el Congreso de la Nación con el proyecto de coparticipar el impuesto al cheque, catorce gobernadores genuflexos (entre los que estaba el sanjuanino Gioja) publicaron una solicitada titulada “Defender el federalismo respetando la Constitución” (¿?) en la que rechazaban la distribución de fondos públicos por ley y apoyaron a la titular del Ejecutivo Nacional. Claro, semejante pronunciamiento se entiende en el sentido de que esos irresponsables gobernadores más les conviene seguir recibiendo dinero que premien su sometimiento político antes de que el dinero se reparta equitativamente entre todas las administraciones provinciales, afines al kirchnerismo o no.

Los Aportes del Tesoro Nacional son fondos que, por ley, deben ser utilizados por el fisco nacional únicamente "en casos de necesidad o urgencia", lo que en realidad no sucede. Actualmente, la Presidente Fernández continuó con la maldita costumbre de sus antecesores de girar fondos a los gobiernos provinciales en función a la sumisión política de los primeros mandatarios y de los diputados nacionales. Así, los A.T.N. que la Nación adeuda a la Provincia ascienden a un monto cercano a los $.9800 millones de pesos, los cuales la Presidente ha prometido empezar a devolver por cuentagotas.

Habría que ver si ahora los gobernadores responden responsablemente y velan por la salud financiera de las economías provinciales. Con esta medida de la Presidente, se termina premiando a las provincias que han sido irresponsablemente administradas ya que tendrán un alivio en sus cuentas hasta diciembre del año que viene... podemos hacer analogía con lo que muchas veces pasa en este país en materia impositiva: cuántas veces ha sucedido que los estados provinciales y municipales suelen poner en marcha las famosas moratorias con las que terminan beneficiando a quienes incumplen con sus obligaciones fiscales y dejan como estúpidos a quienes tienen sus impuestos al día.

Es triste que, a pesar que pasan los gobiernos de distinto color en donde los pasivos estatales crecen sin parar, ningún responsable de esos desfalcos es procesado por la Justicia Argentina.

De esta manera, somos testigos de otra medida demagógica cuyos costos políticos y económicos deberá asumir futuras generaciones y futuros Presidentes. De esta manera, ante la alarmante desorientación de la oposición, el kirchnerismo logra acumular más poder porque desactiva las presiones opositoras que ponían en jaque las finanzas oficialistas y logra tomar aire de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.

En la Argentina, lo público no tiene valor. Parece que lo público es de nadie. Y así nos va... ¡Qué fácil es ser generosos con el dinero que no es el propio!...

6 comentarios:

Pablo de Córdoba dijo...

Estas frases me hicieron acordar a un artículo que salió en Ambito Financiero cuando la gran mayoría de la oposición quería evitar el uso del dinero de Reservas del Banco Central

"¡Qué fácil es ser generosos con el dinero que no es el propio!... "

"Los costos de esta medida serán, por lo tanto, asumidos por futuros presidentes..."


Por Walter Graziano
http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=510953

mario dijo...

Pablo:

No leí ese artículo pero lo haré como me lo sugerís. De hecho, no leo habitualmente a ese diario.

Lo de "ser generosos con el dinero ajeno" no es un defecto exclusivo de los Kirchner. Desde que yo tengo memoria, ha sido una constante en diferentes gobiernos que pasaron por este país, como así también en las provincias: en nuestro querido país, no hay conciencia del gran valor que tiene la cosa pública.

Cuando he criticado el despilfarro de recursos públicos no significa que esté clamando por ajuste. Lamentablemente, cada vez que he discutido este tema con gente que simpatiza con el kirchnerismo, me han recriminado que yo sea "neoliberal" y que quiero ajustes para el pueblo argentino.

YO pregono el uso racional y equilibrado del dinero estatal.

Si repasamos los pasivos que acumulan tanto la Nación como las Provincias desde hacen décadas, creo que podremos constatar esa frase que también repitió Ámbito.

Buen fin de semana. Saludos.

Anónimo dijo...

¿El mejor gobierno de la historia argentina?. Por Roberto Cachanosky

Tal vez llevado por el calor de la tribuna política, Néstor Kirchner dijo que el gobierno de su esposa era el mejor de la historia de la Patria. Desde mi punto de vista luce un tanto desproporcionado sostener que el gobierno de Cristina Fernández superó al de Sarmiento, Mitre, Roca o Pellegrini. Por dar algunos ejemplos, entre 1881 y 1900 llegaron y se quedaron a vivir en el país 1.489.000 extranjeros. Entre 1901 y 1910 llegaron a la Argentina 1.764.000 personas (Fuente: Díaz Alejandro. Ensayo sobre la historia económica argentina ). Italianos, españoles, franceses, alemanes, polacos y rusos, entre otras nacionalidades, venían al país porque ofrecía oportunidades de progreso. Francamente, no se percibe que hoy, bajo el gobierno del matrimonio, tengamos una inmigración de esa envergadura. Más bien nuestros hijos se plantean en qué país, que no sea éste, pueden tener un futuro mejor.

Por más que quiera descalificarse a la generación del 80, inspirada políticamente en las ideas de la generación del 37, lo cierto es que transformó a la Argentina de un desierto a uno de los países más prósperos del mundo de esos años.

Ya en la década del 20 la Argentina tenía un comercio exterior (exportaciones + importaciones) que representaban el 50,1% del conjunto de los siguientes países: Brasil, Chile, Uruguay, Perú, Colombia, Bolivia, Venezuela, Ecuador y Paraguay. En 2007, aún con el viento a favor del mundo (real y euro fuertes frente al dólar, aumento de los precios de los commodities y el mundo creciendo a tasas anuales del 4 al 5 por ciento) nuestro comercio exterior representó solamente el 15% del conjunto de los países mencionados. Una diferencia de nada menos que 35 puntos porcentuales.

En La Economía Argentina de Alejandro Bunge, pueden encontrarse los siguientes datos. Hacia la década del 20, de los 88.000 kms. de líneas férreas que había en América latina, el 42,7% estaba en la Argentina. Hoy todavía estamos esperando el tren bala y, por la forma en que la gente viaja en los trenes suburbanos, no podríamos afirmar que somos un modelo de país ferroviario.

Anónimo dijo...

Es más, en esos años se transportaba el 60% de la carga total y el 57% del total de pasajeros de América latina. Además, de las 349.000 líneas telefónicas que había en los países mencionados, 157.000 estaban en la Argentina. De los 214.000 automóviles que había en la región, el 58% correspondía al país. Hoy, nuestro mercado automotor deber ser el 10% del de Brasil.

Otro dato interesante es que desde principios del siglo XX y hasta la crisis del 29, las exportaciones argentinas representaban entre el 2 y el 3 por ciento de las exportaciones mundiales y en 2008, con el mundo a favor, nos mantuvimos en el 0,4% que teníamos en las décadas del 80 y del 90. Para ubicarnos en contexto, si la Argentina hubiese mantenido su participación del 2% del comercio mundial, deberíamos estar exportando U$S 321.000 millones anuales.

Es cierto que en los últimos años las exportaciones argentinas crecieron, pero con toda sinceridad, todo parece indicar que crecieron no por las políticas aplicadas por el matrimonio sino a pesar del matrimonio. Ejemplo, entre 2003 y 2008 las exportaciones nacionales se multiplicaron por 2 y las chilenas por 3. Actualmente Chile exporta casi el mismo valor absoluto que la Argentina mientras Brasil está en el orden de los U$S 198.000 millones anuales.

Por supuesto que uno no puede pedir que en 7 años se transformen por completo décadas de decadencia, pero en rigor de verdad si Cristina Fernández festeja que entrega subsidios para 3,5 millones de niños, implementa los planes Trabajar por los cuales se pelean los diferentes grupos piqueteros y una batería de otros planes sociales, quiere decir que en vez de mejorar estamos empeorando. Puesto en otros términos, si el modelo fuera tan exitoso y el mejor de toda la historia de la Patria, los padres de familia tendrían que poder mantener a sus hijos con el fruto de su trabajo y no mediante subsidios que le otorga el Estado. Me animaría a afirmar que si los $ 180 se entregan plenos a condición de que los chicos vayan al colegio, la Argentina ha caído en un nivel de degradación muy grande, porque si tenemos que entregar subsidios a los padres de familia para que sus hijos estudien, muy bien no estamos funcionando. Ni económica ni moralmente. Un modelo exitoso se traduciría en nuevos puestos de trabajo, mejor remunerados y los padres de familia manteniendo a sus hijos y mandándolos al colegio por el futuro de ellos y no por cumplir con un plan social.

Francamente no se observa hoy en día el aluvión de inversiones que atraía nuestra patria a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, y mucho menos una corriente inmigratoria fenomenal buscando un porvenir. Más bien se observa a empresarios analizando en qué otro país van a invertir que no sea la Argentina, a dirigentes piqueteros peleando por las migajas de los planes trabajar y otros subsistiendo en base a subsidios que se los devora la inflación.

En definitiva, si comparamos la Argentina del primer centenario en que la gente venía a radicarse porque con su trabajo y esfuerzo progresaba, con la actual en que se ha impuesto la cultura de la dádiva en reemplazo de la cultura del trabajo, me parece que estamos utilizando parámetros muy diferentes para definir cuál fue el mejor gobierno de la historia de la Patria. Algunos consideraremos que el mejor es aquel que crea las condiciones para que la gente pueda tener la dignidad de vivir del fruto de su trabajo. Otros consideran que estamos en presencia del mejor gobierno de la historia cuando, por falta de seguridad jurídica no hay inversiones y, por lo tanto, falta el trabajo y la gente tiene que vivir de la dádiva del gobierno de turno.

Progresar por el esfuerzo personal o vivir de las dádivas del Estado son dos modelos de país diferente. En el primer centenario de nuestra patria, la gente vivía de su trabajo. Hoy depende de la dádiva. ¿Cuál es el mejor gobierno de la historia?

Fuente: lanación.com

Anónimo dijo...

CARTA DE UN ARGENTINO

Hola, permítanme presentarme... soy un negro habitante del conurbano bonaerense, aunque bien podría estar viviendo en alguna de las villas de la Capital Federal. Esa cuestión no importa. Le pedí la pluma prestada al escribiente, dado que soy bastante bruto para escribir porque no me eduqué bien y tampoco me interesó demasiado hacerlo y por supuesto, no lo pienso hacer.

No he cumplido muchos años de vida pero ya tengo 5 pendejos, por los cuales, gracias a usted, cobro $ 900 en concepto de Asignación Universal por hijo.
A eso hay que sumarle mis $ 1.000 por un Plan Argentina Trabaja, más los $ 150 de mi señora por un Plan Trabajar que se multiplica dado que vivo con mis suegros que tienen otros 2 Planes iguales. Lo que suma en total un importe de $ 2.350 por mi hogar.
Todo eso me viene absolutamente gratis, ya que ninguno trabaja, y lo cobro alegremente en los cajeros.

¿La casa...? Me la regalaron o la tomé, da igual. A eso hay que sumarle alguna changuita que me hago cuando el puntero peronista me convoca y voy a vociferar a la vía pública la marcha peronista en apoyo a Cristina, blandiendo un palo o un fierro amenazadoramente. Muchas veces nos tapamos la cara con pañuelos o pasamontañas, y eso nos hace sentir más fuertes y seguros.

Desde ya que de trabajar, nada. No trabajo. ¿Para qué si con lo mencionado me alcanza y me sobra...?
No pago ningún impuesto, me subsidian la electricidad y el gas, me dan bolsones de comida, calzo zapatillas Adidas de $ 800, veo Direct TV o estoy enganchado de Cablevisión y mi celular es de última generación. Eso me da mucho tiempo de ocio que aprovecho para ir a hacer estragos a la cancha, romperle la cabeza a un antagonista o a un policía (¡¡¡ Cómo odio a estos últimos...!!!), embriagarme, y mostrar mis ostentosos tatuajes.
Me gusta romper los trenes, las plazas, las bolsas de basura y hacer pintadas en algún edificio público. El concepto de espacio público no forma parte de mi acervo.

En la heladera tengo un amplio surtido de vinos y cervezas. En una cajita guardo el paco y la merca.
De mi pared cuelga un póster del Che Guevara. No sé muy bien quién es ni lo que hizo este barbudo pero yo lo admiro porque me siento parte y protagonista de algo.

Anónimo dijo...

De la alimentación de mis vástagos, se ocupa la escuela pública y si alguna maestra se atreve a querer disciplinarlo, allí estaré yo para pegarle una trompada.... ¿quién se cree que es...?
A veces los llevo a las marchas para que vayan absorbiendo la cultura piquetera y los uso como escudos humanos si los ratis se ponen pesados.

Mi vida transcurre entre encamadas con mi jermu, alguna compañera de las marchas, o cualquier puta de Constitución.
Debo confesar que a veces también miro a mis hijas con ojos libidinosos. ¡ Eh... ! No me juzgue, porque al fin y al cabo son mías. Yo soy su padre.

A veces me pega mal la merca y salgo a hacer “algún hecho”... entiéndase, a afanar. Prefiero como víctimas los pendejos que salen de la escuela o los jubilados, porque esos no saben defenderse. Es fácil.

Si se me da por trabajar, lo hago sólo por unos días y nunca trabajo los lunes. Es San Perón. El tema es que no puedo trabajar en blanco porque pierdo los planes sociales y eso es mala palabra para mí.

Las jodas comienzan los viernes, sacó mis potentes bafles, hago sonar pibes Chorros” o “El Polaco” y comienzo a intoxicarme.
Asado todos los fines de semana y dada la resaca, los lunes duermo hasta tarde.
Si existe algo que me perjudica o no me gusta, salgo con los compañeros a cortar calles, vías y siempre tengo un arsenal de piedras para repartir a quien le moleste.
Me río de los imbéciles que trabajan y pagan sus impuestos porque gracias a ellos yo puedo seguir adelante con mi cómoda vida.

El Estado me garantiza libertad de acción y si caigo a la Tumba (prisión) por algún motivo, sé que las benignas leyes y los derechos humanos, me amparan.
Este sistema es un paraíso para mí y siempre los peronistas tendrán mi voto. Y como cada día somos mas, gracias a que no hacemos otra cosa que “darle” a las negras, los peronistas seguirán gobernando. Y si por casualidad llegaran a caer, me encargaré por todos los medios de sostenerlos en el poder.

No tengo mucho mas que ampliar. Se acerca el fin de semana y ni hablar, se acerca el mundial...!!!

Sacaré a relucir mi camiseta de $ 400 y la bandera argentina. Jua...! Si el creador de la bandera supiera que todo su trabajo, tesón y renunciamiento sólo sirvieron para que yo existiera, se volvería a morir.

¡ Qué me importa...! Además ese Belgrano (creo que así se llamaba), era rubio y tenía ojos azules. ¡¡¡ Qué asco...!!!

Me importa lo mismo que me importas vos. Ni hablar si sos blanco. Si sos blanco, te odio más. Por eso, cada vez que me mires de soslayo y arrugues la nariz, cada vez que una negra embarazada esté a punto de parir, cada vez que te corten una calle o una vía, o te rompan la vereda, te ensucien, te pinten la casa, no te dejen dormir con la música, te afanen, te pisen, te escupan, tenés que recordar que yo existo gracias a vos y a tus impuestos...

¡¡¡ BLANCO DE MIERDA...!!!

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