domingo, 13 de diciembre de 2009

Al final, el Taladro dio vuelta

Finalmente, el Club Atlético Banfield se coronó campeón del Torneo Apertura 2009, lo que marcó un hito porque el club del sur del conurbano bonaerense ganó por primera vez un título en primera división en sus 113 años de vida.

Banfield es un justo campeón. En este semestre, en medio de tanta mediocridad, demostró ser el mejor de todos en base a su gran disciplina táctica que se vio en un gran orden defensivo y en el oportunismo de sus delanteros uruguayos Santiago Silva y Sebastián Fernández, quienes estuvieron apuntalados por los mediocampistas James Rodríguez y Walter Ervitti.

Así como en el Clausura 2009, el torneo del semestre pasado, se disputaron el título dos equipos con planteos netamente ofensivos, Vélez Sarsfield y Huracán, en este Apertura 2009 (sí, los argentinos hacemos todo al revés, primero el Clausura y luego el Apertura) lucharon por el campeonato dos equipos que se armaron desde atrás para adelante, Banfield y Newell's Old Boys. Vélez Sarsfield llegó a ser el mejor del torneo pasado con la premisa de ir a buscar todos los partidos, ante el rival que sea y en la cancha que sea, mientras que Banfield se caracterizó por replegarse, apoyarse en su férrea zaga y contragolpear certeramente jugando al error del rival.

A lo largo de las 19 fechas, los dirigidos por Julio Falcioni nunca tuvieron un juego vistoso. Muchos de sus partidos fueron ganados por la mínima diferencia, dejando la sensación de que esos triunfos no fueron del todo merecido como pasó con Chacarita, Newell's, Gimnasia y Esgrima, Estudiantes, San Lorenzo, Independiente y Huracán. Aunque, queda a la vista, gozó de una tremenda efectividad. Eso es lo que vale en un país futbolero en donde los portadores del gen bilardista afirman que "los resultados son los que mandan".

Newell's tuvo una visión similar a la de Banfield aunque, tal vez, tuvo un poco más de actitud ofensiva. Un poco, nada más. Ambos llegaron a la fecha última con posibilidades de consagrarse y, según se vio en sus sendos partidos definitorios, les pesó la responsabilidad de ser protagonistas y sacar chapa de gran campeón.

En la última y definitoria fecha, Banfield y Newell's jugaron a la misma hora para evitar suspicacias; durante las últimas semanas, jugadores y entrenadores de ambos equipos daban espectáculos patéticos con declaraciones ante la prensa acusando su rival de ser "ayudado" por arbitrajes. Entre tanto llanto dialéctico, a la hora de jugar, el Taladro y la Lepra se apichonaron y fueron derrotados ambos por 2-0 por Boca Juniors y San Lorenzo, respectivamente.

Seguramente, con el paso del tiempo, podremos ver que este Banfield Campeón 2009 no dejará nada para la historia del fútbol argentino. Puede quedar tan solo la nota de color de ser un equipo "chico" que se pudo coronar campeón por vez primera en su historia. Pero nada más: este Banfield careció de la mística de los grandes campeones.

En el fútbol argentino siempre suele darse el debate sobre qué es lo que se considera jugar bien, si priorizar el resultado o el rendimiento colectivo. Hacen unos 25 años, este debate se personificó en dos personas con visiones antagónicas del fútbol: César Luis Menotti y Carlos Salvador Bilardo, ambos directores técnicos campeones del mundo con la Selección Argentina en 1978 y 1986, abanderados del lirismo y el resultadismo, respectivamente.

Tal vez la última palabra la tuvo Bilardo con el título logrado en México '86 y el milagroso subcampeonato mundial en Italia '90. Pero, aún así, la polémica es de nunca acabar. De hecho, con la Selección Argentina siempre sobrevuela la sombra de Bilardo ya que los aficionados exigimos resultados y nunca valoramos el juego y la actitud de ir siempre al frente. Pasó con entrenadores brillantes como Marcelo Bielsa y José Pekerman que, si bien hicieron jugar en muy buen nivel a los seleccionados mayores, cargan con el karma de "no haber ganado nada" por los "fracasos" en los mundiales.

Sin embargo, mucho se añora la época del actual "manager" de la Selección Nacional cuando nos llevó a dos finales de la Copa del Mundo jugando un fútbol especulador y mezquino, dependiente de la inspiración ocasional de Diego Maradona. A nadie le importa recordar el fútbol de alto vuelo que desplegaban los equipos de Bielsa, ya que todo quedó tapado por la prematura e injusta (pero legítima) eliminación de Corea-Japón 2002. En el ámbito internacional, Brasil e Italia salieron campeones del mundo en el 2002 y el 2006 con equipos que no lucían y que basaban su juego en la especulación y la contundencia de sus figuras.

No es mi intención discutir un campeón digno como Banfield... pero prefiero otro fútbol.

2 comentarios:

Carla dijo...

Realmente se lo merecia! Felicitaciones para el campeón!

mario dijo...

Hola CArla

Sin dudas, Banfield es un legítimo campeón; ha logrado un título como consecuencia de todo un trabajo serio tanto de la dirigencia como de su cuerpo técnico y jugadores.

Aunue, personalmente, no me gusta su juego. Son opiniones, nada más.

Saludos.

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