Ayer por la tarde, la Presidente Cristina Elisabet Fernández dio la cara el día después de las elecciones legislativas que hirieron de muerte al poder kirchnerista.Hubo gran expectativa por la conferencia de prensa de la titular del Poder Ejecutivo Nacional, la cual es la segunda en mucho tiempo. Aunque, a decir verdad, la misma fue muy limitada ya que se permitieron solo nueve preguntas de parte de la prensa que se dio cita en la Casa Rosada: tres para medios nacionales (léase, nacionales = porteños... parece que solo ellos son "la Nación", ¿los demás qué somos en la Argentina?), tres para medios "provinciales" y las restantes tres para medios internacionales.
Con la irrespetuosidad que la caracteriza, la primera mandataria argentina llegó con más de media hora de atraso a la cita con la prensa nacional e internacional en la Casa de Gobierno. Escoltada por sus colaboradores Sergio Massa y Florencio Randazzo, Fernández expuso su particular lectura del pronunciamiento popular en las urnas en el pasado domingo.
Llego a la conclusión de que Cristina Fernández es una mujer muy previsible. Si uno escuchó sus declaraciones desde que es Presidente de la Nación, con un poco de lógico se podía inferir de antemano lo que esta mujer tan vanidosa iba a declarar: "no perdimos", los otros perdieron", "los periodistas deben informar bien y decir la verdad", "ustedes tienen que aprender"... bueno, ayer le faltó el clásico "todo me costará el doble por ser mujer".
Es aceptable que los resultados de unas elecciones puedan tener más de una lectura. Cristina Fernández tiene todo el derecho a pensar lo que quiera, pero debería llamarse a la sensatez porque se trata nada menos de la Presidente de la Nación.
Pero bueno, en el caso de la Sra. Presidente, con su soberbia a prueba de balas, llegó a la conclusión de que su Frente para la Victoria terminó consagrándose en todo el país el pasado 28 de junio. Es decir, Cristina Fernández buscó el lado amable de una estruendosa derrota haciendo un análisis federal de las elecciones y resaltó la cantidad de distritos que consagraron candidatos kirchneristas (entre los que se cuentan, claro está, los candidatos del Gobernador de San Juan).
Es llamativo que los Kirchner fueron los primeros en centralizar sus esfuerzos y luchas en la Provincia de Buenos Aires, prácticamente ignorando la suerte del FpV en el resto de las provincias argentinas. Como quedaron los resultados, la Presidente "se acordó" de que eran 24 los distritos electorales: a fuerzas de los resultados, ella tuvo que recurrir a una mirada federal.
Minimizó el rechazo del electorado bonaerense para con su marido y ahí nomás le tiró la pelota a Mauricio Macri, de quien dijo que hizo una peor elección con Gabriela Michetti como candidata ya que su caudal de votos se redujo a casi la mitad comparando los comicios de 2007 y los de ayer domingo. Claro que después cuando le dijeron que ella había obtenido un 46% de votos cuando se candidateó para Presidente de la Nación y ahora Néstor Kirchner apenas superó el 31%, dijo que no hay que comparar elecciones para cargos legislativos con los de cargos ejecutivos...
Su visión de los hechos la llevó a trazar paralelismos con los reveses que en su momento sufrieran sus antecesores Raúl Alfonsín en 1987 y Carlos Menem en 1997. Negó una temida devaluación como cambios en su gabinete. Negó las escandalosas adulteraciones en los índices que publica el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. Enfatizó el notable triunfo de Fernando "Pino" Solanas en la Ciudad de Buenos Aires no tanto porque le tenga alguna simpatía al cineasta sino porque le restó una importante cantidad de votos al macrismo.Sobre la estrepitosa derrota del kirchnerismo en la Provincia de Santa Cruz, la Presidente le tiró el fardo a los kirchnerista locales ya que dijo que se debió a "problemas de la gestión del Gobernador y problmeas internos del partido"... La remató diciendo que también se debió a "nuestra ausencia", como si los santacruceños siguieran idolatrándolos ciegamente. Eso sí, celebró increíblemente el triunfo en El Calafate (¿?), su "lugar en el mundo" según sus propias palabras.
La Presidente volvió a quejarse de una supuesto maltrato de los principales medios de comunicación capitalinos, a quienes acusó nuevamente de no tener "rigor intelectual" ni "tener autocrítica" por ser exigentes con el oficialismo y ser condescendientes con la oposición. Lo cierto es que ella tiene que asumir que, al ser parte fundamental del oficialismo, le corresponde un protagonismo importantísimo en la escena política de nuestro país y por ende, estará en el centro de las miradas... no porque se trate de ella en particular, sino porque así sucede y debe suceder con quien le toca circunstancialmente regir los destinos de la Argentina desde el Ejecutivo Nacional.
Si lo que todos entendimos que fue un contundente rechazo hacia la Presidente y su marido en realidad se trató, según la visión de la Sra. Fernández, de una nueva victoria del Frente para la Victoria, ¿por qué Kirchner estuvo escondido gran parte del pasado 28 de junio y apareció desencajado recién después de las 2 de la mañana?. Si tan bien conduce al Partido Justicialista, ¿por qué Kirchner se sintió obligado a renunciar como Presidente del partido?, ¿por qué ningún dirigente justicialista le pidió que no renuncie?.
Cobra vigencia una vez más ese dicho que dice que "Las victorias tienen muchos padres pero las derrotas siempre quedan huérfanas". Si el Frente para la Victoria hubiera salido realmente airoso en las últimas elecciones, el domingo por la noche no solo Kirchner y su esposa, sino que muchos otros dirigentes hubieran buscado las cámaras de televisión y las fotográficas para mostrarse sonrientes. Pero no, fue un duro revés y todos se esconden como es el caso más evidente del camionero Hugo Moyano, líder de la CGT y Vicepresidente Primero del Partido Justicialista, que brilló por su ausencia a la hora de dar la cara.
Personalmente, en principio, no estoy a favor de pedirle la renuncia a la Presidencia de la Nación. Por el bien de las instituciones democráticas, la Sra. Fernández debería cumplir con el mandato que le confirió el pueblo en el 2007. Eso sí, deberá necesariamente basarse en consensos, llamando humildemente a la oposición para acordar medidas y políticas para encauzar el rumbo de la Patria.













