viernes, 16 de octubre de 2009

Messi, Crucifixión

Por su tremenda calidad al jugar al fútbol, Lionel Messi es muy respetado e idolatrado en Europa. Son muchas las voces que hoy lo señalan como el mejor futbolista de todo el mundo.

Pero, en la Argentina, lugar en el mundo en que acostumbramos a hacer muchas cosas al revés de la lógica, tenemos a este futbolista rosarino casi como el villano y responsable máximo del pésimo nivel de la Selección Argentina de Fútbol.

Las críticas más recurrente que se le hace a Lionel (¿por qué se le dice "Leo" si se llama Lionel?) es que no "siente" la camiseta argentina porque no brilla como lo hace en el Barcelona Fútbol Club y, más duro aún, que juega mucho mejor en el club catalán motivado por la millonada de euros que cobra anualmente en dicha institución.

En todos los años en que Diego Armando Maradona capitaneó la selección argentina de fútbol, los hinchas nos (mal)acostumbramos al mesianismo maradoniano en detrimento del funcionamiento colectivo del equipo nacional. Desde que Maradona, drogas mediante, tuvo que abandonar bochornosamente el elenco albiceleste en el Mundial '94, los argentinos estuvimos esperando vanamente que algún otro futbolista se calzara el traje de "salvador". Varios jugadores cargaron infructuosamente con el lastre de ser señalados como los "herederos" del liderazo de Diegote: así pasaron Arnaldo Ariel Ortega, Juan Sebastián Verón, Javier Pedro Saviola, Juan Román Riquelme, Pablo César Aimar y, por estos días, Lionel Messi.

Lamentablemente, para los futboleros de este país, Maradona fue siempre el parámetro, la medida universal, el espejo, el modelo... pero se convirtió en sombra para esos notables futbolistas que llegaron después. A ninguno de ellos se les permitió escribir su propia historia, a ninguno de ellos se les dejó ser como son porque se los obligaba a ser como Maradona. La estupidez del periodismo bonaerense llegó al extremo de presionar a la Asociación del Fútbol Argentino para que se retire la camiseta Nº 10 del seleccionado argentino en "homenaje al más grande".

En la era "posmaradoniana", la afición argentina siempre buscó un jugador para ungir como salvador pero, ante las eliminaciones en los mundiales, esos héroes pasaron rápidamente a ser los más odiados. Ésto se notó especialmente en Verón en Corea-Japón 2002 a quien aún hoy se lo acusa de haberse vendido a Inglaterra y con Riquelme por su discreto rendimiento en Alemania 2006 en el partido contra los dueños de casa. De ser eliminados rápidamente en Sudáfrica 2010, los cañones apuntarán rápidamente contra Messi...

El fútbol profesional de estos días, guste o no, no depende tanto de la calidad y la improvisación de los futbolistas sino que está fundamentado en la férrea táctica, la preapración física y en la estrategia prediseñada en los pizarrones de los entrenadores. Es por eso que hoy en día es ilógico esperar que hayan grandes equipos que dependan del rendimiento de un jugador: ninguna escuadra de las más poderosas del mundo depende de una circunstancial tarde de inspiración de un "jugador-estrella" como sucedió durante la época dorada de Maradona en el Nápoli.

Después de la época de Alfredo Di Stéfano como líder del Real Madrid multicampeón de Europa, Lionel tiene el mérito que ningún otro argentino ha tenido en muchísimos años: ser el jugador más destacado del Barcelona F.C., el mejor equipo del mundo en estos últimos dos años. Pero el cuadro blaugrana no depende exclusivamente del "10" argentino, es decir, como diríamos los argentinos, no es "Messi y diez más" sino que el rosarino es una parte de un grandísimo plantel.

Sin embargo, los argentinos vamos a contramano: desmerecemos los funcionamientos colectivos y buscamos siempre a algún salvador circunstancial. Es por eso que podemos explicar porque solo en la Argentina se endiosa la función del enganche, el clásico Nº 10.

Acá en Argentina se pide juicio y castigo para Messi por no jugar como lo hace allá en Barcelona. Pero claro, para el rosarino no es lo mismo estar jugando con Xavi, Iniesta, Ibrahimovic, Alves y Puyol que venir a la Argentina y estar al lado de Jonás Gutiérrez, Di María, Otamendi y Heinze. Desde el otro lado del Océano Atlántico, nos miran azorados como despreciamos a quien muchos consideran como el mejor futbolista del mundo. Zlatan Ibrahimovic, el gran goleador sueco que se destacó nada menos que en la Juventus y en el Inter de Milan y hoy integra el Barcelona F.C. (¿cuántos jugadores argentinos pueden ostentar una trayectoria como Ibrahimovic?), salió a defender al argentino diciendo irónico: “Si en Argentina no quieren a Leo, que venga a jugar con Suecia”. Daniel Alves, lateral de la Selección de Brasil y del cuadro barcelonista, fue contundente al expresar "Están muy nerviosos en Argentina por el peligro de quedarse sin Mundial, están disparando para cualquier lado sin mirar a quién. Creo que se equivocan, hay que cuidar a Messi, porque vale muchísimo más de lo que la gente pueda pensar en este momento".

Tal vez el análisis, a mi modesto parecer, es el que expone nada menos que César Luis Menotti cuando, en declaraciones al Diario Sport, explicó:
"Argentina todavía no encuentra el funcionamiento del equipo. No tiene horas de ensayo, se juntan y juegan. Esto es totalmente diferente a la proyección de Messi en el Barcelona, que empezó en el club, que fue al banquillo, que saltaba al campo unos minutos y que luego se ganó la titularidad. Messi no es el responsable de la estrategia del Barcelona, sino Iniesta, Xavi, Touré. Messi es el que resuelve todas las estrategias del equipo. Cuando viene a la Argentina, esperan que Messi maneje la estrategia del equipo, el pase gol, el gol, todo. Pero el equipo todavía no alcanzó el funcionamiento que se esperaba. Las selecciones argentinas, desde hace tiempo, no tienen entrenador. No porque no sepan, sino porque no pueden, tenés a todos los jugadores en Europa y te falta tiempo. El equipo argentino corre mucho porque juega mal. Por eso corre tanto. Pero esto es un equipo de fútbol, no una maratón. Messi en el Barcelona juega, y en la selección, corre. Pero no se puede dirigir una orquesta si los músicos están en Roma y el director, en Buenos Aires."
Los argentinos debemos entender de una buena vez por todas que Messi no es Maradona. Nunca lo será. Todas las comparaciones que se hagan serán injustas. Messi es un muchacho que tiene un carácter distinto, hace culto del perfil bajo, evita la histérica exposición mediática, su vida personal queda solo para el ámbito privado y, sobre todo, a diferencia abismal de Maradona, es humilde.

Si Messi no amara la casaca argentina y solo le importara el dinero, no debería en dudar en renunciar a la Selección Argentina. En Barcelona es indiscutido y venerado, al punto que, por sus perfomances en el equipo culé, es el más firme candidato a consagrarse como Balón de Oro FIFA 2009. Si Messi fuera egoísta, caería en la cuenta que, hoy por hoy, pierde mucho prestigio al cruzar el mar e integrar una selección que naufraga en todo el caos que le impone la sola presencia de Maradona. Sin embargo, cada vez que se hizo una convocatoria, Lionel Messi fue uno de los primeros en llegar a la Argentina para entrenar con la Selección Nacional.

Personalmente, me parece que Lionel Messi es un gran jugador y merece estar en la Selección Nacional de Fútbol. A pesar de que sus actuaciones no han sido del todo convincentes, es menester no estar tan obsesionados por lo que pueda realizar el jugador barcelonista, sino también reparar en el armado y coordinación de todas las líneas de nuestro equipo que tiene un nivel mediocre.

1 comentario:

mario dijo...

EL MEJOR DEL MUNDO - Juicio a Leo Messi

por Quimet Banet Solsona

Amigo Leo acabo de ver el partido infumable contra Uruguay y he llegado a la conclusion de que 1° no eres culpable de que en el equipo jueguen 9 tuercebotas, el pipita y tú; 2° no eres culpable, de que tengais un seleccionador que se va a un spa en Italia para estar más presentable (para estar mejor podría darse una vuelta por la Ciutat Esportiva y vería como se juega al fútbol); 3° no eres culpable de que tengas el corazón dividido entre Argentina y Catalunya porque aquí te hemos ayudado a ser EL MEJOR DEL MUNDO; 4° y con esto termino. No eres culpable de tener a compañeros como Xavi, Iniesta, Busquets, etc que saben que es lo que tienen que hacer para ser más grandes y tu también: SOLIDARIDAD en el campo.

(fuente: http://www.sport.es/default.asp?idpublicacio_PK=44&idioma=CAS&idnoticia_PK=653356&idseccio_PK=850)

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