domingo, 15 de noviembre de 2009

Diez en negociados

Gabriel Heinze, ex Newell's Old Boys, Manchester United y Real Madrid, es el jugador más resistido por la afición argentina debido a sus reiterativas malas perfomances en partidos oficiales y amistosos con la camiseta albiceleste. Maradona nunca mostró una línea de juego definida, probó con varios jugadores y sigue sin encontrar un rendimiento confiable; lo llamativo es que de tantos jugadores que pasaron por el once titular, solo permanecieron firmes en la alineación Javier Mascherano, Lionel Messi y... Gabriel Heinze.

El prestigioso Diario El País de España sacó a la luz el motivo por el que Diego Armando Maradona sostiene a Heinze como titular inamovible en la Selección Argentina de Fútbol. Sebastián Heinze, hermano del zaguero del seleccionado nacional, es propietario de Passion, una empresa dedicada a la "promoción de eventos deportivos" y a la representación de futbolistas profesionales en todo el mundo. En el sitio web de dicha empresa, se leía que se enorgullecía de dirigir el desarrollo de "la marca Maradona". Los hermanos Heinze fueron claves en una nueva recuperación económica del patrimonio de Diego Maradona, que había menguado sensiblemente luego del divorcio de su ex esposa; así, se organizaron "charlas" a cargo de Diegote en China y los partidos de showbol que le significaron suculentos ingresos para el bolsillo del ex capitán de la Selección Argentina, autoproclamado admirador del Che Guevara pero bien capitalista para cerrar sus negocios.

A pedido de Maradona, Heinze habría sido el ejecutor de la destitución de Alfio Basile de la dirección técnica del combinado nacional, poniendo el grupo de jugadores en contra del actual entrenador de Boca Juniors y que culminó con la histórica derrota 0-1 ante Chile. Juan Román Riquelme fue el único jugador que tuvo el coraje de enfrentar al ególatra Maradona quien, ante los periodistas, comunicó su renuncia a la Selección aduciendo que no tener "los mismos códigos que el entrenador".

Con Maradona en el banco, la Selección Argentina de Fútbol ha sido todo un caos, tanto adentro de la cancha como afuera, producto del insoportable divismo del D.T.

Como nunca antes sucedió con algún seleccionador nacional, Diego Armando Maradona fue sancionado por la F.I.F.A. por sus indefendibles exabruptos post partido contra Uruguay por la Eliminatorias Sudáfrica 2010. La sanción fue dos meses de suspensión y una multa de 15.000 euros, bastante inferior a la que se esperaba (y hubiera correspondido), tal vez por las gestiones de Julio Humberto Grondona, Presidente de la A.F.A. y Vicepresidente de la F.I.F.A.

Estos episodios no son los únicos en la caótica historia de Diego Maradona. Al día de hoy, no han quedado claras para los argentinos ni para los italianos los vínculos de Diegote con la mafia napolitana con quienes, por intercesión del inefable Guillermo Cóppola, mantuvo una aceitada relación con redes de narcotráfico y prostitución. En 1995, la Justicia Italiana realizó un pedido de captura internacional a Cóppola por comercialización de estupefacientes.

No son pocos los que atribuyen a presiones de la camorra napolitana, la increíble pérdida de la liga italiana de la temporada 87-88. En aquel campeonato, de la mano de un genial Maradona, el Nápoli venía de ganar un increíble campeonato por primera vez en su historia y se encaminaba a repetir con una campaña arrasadora. La mafia italiana manejaba apuestas clandestinas y, si el Nápoli de Maradona salía campeón, habría tenido que pagar mucho dinero a aquellos que habían apostado a favor del equipo del argentino; para evitar la quiebra de sus negocios, la camorra negoció con Maradona para que Nápoli no saliera campeón y así estafar a los apostadores; increíblemente, a cinco fechas de la coronación, la escuadra liderada por el "10" empezó a ir para atrás en los partidos y regaló el título al Milan A.C.

Los periodistas argentinos alcahuetes de siempre se encargaron de instalar la idea en la sociedad de que Maradona estaba "en el mejor momento de su vida" cuando estaba por asumir como director técnico de la Selección Argentina. Cuesta creer que una persona que tiene su cerebro roto por los excesos con drogas esté con la suficiente lucidez para tamaña responsabilidad... los escándalos por él protagonizados arrojan un manto de sospecha acerca de la veracidad de su recuperación.

El partido de ayer contra la Selección de España fue una muestra de lo que es el combinado nacional hoy en día. Ante uno de los mejores equipos de la actualidad, el equipo de Diego Maradona adoleció de estructura de juego: ninguna jugada preparada, apelando al juego brusco para encubrir impotencia y forzando a Lionel Messi a un tipo de liderazgo que nunca tendrá.

Teniendo en cuenta los antecedentes de Maradona, nada debería sorprendernos de todo ésto. Lo más patético es toda la corte de aduladores de Diegote que manipulan masas para seguirle justificando hasta lo más injustificable.

Sobre el influjo de Maradona sobre millones de argentinos, acertadamente, resumió la Revista Alemana Der Spiegel: Maradona es un Quijote del siglo XX, un Caballero de la Triste Figura que sin querer hace escuela para todos sus compatriotas, tanto jóvenes como viejos, con los disparates engendrados por su locura”.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Del 86 al 2010, el riesgo de confiar en las analogías
Por Daniel Arcucci

"No es sencillo escapar al magnetismo de las analogías. El riesgo es generar diagnósticos erróneos y remedios fatales" , escribió ayer Claudio Jacquelin en su columna, en el suplemento Enfoques .

Se refería, por supuesto, a la actualidad de la política argentina y su recurrencia a métodos y situaciones de otros tiempos, pero bien podría aplicarse el concepto -en una analogía de la analogía, si se quiere- al presente de la selección argentina, y a la riesgosa tentación de recordar el pasado para creer en el futuro.

Después de lo sucedido en Madrid, dentro de la cancha, y en Zurich, dentro de la FIFA, está claro que ni siquiera con el pasaje a Sudáfrica confirmado han cesado las turbulencias en el vuelo hacia el Mundial: el equipo sigue sin ser eso, un equipo, y Maradona sigue sin salir de donde suele estar siempre, el ojo de la tormenta.

Es cierto, cuando faltan 205 días para la Copa del Mundo, no son pocas las coincidencias -todas negativas- con lo que se vivía hace casi 24 años, a pocos meses del Mundial de México, que culminaría de manera gloriosa. "Maradona cuestiona a Bilardo" , titulaba El Gráfico del 11 de febrero de 1986.

Del equipo, "preocupaban" ( El Gráfico , 8 de abril de 1986) estas cosas, entre otras muchas: "¿No resulta alarmante la escasa influencia positiva demostrada por hombres fundamentales como Maradona y Passarella?"; "¿Puede ser un medio campo de contención con Giusti-Batista?"; "¿Clausen y Garré son los marcadores de punta que exige la selección?"; "¿Sienten una auténtica motivación los jugadores que están en el cuadro argentino?" . Y en el mismo ejemplar, Maradona definía en una frase-título cómo se sentían los jugadores, después de un gira por Francia, Italia y Suiza: "Somos una selección perseguida" .

No hay que ser muy ingenioso para reemplazar aquellos nombres, en cada caso y con el partido más reciente como antecedente, por los de Messi y Tevez, los de Mascherano y Gago, los de Coloccini y Ansaldi, y, por último, los de todos en general. En cuanto a la persecución, nada mejor que el motivo que llevó a Diego a volar a Zurich en busca de la absolución y lo devolvió en Madrid con la convicción íntima de que el mundo estaba contra él.

Es cierto, también, que así como hay coincidencias, hay diferencias. Varias. Entre otras, en tres años y un mes de gestión, Bilardo había convocado a 58 jugadores; en poco más de un año al frente del seleccionado, Maradona lleva convocados a 81 futbolistas. Además, claro, en aquellos tiempos Bilardo dirigía y Maradona jugaba. Un dato no menor, como para no caer en la tentación de la analogía que puede generar... diagnósticos erróneos y remedios fatales.

(http://www.canchallena.com/1200305)

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