sábado, 1 de mayo de 2010

Trabajadores del Diario Crítica a la deriva ante la indiferencia de sus colegas

Desde mediados de abril pasado, los trabajadores del Diario Crítica de la Argentina se encuentran en conflicto con sus patrones al reclamarles salarios adeudados.

El día 12 del pasado mes los empleados de este Diario comunicaron que desde hacían cinco meses que la compañía editora de ese periódico les estaba pagando sus salarios atrasados y en cuotas. En enero de este año, los dirigentes de Crítica firmaron un acuerdo con sus empleados ante las autoridades del Ministerio de trabajo de la Nación en donde se comprometían a regularizar la situación salarial.

Pero, ya cansados de promesas incumplidas, el 29 de abril, los trabajadores informaron que recurrirían al paro por tiempo indeterminado hasta que se regularicen el pago de sueldos a sus empleados y a colaboradores externos; en consecuencia, el viernes pasado, se dejó de distribuir el diario y el portal en Internet quedó sin actualizar. Los trabajadores de Crítica crearon un blog en donde informan de su lucha.

Martina Noailles, periodista de Crítica, detalló el conflicto a 24CON contando que "En noviembre (2009) nosotros aceptamos que se nos pague el sueldo en cuotas durante el verano porque nos habían dicho que el diario estaba en crisis. El verano pasó y no sólo no se regularizó la situación, sino que ni siquiera nos terminaron de pagar el mes de marzo. Por eso, nosotros decidimos hacer el paro hasta que se nos termine de pagar. De hecho, en noviembre también se había pactado un incremento salarial para esta época y tampoco se hizo. Si no nos pagan $350 (última cuota de marzo) menos nos van a aumentar". Por su parte, Edgardo Imas, corrector de dicho periódico, habló de lo que viene "El día 12 de mayo se van a reunir los accionistas del diario y ahí se va a saber el futuro del mismo. Según se nos dijo está latente la posibilidad de que la empresa llame a convocatoria de acreedores, por lo cual tenemos una gran incertidumbre acerca del futuro del diario y nos mantendremos en estado de asamblea permanente aunque se regularice la situación".

Las reacciones de los principales medios de comunicación ante esta controversia fueron casi nulas y, lamentablemente, no reflejaron la realidad del conflicto. El Diario La Nación culpó al Gobierno Nacional de "asfixia a la prensa libre" (¿?) y habló de una "crisis financiera" de Crítica de la Argentina producto de la adolescencia de pauta oficial ya que ese periódico es crítico a la Presidente Cristina Fernández... increíblemente, la primera mandataria fue mostrada como responsable de un problema claramente interno de una empresa.

La Gaceta de Tucumán solo publicó una escueta información. Ajenos al conflicto de sus colegas y seguramente presionados por sus patrones, la mayoría del periodismo argentino le ha dado la espalda a la lucha de los trabajadores de Crítica. En efecto, los periodistas del Diario Clarín, El Cronista Comercial, Cadena 3, Diario Uno Diario de Cuyo y Ámbito Financiero no informaron nada.

Crítica de la Argentina fue fundada en Marzo de 2008 por el polémico periodista Jorge Lanata. Luego de un auspicioso inicio, ese periódico perdió popularidad lo que le significó una necesaria disminución en su cantidad de ejemplares en la calle y en una reducción considerable de su publicidad. Así, más allá de la calidad de sus notas periodísticas, Crítica representó un fracaso comercial. Por diferencias con los editores y para no quedar ligado a un proyecto ya trunco, Lanata decidió abandonar Crítica.

Actualmente, es publicada a través de la Editorial Papel 2.0, la cual es ahora propiedad en un 80% del empresario español Antonio Mata, quien dirigió (y vació) Aerolíneas Argentinas mientras estaba gestionada por el Grupo Marsans. El portal Tribuna de Periodistas informó que Mata introdujo en la Argentina a la firma Air Pampas, estaba seguro de que pronto conseguiría la autorización pertinente para operar como línea aérea. Mientras inició los trámites administrativos para poder iniciar formalmente con su actividad, Mata contrató personal para iniciar su emprendimiento. Todos sus planes se vieron amenazados cuando un alto funcionario de la Secretaría de Transportes de la Nación le habría exigido el pago de una coima para agilizar su habilitación. Es por ello que el español habría decidido incursionar en los medios de comunicación comprando a Crítica de la Argentina para usarlo como medio de extorsión a los Kirchner.

Desde mediados de los 90, gracias a la modificación de la Ley 22285 se permitió el ingreso de grupos económicos a los medios de comunicación. Desde allí, los multimedios funcionan en relación al dinero y al poder, relegando muchas veces la honestidad a la hora de informar. En este (perverso) contexto, se entiende que, "cuando los números no cierran" para la empresa, se reducen costos y es por ello que se explican reducciones de sueldos y hasta despidos.

Ahora bien, una cosa es hablar de los fríos números de una empresa y otra, distinta aún, es hablar de incumplimiento de deberes como empleador, denigración de los empleados y violación de un acuerdo suscripto.

Leemos en todos esos periódicos editoriales y acusaciones de corrupción hacia políticos y empresarios. Pero en casos como éste, actúan corporativamente para disimular sus miserias. No es ninguna novedad que en muchos medios de comunicación que ostentan credibilidad tienen a sus empleados en precarias condiciones laborales, muchas veces sin ni siquiera seguridad social.

Mucho podemos hablar de la doble moral del periodismo. Señalan la inmoralidad ajena mientras barren bajo la alfombra sus propias miserias. Queda en evidencia en este lamentable episodio.

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