Con masivo apoyo de la prensa adicta, esta fiesta es todo un derroche de recursos públicos y banalidades que, aunque no se reconozca públicamente, solo sirve para publicitar la gestión del Gobernador Gioja, quien ya tiene a sus periodistas "falderos" que pugnan para instalarlo como candidato a Presidente de la Nación para el 2011.
Para su edición 2009, Gioja ha logrado que esta fiesta sanjuanina tenga a Susana Giménez como madrina. No se ha divulgado el costo que ha tenido para las arcas provinciales traer a esta "estrella de la televisión" al festejo; seguramente, no deben ser pocos los dólares desembolsados para "convencer" a Giménez para venir a esta provincia.
En un país es increíble que alguien como Susana Giménez sea toda una celebridad (...). Pésima actriz, torpe para bailar y desafinadísima para cantar, Giménez supo construir hábilmente todo un culto a su propia imagen que millones de argentinos consumen.
La televisión es el gran opio del pueblo argentino (el fútbol, tal vez, esté en el segundo puesto). El argentino promedio está unas cuatro horas al frente de un televisión; ni hablar de los miles de hogares en donde el televisor se enciende aunque nadie esté interesado en el contenido del programa sintonizado. Asimismo, peor es cuando el televisor se constituye en el perverso centro de mesa a la hora de que las familias comparten sus almuerzos y cenas.
En Argentina, la televisión inventa ídolos de la nada. Y así como los ensalza, puede degradarlos vertiginosamente hasta el olvido. Aún así, son muchos los tristes personajes que mueren por un segundo en televisión.
Nacida en 1944 en la Ciudad de Buenos Aires, Susana Giménez saltó a la fama en una pubicidad televisiva en el año 1969. De ahí en más incursionó en el teatro y en el cine, en donde ganó popularidad junto a los capocómicos Alberto Olmedo y Jorge Porcel en películas superficiales, sin ningún aporte a a la cultura.
En 1987 inició su "célebre" programa de televisión que se llamó "Hola Susana", el cual es una burda imitación de "Pronto Raffaella" que conducía Raffaella Carrá en Italia. De ahí en más, consolidó su imagen y pasó a estar, prácticamente, en el centro de la escena televisiva en nuestro país sin ningún tipo de preparación intelecutal. Nada más argentino.Cientos de miles de mujeres la admiran (mi madre incluída, je) por su (sobreactuada) espontaneidad ante las cámaras de televisión.
Dice irradiar "buena onda" cuando vocifera a algún personaje famoso o ignoto un "¡sos divino/a!", "¡te amo!" o un "mi amor...", en lo que no deja de ser otra de sus actuaciones que tanto rating le da. Sin duda, ésto le sirvió para que las mujeres argentinas, mayoritariamente, se sientan identificadas, de una u otra forma, con Susana Giménez: su ridícula lucha contra la vejez y el sobrepeso, sus divulgados romances y consecuentes rupturas. Todo vale para que todos sigan hablando de Susana.
Su programa de televisión es todo un caos, en donde desfilan personajes "del momento" hasta quienes se prestan para dar un show bizarro, acorde a la televisión basura que tanto éxito comercial tiene en la Argentina.
Con constantes e insoportables delirios hollywoodenses, Susana Giménez es (para mi asombro y lamento) la gran diva de la televisión. Más arriba escribí que es increíble como un personaje como éste puede ser una celebridad, aunque tratándose de la Argentina, es posible.
















