domingo, 30 de mayo de 2010

Mafia mapuche y descuartización de la Argentina

Desde hacen unos pocos años, en la Argentina está en boga hablar de "pueblos originarios" para referirse a los descendientes de las naciones aborígenes que habitaron en estas tierras.

En consecuencia, según el pensamiento que se ha extendido entre las nuevas generaciones, habría que dejar de conmemorar el día 12 de Octubre como "el Día de la Raza" ya que entienden que con la llegada de Cristóbal Colón se desató un tremendo genocidio. Pero allí no terminaría todo: aparentemente, quienes descendemos del encuentro de españoles y aborígenes estamos en deuda con los descendientes de aquellos "pueblos originarios" y lo mínimo que correspondería es restituírles terrenos a aquellos que aseguran pertenecer a esos pueblos que habrían sido aniquilados por los españoles.

La Reforma Constitucional del año 1994 se pronunció acerca de los "pueblos originarios" cuando se refiere a las Atribuciones del Congreso de la Nación. Leemos en el Artículo 75 Inciso 17 de nuestra Constitución Nacional: "Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones."

La comunidad más combativa en esto de la "reivindicación" de los pueblos originarios es la mapuche.
Los mapuches son, en realidad, originarios de lo que hoy es Chile y, luego de que los españoles fundaron la Capitanía General en ese vecino país, fueron emigrando hacia el Este. Cruzaron la Cordillera de los Andes y sometieron brutalmente a los tehuelches, puelches, huiliches, pehuenches y los pampas, verdaderos pueblos "originarios" de las tierras que hoy forman parte de las Provincias de Neuquén, La Pampa y Río Negro. Aunque nunca fueron precisamente un pueblo pacífico ya que los antecedentes belicosos de los mapuches se remontan hacia el año 1250 cuando, del otro lado de la Cordillera, se dirigieron hacia el norte y destruyeron el Imperio Tihuanaco.

En la República de Chile, los mapuches están también reclamando tierras y hasta algunos de ellos han reconocido su intención de constituír un nuevo país independiente. No debería entonces extrañarnos a los argentinos que ese nuevo país que ambicionan estas comunidades originarias no solo se conforme con parte del territorio chileno sino también con una notable porción de la Argentina.

Este movimiento "reivindicatorio" no es para nada improvisado ya que se han tejido conexiones políticas con agrupaciones de España, Inglaterra y Holanda; de hecho, tienen una relación "cercana" con Batasuna, el brazo armado de la ETA, agrupación terrorista vasca.

Algo curioso es que todo este movimiento de reivindicación de los derechos de los mapuches está apoyado, desde Mayo de 1996, por "Enlace Mapuche Internacional"(EMI) una ONG con sede en ¡Bristol, Inglaterra! que reemplazó al Comité Exterior Mapuche (CEM), organización que venía operando internacionalmente desde 1978. El directorio de "Enlace Mapuche Internacional" está encabezado por Reynaldo Mariqueo, de ascendencia auracana e integrado por otras personas de origen anglosajón que sostienen que están "preocupados de la situación de las naciones y pueblos indígenas de la Americas" (¿¿??). Es llamativo que su sitio web oficial no puede leerse en el idioma de los mapuches, pero está disponible en los idiomas español, francés, inglés y alemán...

Otro referente de los mapuches en Europa es Rafael Railaf, quien dirige la Fundación Folil con sede en Holanda.
Tanto Mariqueo como Railaf salieron exiliados de Chile en la década del setenta, lucharon contra Pinochet durante los ochenta y se reconvirtieron en defensores de la causa indígena tras la instalación de la democracia. Mariqueo fue entrevistado por la influyente BBC de Londres en donde sostuvo toda una declaración de principios: "Queremos algún grado de autonomía o autodeterminación, como el que plantea la declaración de derechos de los pueblos indígenas de la ONU, o como el que tienen las comunidades autónomas de España y los países de Escocia, Gales e Irlanda".

En el año 2008, el Diario La Nación informó que agrupaciones nacionalistas europeas mantienen estrechas relaciones políticas con las organizaciones de indígenas chilenos. Los parlamentos de Galicia y de Cataluña ya aprobaron mociones de "apoyo al pueblo mapuche". Y la Alianza Libre Europea (ALE), una agrupación de partidos independentistas del Viejo Continente, quiere que el Parlamento Europeo les dé su reconocimiento oficial. La ALE presentó su solicitud a petición de dos de sus socios: la Unión Democrática Bretona (UDB) y el Bloque Nacionalista Gallego (BNG), con los cuales los mapuches firmaron recientemente acuerdos de colaboración que terminaron en la fundación de un nuevo partido político, el Wallmapuwen ("Tierra Mapuche"), inscrito en el Servicio Electoral.

Actualmente y tal como sucedió en el Siglo XIX, en nuestro país, la comunidad mapuche está avanzando a pasos agigantados. Aferrándose al mencionado Inciso 17 del Artículo 75 de la Constitución Nacional, los mapuches iniciaron acciones legales y mediáticas para apropiarse de terrenos fiscales y privados aduciendo que fueron "arrebatados" a sus ancestros.

En el caso particular de la Provincia de Neuquén, se activó una perversa industria de juicios contra un Estado (otra más y van...) y se determinó que terrenos fiscales pasaran a manos de los "pobres" mapuches. No satisfechos con esos triunfos, fueron por más: en nombre de sus antepasados, usurparon escuelas, un hotel de lujo y hasta crearon un centro de ski. Su intolerancia y prepotencia quedaron en evidencia cuando los descendientes de aborígenes tomaron impúnemente el internado Mamá Margarita, ubicado en Junín de los Andes y que fue administrado durante décadas por religiosas católicas, lo cual fue justificado por Jorge Nahuel, dirigente mapuche, dijo que "Era una intromisión del catolicismo sobre las nuestras creencias" (...)

Parece que la prédica de los "derechos ancestrales" deja sus réditos: en Neuquén, segúnel Intendente
Silvio del Castillo (dirigente del Movimiento Popular Neuquino) "En Villa Pehuenia los mapuches ya tienen 10.000 hectáreas en su poder. No voy a entregarles un metro más". El portal La Angostura Digital informó que un estudio de la Sociedad Rural de Neuquén indica que hay no menos de 57 campos usurpados por los mapuches. En los juzgados de Zapala, San Martín de los Andes, Cutral-Có y Villa la Angostura, se sustancian alrededor de 36 causas penales y civiles por usurpación, según revela Juan Manuel Salgado, director del recientemente creado Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas, con sede en Neuquén capital, y que avala una denuncia presentada ante el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales de los pueblos indígenas.

En la Provincia de Neuquén, cualquier empresa que desee hacer obras de infraestructura en beneficio de la población debe pagar de antemano "algún peaje" a las comunidades mapuches que están asentadas. Los pedidos más recurrentes que hacen las familias "orginarias" a los empresarios son camionetas 4x4 que "necesitan" para transitar por inhóspitos rincones cordilleranos.

Recientemente, el Banco Mundial ha prestado unos seis millones de dólares a la Confederación Mapuche los cuales fueron destinados, supuestamente, a mejorar las condiciones de vida y solventar emprendimientos productivos. Ante las dudas sobre el manejo de ese dinero, el dirigente Jorge Nahuel exhibe orgulloso una fotocopia donde consta del sobreseimiento dictado por el juez federal Sergio Gabriel Torres.

En las vísperas de la celebración del Bicentenario de la Patria, se llevó a cabo una marcha de los "pueblos Orginarios" por las calles de la Ciudad de Buenos Aires. Los manifestantes tuvieron la suerte de ser recibidos por la Presidente Cristina Fernández a la que Josefina Vargas, representante de los mapuches, le dijo "Todavía estamos vivos, no nos han terminado de matar" y agregó, cargada de resentimientos, "Son doscientos años, pero yo no puedo decir que estoy festejando". En un acto celebrado en el Salón de las Mujeres del Bicentenario, la primera mandataria recogió tantos elogios como reclamos de las comunidades indígenas y, para algarabía de los presentes, anunció creación de la Comisión de Análisis e Instrumentación de la Propiedad Comunitaria Indígena, ente descentralizado de Desarrollo Social que deberá encargarse de garantizar el derecho constitucional a que las tierras en las que viven los pueblos originarios sean reconocidas como propiedad comunitaria.

A muchos les cae simpático todo ésto de hablar de pueblos originarios como si se estuviera creando una nueva y superior categoría de ciudadanos. ¿Acaso quienes hemos nacido en esta tierra no somos también "originarios"? ¿por qué los mapuches no hablan de resarcir a las comunidades aborígenes que exterminaron? Lo cierto es que estas comunidades aborígenes exigen altaneramente al Estado Nacional y a los Estados Provinciales, despreciando toda institución democrática y, peor aún, a la Nación Argentina.

Lo que es más indignante es que sus motivaciones de esta comunidad no son culturales ni afectivas: se están haciendo de tierras muy valiosas, haciendo jugosos negocios sin ni siquiera pagar impuestos poniendo en jaque la soberanía argentina en su propio suelo... ¿alguien saldrá a desenmascarar esta mentira? ¿alguno de nuestros gobernantes defenderá a la Argentina?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Los argumentos que invalidan el reclamo territorial de los mapuches

"Somos habitantes ancestrales", repiten los mapuches (gente de la tierra) como argumento central para sus reclamos en la provincia de Neuquén. Pero lo cierto es que la historia, al parecer, se empeña en demostrar lo contrario.

Los más serios historiadores de la Patagonia reconocen a los tehuelches como habitantes originarios de las provincias de Neuquén y Río Negro. Los araucanos, en cambio, estaban establecidos del otro lado de la cordillera, en territorio chileno.

El profesor Santiago Polito Belmonte dice que el tratamiento correcto del tema de los pueblos originarios es el que registra la reforma constitucional de 1994. "Los menciona en general sin indicar ningún grupo en particular."

Para el catedrático de la Universidad Nacional del Comahue, cuando se dice "pueblos originarios" habría que puntualizar de dónde. La Constitución Neuquina, reformada en 2006, se refiere a pueblos originarios del Neuquén, pero no menciona a ninguna etnia.

Según Polito Belmonte y otros historiadores, como Gregorio Alvarez y el recientemente fallecido Rodolfo Casamiquela, los mapuches son originarios de la Araucanía, región de Chile situada entre el río Bío Bío al norte y el río Toltén al sur, en la cual vivían cuando los españoles (hacia 1550) llegaron a lo que luego fue la Capitanía General de Chile. En ese entonces grupos de araucanos, buscando vivir en paz, comenzaron a invadir la región de El Triángulo (hoy Neuquén) donde estaban asentados los puelches al Norte, los pehuenches en el Centro, los huiliches al Sur y los tehuelches al Este de la actual Provincia del Neuquén, los cuales sí eran originarios de Neuquén.

Cuenta el historiador que, a partir de 1832, grupos de indios chilenos comandados por Calfucurá y sus capitanes cruzaban la cordillera, llamaban a parlamentar a los caciques pampas, los embriagaban y los asesinaban, con lo cual Calfucurá (chileno) se convirtió en Gran Gulmen de los aborígenes.

Los estudios del profesor indican que Juan Manuel de Rosas, por entonces gobernador de Buenos Aires, para evitar los malones pactó con Namuncurá, hijo de Calfucurá, enviar anualmente a las tolderías contribuciones en especie.

El pacto duró hasta la caída de Rosas y, después de Caseros, Calfucurá y sus malones comenzaron a asolar las estancias bonaerenses. Luego de sus tropelías cruzaban el río Neuquén y después de hacer descansar a los animales en la zona de la actual Chos Malal, se los vendían a los estancieros chilenos a razón de dos pesos fuertes por cabeza, lo cual equivalía a dos libras esterlinas.

Polito Belmonte redondea su concepto en dos ideas básicas. "Los mapuches no son originarios de Neuquén, aunque tienen derecho a vivir en Neuquén como todos los otros habitantes que llegaron desde los cuatro puntos cardinales. Pero no tienen derecho a reclamar territorios en la Argentina ya que sus ancestros no son originarios del Neuquén. Vinieron desde la Araucanía."

(http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1187505)

Mauricio C dijo...

que raro, acá en Chile se dice que los mapuches son originarios de la Argentina y que traspasaron la frontera integrandose con pehuenches, hulliches pircunches etc..tanto asi, que el mapudungun fue la lengua oficial de todos esos pueblos

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