lunes, 9 de noviembre de 2009

Detrás del Muro de los Lamentos

Hoy, 09 de noviembre de 2009, se cumplen nada menos que 20 años de la caída del mítico Muro de Berlín, lo que no solo significó la reunificación de Alemania, sino que fue el signo de victoria de los Estados Unidos sobre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas ya que su derrumbe hirió de muerte al bloque soviético y allanó el avance del imperialismo de los hijos del Tío Sam.

Después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, Alemania languidecía entre sus escombros. Sin consultarle al pueblo alemán, ambas potencias se repartieron los restos de la Alemania de Hittler como trofeos de guerra, partiendo en dos a su ciudad capital, Berlín: de un lado el capitalismo con el nombre de República Federal y, del otro lado, el comunismo llamó paradójicamente a su porción germánica como República Democrática.

Se estima que, entre 1945 y 1961, unas 3.600.000 de personas pasaron de oriente hacia el occidente en búsqueda de un mejor porvenir. El Muro de Berlín nació como un desesperado intento de la Alemania "Democrática" para impedir que su población huya del "paraíso comunista". Así, en agosto de 1961 se inició la construcción de lo que desde occidente se denominó como el "Muro de la Vergüenza" y se instaló un férreo control fronterizos para detener la emigración desde el bloque soviético; claro que nada se decía de que la parte occidental, la que era llamada de la libertad estaba controlada no por los alemanes sino que estaba bajo el yugo solapado de los Estados Unidos, Inglaterra y Francia.

El Muro tenía 43 kilómetros de longitud en la parte en que dividía en dos a la Ciudad de Berlín, más 112 kilómetros con los que remarcaba el partimiento de Alemania; en la ciudad, llegaba a tener 3,6 metros de altura pero en las afueras de la urbe era tan solo una maraña de alambre púa. Decenas de personas murieron al intentar cruzarlo sin autorización del ejército comunista, aunque no se sabe la cantidad exacta de decesos ya que todavía es un tema de ardua discusión.

Estadounidenses y soviéticos, capitalismo y comunismo, se presentaron al mundo como antagónicos e irreconciliables. Durante casi todo el Siglo XX, el mundo entero estuvo en vilo por una mera disputa de poder entre los Estados más poderosos del mundo. Ambos protagonizaron su guerra en varios rounds, involucrando a otros países en su vil competencia por el dominio del Planeta.

La utopía comunista nunca llegó y el imperio soviético empezó a resquebrajarse. Al final, occidente logró torcerle el brazo a oriente, lo cual configuró, asfixiantes presiones diplomáticas mediante, una resonante victoria de los Estados Unidos.

Al margen de la disputa entre esas dos potencias, con sobrados motivos, Alemania celebró con júbilo su reunificación. Un muro absurdo había mellado su identidad como nación, había quebrado relaciones familiares y había costado humillaciones en nombre de la revolución comunista. Alemania dio una nueva muestra de su temple de acero y volvió a resurgir.

Hoy en día, cuando la U.R.S.S. es ya historia y el mundo capitalista alza sus copas conmemorando el fin del comunismo, cabe preguntarse si después de aquella caída del Muro de Berlín el mundo es más libre, si en el mundo hay más justicia, si las naciones que conformaban el bloque soviético están ahora mejor.

Con la desaparición de la Unión Soviética, se avalanzó el nuevo orden mundial, es decir, el nuevo imperialismo que hoy le llamamos "globalización" que, al día de hoy, nos ha traído más consecuencias nefastas que las provechosas.

Sí, ya no existe más el Muro de Berlín... pero existen otros "muros" tan o más crueles que aquel que dividió Alemania. Día a día, miles y miles de personas huyen de la pobreza tercermundista e intentan insertarse en Estados Unidos y Europa, pero chocan con rígidas leyes inmigratorias que constituyen un sutil segregacionismo racial. Sin ir más lejos, los Estados Unidos que tanto hablan de democracia y libertad y cargaron contra el imperio comunista, tienen su propio "Muro de Berlín" en su frontera con México, en donde millones de personas se han llegado hasta allí para realizar su "sueño americano" pero chocan contra la celosa vigilancia de las tropas estadounidenses y marco legal netamente discriminatorio para con los extranjeros...

Sí, es hoy un día para celebrar. Pero nos quedan muchos otros muros por derribar .¿Cuándo se derribarán esos muros y la humanidad aprenderá a compartir el mundo que Dios nos dio?

No hay comentarios:

Se ha producido un error en este gadget.

La Hora en Argentina