miércoles, 10 de febrero de 2010

De carne somos

Tradicionalmente, en la República Argentina, siempre ha sido importante el consumo de la carne vacuna y ocupa un lugar preferencial en las comidas. En estas semanas, los distintos cortes de carne han experimentado subas en sus precios finales que oscilan entre un 30 y un 50%, lo cual ha generado malestar en miles de argentinos. Al hablar de escasez en la hacienda vacuna, es inevitable que el precio de los productos lácteos también se eleve.

Este malhumor motivó que la Presidente Cristina Fernández analice la situación buscando eludir cualquier responsabilidad de su Gobierno y endilgando todas las culpas al sector productivo. Al referirse públicamente a esta situación, la primera mandataria resaltó que el principal factor del aumento de los precios es que "ha llovido mucho" para luego dirigir su mira y disparar al sector ganadero cuando sentenció "Es cierto, la carne ha aumentado y ha aumentado mucho, como también el precio que perciben los productores, como nunca lo han hecho en mucho tiempo. El problema es el precio de la carne, que ha aumentado porque ha llovido mucho y entonces se mantiene toda la hacienda para engordarla y alimentarla más, por eso van a ganar más dinero y porque se paga mejor precio y eso repercute en lo que ustedes pagan". En síntesis, según la visión particular de la titular del Ejecutivo Nacional, los argentinos estamos pagando carne vacuna cada vez más cara por una perversa conjunción de lluvias abundantes y especulación de los productores.

Cuándo no, salió a escena el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández que analizó que el precio de la carne vacuna "está tomando un precio que tiene que ver con la demanda y con la capacidad que tienen los productores de quedarse con los animales para engorde, porque están teniendo un precio de kilo vivo altísimo, que no tuvieron nunca".

El Presidente de la Federación Agraria Argentina Eduardo Buzzi no tardó en recoger el guante y responder a las acusaciones de la Presidente. Buzzi responsabilizó a la política agropecuaria que encara el kirchnerismo cuando sostuvo que "Los errores se pagan y lo pagan la mayoría de los argentinos. Muchos productores perdieron hacienda, tuvieron que regalar sus vacas por la sequía, y porque un señor [en referencia al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno] ponía precios máximos y obligaba a que vendieran sus rodeos". Expandió su análisis afirmando que "Objetivamente hay productos que aumentan porque no están disponibles. Estamos frente a un proceso inflacionario, no desbocado, pero un proceso inflacionario al fin. Esto se resuelve con más oferta, con más producción y sin permitirle una toma de ganancias a los grupos concentrados".

En toda esta situación hay algo muy básico que es el accionar de la Ley de Oferta y Demanda que determinan el precio que, en teoría, debería ser el de equilibrio.

En el caso puntual de los productos derivados de la hacienda vacuna como la carne y la leche, en nuestro mercado hay una gran demanda que precisa ser satisfecha con una importante cantidad de bienes producidos. Al ser reducida la oferta de esos productos por la razón que sea y la demanda persiste en sus niveles altos, será entonces inevitable una suba en los precios para que oferta y demanda se equilibren.

El mercado argentino tiene la característica peculiar de que los productores primarios terminan recibiendo un porcentaje prácticamente ínfimo del precio que el consumidor termina pagando. Esa dicotomía la podemos explicar con la presión fiscal que ejerce el Estado Nacional y la cadena de intermediarios que va sumándose en el trayecto que va desde el campo hasta la góndola de almacenes y supermercados.

En su avaricia recaudatoria, el Estado Nacional ha desfavorecido progresivamente al sector agropecuario desde que Néstor Kirchner fue Presidente de la Nación. La situación se tensó al máximo durante gran parte del año 2008, sobre todo después de aquel "voto no positivo" del Vicepresidente Julio Cobos a las retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias que le infligió una dolorosa derrota política al kirchnerismo. De ahí en más, en lugar de hacer lugar al clamor popular, el Gobierno Nacional ninguneó sistemáticamente a los dirigentes agropecuarios y profundizó su avance sobre la renta de los trabajadores de ese sector. Los productores de leche saben muy bien de lo que hablo, dada la gran cantidad de tambos que han estado cerrando en los últimos tres años en nuestro país.

También es cierto que en un contexto inflacionario como el que padecemos los argentinos en los últimos años, aparecen los especuladores de siempre que solo buscan hacer sus negocios sin importarles perjudicar al pueblo. Es llamativo que no hubo algún gobierno que ponga orden en dicha cadena de distribución.

Si esperamos soluciones desde el Gobierno Nacional a la cuestión inflacionario, el Ministro de Economía Amado Boudou no nos da esperanzas. En una entrevista con el siempre complaciente Diario Página/12, quien debería diagramar algún plan para atacar a la inflación, sostuvo que “no hay inflación, sino un reacomodamiento de algunos precios”. No esperemos entonces un remedio sino se diagnostica la enfermedad...

En economía se define a la inflación como "el aumento generalizado y sostenido de los precios". Los factores pueden ser varios pero en el caso argentino podemos observar cómo desde el Gobierno Nacional se alienta el consumo con más y más subsidios y, por una cuestión ideológica, deja prácticamente a la deriva a la oferta, es decir, al sector productivo.

Por lo pronto, está por entrar en acción Guillermo "Patota" Moreno, Subsecretario de Comercio Interior, para "acordar" precios de la carne con las grandes cadenas de hipermercados. Esos acuerdos se traducen en subsidios para que los comerciantes puedan paliar las pérdidas que les implica vender los productos por debajo del precio del mercado.

Si vuelve a surtir efecto los aprietes del inefable Subsecretario de Comercio Interior, con suerte los precios podrán estancarse y detener sus alzas por un tiempo. Pero, al no atacar la inflación de raíz, no deberíamos extrañarnos que este problema surja una y otra vez por otros caminos.

El kirchnerismo presume de protagonizar un Gobierno Popular enorgulleciéndose de atacar los intereses de los poderosos y de beneficiar al pueblo argentino... pero cae en una grave contradicción cuando no sabe y no quiere combatir la inflación, un fenómeno económico que provoca la pérdida adquisitiva del dinero y, por ende, genera más y más pobreza mientras los especuladores de siempre siguen llenándose de dinero a costa del pueblo.

... bueno, para maquillar este drama, existe el INDEK... ¿ésto es ser un Gobierno Popular?

21 comentarios:

Anónimo dijo...

Opinión

Los precios se "reacomodan" y las jubilaciones "suben", ¿o será al revés?

Por Silvia Stang - Especial para lanacion.com

A partir de marzo, las jubilaciones y pensiones que paga la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) subirán nominalmente un 8,21% y el haber mínimo se ubicará en los $ 895,15. Lo que hace el ajuste es cumplir con lo dispuesto por la ley de movilidad, que prevé que en el tercer y en el noveno mes de cada año, los ingresos de los pasivos tengan una recomposición, cuyo porcentaje se define en base a una fórmula en la que intervienen variables como la recaudación de impuestos destinados al sistema previsional, la cantidad de jubilados y la evolución de los salarios de los trabajadores activos (los que a su vez, en los últimos años hacen su intento por seguir a la inflación).

El ajuste anunciado por la presidenta Cristina Kirchner, por supuesto bienvenido, servirá en rigor para recomponer aunque sea sólo parcialmente, el poder de compra de los ingresos de los jubilados. Mientras se hacen estos anuncios, la preocupación de muchos pasa por el alza del costo de vida, que en las últimas semanas se aceleró.

En este sentido y por la esencia misma de la ley de movilidad -que le fue exigida al Gobierno por la Corte Suprema de Justicia desde la llegada de la inflación en 2002-, la recomposición de las jubilaciones es una corrección necesaria y urgente, en función de otros incrementos que se dan en las variables económicas.

El ministro de Economía, Amado Boudou, dijo días atrás que él no veía un proceso inflacionario en la Argentina, sino "un reacomodamiento de los precios relativos". El hecho real y cotidiano es que a la hora de pagar la comida, y los bienes y servicios necesarios para el cuidado personal y de la casa, hay que desembolsar más dinero. O bien -según el bolsillo de cada uno- hay que ir pensando de qué manera adecuar los consumos a los ingresos que se perciben. Los jubilados lo saben bien.

Más allá de las palabras, en la práctica todo parece indicar que por "reacomodamiento relativo" o por lo que fuere, los precios de muchos bienes y servicios se van elevando. Y que los haberes jubilatorios, más allá de la discusión respecto de los pisos de los que se parte, buscan su recomposición, que a los bolsillos siempre les parecerá positiva, pero insuficiente.

Anónimo dijo...

La carne acumula aumentos de cerca de un 180% en los últimos
tres años

En las carnicerías se quejan de las subas que imponen los proveedores; los ganaderos culpan al Gobierno y exigen revisar la cadena de comercialización; vea los incrementos corte por corte

Mientras desde el Gobierno se multiplican las voces que niegan la inflación, en una dimensión paralela a la del Instituto de Estadística y Censos (Indec) más parecida a la realidad, los precios continúan escalando. De hecho, desde 2007, la mayoría de los cortes presentaron alzas de cerca de un 180%.

En lo que va de 2010, la carne vacuna y el pollo (principal sustituto), volvieron a alejar la realidad de las amas de casa -y sorpresivamente la del líder de la CGT, el camionero Hugo Moyano-, de la del matrimonio presidencial y su círculo íntimo. Para aquellas, los precios treparon entre 25 y 65%, según el corte y el comercio.

El problema no es nuevo, pero se agudiza. En la cadena de producción y comercialización, las responsabilidades siempre apuntan al eslabón anterior. En las carnicerías, de acuerdo con un relevamiento realizado por lanacion.com por distintos barrios de la ciudad de Buenos Aires donde se encontró el kilo de asado en hasta 30 pesos, se quejan de la suba de precios que les impusieron los proveedores.

El vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de Capital Federal, Alberto Williams, señaló que el año pasado los precios se mantuvieron. En cambio, estableció una diferencia entre los 14 pesos a los que se vendía el kilo de asado a fines de 2009 hasta la actualidad, cuando no se consigue a menos de 25 pesos.

Según los relatos recogidos en el recorrido, el precio de la media res se encareció en las últimas semanas por encima de los 16 pesos por kilo. En los primeros meses del año pasado, recordó Williams, se conseguía a $ 7,80. "Esa suba repercute, obviamente, en el mostrador", resumió.

Algo parecido sucedió, como consecuencia, con el cajón de pollos, que avanzó 10 pesos esta semana. El alza en el consumo de carnes blancas derivó en un traslado automático en los precios al consumidor: el kilo cuesta ahora entre 8 y 10 pesos.

Otra arista del problema es que ante la suba sostenida de precios, que no se limita a la carne, las ventas de carnes rojas están cayendo. Así lo señalaron distintos vendedores, casi como un común denominador, durante el recorrido.

Los productores. Según la Sociedad Rural Argentina (SRA), entre diciembre de 2008 y el último mes del año pasado, "los cortes que más aumentaron al consumidor son los más restringidos para exportar, como es el caso de la paleta, el asado de tira, el osobuco, la nalga, la paleta, la carne picada, la carnaza común y el roast beef, que crecieron en sus precios alrededor del 50%".

Todo esto sucede -para agregar un condimento más al problema-, en un marco de consumo creciente: en el país, la marca por habitante llegó en 2009 a 72,5 kilos anuales. Es decir, trepó un 3%, de acuerdo con el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra) publicado recientemente.

La suba de precios tiene algunas respuestas en el inicio de la cadena productiva, donde los ganaderos lidian con las políticas oficiales que regulan la actividad. "La brecha entre el precio al consumidor y al productor ganadero se sigue profundizando, gracias a las continuas intervenciones del gobierno nacional en toda la cadena agroindustrial. En consecuencia se perjudica el consumidor al tener que pagar valores más altos por los diversos cortes de carne vacuna, mientras que el productor afrontó quebrantos y se vio obligado a liquidar parte de su stock de hembras", precisa un informe de la SRA.

(http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1231621)

Anónimo dijo...

Ya no quedan dudas: Los argentinos votaron una Presidente ignorante ("La inflación no es producto de la expansión monetaria")

Cada vez que habla, Cristina de Kirchner desalienta un poco más a quienes invertirían, probablemente, en otro contexto en la Argentina. La ignorancia que sobre temas básicos demuestra la Presidente, es notable. En especial cuando ella pretende arremeter sobre temas que se empeña en negar como es la inflación, un tema lo suficientemente complejo como para abordarlo con seriedad y no como discurso de barricada.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Los Kirchner han decidido que no hay inflación en la Argentina, y lo niegan desde hace 5 años.

Por eso modificaron las estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, y por eso han postergado en el tiempo las gravísimas distorsiones en la estructura de precios relativos que se arrastran desde 2001/2002.

Los Kirchner han decidido que no hay inflación en la Argentina y por eso provocaron el fenomenal desbarajuste con el pago de intereses de bonos emitidos por ellos mismos en el programa de canje de deuda pública.

La única realidad es que los Kirchner subestiman el impacto de la inflación sobre los agentes económicos y su aliento de la puja por el ingreso y el conflicto social, tal como Urgente24 lo advierte desde 2003.

Los Kirchner han decidido que no hay inflación en la Argentina y por eso lanzaron contra la espiral de precios al inútil Guillermo Moreno, que fracasó estrepitosamente.

Cristina de Kirchner desconoce de qué se habla cuando se discute sobre inflación.

Lo ignora como consumidora porque no visita los supermercados como sí lo hace una ama de casa.

Lo ignora como economista, porque no lo es.

Pero ella habla sobre inflación. Y como también habla Hugo Moyano, para contradecir al ministro de Economía, Amado Boudou, Cristina, que es cobarde ante Moyano, decide trasladarle el problema a los empresarios y comerciantes, contando para ello con genuflexos dirigentes incapaces de plantarse de frente a los decadentes Kirchner.

En ese contexto, de culpar a los empresarios para huir de Moyano, Cristina dijo -intentando minimizar que el Estado se encuentre acumulando un extraordinario desequilibrio en sus finanzas-, según la agencia estatal de noticias Télam:

"(...) Al encabezar un acto en la Casa de Gobierno, en el que se anunció el traspaso a la provincia de Buenos Aires de los créditos impagos de productores bonaerenses con el Banco Nación, (Cristina de Kirchner) dijo que "la capacidad de demanda que el Estado pone a través de las medidas promocionales" debe ser "respondida desde el sector privado con la capacidad de inversión para que oferta y demanda se balanceen y no provoquen tensiones".

"Que no nos vengan desde ningún rincón monetarista a decirnos que el problema es la expansión monetaria y que entonces hay que achicar salarios, achicar jubilaciones y los ingresos de la sociedad", enfatizó la jefa del Estado.

En su discurso Cristina resaltó "el formidable esfuerzo" hecho por el Estado a lo largo de 2009, durante el epicentro de la crisis financiera internacional, para "sostener la demanda, para que se siguiera consumiendo, para que no tuviéramos las consecuencias terribles que tuvieron que afrontar otros países".

A renglón seguido, la jefa de Estado dijo que "ahora el sector productivo, el sector industrial, de comercio, de servicios son los que también deben ampliar la inversión para poder seguir sosteniendo el nivel de actividad sin tensiones".

"Entender la clave del consumo es entender la realidad de la economía, que no es una ciencia exacta, es una ciencia social. Por eso es muy importante lograr esta articulación entre oferta y demanda", subrayó Cristina.

(http://www.urgente24.com/index.php?id=ver&tx_ttnews[tt_news]=136677&cHash=e471a48061)

Anónimo dijo...

Ya no quedan dudas: Los argentinos votaron una Presidente ignorante (2) Por la inflación, crecen los reclamos salariales

El Ejecutivo Nacional difundió 2 frases antológicas en 5 días: Amado Boudou afirmó que no hay inflación sino reacomodamiento de precios, y Cristina de Kirchner sostuvo que la inflación no es producto de la expansión monetaria. En cualquier caso, tal como lo recuerda Candelaria de la Sota en el diario Clarín, "esta discusión no es útil a la hora de pagar la cuenta en el supermercado. Y menos si la compra de enero subió más del 2%, y si la de febrero amenaza con volver a aumentar al menos 1,5%, ambas impulsadas por los precios de los alimentos". Lo concreto es que se multiplican los reclamos de ajustes salariales. En La Pampa ya piden renegociar sueldos cada 60 días, señal elocuente de inflación peligrosísima.

Advertencia: En la Argentina no hay inflación (para los Kirchner). Por lo tanto todo lo que el lector podrá informarse a partir de ahora o es producto de su imaginación o de alguna demanda marciana.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Representantes del Ministerio de Educación de la Nación y de los gremios docentes continuaron con la discusión salarial con miras al ciclo lectivo 2010. Al pedido gremial de un mínimo de $1.900 realizado días atrás, el gobierno respondió con una contrapropuesta que fue rechazada por los sindicatos.

"El ministerio nos propuso un aumento en dos tramos: $1.650 a partir de marzo (el mínimo actual es de $1.490) y $1.780 a partir de agosto", según le dijo el secretario general de la Confederación de Educadores Argentinos (Cea), Fabián Felman, al diario platense El Día.

El docente ratificó que esa alternativa "fue rechazada" y que el sector gremial "aceptó un aumento en 2 tramos, pero con otros montos: $1.800 hasta junio y $1.900 desde el 1° de julio".

"Ahora se pasó a un cuarto intermedio. Y nos responderán en breve. De todos modos, la semana que viene tendremos nuestros plenarios para decidir con los delegados de todo el país los pasos a seguir", dijo Felman.

(http://www.urgente24.com/index.php?id=ver&cHash=e471a48061&tx_ttnews[tt_news]=136690)

Pablo de Córdoba dijo...

Buzzi:
" Esto se resuelve con más oferta, con más producción y sin permitirle una toma de ganancias a los grupos concentrados""
Totalmente de acuerdo...lástima que él no actuó así y logró con su actitud aún mayor beneficio para los grupos concentrados, al apoyar la nulidad de la reformada 125.

Incoherencias hay en todos lados, y en casi todas las personas, por no decir en todas.

Pablo de Córdoba dijo...

Algo que me llama la atención en este tema de la inflación es que nadie ha dicho que el precio de un producto no está dado por el costo de producción, sino por la expectativa del vendedor.

Eso tambíen es economía básica y sale en los libros (Anónimo)...

No hace falta irse muy lejos, averiguar el costo de construcción de edificios y departamentos ( por ejemplo, en el barrio de Nueva Córdoba ) y ver cómo los precios que se ponen son exorbitados, 100%, 200% sobre el costo de producción (y así, la gran mayoría pasan a manos de gente con mucho poder adquisitivo..en Córdoba, gente que tiene pooles de siembra, o más de 500 hectáreas). Eso influye decisivamente en el costo de vida, pues sube los alquileres.

Es un tema complejo, no es blanco y negro.


A mi modo de ver las cosas, se debe estimular la propiedad privada...a todos...y por lo tanto, como es un mundo finito, debe haber un techo para la propiedad privada, ya sea en capital o en bienes

Irma dijo...

Yo solo deseo que llegue el 2011 y que se vayan y ya no me importa quien venga cualquiera será mejor!!! manga de chorros, atorrantes todos, todossss, la escuché recien a la Chorra de kristina, re cara dura, simpre descalificando y dicen que otros la descalificán, siempre los mismos aplaudidores las mismas cara, siempre pago por nosotros, pero como Dios es justo me voy a sentar en la puerta para verlos pasar, como les está pasando a los Callejeros, uno a uno irán cayendo... El diablo se cobra, les dan por un lado y se cobran por otro...

Anónimo dijo...

CÓMO ES LA CADENA DE LA CARNE

Doce eslabones inflan el valor de los cortes del campo al mercado minorista

Los productores y carniceros obtienen las mayores ganancias: el 25% cada uno. El consignatario obtiene el 6% y el frigorífico, el 24%. El 45% restante se lo reparten entre los supermercados, los matarifes y los transportistas.

La cadena de la carne es una de las más complejas de la economía. Está conformada por más de una docena de actores que, desde hace tres años, están en la mira del secretario de Comercio Interior por la constante suba de precios. Entre todos forman el valor que los consumidores finalmente pagan por el kilo de carne en el mostrador. Los productores y los carniceros obtienen las mayores ganancias de toda la línea: el 25%, respectivamente; el consignatario, el 6%, y el frigorífico, el 24%. El 45% restante se lo reparten los supermercados, los matarifes (que compiten con los frigoríficos) y los transportistas de la industria.

• Los productores son los actores principales. En esa etapa de la cadena intervienen los criadores (encargados de la reproducción) y los invernadores (que engordan animales). Los criadores venden hoy el kilo de novillito vivo a 6 pesos promedio en el Mercado de Hacienda de Liniers. Por un animal de 160 kilogramos se pagan 960 pesos.

• Los transportistas aparecen en la cadena para trasladar a los animales desde el campo hasta Liniers, donde se fija el precio de referencia para todo el país. Para cubrir una distancia de 450 kilómetros, cobran 7% por kilo vivo. Eso equivale a 70 pesos por animal. Los costos de logística corren por cuenta del productor.

• Luego aparecen los consignatarios, intermediarios que venden las vacas del productor al mercado o directamente a frigoríficos. En todo el país hay más de 350 registrados, pero en Liniers operan unos 60. Sáenz Valiente, Álzaga Unzué, Madelan, Monasterio y Mendizábal son algunos de los diez consignatarios más grandes, y concentran el 60% del negocio. Estos brokers de la carne se quedan con el 7% de cada operación. Por cada ternerito de 160 kilogramos, ganan 70 pesos. Al año, cierran transacciones de dos millones de animales. Los consignatarios, además, rematan vacas en ferias independientes en las que cobran comisiones mayores, de casi el doble, a los productores y compradores.

• Cuando se faena la vaca en el frigorífico, se le recarga dos pesos por kilo. El 55% del animal sirve para ser consumido; el resto (grasa, hueso y cuero) se vende a otras industrias. La eficiencia en la extracción de la carne eleva el precio del kilo de 6 a 10 pesos.

• Los frigoríficos que abastecen al mercado interno venden la media res a 14 pesos promedio en las carnicerías de Capital y Gran Buenos Aires. Ese valor incluye el costo del reparto.

• La rentabilidad de las carnicerías no baja del 12 por ciento. Los precios varían según el corte de carne y la zona en la que está el comercio. Un local en pleno Recoleta cobra entre 60 y 70 pesos el kilo de lomo y el de asado, 32. En cambio, en La Matanza, el lomo cuesta 35 pesos promedio y la tira de asado, 22 pesos.

• Los supermercados tienen precios más económicos porque tienen faena privada, distribuyen los cortes según la demanda en cada sucursal y participan de las baratas de carne de Moreno. Con presiones de cerrar las exportaciones, el secretario consigue cortes baratos rebajados para que las cadenas los rematen a 5 pesos el kilo.

(www.criticadigital.com)

Anónimo dijo...

Por qué el Gobierno es responsable del aumento de precios en la carne

La explosión de precios que vive la carne es una imagen cabal del efecto de las políticas kirchneristas para el sector. Porqué la solución no será rápida ni sencilla. Las opciones para normalizar un negocio caotizado. El paso a paso de la insólita destrucción de un mercado que fue emblema de calidad argentina en el mundo.

Por Javier Lanari

A fines del 2005 el sector ganadero comenzó a advertir una serie de políticas públicas que apuntaban a desacoplar precios y costos internacionales de los internos a través de subsidios, compensaciones, precios máximos y limitación a las exportaciones.

Hoy los efectos de esa política están a la vista: falta de carne en las góndolas y disparada de precios. Surge entonces una pregunta inevitable ¿Cómo se logra destruir a un sector tan competitivo como el ganadero en un plazo de tiempo tan escaso?

En el 2006 el gobierno que presidía Néstor Kirchner decidió tomar una medida inédita en la historia argentina: cerró las exportaciones de carne. Muchos embarques de cortes de alto valor comprometidos para el Mundial de Fútbol de Alemania llegaron tarde. Fue un papelón internacional.

Tal vez al avalar esa decisión de su secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno, iba a perjudicar a un futuro gobierno de su esposa. Como sea, ahora empieza a quedar claro que el gobierno no sopesó los costos futuros de la decisión.

El ex presidente estaba convencido que, al cerrar las exportaciones, lograría mantener estables los precios minoristas de la carne en la mesa de los argentinos. No le fue mal porque la ganadería es un “barco gigante” que tarda al menos tres años en reflejar las consecuencias de políticas y eventos climáticos desfavorables.

Por el plazo de tres años Kirchner logró su objetivo de frenar los aumentos a costa del quebranto de miles de productores de cría (el eslabón más débil de la cadena) o del traslado de los empresarios ganaderos hacia otras actividades más rentables como la agricultura y en especial el cultivo de soja, que el gobierno decía combatir, pero en los hechos sus políticas incentivaban.

Muchos rodeos de genética bovina seleccionada que tardaron décadas en conformarse, fueron liquidados incentivados por la cortoplacista política del Gobierno.

(continua...)

Anónimo dijo...

(... finaliza)

Controles de precios

Pero como los precios igual sufrían deslizamientos, el Gobierno avanzó más allá del cierre de exportaciones, y el propio Moreno encabezó una descabellada “intervención” en el Mercado de Liniers para tratar de controlar los precios, que en los papeles continúa vigente, pero se fue diluyendo en su propia futilidad.

Así las cosas, el combo de cierre de exportaciones + imposición de precios máximos en el mercado (a través de presiones directas a operadores del sector) comenzaron a destruir las bases del negocio ganadero.

Sequía y crisis

Luego llegó la crisis financiera internacional y la sequía histórica del ciclo 2008/09 a modo de tiro de gracia: la desfinanciación generada por el quebranto agrícola de esa campaña obligó a muchos productores mixtos a vender todo o buena parte de su rodeo. Muchos no tenían qué darle de comer a sus animales. O tenían que reducir el impacto de las pérdidas como sea.

El hecho es que hasta la campaña 2008/09 las buenas producciones y los buenos precios de los granos habían financiado los desastres de la ganadería (la mayor parte de los ganaderos se dedican a esa actividad por vocación mas que por sus reducidos márgenes de rentabilidad). Pero con la crisis climática y económica eso se terminó.

Asi, paradojalmente el año 2009 parecía una fiesta: rodeos de vacas y vaquillonas fueron liquidados de manera masiva, generando la falsa percepción de que había carne para rato y a precios accesibles.

No hacía falta ser un especialista en ganadería para advertir que la situación que hoy estamos viviendo iba a llegar mas temprano que tarde. Pero a Kirchner en materia económica siempre va mucho más allá de la teoría; le gusta desafiar años y años de estudios, análisis y experiencias. Y esto fue lo que hizo con la ganadería con el sólo propósito de evitar pagar el costo político que imaginaba podía provocarle una suba precios en momentos en el que el país crecía a tasas altísimas (periodo 2006/2008), pero ya empezaba a sufrir los efectos de la inflación.

Finalmente, cuando el gobierno comenzó a percibir los costos de sus decisiones intentaron reparar el daño causado creando un programa de “compensaciones” que lo único que logró fue crear una industria de feed lots (engorde de hacienda a corral) que sólo puede vivir de los subsidios del Estado. Además de generar una insondable red de corrupción a través de los millonarios fondos que distribuía la ONCCA.

De pasó, se entregó a competidores antes muy rezagados como Uruguay la bandera de carne de calidad de ganado engordado a cielo abierto y pasto que siempre había caracterizado a la Argentina.

El resultado de estas políticas fue que el stock ganadero nacional, estimado a partir del número de animales vacunados contra la aftosa, disminuyó cerca de 5 millones en los últimos dos años, mientras que las proyecciones privadas indican que continuará bajando hasta alcanzar una reducción cercana a los 8 millones durante el 2010.

* Javier Lanari es Periodista Egresado de la Universidad del Salvador (USAL). Actualmente se desempeña como Redactor Especial de Infocampo.com.ar

Anónimo dijo...

Ideas para superar la crisis

Fernando Canosa, especialista y ex coordinador de la Comisión de Ganadería de AACREA explicó los pasos para poder salir adelante: “En primer lugar se debería trabajar una ley en el Congreso que de previsibilidad al sector. Esto debería incluir un cambio en las reglas de comercialización y una apertura de las exportaciones”, dijo.

“Habría que trabajar para lograr una mayor peso de faena de los animales incentivando fuertemente a los diferentes sectores productivos”, aseguró Canosa. “También hay que apoyar el consumo de carnes alternativas”, indicó.

“Para desarrollar inversiones tiene que haber previsibilidad, y el gran problema en la Argentina es que no la hay”, señaló el especialista, y agregó que “nuestro país puede volver a ser un productor importante de carne, pero con políticas públicas adecuadas”.

Por su parte, el consultor ganadero Víctor Tonelli, quien viene advirtiendo desde hace varios años sobre esta situación, dijo que pese a la crisis “se vienen dos o tres años de excelentes oportunidades para el negocio ganadero, una etapa diferente a la vivida anteriormente”.

“La situación a la que ha llegado la ganadería argentina y la contracara que se observa en los países vecinos, que priorizaron las fuerzas del mercado, es una nueva demostración de las equivocadas políticas públicas intervencionistas”, culminó Tonelli, quien confía que el sector se recuperaría rápidamente si se revierten las erróneas políticas de los últimos años.

Anónimo dijo...

INFLACIÓN DE 1%, EL MEJOR CHISTE DEL VERANO

Contate otro, Boudou

El método propuesto por el Ministerio de Economía para medir el costo de vida resultó igual al de Moreno. El IPC de enero fue la mitad del calculado por consultoras.


Por la disparada de la carne y los aumentos en las prepagas y los precios del turismo, el INDEC se vio forzado a admitir la inflación más alta desde marzo de 2008. En enero último, según publicó ayer, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) trepó el 1 por ciento. Pero incluso así, el vapuleado organismo calculó menos de la mitad del alza de precios que estimaron unánimemente las consultoras y los centros de estudios académicos. Según la lente oficial, los bifes sólo subieron el 7% en las carnicerías, el costo de la salud apenas trepó el 1,5% y el de la educación, el 0,2%, pese a lo que subieron las cuotas de los jardines y colonias infantiles y las matrículas de los colegios. Los técnicos del INDEC que denuncian las manipulaciones de datos volvieron a manifestarse frente a su edificio y cumplieron tres años de protestas, que nunca fueron atendidas por el Gobierno.

El informe oficial estimó que los precios mayoristas también subieron el 1% y que los alimentos y bebidas aumentaron el 1,6% en el mes. El costo de la construcción, en tanto, subió según sus cálculos el 0,5 por ciento.

Los datos volvieron a despertar polémica luego de que los analistas privados y las asociaciones de consumidores advirtieron un recalentamiento de los precios con el arranque de 2010. Sin excepción, las mediciones privadas fluctúan entre el 2 y el 2,4 por ciento. La opinión es tan generalizada que incluso los gremios empezaron a revisar sus reclamos de recomposición salarial de cara a las paritarias de 2010. Algunos ya pidieron el 30 por ciento.

Para el INDEC, el precio de la indumentaria subió el 1,4% durante el primer mes de 2010, y el de la vivienda y los servicios básicos, el 0,3 por ciento. El informe agrega que el costo del equipamiento y del mantenimiento del hogar creció el 0,4%, que el transporte y las comunicaciones se encarecieron el 0,5% y que el esparcimiento –donde se computan los servicios turísticos– trepó el 2,3 por ciento.

En el turismo, por el arranque de la temporada, el INDEC reportó un aumento del 7,9% de los precios. Como desde que comenzó la intervención ya no ofrece una apertura detallada de cada rubro, no se supo si se atribuía su encarecimiento a los alquileres, los peajes o los gastos generales en los destinos vacacionales más difundidos.

El organismo estadístico no hizo comentarios evaluativos sobre los precios minoristas, pero sí brindó explicaciones del comportamiento de los mayoristas. Respecto de los productos primarios, sostuvo que “aumentaron el 2,3% debido a la suba del 5% de los productos ganaderos y una baja del 3,4% en los productos agrícolas”. Durante el mismo lapso, no obstante, el Índice Novillo del Centro de Cómputos del Mercado de Liniers registró un encarecimiento del ganado en pie del 29,6% durante el mismo período.

Como nunca lo había hecho antes, además, el INDEC emitió al caer la noche un segundo comunicado para “aclarar” que la información que se estaba virtiendo en algunos portales de internet era incorrecta. El texto apuntaba que “la variación del 4,7% (de la carne) responde al grupo en su conjunto, y no a uno de sus componentes”. Y agregaba que “el subgrupo ‘carne vacuna’ incluye diversos productos, como ‘cortes delanteros y traseros de carne vacuna fresca’, ‘menudencias y achuras frescas vacunas’ y ‘semipreparados en base a carne vacuna’”.

(http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=37562)

Anónimo dijo...

EL CONSUMO PROMEDIO DEBERÍA DESCENDER DE 72 A 55 KILOS PER CÁPITA

Para igualar el consumo de 2009, al país le faltarán 700 millones de kilos de carne

Un informe del sector rural estima que el país debería importar carne por u$s 2.000 millones en 2010 o reducir el consumo interno 24% si no quiere comerse las reservas ganaderas

Si los frigoríficos argentinos se atuvieran a faenar sólo la hacienda que se puede reponer en la Argentina, este año faltarían 700 millones de kilos de carne en góndolas y carnicerías para cubrir los 72 kilos de carne que el argentino promedio consume por año.

Un informe de Néstor Roulet, dirigente de Cartez (Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona) sostiene que este año, tras la liquidación de animales de 2009 por la sequía, si se quiere mantener el stock ganadero de 48,8 millones de cabezas actual, habrá 10 millones de cabezas disponibles para faena. Esto permitirá al país producir 2,19 millones de toneladas de carne que alcanzarán a cubrir sólo el 76% del consumo nacional.

El sector rural culpa al Gobierno de Néstor y Cristina Kirchner de la caída del stock ganadero actual por la cupificación de las exportaciones cárnicas desde marzo de 2006, que desalentó la producción de novillos pesados y promovió la faena de animales livianos, especialmente salidos de feedlots (centro de engorde a corral), que reciben subsidios desde 2007.

Ante la diferencia entre producción y consumo, Roulet ve tres alternativas. La primera es que el país importe los kilos de carne necesarios a un valor que estima en u$s 3.000 por tonelada, es decir, por un monto total de u$s 2.070 millones.

Otra opción alternativa es lograr que los argentinos consuman 24% menos carne vacuna, esto es, 17 kilos menos por habitante. Pese a que la carne aumentó 50% en góndola, en promedio, desde mediados de diciembre parece difícil que los valores actuales se mantengan sin la intervención oficial. Así, el consumo, de bajar, no lo haría en tan alta proporción.

La idea generalizada es que no se recurra a la importación de carne ni se baje el consumo. De esta manera, según el estudio de Roulet, el stock nacional caerá en 3,15 millones de cabezas hasta quedar en 2011 en 41,7 millones.

Cruce con Cristina

“No hay retención de terneros”, dijo Néstor Roulet, en respuesta a los dichos de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que acusó a los chacareros de dejar la hacienda en los campos para ganar más.

Según el dirigente, el 80% del ganado proviene de feedlots por lo que “pocos productores pueden hoy retener hacienda”. Agregó que los dichos de la Presidenta reflejan “un total desconocimiento” de la ganadería ar gentina.

(http://www.cronista.com/notas/220907-para-igualar-el-consumo-2009-al-pais-le-faltaran-700-millones-kilos-carne-)

Anónimo dijo...

La inflación se desboca en Argentina

El Gobierno cifra el IPC de 2009 en el 7,7% pero los analistas lo triplican

"Nadie puede negar la inflación. Es como si estuviera lloviendo y dicen: no está lloviendo, es una nube pasajera". La frase, pronunciada esta misma semana, no procede de ningún opositor al Gobierno de Cristina Kirchner, sino de su principal aliado, el todopoderoso líder sindical Hugo Moyano, que controla a unos 200.000 camioneros y aglutina a importantes bases del movimiento peronista. Era la semana de la explosión del precio de la carne (un 70% en dos meses), de la leche, de algunas verduras.

Diversas consultoras privadas ofrecían un crecimiento entre el 1,9% y el 2,3% del índice de precios al consumo (IPC) en el mes de enero, muy por encima del 1% que pronostica el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), criticado masivamente desde hace años por la presunta manipulación de las estadísticas oficiales, que recogen sistemáticamente una inflación dos o tres veces menor a la detectada por organismos e institutos privados. La diferencia es apabullante: para el Gobierno la inflación de 2009 fue del 7,7% mientras que para un grupo de economistas independientes superó el 22%.

"No veo un proceso inflacionario en la Argentina. Hay un reacomodamiento de precios", consideraba mientras el Gobierno por boca del ministro de Economía, Amado Boudou.

Moyano, alarmado por la repercusión de sus palabras, se retractó y afirmó, no sin desparpajo, que "la inflación, como se está controlando, no es para preocuparse, no le hace mal a nadie". Sin embargo, el diario La Nación informaba el pasado jueves de que los diferentes sindicatos gremiales del país pedirán alzas salariales de entre el 20% y el 25% en la negociación colectiva que se avecina con el Ejecutivo: una cifra acorde con la inflación real que manejan, sin excepción, la oposición y los operadores privados. Mientras tanto, la oposición, que desde diciembre es mayoría en el Congreso, se prepara esta semana para lanzar un proyecto de reforma del organismo estadístico.

(continua...)

Anónimo dijo...

(y finaliza)

Este periódico intentó sin éxito hablar con algún dirigente del Indec. En cambio, Agustín Rossi, presidente del bloque oficialista en el Parlamento (que hoy cuenta entre sus filas con el diputado Néstor Kirchner), tuvo a bien afirmar que "defienden las cifras oficiales del Indec" por tener "una mejor base de datos" que cualquier otro instituto de medición, y responsabilizó del aumento del precio de la carne a un factor estacional y a la "lógica" voluntad de los productores por aprovechar las lluvias recientes para engordar su ganado y retrasar un poco su salida al mercado, en línea con las declaraciones de la presidenta Kirchner hace unos días.

El hecho incuestionable es que son millones las conversaciones privadas que día tras día abordan en Argentina el aumento de precios, al haberse normalizado la incredulidad en los datos oficiales y convertirse en un elemento más del paisaje cotidiano la existencia de dos cifras de inflación: la del indek (apelativo irónico que hace referencia a su presunto control por el matrimonio Kirchner) y la real. "El pueblo argentino valida ese tipo de cosas", decía ayer el economista José Luis Espert, que se atrevió a pronosticar que en el futuro, "si les dejan, los Kirchner acabarán apropiándose también de los datos del Banco Central", en alusión a la reciente destitución de Martín Redrado y su sustitución por Mercedes Marcó del Pont, economista más alineada con los principios económicos del kirchnerismo. Ayer por la tarde, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), movimientos sociales y agrupaciones de izquierda realizaban su ya tradicional "abrazo simbólico" ante la sede del INDEC, en pleno microcentro de Buenos Aires.

Mientras tanto, en la plaza del municipio mendocino de Maipu, en plena zona vitivinícola andina, una hoja pegada a la carta de un restaurante y escrita a mano informaba de que podían producirse aumentos inesperados en los precios de determinados platos debido al "constante aumento" de la carne.

(http://www.elpais.com/articulo/internacional/inflacion/desboca/Argentina/elpepuint/20100213elpepiint_3/Tes)

Pablo de Córdoba dijo...

Una propuesta
Un boicot a la compra de carne vacuna será impulsado desde hoy, y durante una semana, por la Asociación de Consumidores Libres con objeto de frenar el alza en el precio del producto, algo que también buscará el Gobierno con medidas que anunciaría esta semana.
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El objetivo es reemplazar por una semana la carne vacuna "para que los consumidores, de una manera pacífica pero efectiva, podamos lograr una rápida reducción en el precio", explicó ayer el presidente de la Asociación, Héctor Polino.

Polino señaló que la medida "no es contra los carniceros, sino contra los grandes monopolios" y advirtió que "no hay motivos justificables que expliquen que el precio de la carne haya aumentado entre un 40 o un 50 por ciento desde diciembre".

El titular de la ACL recordó que la estrategia del boicot "ya fue utilizada en la Argentina cuando aumentó abruptamente el valor del tomate y logramos en pocos días que éste volviera a los valores normales".

Fuente: La Nación.com

mario dijo...

Pablo

Creo que no se trata de un boicot contra la carne, sino que los consumidores deberíamos aprender también a diversificar nuestras dietas y no consumir tanta carne. Es simple.

Los argentinos estamos malcosumbrados a comer mucha carne y a un precio inferior al que realmente vale.

Si el Gobierno Nacional decide impulsar un boicot, sería una respuesta muy pobre de su parte. Creo que debería favorecer la inversión en el sector ganadero: culpa de los Kirchner, los productores han perdido mercados internacionales que serán muy difíciles de recuperar; culpa de los Kirchner, cerraron decenas y decenas de tambos; culpa de los Kirchner, la ganadería ha dejado de ser rentable para miles de pequeños productores; culpa de los Kirchner, los productores (como todo el pueblo argentino) padecen los efectos de una inflación que el mismo Gobierno Nacional se niega a reconocer y atacar (¿¿¿vos también vas a negar que existe la inflación???, ¿¿vos también harás como Aníbal Fernández y vas a culpar exclusivamente a los productores ganaderos de la inflación??).

Vos como habitante de una provincia tradicionalmente ganadera, debés saber bien de qué te hablo.

Como en todos los problemas de este país, la culpa no es exclusivametne de los Kirchner. Son males que arrastramos desde hacen décadas y van también en la idioscincracia de los argentinos.

Saludos.

Pablo de Córdoba dijo...

No te puedo contestar en esos términos, ...sé que lo escribiste en un estado de bronca. No creo que una persona sensata como vos parecés ser en muchos post realmente crea que los K tienen la culpa de todo eso que decís, por más que después dediqués sólo una línea a decir que no es exclusivamente culpa de ellos. Me parece reduccionismo al absurdo.

P.D.: Y como tengo compañeros que tenían vacas, sí , sé de lo que hablo...sé de los robos de campos, de la presión de los holdings, de las burbujas hipotecarias, de que es mejor no trabajar (otro ejemplo de que hay muchos que no trabajan y no son pobres) y alquilar el campo y despedir a los empleados, que los supermercados grandes chupan gran parte de la ganancia de la leche (por más que tiene subsidio...).

Va muchísimo más allá de una política nacional de un gobierno en particular, creo más en la distribuición de responsabilidades, porque lo veo diariamente. Aunque claro, la política nacional, proyectando en bloque al cono sur puede intentar doblar un poco la pulseada que venimos perdiendo hace 500 años, dando lineamientos generales, para dejar de ser sólo productores de la materia prima de moda del momento.


Saludos desde Córdoba

mario dijo...

Pablo

En este post hablo de lo que se conoce como "cadena de distribución" en la comercialización de la carne como uno de los grandes responsables de la suba de precios de esos productos.

Si queremos implementar polìticas que ataquen a los problemas de raíz como una reforma agraria como hablaba en el post acerca de la soja, debemos reclamársela al gobierno de turno porque es el que tiene la potestad y la obligación de hacerlo. No esperemos una reforma agraria que venga de parte de grandes terratenientes y de aquellos especuladores que se enriquecen exprimiendo a pequeños productores.

Sí, admito que no me gustaron mucho tus últimos comentarios. Pero no los borro ni pretendo caer en la agresión personal porque vos no te lo merecés. Que sea sensato o no, no depende de que vos lo veas así porque no me conocés personalmente. Podés criticar todos los post que quieras pero me parece un poco apresurado emitir un juicio acerca de mi persona.

Vos me hablás de un reduccionismo al absurdo (convengamos que vos no siempre escribís en un tono conciliador) porque solo dedico una línea para decir que no todo es culpa de los Kirchner.

Yo podría hablar de un cuanto menos peculiar análisis de tu parte acerca de la realidad de nuestro país cuando evitás criticar a los Kirchner "porque para eso ya hay muchos que lo hacen". A mí no me limita que hayan medios que critican los Kirchner, escribo de lo que me parece oportuno y listo.

Trato de analizar esta realidad desde mi punto de vista, tratando siempre de expresarme con respeto y sin agresiones personales. Inclusive por más que no me caiga para nada bien, la Presidente se merece siempre respeto.

En este post puse tanto énfasis en la escalada de precios en la carne y en la inflación lamentablemente negada por este Gobierno. Son innegables esos factores que mencionás pero, ¿por qué este Gobierno niega la inflación?, ¿o la inflación también es un invento del Grupo Clarín?

Coincido con vos que necesitamos urgente cambiar nuestro modelo agroexportador. No sé si este Gobierno pueda torcer una mentalidad arcaica que tenemos desde la época colonial, pero sería bueno que lo empiece a hacer con medidas mucho más profundas que inventar más impuestos y repartir subsidios para disimular subas de precios, no te parece?

Saludos.

Pablo de Córdoba dijo...

Sí, me parece, necesitamos más creatividad e invitar a más actores a la escena.

Pablo de Córdoba dijo...

P.D.: no es mi análisis, lo del boicot a la carne, lo copié del sitio de la nación. Por eso puse la fuente, no salió ni un punto de mi mano de ese texto.

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