domingo, 17 de enero de 2010

¿Puta Sociedad?

Finalmente, casi al finalizar el pasado año, la tosudez de Alex Freyre y José María Di Bello, dos muchachos pudo más que todo el marco legal que regula en la Argentina. Claro que hubo una inestimable ayuda desde el poder político para que todo ésto tuviera este capítulo para una controversia. Ni la misma Constitución Nacional ni el Código Civil Argentino fueron suficientes para que estos señores cayeran en la cuenta de que viven en un país en el que debe aprender a vivir civilizadamente respetando las leyes.

Luego del revés judicial que tuvieron en la Ciudad de Buenos Aires, distrito en donde ambos residen, ellos gestionaron el apoyo político de Fabiana Ríos, Gobernadora de Tierra del Fuego. Dicha primera mandataria provincial también pisoteó no solo de nuestras leyes, sino también por avasalló contra las potestades de los Poderes Legislativo y Judicial de la Nación y emitió un decreto por el cual ordenaba la celebración de un matrimonio civil entre dos personas del mismo sexo. Los "contrayentes" aseguraron que viajaron hasta la provincia argentina más austral para "buscar trabajo" y lograron casarse en una oficina fueguina de registro civil en tiempo récord, luego de que uno de los interesados fijo domicilio en Ushuaia, más precisamente en el hotel (¿¿??) en donde se alojaban.

Hermes Binner, Gobernador de la Provincia de Santa Fe, tuvo la valentía de cuestionar la medida tomada por Fabiana Ríos sosteniendo la necesidad de respetar el Código Civil actualmente vigente en nuestro país. Semejante "osadía" de este gobernador le valió recibir duras críticas de agrupaciones que dicen defender los derechos de los gays quienes, lejos de pretender debatir, acusar a Binner de abandonar la izquierda para irse a la derecha (¿¿??)

Al margen del debate moral acerca del "matrimonio gay", este triste episodio protagonizado por Freyre y Di Bello con la inestimable complicidad de funcionarios públicos y medios de prensa, es otra muestra más de cómo los argentinos menospreciamos todo orden legal. Ni siquiera la Corte Suprema de Justicia se ha expedido sobre este delicado tema... pero bueno, como a otros miles de argentinos, ésto poco le importa a Freyre y Di Bello.


¿Cada cual puede hacer lo que quiera con su vida?

En la Argentina, como en otras partes de este mundo, se debaten temas que se van convirtiendo en grandes polémicas. Lo que es peor es que, tratándose de temas que nos atañen a todos, no existen diálogos porque parece que nadie escucha a nadie.

Así, se habla de legalización del aborto, se habla de homosexualidad, de legalización del consumo de drogas, de legalización de la eutanasia y hasta de la legalización de la prostitución. Todo en nombre de que cada cual puede hacer de su vida lo que quiera.

En el caso puntual del "matrimonio gay", escuché numerosas voces de apoyo que argumentan, palabras más, palabras menos, una libertad malentendida respecto a la vida de cada uno. Resulta curioso que quienes hablan de "respeto por la diversidad" son los mismos que son sordos a razones distintas a sus caprichos y se manifiestan insoportablemente intolerantes para con quienes no les somos complacientes a sus exigencias.

Personalmente, no me parece que sea tan así.

Supongamos que, al fin y al cabo, se reforma el Código Civil Argentino y se permite contraer matrimonio a dos personas del mismo sexo... ¿en nada repercute a una sociedad determinada tener "matrimonios" entre personas del mismo sexo?

Veamos, pues. Si hablamos de "matrimonio", hablamos de "familia" y, por ende, hablamos de hijos. Si a una pareja gay se la reconoce como matrimonio, se le está reconociendo como familia y, tácitamente, pueden tener menores a cargo como "hijos".

Actualmente, la comunidad gay sabe perfectamente que, en la Argentina, está a pocos pasos de su nueva conquista social: la adopción de hijos. La ecuación es simple: si una pareja adquiere el estatus legal de familia, será prácticamente imposible negarles el "derecho" de adoptar.

¿Será natural para un niño tener "dos papás" o "dos mamás"?. ¿Por qué los hijos de quienes sostenemos que la homosexualidad es una patología deberán tener que criarse en una sociedad en donde lo antinatural es natural, en donde la mentira es la verdad?, ¿por qué se impondrá como verdad absoluta la normalidad de la homosexualidad en las escuelas públicas?... y lo que es más grave ¿por qué tiene que suceder eso sin un previo y profundo debate en donde se escuchen no solo las opiniones de los que están a favor del "matrimonio gay"?

Hoy en día, en todo el Planeta, la familia como institución y célula fundamental de toda sociedad es mansillada cruelmente: con ésto de que cada cual dicta su propia moral y que cada cual puede hacer lo que se le da la gana, somos testigos de parejas rotas por doquier, compromisos frágiles en las parejas que hacen que hijos padezcan a sus padres en una eterna adolescencia.

Ciertas comunidades homosexuales aprovechan tanta desorientación y ganan terreno sumándose a los ejércitos demoníacos que atacan a la familia: ahora, desde los medios de comunicación, se acusa de todo lo malo a las parejas heterosexuales y se muestra siempre a homosexuales como seres simpáticos, maduros afectivamente y ajenos a toda maldad.

Un botón de muestra (y toda una señal política) la tuvimos los argentinos a fines del año 2009 con la increíble decisión de la por la Comisión de Familia y Mujer de la Cámara de Diputados de la Nación que eligió a "Marcela" Romero, un transexual, como la Mujer del Año (¿¿??). Nada es casual: Héctor Maciel, su "hijo adoptivo" de 23 años, es empleado del INADI y declara abiertamente que su "mamá" es la mejor del mundo y que el hecho de que sea un hombre quien se hace pasar como su madre "no ha repercutido en su sexualidad". Maciel confiesa ser heterosexual y que está de novio con una chica (sí, la aclaración vale en este caso); aunque, leyendo esa nota, volvió "hecho un hombre" (¿?) recién después de haber convivido con padre en Paraguay, lejos de su "madre".

En efecto, con el paso del tiempo, no podemos negar cómo el lobbie homosexual ha ido perfeccionándose desde que se impuso desde la Organización de las Naciones Unidas. En nombre de la modernidad, en nombre del progresismo no se hace más que envenenar este presente e hipotecar las generaciones que nos siguen.

Lamentablemente, no solo que pretenden imponer prepotentemente su ideología sino que esta gente nada saben de debates abiertos, nada saben de democracia.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Es verdad que si uno opina distinto estas personas que estan a favor de la libertad de expresion son los primeros en decir que sos un antiguo o que tenes una mente cerrada.

Lo que mas bronca me da son la infinidad de personas que ante un debate sobre estos temas como la homosexualidad el aborto etc. se limitan a responder si no molestan a nadie que hagan lo que quieran, sin darce cuenta que de esta forma aceptan no solo la homosexualidad sino tambien todas sus consecuencias.

Irma dijo...

Lamento si me dicen que discrimino y que la mente la tengo cerrada, y si, jamás estaré de acuerdo a semejante barbarie, me aferro a mi libro de cabecera y de consulta, LA BIBLIA.

Don Gato dijo...

En lo personal, creo que este tema ya es una muestra mas de lo que puede la plata o quizás, querer alcanzar la notoriedad que de otra forma no se pudo lograr. Y esto ultimo está relacionado con el caso de la gobernadora fueguina, claro.

Mi opinión? Pues que las leyes en este paos se pisan como quieren, y como a cualquiera se le cantan las pelotas, siempre "apoyados" por la sociedad. . .

Lamentable.

Un abrazo.

Irma dijo...

Porque la sociedad no quiere ser discriminador, (y todos lo somo!!!)
Igual que los D.H. todo una sanata !!!

pablo de Córdoba dijo...

El hombre esta echo a imagen y semejanza de Dios .
Hay gente que lo leyó pero no lo entendió .
Cuando entendamos tratemos de ubicar a estos chicos y pedirles disculpas.

Pablo de Córdoba dijo...

Por supuesto que no estoy de acuerdo con que los D.H. sean una sanata. Los Derechos humanos surgen en occidente con gran fuerza por el trabajo de las comunidades cristianas (Jesuitas por ejemplo) y producen efectos liberadores...(eso es lo que molesta a veces, por algo fueron expulsados los jesuitas de América)

Puede decirsele en la cara a las víctimas y familiares de víctimas de Cromañón, de la embajada de Israel, de la AMIA, de terroristas (privados y del Estado) que la muerte de su ser querido y la lucha por esclarecer quién lo hizo es una Sanata?

O decirle a las comunidades ancestrales (aborígenes, criollas y mestizas) que es una sanata que la tierra es de ellos por haberla ocupado por cientos de años, y que no deben dársela a sojeros delincuentes que falsifican escrituras.

Y son sanata el derecho al agua? Para beber, para regar y cultivar?

Coincido que todos somos discriminadores, es una cualidad de nuestra mente (y de muchos o todos los animales)...lo que no podemos es segregar, separar, excluir en base al miedo o supuestos.


Saludos!

mario dijo...

Anónimo:
Coincido con vos.

Irma:

El empezar a hablar de derechos humanos, al margen de todas las críticas que podamos hacer de su puesta en práctica, es un progreso para la humanidad. Para mí también la Biblia es un libro básico, pero hay que saber convivir con todos aquellos (son millones) que la desconocen o que la rechazan.



Don Gato

Coincido con vos, el enfoque que le quise dar a este post fue más allá del dilema moral que implica hablar de homosexualidad. A lo que voy es cómo los argentinos no sabmos convivir civilizadamente y se quiere interpretar caprichosamente nada menos que la Constitución Nacional y se atropella el Código Civil.



pablo (con minúscula)

Si vos tomás esa frase del Libro del Génesis, sería conveniente que leás también pasajes del Antiguo Testamento en donde se condena duramente a la homosexualidad.

Te pongo como ejemplo solo una: del Levítico 20:13 "Si alguno se juntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos, sobre ellos será su sangre". Si querés, vas al Nuevo Testamento y podrás leer: "Por eso Dios los entregó a las apetencias de su corazón hasta una impureza tal que deshonraron entre sí sus cuerpos; a ellos que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en vez del Creador, que es bendito por los siglos. Amén. Por eso los entregó Dios a pasiones infames; pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza; igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío." (Romanos 1:24-27).

Pero una cosa es condenar la homosexualidad y otra muy distinta es hablar de los homosexuales. Para ellos, más allá de verla como una patología, desde la Iglesia Católica se habla de caridad en el trato hacia ellos. Leemos en el Libro del Catecismo de la Iglesia Católica: "Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición." (2358)

Por último, no entiendo de qué hay que pedirles perdón a estos dos muchachos.


Pablo (con mayúsculas)
Coincido con vos.


Saludos a todos.

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