lunes, 16 de noviembre de 2009

Crisis Bloquista: Sancassani presentó la renuncia ¿El fin del Bravismo?

“No hay sueño mas grande en la vida que el sueño del regreso. El mejor camino es el camino de vuelta, que es también el camino imposible”. (Alejandro Dolina. Periodista, escritor, filósofo)

escrito por Alejandro Chighizola (Periodista)

Fue una vorágine de acuerdos. Acuerdos de cúpulas. Una serie de agotados seguidores dieron el marco legal necesario y apoyaron en la Convención partidaria un contrato político casi suicida. El bloquismo entregó su rol opositor mansamente. Un pacto para vivir, pero solo para unos mínimos dirigentes.

Eran decenas, los que acompañaron. No muchos más. Pero estaban. Cosecharon solo unos pocos ya lo dijimos y por ende el final era previsible. Al estilo de un vaciamiento de empresa dejaron al bloquismo vacío pero de contenido político e ideológico. Los que acordaron con el Giojismo vivieron y viven bien. La vocación de Poder comenzó y terminó en ellos mismos. En tener su propio espacio.Pero los afiliados quedaron afuera del juego y los votos afuera de las urnas.

El Bloquismo hoy amenaza hundirse de la mano del gobierno al que apoyaron. La Reforma Política los pueda hacer desaparecer. Fracasaron.

Renunciaron a la vocación de grandeza partidaria. Renunciaron a la vocación de poder político. Renunciaron al Cantonismo.

Ante tanta renuncia, renunció quien debía renunciar: Edgardo Sancassani. ¿Acaso es el único culpable del daño que le hicieron a su partido? Definitivamente no. Pero es la cara visible del fracaso. Se cansaron de virar por los sinuosos caminos de la ideología durante los últimos treinta años y se perdieron en su propio laberinto.

Ahora deberán rehacerse. Hay dos bloquismos, que como Jano, tiene mirando sus caras para lados opuestos. El progresismo cartonista o el Partido Burgués de los Bravo.

Serán los bloquistas quienes elijan. Pero hay que dejarlos elegir, hay que debatir, escuchar, pensar. La estrella bloquista tiene cinco puntas y cada una fue cambiada por un cargo (Embajada, diputación nacional y provincial, un concejal de la familia) El bloquismo necesita su propia revolución interna. El General José de San Martín sostenía en sus memorias que no hay revolución sin revolucionarios.

Las promesas de ayer ya no son creíbles. Releo a Leopoldo Marechal: “Un sabor eterno se nos ha prometido, y el alma lo recuerda”. Y ese alma bloquista debe ser reconquistada, demostrando al menos fuerza interior. Vivieron y viven uno de sus más olímpicos fracasos. Ahora deberán irse. Alguien deberá venir. No hubo quórum para tratar la renuncia de Sancassani. No hubo quórum porque el partido esta vacío de gente y contenido. La gente se hartó de los dobles discursos y de levantar la mano para que se acomoden los mismos de siempre y ellos siguen sin posibilidades y sin esperanzas.

Materia prima hay. Es el final de un ciclo. Hay que apurarse a iniciar uno nuevo. Hay que ofrecer un nuevo horizonte. Hay que reavivar la esperanza. Hay que derrotar a la mentira y al acomodo. Hay que recuperar las banderas entregadas. De a poco la gente va a volver. Siempre que no sea ya demasiado tarde.

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