viernes, 19 de marzo de 2010

De Narváez no se pone colorado

DE NARVÁEZ SUPERSTAR. Marketing, sonrisa blanquísima, frases bonitas
Así como Néstor Carlos Kirchner ha ingresado a la Cámara de Diputados de la Nación únicamente para hacer política y sostener su propia estructura de poder, Francisco De Narváez hace lo mismo por su cuenta.

Francisco De Narváez ha sido reelegido como Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires el pasado 28 de junio con el aliciente de haber derrotado nada menos que a Néstor Kirchner. Semejante victoria fue construida en base a una fuerte inversión en publicidad en la que De Narváez no exhibía propuesta alguna ya que su objetivo único fue capitalizar en beneficio propio el gran descontento popular que había (y que hay) con el Matrimonio Kirchner Fernández. A De Narváez no le importó en absoluto tener un proyecto de país, solo le obsesiona el poder: es por ello que no le importó hacer una alianza con fines electorales con Felipe Solá y Mauricio Macri.

Según se sabe, Solá y Macri atesoran el sueño de ser Presidentes de la Nación para el año 2011 y, supuestamente, De Narváez volvería a la carga por la Gobernación de Buenos Aires, luego de haber sido claramente derrotado por Daniel Scioli en las elecciones del año 2007...

Pero bueno, después de aquella resonante derrota del kirchnerismo, la oposición no hizo más que desnudar su previsible fragilidad: varios dirigentes se enceguecen con sus ambiciones personales de poder y empiezan a arrogarse el derecho de ser candidatos. En vez de discutir un plan de gobierno, sus discusiones se basan en estúpidas estrategias para trabar todo lo que venga del Ejecutivo Nacional. El vedettismo de dirigentes como Solá, De Narváez, Carrió y Morales es ya insoportable.
En estos tiempos, los políticos consultan permanentemente encuestas de opinión para ir estudiando los vaivenes de su imagen pública. Uno de los que increíblemente más encumbrados estaba es el santafesino Carlos Alberto Reutemann pero, aparentemente, habría desistido de sus aspiraciones.

Entre tanta confusión anti-K, ahora Francisco De Narváez ha confesado públicamente en la Ciudad de Rosario “Me gustaría ser presidente, pasa eso vine a la política”. Esta frase cayó muy mal en sus actuales socios políticos, quienes ahora ya saben fehacientemente que hay un nuevo "competidor" para llegar a la Jefatura de Estado.

Pero hay un fuerte impedimento legal para las pretensiones de este dirigente opositor. Nuestra Constitución Nacional es contundente al respecto en su Art. 89: "Para ser elegido presidente o vicepresidente de la Nación, se requiere haber nacido en el territorio argentino, o ser hijo de ciudadano nativo, habiendo nacido en país extranjero; y las demás calidades exigidas para ser elegido senador."

Como es de público conocimiento, Francisco De Narváez nació en la Ciudad de Bogotá (Colombia) y ninguno de sus progenitores eran argentinos: su padre Juan Salvador De Narváez Vargas era colombiano y su madre Doris Steuer, era de nacionalidad checa. Cuando el actual legislador nacional por Buenos Aires tenía tres años de edad, su familia se instaló en la Ciudad de Buenos Aires. Recién se nacionalizó argentino en el año 1983.

Ya en argentina, además de haberse dedicado a los jugosos negocios familiares, De Narváez tuvo una carrera política con varios cambios de camiseta: empezó siendo admirador de Raúl Alfonsín, luego se acercó a Carlos Menem en pleno apogeo de su presidencia y, a pesar de volver a apoyar al riojano en el año 2003, se enroló en la causa de Néstor Kirchner a poco de que el patagónico sea ungido como primer mandatario. Luego, pasó a ser parte de ese grupo autodenominado "peronismo disidente". Desde ese movimiento opositor al kirchnerismo, De Narváez pugna por más poder para si mismo.

Ante la limitación expresa de la Carta Magna, este referente de Unión-PRO cuenta con dos cartas a su favor:

→ pudo ser candidato a Gobernador de la Provincia de Buenos Aires porque pudo saltear la Constitución Provincial que le impedía postularse pero fue favorecido por un fallo favorable de la Corte Suprema. Ese fallo es el precedente sobre el que este dirigente fundamenta ahora su sueño de llegar a la Casa Rosada.

→ Según informa el Diario Página/12, otro de los fallos que analizan entorno al empresario es el llamado “fallo Hooft” de la Corte, referido al juez Pedro Hooft de Mar del Plata, de origen holandés, al que la Constitución de la provincia de Buenos Aires le exigía haber nacido en territorio argentino o ser hijo de nativos para ser juez de la Corte, procurador o subprocurador. El fallo de la Corte Suprema declaró inconstitucional el artículo 177 de la Constitución bonaerense. En base al Pacto de San José de Costa Rica y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, equiparados jurídicamente a la Constitución Nacional, establecen que “todos los ciudadanos” deben gozar “de los siguientes derechos y oportunidades” como “tener acceso en condiciones generales de igualdad a las funciones públicas de su país”.


En estos tiempos de tanto hedonismo, cualquiera afirma ser discriminado cuando intenta eludir el marco legal vigente. De Narváez quiere ser Presidente de la Nación pero ya da muestras de su poca ética: ha cometido el grave error de despreciar nada menos que la Constitución Nacional: si él realmente quisiera proceder dentro de la Ley, debería impulsarse una reforma a la Carta Magna en donde se modifique el mencionado artículo 89 y, así, estar definitivamente habilitado para ser candidato presidencial.


Cadena de traiciones
El ex Presidente de la Nación Eduardo Duhalde tiene jurada la venganza a Néstor Kirchner y espera el momento propicio para darle un duro golpe político. Es que todos sabemos que el santacruceño nunca hubiera llegado a ser Presidente de no haber sido "apadrinado" (nunca más apropiado este término) por Duhalde, que le puso a su disposición la poderosa estructura partidaria con la que contaba en Buenos Aires. Allá por el 2003, Duhalde saboreó como propia la victoria de Kirchner sobre Carlos Menem... pero su sorpresa fue desagradable cuando el ex Gobernador de Santa Cruz le dio la espalda a poco de llegar a la Casa Rosada.

A su vez, Duhalde pudo ser gobernador de Buenos Aires gracias al inestimable apoyo del entonces Presidente Carlos Menem.
Con tal de hacer su propio espacio político, De Narváez ahora dejó de ser kirchnerista y aprovechó el momento para hacerse de un nombre importante en la escena política nacional. Don Francisco "vio luz y subió"...
Pero las traiciones políticas no son propiedad exclusiva de los hijos de Juan Perón, lo vemos también en la centenaria Unión Cívica Radical en donde varios de sus dirigentes díscolos enfrentaron desde afuera a la estructura partidaria como son los casos de Elisa Carrió, Margarita Stolbizer, Julio Cobos, Ricardo López Murphy, entre otros.
Si vemos que en nuestra dirigencia política escasea la lealtad y una convivencia madura a pesar de los disensos, entonces poco podemos esperar de ellos al momento de gobernar...

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