viernes, 20 de noviembre de 2009

Cecilia Giubileo: otro misterio, otro caso sin condena

Recuerdo que era un niño cuando, en Junio de 1985, la Argentina se conmovió con la noticia de la desaparición de Cecilia Enriqueta Giubileo, de 39 años de edad, médica psiquiatra que llevaba siete años trabajando en la Clínica Psiquiátrica "Open Door" (foto) ubicada en el predio conocido como "Colonia Montes de Oca". Dicho hospicio conta de unas 270 hectáreas y está situado en la localidad de Torres, próxima a la Ciudad de Luján, en la Provincia de Buenos Aires.

Cecilia había estudiado medicina en la Universidad Nacional de Córdoba, en donde finalmente se graduó en el año 1973. Durante su época como estudiante universitaria, militó activamente en agrupaciones de izquierda y hasta participo en el célebre "Cordobazo" que ocurrió en 1969. Se casó con Pablo Chabrol en 1972 y se fue a vivir con su marido a España, en donde sus sueños se frustraron y decidió separarse y retornar a la Argentina. Una vez de regreso en nuestro país, se instaló en la localidad de Campana en donde consiguió trabajo en una clínica metalúrgica y, por tiempo después, en 1974, empezó a trabajar en Open Door.

"Open Door" albergaba a 1200 deficientes mentales, distribuidos en 12 pabellones alrededor de un gran edificio central, especie de castillo normando. Los pabellones estaban separados por caminos y arboledas que sombreaban casi un tercio del predio. Era un predio extenso que tenía algunos criaderos de animales y hasta había una laguna.

Cecilia vivía sola en un departamento que había alquilado en Luján y además de trabajar en la citada clínica, tenía un consultorio particular en Torres. María Lanzetti, su madre ya viuda, de por entonces 60 años de edad, residía en la Ciudad de Córdoba.

Lo último que se supo de ella es que el día 16 de junio de 1985, Cecilia llegó en su automóvil a la Clínica, firmó su tarjeta de entrada, más precisamente a las 21.38 hs., para dar comienzo a una guardia de rutina. Saludó a una enfermera y a un paciente que cruzó en un pasillo hasta entrar en la oficina de la guardia en donde, luego de haber atendido a un paciente por bronquitis, firmó el certificado de defunción de Patricia Villalba, una interna de ese hospicio que había muerto en la tarde de ese mismo día.

A la mañana siguiente, nadie pudo ubicarla por ninguna parte. Ella no había avisado a nadie si tenía que salir a algún lado y, a pesar de eso, su automóvil permanecía estacionado tal como lo dejó la noche anterior. Su habitación estaba como lucía habitualmente aunque no se encontraba su maletín. Cecilia desapareció para siempre. Como devorada por la fría y espesa noche de aquel día.

Extrañamente, nadie de la clínica en donde trabajaba Cecilia avisó a la policía de su desaparición. Recién siete días después de haberse perdido el rastro de ella, Julian Sequeiro y Betty Elhinger, un matrimonio amigo de Cecilia puso la denuncia ante las autoridades policiales.

De repente, Open Door se vio acosada por policías que revisaban minuciosamente cada rincón de la clínica buscando algún rastro de Cecilia. Poco después, fue la prensa bonaerense la que puso la lupa ccon el recordado periodista José De Zer, movilero del célebre noticiero Nuevediario, que emitía Canal 9 cuando era propiedad de Alejandro Romay. Tambien fue destacada la actuación de Enrique Sdrech, periodista ya fallecido que estudió a fondo este misterioso caso y escribió un libro.

La primera pista que se investigó fue por el lado de la vida privada de Cecilia. Según quienes la conocieron, era una mujer hermosa y muy atractiva a quien no le faltaban pretendientes. Fueron investigados algunos hombres pero no hubo indicio alguno que diera lugar a sospecha de alguna relación tormentosa que podría haber desencadenado un crimen pasional. También se dijo que era lesbiana y que habría tenido algún problema sentimental con alguna mujer, que estaba relacionada a cultos esotéricos, que habría sido vista caminando por Tucumán, que se exilió a otro país sudamericano. Nada se pudo comprobar.

Otra hipótesis fue la de un secuestro tramado por delincuentes para pedir un rescate. La policía bonaerense llegó junto con la madre de Cecilia hasta el departamento en donde ella vivía; para asombro de los investigadores, se encontraron con que el inmueble había sido revuelto por alguien que buscaba algún documento, ya que no se robaron nada, ni siquiera unos U$S 3.000 que Cecilia ahorraba y había escondido en una caja de maicenas.

El Dr. Florencio Eliseo Sánchez, director del instituto, había iniciado un sumario contra la Dra. Giubileo por "abandono de trabajo". Tiempo después, Sánchez fue inculpado y detenido. Lamentablemente, Florencio Sánchez falleció en la cárcel y se llevó su secreto a la tumba.

Pero la presión de la prensa fue más allá que la red de encubrimientos y salió a la luz el infierno que resultó ser la Clínica "Open Door". Allí se albergaba a personas con deficiencias mentales que provenían de familias de escasos recursos económicos y que, para colmo de sus males, rara vez eran visitados por sus parientes. En casi el 85% de los casos, eran abandonados por sus familias. Ante tanto desamor, en "Open Door" quedaba el campo libre para mentes siniestras: pacientes en alarmante estado de abandono, abusos sexuales, apropiación de bebes, extrañas muertes de los internos y tráfico de órganos.

El juez Federal Héctor Heredia se hizo cargo de esta investigación. A la pregunta que se le realizó sobre cual era la cantidad de córneas manipuladas, contestó: “De más de trescientas desde el año 1979 hasta 1983/1984. Quizás un poco más. Me han entregado una copia del testimonio del Sr. Santini, quien trabajó ahí, en la Colonia, por más de diez años, en donde dice cómo fue enseñado por el Dr. Sánchez a sacar las córneas de los pacientes en la morgue del establecimiento. El testimonio de Santini dice que él removía las córneas con una cucharita de café y que estaba orgulloso porque nunca había roto una córnea.”

El sitio web Seprin publicó un escalofriante informe sobre el tráfico de órganos tanto en la Argentina como en otros países. Allí se cita el caso de Marcelo Ortiz, de catorce años, era discapacitado. Fue internado por su familia, debido a su pobreza y a la imposibilidad de atenderlo, en el Montes de Oca. Tiempo atrás, recibió un telegrama del antiguo director, el Dr. Florencio Sánchez, en donde decía que Marcelo había escapado, dejando voluntariamente la Colonia. Pero Marcelo era parapléjico, por lo que jamás podría haber huído. El cuerpo mutilado de Marcelo fue encontrado durante una investigación. Sus ojos habían desaparecido.

Dos años más tarde, la madre de Cecilia recibió en su domicilio una cinta con una grabación con un mensaje que, supuestamente, era de su hija desaparecida. La grabación era de una voz femenina que afirmaba
“Estoy bien, estoy viva, no me busques más…”; pero la Justicia dictaminó, pericias mediantes, que no era la voz de Cecilia.

En 1995, la policía bonaerense halló restos óseos a orillas del Arroyo Pearson, en la Ciudad de Colón, Provincia de Buenos Aires. Esos huesos fueron examinados por el Equipo Argentino de Antropología Forense que precisó que pertenecían a un hombre de, aproximadamente, 1,90 mts. de estatura y a una mujer de entre 25 y 35 años. Mucho se especuló en su momento de que se podrían tratar de los restos de Cecilia Giubileo... pero nunca hubo alguna confirmación oficial.

No es un dato menor lo que aportó Hilda Frías, religiosa católica que trabajó cuatro años en la Clínica "Open Door" y había trabado amistad con Cecilia. En declaraciones al Diario San Rafael, la Hermana Hilda contó que
"Ella sospechaba que algo anormal estaba ocurriendo; yo misma vi cosas raras, por ejemplo a los pacientes que recién fallecían le sacaban las córneas, o en otros casos veíamos como a algunos chicos les faltaba un ojo y nos decían que lo perdían en peleas entre ellos, algo que ninguna de nosotros creyó. La doctora Giubileo me contó, tiempo después, que tenía una carpeta para entregar al doctor Sánchez, director de la Colonia pero, cuando lo fue a ver, la secretaria no la dejó pasar. Pasaron varios días, y la última vez que Cecilia me llevó en su auto de la enfermería hasta la casa donde vivíamos las religiosas, me dijo 'acordate que me van a desaparecer, me quieren matar'. Yo ya me había ido de la colonia cuando me enteré de su desaparición".

Nunca
se supo nada acerca de los motivos de la desaparición de Cecilia Giubileo y, al día de hoy, nadie ha sido encontrado culpable. En el año 2001, el periodista Enrique Sdrech declaró “Este nuevo aniversario de la misteriosa desaparición de la doctora Giubileo es una invitación a reflexionar sobre toda la deuda que la Justicia de Mercedes y la policía de Luján tienen con la sociedad argentina. Es un caso emblemático, con una deficiente investigación judicial y policial. Un deficiente trabajo de quienes debieron investigar a fondo hechos que estaban a la vista, que estaban en la mano y los tenían servidos para sacar deducciones, y no lo hicieron. La aparición de decenas de cadáveres en los alrededores de la Colonia Montes de Oca y el Hospital de Open Door. Son decenas. Y hasta recuerdo casos como José Sagalasi, Vallejos, Pellegrini. Son todos casos que no se investigaron y quedaron como pistas claves". Sdrech tuvo el coraje de asociar la desaparición de Cecilia con el siniestro tráfico de órganos; al respecto afirmó "No hay que descartar que el tráfico clandestino de órganos enmarcando en el misterio. Y no lo digo por un capricho. Tenemos sobrados indicios de la cantidad de desaparecidos. Que a mí no me digan que se escapan de la Colonia y los pisan los autos como a pavos de chacra, porque no lo aceptamos. Esa realidad jamás se investigó”

Vivimos en un país en donde parece que los derechos humanos solo cuentan para algunos. Vivimos en un país en donde parece que desaparecidos son solo algunos que sufrieron en carne propia los excesos de dictaduras militares; aunque son muchísimo menos que esos 30.000 que algunos delirantes aseguraron alguna vez sin fundamento alguno. Sin embargo, hay muchos casos que pueden quedar representados por el Caso Giubileo en el que naufragan en el olvido y la impunidad por la impericia o la complicidad de quienes se supone deben aplicar Justicia en este país. Mal que nos pese a los argentinos, la desaparición forzada y asesinatos en circunstancias extrañas no terminaron con los gobiernos militares: Cecilia es una desaparecida más en democracia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ningún argentino debería olvidar el caso de la Dra Giubileo. Justicia hiper-corrupta, maltratos, violaciones, extracciones ilegales de sangre,un altísimo índice de muertes en laColonia Montes de Oca, y todo a pasientes enfermos mentales y para colmo de pocos recursos, dios mio, sin palabras.
Que Dios tenga en la gloria a la pobre Dra Giubileo, asesinada por ser honesta y humana. Se debería seguir investigando.

mario dijo...

Totalmente de acuerdo con vos. Por eso escribí este post.

En este bendito país, hay muchos derechos humanos que son ignorados. Hay mcuhos desaparecidos e impunidad en democracia.

Saludos.

Anónimo dijo...

Tamara:
lo peor de todo es tener en cuenta que a pesar de todos los horrores, los policías no dicen nada, no investigan nada y dejan el caso como si estuviese cerrado. Actualmente no se permiten mujeres en el Hospital Psiquiatrico Montes de Oca (o debería decir el House del Horror), todos los pasientes son hombres, pero a los cuales se les maltrata para que tomen sus medicamentos a la fuerza. Las ventanas de las recámaras estan rotas, los vidrios tirados por todo el piso, asesinos que deberían estar en la carcel pero los consideraron locos y andan por ahi sueltos con el resto de los pacientes. No, no, no... esto no se puede creer, es una completa verguenza, para colmo hay paciente con VIH sida que los tienen sin proteccion y con los demas pacientes, es imperdonable los cadaveres que aparecieron en las hectareas :( una verdadera verguenza argentina

Se ha producido un error en este gadget.

La Hora en Argentina