lunes, 22 de marzo de 2010

Arde la democracia en Baradero... como suele pasar en la Argentina

El fin de semana pasado, en la Ciudad de Baradero en la de Provincia de Buenos Aires, se vivió un suceso trágico que terminó costando la vida de dos adolescente en un confuso episodio en el que habrían estado involucrados inspectores municipales.

Miguel Portugal y Giuliana Giménez, ambos de 16 años de edad, habían salido juntos de una fiesta a las 6 de la mañana a bordo de una moto Gilera Smash 110. Por esas horas, inspectores municipales se encontraban controlando el tránsito de motos habrían perseguido a esos dos jóvenes porque no tenían puesto el casco en sus cabezas, de acuerdo a lo que prevé la ley. En circunstancias que aún se desconocen, Miguel y Giuliana perdieron en control de su movilidad y cayeron bruscamente, muriendo ambos.

Las versiones se fueron multiplicando acerca de cómo habrían fallecido esos chicos y empezó a ganar fuerza la teoría de que Miguel y Giuliana huían para evitar ser multados cuando los inspectores los habrían encerrado bruscamente con su vehículo para detenerlos, con la fatalidad de que ellos provocó la brusca caída de esos adolescentes. Tres horas después de la tragedia, familiares de las víctimas, vecinos y amigos se juntaron en la plaza principal enfrente de la Municipalidad de Baradero y luego se desató una tremenda batahola cuando empezaron a arrojar proyectiles de todo tipo e incendiar el edificio público. Los daños ocasionados fueron importantes, tanto en el edificio del Ejecutivo Municipal, como en el Concejo Deliberante, el Juzgado de Faltas y el Registro de las Personas en donde se quemaron documentos de suma importancia.

El Fiscal de la causa, Marcelo Manso, afirmó que de la veintena de testigos que se presentaron a declarar, la mayoría habló de un simple accidente de tránsito y negaron la existencia de una persecución, lo que apoya los dichos del Intendente Aldo Carossi.

Un dato no menor es que Baradero es una ciudad en donde residen cerca de treinta mil personas y, en donde hay casi diez mil motos transitando por sus calles. Acá en San Juan, se vive una situación similar a Baradero respecto al descontrolado crecimiento exponencial de la cantidad de motos 110 cc. Es muy cierto que esas motos resultan atractivas por su bajo costo de adquisición y de mantenimiento por lo que, a la corta, son mucho más baratas que viajar en transporte público y, más aún, en automóviles. La cuestión es que vemos muchas veces a esas motos con familias enteras a bordo que, por ahorrarse unos pesos, ponen irresponsablemente en riesgo sus vidas. Afortunadamente, dados los innumerables accidentes de tránsito que cuestan vidas, la Policía de San Juan intensificó los controles.

Los padres de las víctimas se mostraron muy acongojados y, desde el dolor entendible, juran que lucharán hasta encontrar a los verdugos de sus hijos. Lo extraño del caso es que, a pesar de acusar a las autoridades municipales y provinciales, evitaron asumir públicamente las responsabilidades que les toca como educadores.

De todas maneras, hay detalles de este caso que invitan a un análisis un poco más profundo:

1- Los menores intentaron evadir los controles de los municipales lo cual demuestra un desprecio por el cumplimiento de las leyes; la moto en la que circulaban no tenía patente ni se sabe si los chicos tenían carnet habilitante; tengamos en cuenta que, en cualquier país civilizado, en una situación similar son perseguidos;

2- La gente de Baradero no esperó a que actúe la Justicia como corresponde y, en medio de trascendidos y sin pruebas en la mano, atentó contra los edificios públicos: si lo que se quiere es destituir a un intendente, esa no es la manera adecuada. De ninguna manera se justifica la destrucción de un edificio público porque atenta contra la democracia misma y, si lo pensamos un poco, no se está perjudicando el patrimonio personal del funcionario en cuestión sino el patrimonio de todos.


A diario, en la Argentina de hoy contemplamos actos de desprecio de las leyes y de las instituciones democráticas. Todos pedimos y exigimos pero nadie está dispuesto a dar a este país. Con la excusa de que "cada cual hace lo que quiere con su vida", estamos llegando a un peligroso estado de anarquía.

En este país, le tenemos fobia al orden social. La policía, los jueces, las autoridades políticas tienen pánico a ser tildados como "represores" por hacer respetar las leyes y los derechos de quienes quieren vivir en paz.

Los argentinos nos decimos demócratas pero que poco sabemos de vivir en democracia. Es triste. Pero cierto.

3 comentarios:

Pablo de Córdoba dijo...

También se destruyó la camioneta municipal, que podría servir como elemento para hacer pericias.

Ojalá también se juzgue a quienes destruyeron el patrimonio público

pablo de Córdoba dijo...

No mostres el incendio mostra a los chicos que hoy no están.
Queda claro el accionar persecutorio y la orden de voltear a los infractores.... es el modus operando en Baradero .Era solo cuestión de tiempo para que esto pasara así que no es "fatalidad"es consecuencia de acciones que no corresponden a los inspectores de transito.
Saludos
Hoy 24 de Marzo no se festeja nada.

mario dijo...

Pablo:

Coindico con vos.


pablo:

Ni vos ni yo vivimos en Baradero, así que no podemos hablar en primera persona acerca de los hechos. Lo que nos queda es buscar y leer testimonio de la gente que allí habita.

Es llamativo que la inmensa mayoría de los testigos de la muerte de esos dos chicos negaron la existencia de una persecusión.

Creo que debemos dejar que la Justicia actúe y que encuentre a los responsables de esas dos vidas que se apagaron, como así también de los injustificados daños a los edificios públicos.

Saludos.

Se ha producido un error en este gadget.

La Hora en Argentina