sábado, 27 de marzo de 2010

Mujica, progresismo y drogas

En esta parte del continente, han asumido protagonismos ciertas corrientes políticas autodenominadas "progresistas", las cuales enarbolan algunos postulados del marxismo aunque conserven un estricto modo capitalista de vida en sus ámbitos privados.

El consumo de la droga es un durísimo flagelo en todo el mundo y Latinoamérica no es la excepción. El "progresismo" aboga por la despenalización del consumo de droga, entendiendo que es parte de la vida privada de cada ser humano, como si la conducta de cada persona no terminase interactuando con otros directa o indirectamente.

Quien ha asumido una postura "políticamente incorrecta" para estos tiempos es José Mujica, Presidente de la República Oriental del Uruguay, quien se pronunció acerca de posibles soluciones para el drama de los adictos al paco, que en aquel país es conocido simplemente como "la pasta base". Aproximadamente, desde el año 2002, en Uruguay creció notablemente el consumo de esa droga, especialmente en las zonas más marginales, lo cual estuvo relacionado directamente con el aumento de hechos delictivos en las principales urbes orientales.

Mujica, un dirigente que proviene de la izquierda (que desde acá se le dice "progresista"), sostuvo en declaraciones a la Revista Búsqueda que A los adictos hay que sacarlos del medio ambiente, tenerlos un poco aislados y que se cansen. Se les puede dar instrucción militar. Hay que diferenciar servicio militar de instrucción, que no significa andar a los tiros ni nada de eso. También los podemos mandar al campo. El asunto es sacarlos de sus lugares y ponerlos a hacer trabajo físico”.

Para intentar calmar el estupor de progresistas uruguayos y extranjeros que ya murmuran hablando de fascismo y represión, "Pepe" Mujica explicó que con su proyecto "se busca reeducarlos mediante la disciplina; queremos darle a los adictos la herramienta de la auto disciplina para poder vencerse a si mismos".

No se han dado mayores precisiones acerca del modo de implementación de este nuevo enfoque en la lucha contra la drogadicción aunque es, sin dudas, un cambio importante en el enfoque de este problema y de sus posibles soluciones. Celebro que un Presidente latinoamericano deje de tener una actitud tan poco comprometida y proponga un proyecto para la restaurar la dignididad del ser humano que cayó en ese infierno.

Por estos tiempos, los niños, adolescentes y jóvenes están muy bombardeados ya que hay apología de la droga por todos lados: desde la música misma, cualquiera sea el género, que incitan a su consumo y hasta personajes del arte y el deporte que muchas veces son venerados como dioses paganos que se muestran como (pseudo)modelos de rebeldía contra "el sistema".

En la Argentina, con el confuso discurso de los derechos humanos, el Estado Nacional se está mostrando más proclive a despenalizar el consumo personal de estupefacientes lo que sirve de una cortina de humo que apaña a narcotraficantes que siguen alegremente haciendo sus negocios a costa de las vidas que la droga está consumiendo.

Muchas veces es el mismo medio el que empuja a los drogadictos a buscar sustancias tóxicas como vías de escape a una realidad que no les sonríe como ellos quisieran: familias rotas, círculos de amistades dañinos, desempleo y marginación, todo un cóctel explosivo. Es por ello que, a primera impresión, lejos de ser algo represivo, la idea de Mujica puede tener su veta razonable al buscar crear espacios más positivos para generar una mejor rehabilitación.

Ahora bien, lo que no sabemos si Mujica se animará a hacer es a enfrentar al mismísimo narcotráfico, que tiene en el Uruguay prácticamente un paraíso fiscal para inversiones y negocios non sanctos. De muy poco sirve si se invierten recursos para sanar a nuestros chicos si por otro lado quienes les facilitan las drogas andan sueltos.

Es una tremenda hipocresía ver como las endebles democracias latinoamericanas crean programas de recuperación de adictos, con mayor o menor eficacia, mientras que por otro lado es el narcotráfico el que financia campañas electorales y realiza importantes inversiones. Es por ello que muchas veces los gobernantes no tienen libres ni sus conciencias ni sus manos como para dar por terminado con la tragedia social que es la droga... ¿será capaz José Mujica?, ¿podrá también Cristina Fernández?

No hay comentarios:

Se ha producido un error en este gadget.

La Hora en Argentina