martes, 30 de marzo de 2010

Humo del Infierno, grietas en la Iglesia

The New York Times es el diario más influyente del mundo. Recientemente, sacudió a la opinión pública mundial con duras acusaciones contra el Papa Benedicto y autoridades de la Iglesia Católica por supuestos casos de pedofilia.

El mes pasado se habló de Peter Hullerman, un sacerdote que cometió abusos en la diócesis de Munich en la época en que Ratzinger fue arzobispo. A fines de 1979, Hullermann fue suspendido en la ciudad alemana de Essen debido a varias denuncias presentadas por padres que lo acusaban de pedofilia. New York Times sostuvo que, lejos de sancionarlo y denunciarlo penalmente, Ratzinger dispuso el traslado de Hullermann, de por entonces 32 años de edad, a la Ciudad de Munich. Hullermann fue condenado por un tribunal de la Alta Baviera a 18 meses de cárcel en libertad condicional por abusar de un niño en 1985. Volvió a trabajar en 1986, y estuvo en servicio hasta hace dos semanas. Después de que la prensa destapara su caso, fue suspendido.

El Times afirma que la Iglesia Católica Apostólica Romana habría encubierto unos doscientos casos de abusos de menores en los Estados Unidos. El acusado es el sacerdote Lawrence Murphy, fallecido en 1998, que entre 1950 y 1974 trabajó en una conocida escuela para niños sordos. En 1996, el entonces cardenal Ratzinger no respondió a dos cartas del entonces arzobispo de Milwaukee, Rembert G. Weakland, con respecto al caso, asegura el rotativo neoyorquino. El Cardenal Tarcisio Bertone dispuso el traslado de Murphy, mientras se llevaba adelante una investigación para descubrir la realidad de los hechos.

Según informa el Diario El País, el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, ha publicado hoy completa la nota enviada al diario estadounidense en la que afirma que no se castigó a Murphy porque estaba "muy enfermo". Lombardi subraya que el Vaticano solo fue informado del caso en 1996, años después de que la investigación hubiera terminado, y afirma que el cura no fue expulsado del clero "porque el derecho canónico no prevé castigos automáticos". La realidad es que algunos delitos sí preven ese tipo de correctivo: la revelación del secreto del sumario, por ejemplo, está penada por el código canónico con la excomunión automática.El comunicado oficial indica que, al abusar sexualmente de niños sordos, el padre Murphy "violó la ley, y cosa aún más importante, la sagrada fe que las víctimas pusieron en él". Lombardi aprovecha para recordar que "las normas de la Iglesia no han prohibido nunca denunciar los abusos a menores a las autoridades judiciales". Pero la afirmación es cuando menos dudosa: tanto el Código como la instrucción Crimen Sollicitationis, de 1962, penan severamente la revelación de los casos juzgados por el Vaticano, y la costumbre durante decenios ha sido no denunciar a los criminales a la justicia y lavar en casa los trapos sucios para tratar de evitar el escándalo.

El portal Zenit publicó la opinión del periodista Riccardo Cascioli que concluyó que “Los documentos dicen de hecho que los únicos que se preocuparon por el mal realizado por Murphy fueron los responsables de la arquidiócesis norteamericana y la Congregación para la Doctrina de la Fe, mientras que las autoridades civiles habían archivado el caso. Concretamente, la Congregación para la Doctrina de la Fe, implicada en la cuestión sólo entre 1996 y 1997, dio la indicación de proceder contra Murphy a pesar de que la lejanía temporal de los hechos constituyera un impedimento a la norma del derecho canónico”.

En Irlanda, la situación es también sombría. La B.B.C. informó que existen acusaciones presentadas por 320 personas contra 46 sacerdotes, 11 de los cuales fueron condenados por abusos sexuales a menores, por hechos ocurridos entre 1975 y 2004. Visiblemente consternado, el Arzobispo de Dublin Diarmuid Martin manifestó públicamente "Ofrezco a cada uno de los superviviente mis disculpas, pena y vergüenza. El hecho de que los abusadores eran sacerdotes representa una afrenta para el sacerdocio. Ninguna palabra de disculpa será suficiente". El Papa Benedicto XVI ha aceptado la dimisión del obispo irlandés John Magee, de 73 años y ex secretario privado de Juan Pablo II, que presentó su renuncia hace un año tras ser acusado de encubrir los abusos sexuales en su diócesis, según han anunciado hoy fuentes del Vaticano.

Otro caso aberrante se conoció en la Congregación Legionarios de Cristo, cuyo fundador, el Padre Marcial Maciel está señalado como protagonizar abusos sexuales contra seminaristas y de ser padre de dos hijos. El Padre Maciel fue cercano al Papa Juan Pablo II; Maciel acompañó a Juan Pablo II en los viajes que realizó a México en 1979, en 1990 y en 1993. Juan Pablo II nombró a Maciel miembro de la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la formación de los candidatos al sacerdocio en las circunstancias actuales (1991); miembro de la Comisión Interdicasterial para la justa distribución del clero (1991); miembro de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (1992); miembro del Sínodo de los Obispos sobre la Vida consagrada y su misión en la Iglesia y en el mundo (1993); consultor permanente de la Congregación para el clero (1994) y miembro de la Asamblea especial para América del Sínodo de los Obispos (1997). En el año 2006, luego de haber recibido denuncias contudentes, Benedicto XVI lo separó de su cargo y le ordenó a Maciel que se retirara a "una vida de oración y penitencia"; el Padre Maciel falleció el día 30 de enero de 2008, a la edad de 87 años. El actual Director General de dicha congregación, Padre Álvaro Corcuera, dijo que "Queremos ofrecer, una vez más, una expresión de profundo dolor y pesar hacia todas las víctimas que han sufrido estos actos. Es un acto de perdón que no tiene ninguna otra finalidad que la de abrir nuestro corazón con humildad a todas y cada una de las personas que han sido dañadas, y desgraciadamente escandalizadas, por las acciones de nuestro fundador, el Padre Maciel".

Como si todo eso fuera poco, se supo que la justicia chilena ha condenado hoy a 817 días de prisión al religioso español José Ángel Arregui Eraña (Bilbao, 1957) por posesión de pornografía infantil.

Con tantos golpes recibidos últimamente, la Iglesia desde Benedicto XVI no ha esquivado la responsabilidad que le toca. El Sumo Pontífice llamó a separar pecado del pecador cuando dijo
"Tenemos que aprender a ser intransigentes con el pecado, comenzando por los nuestros, e indulgentes con las personas". Respecto al escándalo suscitado en Irlanda, Benedicto XVI dijo sentir "vergüenza y remordimiento", pidió perdón a las víctimas y solicitó que los criminales involucrados se somentan "ante Dios Todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos".

Las voces de apoyo a Benedicto XVI no tardaron en llegar. La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) emitió un comunicado "en nombre de los obispos católicos de Estados Unidos, nosotros, los miembros del Comité Ejecutivo de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos escribimos para expresar nuestra profunda preocupación por aquellos a quienes se ha dañado con el crimen y el pecado del abuso sexual por miembros del clero, así como nuestro profundo agradecimiento por el respaldo que el Papa Benedicto XVI nos ha dado para dar respuesta a las víctimas, tratar con los responsables del abuso y crear ambientes seguros para los niños". A su vez, el Arzobispo de Nueva York, Mons. Timothy Dolan se manifestó comprensivo para con los fieles católicos que sienten desazón por los casos de pedofilia que han trascendido y recalcó que el Papa es "es un líder en la purificación, en la reforma y la renovación de la Iglesia".

En la Argentina, el Padre Luis Farinello también opinó sobre este tema. Farinello, quien en más de una oportunidad se ha manifestado a favor de que el celibato sacerdotal sea optativo en vez de obligatorio, sintetizó que "La experiencia mía de tantos años de cura es que si el sacerdote tiene una señora, una chica, la gente no hace drama. Si el cura es buen tipo, se rompe trabajando, ella es buena, la conoce la comunidad, la gente no hace drama". Respecto a las graves acusaciones de encubrimiento hacia la Iglesia, el cura afirmó que "siempre ha tratado de esconder estos casos para que no haya escándalo".

Por su parte, el Padre Gabriele Amorth, reconocido exorcista, reflexionó que "el demonio tienta a los hombres de Iglesia y entonces no nos debe maravillar si también los sacerdotes, que tienen todos los auxilios divinos, de la oración y los sacramentos, caen en la tentación. También ellos viven en el mundo y pueden caer como hombres del mundo".

Como católico, es ciertamente desagradable leer sobre estas noticias. Es lamentable que aquellos que se consagraron a Dios en el Sacramento del Orden Sagrado desprecien tan vilmente al sacerdocio que Cristo legó.

Es también doloroso cuando se detectan personas que sacan a relucir con saña sus resentimientos contra la Iglesia Católica, empezando por diversos estados que ha tenido en esta institución a alguien que no ha sido siempre complaciente con ciertos dictámenes. La Iglesia Católica ha sido crítica de ciertas políticas impulsadas por la Organización de la Naciones Unidas y de los países más poderosos del mundo, es por eso que no es para extrañarse que las miserias de ciertos integrantes de la Iglesia sean expuestos para enardecer odios y rencores.

Lamentablemente, estos casos de corrupción terminan casi eclipsando el inmenso bien que a diario realiza la Iglesia Católica en todo el mundo: en silencio, día a día, en todo el mundo, sacerdotes, religiosas y laicos consagrados atienden escuelas, hospitales, orfanatos, comedores infantiles, universidades pero no son tapas de diarios y revistas.

Esperemos que en todos esos casos puedan actuar los tribunales competentes y que hagan justicia. Pero, la que más importa es la Justicia de Dios.


10 mitos sobre la pedofilia y sacerdotes católicos
(fuente: es.catholic.net)

■ Mito 1: Es más probable que sacerdotes católicos, en comparación con otros grupos de hombres, sean pedófilos.

Esto es simplemente falso. No existe evidencia alguna de que los sacerdotes estén más inclinados a abusar de los niños que otros grupos de hombres.

El uso y abuso de los niños como objeto de gratificación sexual por parte de los adultos es epidémico en todas las clases sociales, profesiones, religiones y grupos étnicos alrededor del mundo, según lo demuestran claramente las estadísticas acerca de la pornografía, el incesto y la prostitución infantil. La pedofilia (el abuso sexual de niños preadolescentes) entre los sacerdotes es extremamente rara, pues afecta solamente al 0.3% del clero. Esta cifra, citada en el libro Pedophiilia and Piresthood (Pedofilia y Sacerocio), escrito por el estudioso no-católico Philip Jenkins, está tomada del estudio más amplio que existe hoy día sobre este tema. Concluye que solamente uno de entre 2,252 sacerdotes que formaron parte del estudio a lo largo de un período de más de 30 años, se ha visto afectado por la pedofilia. En los escándalos recientes de Boston, solamente 4 de entre más de los 80 sacerdotes etiquetados por los medios de comunicación como "pedófilos" son en realidad culpables de abusar de niños pequeños.

La pedofilia es un tipo particular de desorden sexual compulsivo en el cual un adulto (hombre o mujer) abusa de niños preadolescentes. La gran mayoría de los escándalos sexuales del clero que están saliendo a la luz ahora no entran propiamente en la categoría de pedofilia. Más bien, se deben calificar como efebofilia o atracción homosexual hacia adolescentes. Aunque el número total de sacerdotes que cometen abuso sexual es mucho más alto que el de los que son culpables de pedofilia, la cifra total queda aún por debajo del 2% que es semejante al porcentaje que se da entre hombres casados (Jenkins, Pedophilia and Priests).

Con ocasión de la crisis actual en la Iglesia, otros grupos religiosos e instituciones no religiosas han admitido tener problemas semejantes tanto de pedofilia como de efebofilia entre las filas de su clero o personal. No hay evidencia de que la pedofilia sea más común entre el clero católico, que entre los Ministros protestantes, los líderes Judíos, los médicos, o miembros de cualquier otra institución en la que los adultos ocupen posiciones de autoridad sobre los niños.


■ Mito 2: El estado célibe de los sacerdotes conduce hacia la pedofilia

El celibato no es causa de ninguna adicción sexual desviada, entre las que se cataloga la pedofilia. De hecho, en comparación con los sacerdotes, es tan probable que los hombres casados abusen sexualmente de los niños (Jenkins, Pedophilia and Priests). Entre la población general, la mayoría de los transgresores son hombres heterosexuales reincidentes que abusan sexualmente de las niñas. También hay mujeres que cometen este tipo de abusos sexuales. Aunque es difícil obtener estadísticas exactas sobre el abuso sexual de los niños, los rasgos característicos de los que repetidamente cometen abuso sexual con niños han sido bien descritos. El perfil de los abusadores sexuales de niños nunca incluye adultos normales que se sienten atraídos eróticamente hacia los niños como resultado de la abstinencia (Fred Berlin, Compulsive Sexual Behaviors, in Addiction and Compulsion Behaviors [Boston: NCBC, 1998]; Patrick J. Carnes, Sexual Compulsion: Challenge for Church Leaders, in Addiction and Compulsion; Dale O'Leary, Homosexuality and Abuse).


■ Mito 3: Si los sacerdotes se casaran, desparecerían la pedofilia y otras formas de conducta sexual desviada

Algunas personas incluyendo algunos disidentes católicos que suelen expresar su disconformidad en público se están aprovechando de esta crisis para promover sus propios intereses. Como respuesta a los escándalos, algunos están exigiendo que el clero sea casado, como si el matrimonio hiciera que "ciertos" hombres dejasen de molestar sexualmente a los niños. Esta afirmación se desmiente con las estadísticas mencionadas antes sobre el hecho de que, comparados con los sacerdotes célibes, es igualmente común que los hombres casados abusen sexualmente de los niños. (Jenkins, Pedophilia and Priests).

Dado que ni el ser católico ni el ser célibe predispone a una persona a caer en la pedofilia, el clero casado no resolvería el problema (Doctors call for pedophilia research, The Hartford Currant, March 23). No hay más que mirar a las crisis en otras religiones, sectas o profesiones para ver este punto con claridad.

El hecho es que hombres heterosexuales sanos no suelen caer en la atracción erótica hacia los niños como resultado de su abstinencia.


■ Mito 4: El celibato sacerdotal fue una invención medieval

Mentira. En la Iglesia católica de Occidente, el celibato se practicó ya universalmente a partir del siglo IV, comenzando con la adopción que S. Agustín hizo de la disciplina monástica para todos sus sacerdotes. Además de las muchas razones prácticas para adoptar esta disciplina se suponía que era un buen medio para evitar el nepotismo el estilo de vida célibe permitía a los sacerdotes ser más independientes y disponibles. Este ideal era también una oportunidad para que los sacerdotes dieran también testimonio del mismo estilo de vida que sus hermanos los monjes. La Iglesia no ha cambiado las normas del celibato, porque con el paso de los siglos se ha dado cuenta del valor práctico y espiritual que posee (Pablo VI, carta encíclica sobre El celibato sacerdotal, 1967). De hecho, incluso en la Iglesia católica del Este que admite también la posibilidad de tener sacerdotes casados los obispos son elegidos solamente entre los sacerdotes no casados.

Cristo reveló el verdadero valor y significado del celibato. Los sacerdotes católicos, desde S. Pablo hasta el presente le han imitado en la total donación de si mismos a Dios y a los demás viviendo célibes. Aunque Cristo elevó el matrimonio al nivel de sacramento que revela el amor y vida de la Santísima Trinidad, él fue también testigo vivo de la vida futura. Los sacerdotes célibes son para nosotros testigos vivos de esta vida futura en la cual la unidad y el gozo del matrimonio entre un hombre y una mujer son sobrepasados por la perfecta y amorosa comunión con Dios. El celibato entendido y vivido adecuadamente libera a la persona para amar y servir como Cristo lo hizo.

En los últimos cuarenta años, el celibato ha sido un testimonio todavía más poderoso del sacrificio amoroso de hombres y mujeres que se ofrecen a si mismos para servir a sus comunidades.


■ Mito 5. Mujeres sacerdotes ayudarían a solucionar el problema

No hay en absoluto ninguna conexión lógica entre el comportamiento desviado de una pequeña minoría de sacerdotes varones y la inclusión en sus filas de las mujeres. Aunque es verdad que según muestran la mayoría de las estadísticas sobre abuso de niños es más común que los hombres abusen de ellos, el hecho es que también hay mujeres que molestan sexualmente a los niños. En 1994, el National Opinion Research Center demostró que la segunda forma más común de abuso sexual de niños era el de mujeres que abusaban de niños varones. Por cada tres varones abusadores sexuales de niños, hay una mujer abusadora. Las estadísticas sobre las mujeres que abusan sexualmente de otros son más difíciles de obtener porque el crimen es más oculto (entrevista con el Dr. Richard Cross, "Una cuestión de carácter", National Opinion Research Center; cf. Carnes). Además, es más imporbable que sus víctimas más frecuentes, los niños, reporten los abusos sexuales, especialmente cuando el abusador es una mujer (O'Leary, Child Sexual Abuse).

Hay razones por las cuales la Iglesia no puede ordenar sacerdotes a las mujeres (como Juan Pablo II ha explicado en numerosas ocasiones). Pero esto nos sacaría ahora del tema. El debate sobre la ordenación de las mujeres no está para nada relacionado con el problema de la pedofilia ni con otras formas de abuso sexual.


■ Mito 6: La homosexualidad no está conectada con la pedofilia

Esto es simplemente falso. Es tres veces más probable que los homosexuales sean pedófilos que los hombres heterosexuales. Aunque la pedofilia exclusiva (atracción hacia los preadolescentes) es un fenómeno extremo y raro, un tercio de los varones homosexuales sienten atracción por los adolescentes (Jenkins, Priests and Pedophilia). La seducción de adolescentes varones por parte de homosexuales es un fenómeno bien documentado. Esta forma de comportamiento desviado es el tipo más común de abuso obrado por sacerdotes y está directamente relacionado con el comportamiento homosexual.

Como Michael Ross muestra en su libro, Goodbye!, Good Men ((Adiós,
hombres buenos!), hay una activa sub-cultura homosexual dentro de la Iglesia. Esto se debe a varios factores. La confusión que se ha dado en la Iglesia como resultado de la revolución sexual de los años 60, el tumulto posterior al Concilio Vaticano II, y una mayor aprobación de la homosexualidad por parte de la cultura. Todo esto hizo que se creara un ambiente en el cual homosexuales varones activos fueron admitidos y tolerados en el sacerdocio. La Iglesia se ha apoyado también más en la psiquiatría para valorar la idoneidad de a los candidatos al sacerdocio y para tratar a los sacerdotes que tenían problemas. En 1973, The American Psychological Association (Asociación Psicológica Americana) dejó de considerar la homosexualidad como una orientación objetivamente desordenada y la suprimió de su Manual Diagnóstico y Estadístico (Nicolosi, J., Reparative Therapy of Male Homosexuality, 1991; Diamond, E,. Et al. Homosexuality and Hope, documento no publicado de la CMA). Lógicamente, el tratamiento de comportamientos sexuales desviados se vio afectado por este cambio de actitud.

Mientras la actitud de la Iglesia hacia quienes tienen problema de atracción homosexual se ha caracterizado por la compasión, también ha sido firme y constante en sostener el punto de vista de que la homosexualidad es objetivamente desordenada y que el matrimonio entre un hombre y una mujer es el único contexto propio para el ejercicio de la actividad sexual.


■ Mito 7: La Jerarquía católica no ha hecho nada para solucionar la pedofilia

Aunque todos estamos de acuerdo en que la jerarquía no ha hecho lo suficiente, esta afirmación es, sin embargo, falsa. Cuando el Código de Derecho Canónico fue revisado en 1983, se añadió un pasaje importante:

(CIC c. 1395,2*).

Pero ciertamente, no es lo único que la Iglesia ha hecho. Los obispos, comenzando con el Papa Pablo VI en 1967, publicaron una advertencia dirigida a los fieles sobre las consecuencias negativas de la revolución sexual. La encíclica papal Sacerdotalis coelibatus (sobre el celibato sacerdotal), trató el tema del celibato sacerdotal en medio de un ambiente cultural que exigía mayor "libertad" sexual. El Papa volvió a reafirmar el celibato al mismo tiempo que apelaba a los obispos para que asumieran responsabilidad por "los hermanos sacerdotes afligidos por dificultades que ponen en peligro el don divino que han recibido". Aconsejaba a los obispos que buscaran ayuda para estos sacerdotes, o, en casos graves, que pidieran la dispensa para los sacerdotes que no podían ser ayudados. Además, les pidió que fuesen más prudentes al juzgar sobre la aptitud de los candidatos al sacerdocio.

En 1975, la Iglesia publicó otro documento llamado Declaración sobre ciertas cuestiones sobre la ética sexual (escrito por el cardenal Josef Raztinger) que trataba explícitamente, entre otros asuntos, el problema de la homosexualidad entre los sacerdotes. Tanto el documento de 1967 como el de 1975 tratan el tema de las desviaciones sexuales, incluso la pedofilia y la efebofilia, que son especialmente frecuentes entre los homosexuales.

En 1994, el Ad hoc Committee on Sexual Abuse (Comité sobre abuso sexual de la Conferencia Episcopal Americana) publicó unas orientaciones dirigidas a las 191 diócesis de Estados Unidos para ayudarles a crear unas líneas de acción para tratar el problema de abuso sexual de menores. Casi todas las diócesis redactaron sus propias directrices (USCCB document: Guideliness for dealing with Child sexual Abuse, 1993-1994). En estas fechas la pedofilia se reconocía ya como un desorden que no podía ser curado, y como un problema que se estaba agravando debido al aumento de la pornografía. Antes de 1994, los obispos siguieron la opinión de los psiquiatras expertos que creían que la pedofilia podía ser tratada con éxito. Los sacerdotes convictos de abuso sexual eran enviados a uno de los establecimientos especializados de los Estados Unidos. Los obispos frecuentemente se basaban en los juicios de los expertos para determinar si los sacerdotes estaban listos para volver al ministerio. Esto no mitiga la negligencia por parte de algunos miembros de la jerarquía, pero por lo menos ayuda a entender mejor la cuestión.

Como respuesta a los escándalos recientes, algunas diócesis están creando comisiones especiales para afrontar los casos de abuso de menores, y también están creando grupos de defensa de las víctimas; y están reconociendo oficialmente que se debe atender inmediatamente cualquier legítima acusación.


■ Mito 8: La enseñanza de la Iglesia sobre moralidad sexual es el verdadero problema, no la pedofilia

La enseñanza de la Iglesia sobre la moralidad sexual se basa en la dignidad de la persona humana y en la bondad de la sexualidad humana. Esta enseñanza condena el abuso de los niños en todas sus formas, lo mismo que condena otros crímenes sexuales reprensibles como la violación, el incesto, la pornografía infantil y la prostitución infantil. En otras palabras, si estas enseñanzas se vivieran, no existiría el problema de la pedofilia.

La creencia de que esta enseñanza conduce a la pedofilia se basa en un concepción falsa o en una deliberada falsa interpretación de la moral sexual católica. La Iglesia reconoce que la actividad sexual sin el amor y compromiso que se da solamente en el matrimonio, disminuye la dignidad de la persona humana y a fin de cuentas es destructiva. En lo que se refiere al celibato, siglos de experiencia han probado que hombres y mujeres pueden abstenerse de la actividad sexual al mismo tiempo que se realizan plenamente viviendo una vida sana y llena de sentido.


■ Mito 9: Los periodistas católicos han ignorado el problema de la pedofilia

Como todo lector de CRISIS sabe, esta afirmación es claramente falsa. Nuestro artículo de portada de octubre de 2001 se titulaba así: The High Price of Priestly Pederasty, (El alto precio de la pederastia de los sacerdotes), una exposición del escándalo que saldría a la superficie en el resto de la prensa tres meses después. Puedes leer nuestro artículo haciendo click sobre el título.

Y nosotros no fuimos los únicos que hemos seguido el problema de pedofilia/pederastia. Charles Sennot, autor de Broken Covenant, Rod Dreher de la National Review, el cofundador de CRISIS, Ralph McIncerny, Maggie Gallagher, Dale O'Leary, The Catholic Medical Association, Michael Novak, Peggy Noona, Bill Donohue, Dr. Richard Cross, Philip Lawler, Alan Keyes, and Msgr. George Kelly han cubierto este tema ampliamente.

El hecho de que el resto de los medios de comunicación haya ignorado nuestro trabajo, no significa que no lo hayamos hecho.


■ Mito 10: El requisito del celibato limita el número de candidatos al sacerdocio, con el resultado de que haya un número alto de sacerdotes sexualmente desequilibrados

Primero de todo, no existe un "alto número de sacerdotes sexualmente desequilibrados". De nuevo afirmamos que la gran mayoría de los sacerdotes son normales, sanos y fieles. Cada día demuestran que son dignos de la confianza de aquellos cuyo cuidado se les ha confiado.

En segundo lugar, quienes no se sienten llamados a una vida de celibato están ipso facto excluidos de poder ser sacerdotes católicos. De hecho, la mayoría de los hombres no está llamada a ser célibe. Sin embargo, algunos están llamados, y de entre ellos algunos están llamados por Dios al sacerdocio.

La vocación sacerdotal, como el matrimonio, requiere el mutuo y libre consentimiento de ambas partes. Por tanto, la Iglesia debe discernir si un candidato es verdaderamente digno y apto mental, física y espiritualmente para comprometerse a una vida de servicio sacerdotal. El deseo que un candidato tenga de ser sacerdote no constituye de por sí una vocación. Los directores espirituales y vocacionales conocen ahora mejor que nunca las deficiencias de carácter que hacen que un candidato, en otros campos cualificado, no sea apto para el sacerdocio.

3 comentarios:

pablo de Córdoba dijo...

El celibato no tiene razón de ser,es un invento medieval ,insostenible en estas épocas donde se comprueba día a día los beneficios en la salud física y mental que derivan de la práctica sexual.
la Iglesia Católica se caracterizo siempre por imponer represión, la culpa, el miedo y la descalificación en todo lo referente al sexo.En mi pre adolescencia leí el libro "¿Quien nos dirá la verdad?de un cura que no recuerdo el nombre donde se enseñaba que la masturbación merecía poco menos que el infierno.
Coincido que los mitos no son tales ,son la realidad.La consecuencia de ir en contra de la naturaleza humana produce estos casos que serian evitables de no existir la idiotez de celibato.

mario dijo...

pablo

El celibato no es medieval, es una práctica antiquísima, inclusive mucho más antigua a los tiempos de Jesús. Te invito a que investigués sobre este tema y podás ver que hindúes, budistas y hasta en la Grecia Antigua había gente que optaba por el celibato.

El sexo ha sido un tema de controversia para todo el mundo y, especialmente, para los católicos. Lo que enseña la Iglesia Católica no es represión, sino que es canalización de las propias energías sexuales que Dios ha puesto en todos y cada uno de nosotros.

A diferencia de los otros seres del reino animal, los humanos tenemos el raciocinio con el que estamos llamados a dominar nuestra propia naturaleza. No somos animales y, por ende, debemos saber ser dueños de nuestros instintos y no esclavos de ellos, ¿entendés la diferencia?

Obvio que no es nada fácil, más en este mundo en el que vivimos el cual está cada vez más erotizado.

Respecto a lo que decís de la mastrurbación, es cierto que mucha gente considerada "católica practicante" es muy dura para juzgar. Pero te cuento que fui a un colegio religioso en donde, más allá de algunas estupideces, pude recibir una buena educación moral. La masturbación es mala en el sentido de que el sexo ha sido creado para ser compartido de a dos personas, hombre y mujer; cuando uno cae en la masturbación, tiende a encerrarse en uno mismo y se es esclavo de las propias pasiones.

Benedicto XVI, siguiendo las enseñanzas de Cristo, nos insiste en que debemos aprender a distinguir pecado del pecador. Debemos rechazar siempre al pecado, pero debemos ser compasivos con el pecador... no te parece?

Saludos.

German dijo...

Muy buena la defensa que desde este Blog se hace de la Iglesia Católica, la Iglesia de Cristo, y su doctrina. Fuerza. Los invito a leer esta nota de mi blog:
http://opinando.blogcindario.com/2011/01/00160-luz-del-mundo.html

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