martes, 17 de noviembre de 2009

Cuando un capricho es Ley

Existe innumerables conceptos de lo que es Ley. Si repasamos varios, podemos encontrar varios elementos comunes entre las opiniones de diferentes autores que nos pueden iluminar: Ley es una norma jurídica coercitiva que es establecida por la autoridad competente que tiene como fin velar por el bien común rigiendo la conducta social de los individuos.

Un Estado tiene en la Constitución Nacional a su Ley Suprema, es decir, es el marco de todo el ordenamiento legal que regulan la convivencia de todos los habitantes del país en cuestión. Para sancionar nuestra Constitución Nacional en el año 1853, hubieron arduos debates, intentos fallidos que sentaron precedentes hasta combates. En las sucesivas Reformas, hubo que discutir lo que se quería cambiar y convocar a una Convención Constituyente a tal fin.

Si vamos al Código Civil Argentino, leemos en su Artículo 1 que "Las leyes son obligatorias para todos los que habitan el territorio de la República, sean ciudadanos o extranjeros, domiciliados o transeúntes." En lo que respecta a Matrimonio, dicho código establece en su Artículo 172: "Es indispensable para la existencia del matrimonio el pleno y libre consentimiento expresado personalmente por hombre y mujer ante la autoridad competente para celebrarlo. El acto que careciere de alguno de estos requisitos no producirá efectos civiles aunque las partes hubieran obrado de buena fe, salvo lo dispuesto en el artículo siguiente." Por su parte, se dispone en el Artículo 188 que "El matrimonio deberá celebrarse ante el oficial público encargado del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas que corresponda al domicilio de cualquiera de los contrayentes, en su oficina, públicamente, compareciendo los futuros esposos en presencia de dos testigos y con las formalidades legales.Si alguno de los contrayentes estuviere imposibilitado de concurrir, el matrimonio podrá celebrarse en el domicilio del impedido o en su residencia actual, ante cuatro testigos. En el acto de la celebración del matrimonio, el oficial público leerá a los futuros esposos los artículos 198, 199 y 200 de este Código, recibiendo de cada uno de ellos, uno después del otro, la declaración de que quieren respectivamente tomarse por marido y mujer, y pronunciará en nombre de la ley que quedan unidos en matrimonio.El oficial público no podrá oponerse a que los esposos, después de prestar su consentimiento, hagan bendecir su unión en el mismo acto por un ministro de su culto."

José María Di Bello y Alejandro Freyre son dos hombres que concurrieron a una oficina de un Registro Civil para solicitar turno para contraer matrimonio. Ante la lógica negativa de los oficiales de justicia basándose en el Código Civil, Di Bello y Freyre recurrieron a la Justicia entendiendo ser "discriminados" por la Ley.

Este caso cayó en manos de la Jueza de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo de la Capital Federal Gabriela Seijas quien, como nunca antes sucedió, para acceder a lo peticionado por la pareja gay, interpretó la Constitución Nacional a su manera y declaró inconstitucional los artículos 172 y 188 del Código Civil. La magistrada se basó en la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, que en su artículo 11 establece: "Todas las personas tienen idéntica dignidad y son iguales ante la ley. Se garantiza el derecho a ser diferente, no admitiéndose discriminaciones que tiendan a la segregación por razones de raza, etnia, género u orientación sexual"; asimismo, se escudó en que en otros países se ha dispuesto leyes similares cuando expresó en su fallo "En los últimos años, más de una docena de países ya han modificado sus legislaciones a fin de darles cabida a las parejas del mismo sexo. Han reconocido el matrimonio Holanda, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Suecia y Noruega. Incluso, algunos estados norteamericanos han incorporado a su legislación institutos similares al matrimonio".

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires podría haber apelado este fallo de la Jueza Seijas pero, por decisión política, evitó hacerlo.
Mauricio Macri, Jefe de Gobierno de esa ciudad, evitó tomar una decisión más comprometido y se plegó a la demagogia; de gira por Madrid, Macri justificó su actitud afirmando "Lo que hicimos, lo hicimos y lo hice con la convicción de que el mundo va, cada vez más, hacia la libertad respetuosa del otro". Teniendo en cuenta que en estos tiempos está muy de moda hacerse el "progre", es que podemos entender esta respuesta de Macri.

Esta nueva conquista fue muy celebrada por los solicitantes, quienes son portadores de SIDA y son militantes por los derechos de la Comunidad Homosexual. Al respecto, en declaraciones a Diario La Nación, Di Bello manifestó "Es un festejo por nuestro amor, pero además es el festejo por el amor de todos y todas. Es un fuerte empujón para que muchas otras personas también puedan casarse. Nos gustaría seguir compartiendo la vida y cuando seamos adultos mayores poder caminar de la mano por la calle. Deseamos compartir la vida juntos, pero, además, en sociedad, que no haya un impedimento porque somos dos hombres".

Quien se mantuvo firme en su postura y se animó a criticar el polémico fallo judicial, a sabiendas de las críticas innumerables y malintencionadas que le lloverían, fue la Iglesia Católica Apostólica Romana.
En la persona del Cardenal Jorge Bergoglio, máxima autoridad religiosa en la Argentina, quien declaró "Esto constituye un signo de grave ligereza y sienta un serio antecedente legislativo para nuestro país y para toda Latinoamérica. El hecho de que una jueza en lo contencioso administrativo de la ciudad haya dictado un fallo a través de un recurso de amparo declarando la inconstitucionalidad del Código Civil al impedir el matrimonio entre personas del mismo sexo, ignorando las condiciones para que el matrimonio sea considerado como tal, refleja un serio desapego a las leyes que nos rigen".

Ahora no es mi intención cuestionar la moralidad del matrimonio gay porque ya lo hice en otro post. Como ciudadano, más allá de que se pueda estar de acuerdo con ese fallo judicial o no, me molesta que un magistrado pueda interpretar caprichosamente cualquier ley. No es solo eso: sin consultar con nadie, la Jueza Gabriela Seijas ha sentado un precedente por el cual otras "parejas del mismo sexo" puede reclamar ser autorizadas para contraer matrimonio civil.

Las leyes rigen a la comunidad y deben salir desde la autoridad competente, es decir, las sanciona el Poder Legislativo, las promulga el Ejecutivo y vela por su cumplimiento el Judicial. Esto es democracia pura.
Si cualquiera de nosotros quiere crear, modificar o anular cualquier ley, debe hacerlo según lo prevé la Constitución. En este caso particular, debería haber salido del Congreso de la Nación una ley consensuada por toda la comunidad sobre "Matrimonio de dos personas del mismo sexo"; que una ley tan delicada sea producto de un profundo y sincero debate es lo que en definitiva le dará fuerza a su legitimidad.

En este caso puntual, Seijas manipuló el ordenamiento legal para adecuarlo al capricho de dos personas que fueron las primeras en despreciar el Código Civil vigente. Entonces, por la prepotencia de dos hombres, tenemos ahora una consecuencia legal que será vigente para todo el país, sin haber mediado un hondo debate. No es propio de un país que se precie de serio que cualquier Juez pueda tachar cualquier ley con el pretexto de inconstitucionalidad sin que nadie apele esa medida.

El Código Civil prescribe casos en los que no se pueden celebrar un matrimonio (desde art. 166 hasta art. 171): entre hermanos y medio hermanos, cuando el hombre tiene menos de 18 años y la mujer tiene menos de 16, la privación transitoria o permanente de la razón de alguno de los contrayentes, cuando existe vínculo de adopción. Supongamos que, basados en este precedente, dos hermanos dicen estar profundamente enamorados y que desean casarse, o un hombre de 30 años que quiera casarse con una niña de 13, o una persona que dice ser bisexual que quiera casarse con un hombre y una mujer ¿diremos que son discriminados si empleados de un Registro Civil no los autoriza aunque se base en el mismísimo Código Civil?

Sabemos que, envalentonada tras esta conquista, la comunidad homosexual irá ahora decidida por una ley que les permita adoptar niños como hijos... en este país en que no respetamos leyes ni reglas ni compromisos ¿cuál será la interpretación caprichosa del Juez que tome ese caso para acceder a la exigencia de una pareja gay?

4 comentarios:

Don Gato dijo...

Yo creo que mas alla de lo que uno piense acerca de la homosexualidad, independientemente del genero (hombre/mujer), el simple acto del casamiento gay es una violacion directa a la ley. Es decir, creo que el fallo de la "magistrada", es que se baso en la constitucion de la Ciudad de BAires, sin importar la constitucion Nacional. . .

Y esto, para mi, es un claro ejemplo de que un juez decide dependiendo de lo que quiera. Entonces, un juez puede decidir que si una persona mato a otra, en la constitucion nacional dice que tiene que ir preso, pero en la provincial dice que no tanto y en la de la ciudad dice que puede quedar libre, entonces, si es un conocido del juez o lo adornan lo suficiente, éste puede basarse en la constitucion ciudadana.

Y Macri DEBERIA haber apelado, pero como siempre pasa con los politicos, se inclinan para el lado donde va el viento.

Un abrazo.

Irma dijo...

Jamás puede haber matrimonio en el mismo sexo, está contra la ley de Dios y punto, no hay más que decir, dejemosno de joder, basta de inmundicia.
con una buena liberación y sanidad interiror se curan y vuelven a su sexo, esas son ataduras que arrastras de las generaciones anteriores, son enfermos.

mario dijo...

Don Gato e Irma

LO grave de este asunto, más allá de lo que uno opine acerca de la homosexualidad, es que haya una jueza trasnochada que tiene el tupé de interpretar la Constitución Nacional y el Código Civil Argentino como se le antoja.

Como ciudadano, me indigna que se desprecie el marco legal vigente para comodarlo a un caprchi contra la naturaleza misma del ser humano.

Saludos.

Anónimo dijo...

Activistas homosexuales hostigan celebración de Misa en Argentina.

Un grupo de activistas homosexuales atacó el Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha de La Plata, cuando el Arzobispo local, Mons. Héctor Aguer se encontraba celebrando una Eucaristía.

Según informó la agencia católica argentina AICA, los activistas –integrantes de la Marcha del Orgullo Gay- "gritaron insultos a la Iglesia católica y a sus ministros, y realizaron inscripciones con pintura en la fachada y las escalinatas del Centro Cultural".

Los activistas escribieron lemas ofensivos contra la Iglesia como "iglesia basura", "la única iglesia que ilumina es la iglesia que arde", y otros.

Los hechos ocurrieron el sábado pasado, cuando Mons. Aguer, presidía la Misa de clausura de la XI Exposición del Libro Católico en La Plata, que permitió a gran cantidad de visitantes recorrer la muestra con más de 10.000 volúmenes de un centenar de editoriales, expuestos en forma temática.

La celebración eucarística se llevó a cabo en el auditorio del primer piso del Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha y contó con la participaron de numeroso público.

(http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=27596)

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