domingo, 27 de septiembre de 2009

Necesaria rebeldía de la Iglesia Católica en la Argentina

Increíblemente, el kirchnerismo resiste a su desaparición gracias a la ineptitud y desorientación de la oposición, incluyendo al llamado peronismo "disidente". En diciembre se renuevan el Congreso de la Nación y, según los resultados de los comicios celebrados el pasado 28 de junio, el oficialismo perderá su mayoría por lo que se verá obligado a dialogar y negociar (esperemos que no sea Banelco mediante) con otras corrientes políticas.

Conciente de que el clima internacional ya no es el mismo que sirvió para consolidar su estructura de poder, Néstor Kirchner y Cristina Fernández logran captar la atención de sus opositores, llevándolos a los terrenos fangosos que a ellos les conviene.

Aunque cueste creerlo, por obra y gracia de los Kirchner, ahora parece que lo más importante y urgente que hoy por resolver en la Argentina es lo de la Ley de "Servicios de Comuniciación Audiovisual". Con la gran colaboración de los principales multimedios que ven amenazados sus mezquinos intereses, parece que la inseguridad y la pobreza no son temáticas relevantes en este bendito país y es más importante resolver si desaparecerá la señal Todo Noticias, que si los dueños de Clarín tuvieron grandes relaciones con los jerarcas de la dictadura militar que gobernó la Argentina, que si el grupo económico que lidera Francisco de Narváez perderá su parte en la comunicación masiva.

Pero no todo queda ahí, para mantener entretenidos a sus opositores y alentar la disputa entre ellos, ya se instaló también la carrera por las candidaturas presidenciales para el año 2011. Y, se sabe, los dirigentes más encumbrados están más preocupados por escalar más y más más que honrar el compromiso que asumieron con el pueblo. Así, empezaron a destaparse públicamente las ambiciones personales de varios polítcios que sueñan con ser sucesores de Cristina Elisabet Fernández. Al final de cuentas, los ciudadanos somos testigos de declaraciones insulzas y debates estúpidos que no nos sirven para nada.

Gracias a Dios (sí, soy creyente y no me avergüenza decirlo), la Iglesia Católica "no se come la curva" y permanece ajena al perverso jueguito de los Kirchner. Lejos de prenderse en esos temas, sigue hablándonos de pobreza y exclusión social. Las públicas afirmaciones de varios obispos son bastante incómodas para quienes ostentan el poder, ya que ponen el acento en temas que ellos mismos prefieren suprimir de nuestra actualidad.

La manera de cerrarle la boca a esta institución es instalar en la gente la idea de reducir la imagen de la Iglesia Católica Apostólica Romana a los crímenes que habría cometido el Padre Julio César Grassi. Ésto se suma a este sesgado revisionismo setentista que padecemos los argentinos por estos tiempos, en los que la Iglesia de Cristo tampoco escapa y es acusada (no muy lejanos a la realidad) porque varias de sus principales autoridades fueron afines a los dictadores que sometieron a la Argentina entre 1976 y 1983.

Actualmente, en la República Argentina, la Iglesia Católica está liderada por el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, un sacerdote de bajo perfil y con un fuerte compromiso social, especialmente con los más desposeídos. Es un cura de modos muy sencillos y afectuosos pero firme para expresar su forma de pensar. Bergoglio no tiene problemas en frecuentar asiduamente villas miserias y compartir vivencias con la gente del lugar; cuando recorre comunidades en Buenos Aires y alrededores, viaja siempre en trasporte público como uno más.

Precisamente, este sacerdote que estuvo cerca de ser elegido para suceder a Juan Pablo II como líder mundial de la Iglesia Católica Apostólica Romana, es quien pone el acento en los temas más candentes de nuestra realidad social: la alarmante exclusión social. Meses atrás, se desató una gran polémica en nuestro país cuando el mismísimo Benedicto XVI, instó al Gobierno Nacional a luchar contra el "escándalo de la pobreza".

Lamentablemente, pareciera que nuestros gobernantes entienden que ese flagelo se soluciona "mágicamente" repartiendo planes sociales a mansalva. En realidad, sabemos todos que eso no hace más que crear una maldita estructura de poder en base a clientelismo.

Por su parte, el obispo de San Carlos de Bariloche, Fernando Maletti tuvo conceptos duros para con la dirigencia política en una entrevista con el Diario La Nación. Sobre esta actualidad, el prelado comparó los años de menemismo con estos de kirchnerismo diciendo "el apetito político por sostenerse a cualquier costa en el poder, por encima del bien común de la gente. La pobreza sigue siendo utilizada como una herramienta politica: hay un clientelismo de otro tipo, pero clientelismo al fin, y un asistencialismo de otro tipo, pero asistencialismo al fin".

Monseñor Osvaldo Musto, ex Presidente de Cáritas
, criticó firmemente al Instituto Nacional de Estadísticas y Censos por los datos de la pobreza que difunde al aseverar "Todos lo saben ya que a diario se ve en las calles de cualquier ciudad chicos pidiendo y durmiendo en las veredas, dejando que la vida les pase por al lado sin darles una oportunidad"; Musto ironizó sobre "Patota" Moreno cuando dijo que el INDEC parece "mirar las calles de Suecia" cuando habla de la pobreza en Argentina.

Hacen unos días atrás, que el presidente de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, obispo Jorge Casaretto, advirtió que la discusión sobre la nueva Ley de Medios estaba relegando lo más importante que es la pobreza "La ley de medios puede ser muy importante, pero no puede haber ninguna discusión que ponga en la sombra la lucha contra la pobreza y la búsqueda de políticas para ver cómo hacemos para que todos tengan educación y trabajo".

Ante la apasionada defensa de la legalización del aborto que sostiene Carmen Argibay, Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Monseñor Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer sostuvo que "En la Argentina periódicamente vuelven a presentarse proyectos llamados eufemísticamente de despenalización del aborto, o de abortos no punibles. ¿Ustedes conocen a alguien que haya sido castigado por haber abortado o por practicar abortos? Bajo esta cobertura de la despenalización lo que se pretende es legalizar el aborto, reconocerlo como un derecho". Acerca del concepto de que si un feto es una persona o no, Aguer fue contundente al cuestionar a Argibay expresando "Desgraciadamente hemos escuchado hace unos días la opinión de una jueza de la Corte que afirmó que el feto no es persona y por tanto no puede ser tutelado jurídicamente hasta el momento de nacer, porque no es independiente de la madre. ¡Cómo si el bebe ya se independizara de la mamá cuando cortan el cordón umbilical! Lo que está sugiriendo es que el niño por nacer es un objeto, un pedazo del cuerpo de su madre".

No faltan quienes censuran cualquier opinión de la Iglesia basándose en antipatías personales hacia la institución que Jesucristo fundó sobre Pedro y los demás Apóstoles.

A la Iglesia Católica Apostólica Romana se le achacan los pecados y miserias innegables de algunos de sus sacerdotes... pero no se repara en el bien que, día a día, en todo el mundo, miles de sacerdotes y religiosas realizan EN SILENCIO, lejos de las cámaras de televisión. La Iglesia Católica atiende escuelas, hospitales, orfanatos, universidades, comedores, escuelas de capacitación laboral; en esos lugares se atiende a mucha gente carente de recursos afectivos y materiales, sin preguntársele sin son católicos, o no.

A la Iglesia Católica se la acusa de ser millonaria y se le exige que venda las "riquezas del Vaticano" para repartirse entre los pobres. El Vaticano exhibe con orgullo obras maestras de arte, que han sido recibidas a lo largo de muchos siglos y sirven de museo y fuente de investigación; si el Vaticano tendría que vender todas esos objetos, entonces habría que exigirle a los Estados que vendan sus museos, reliquias y bibliotecas para distribuir esos ingresos entre los pobres.

En el mundo, abundan historias de heroicos sacerdotes y ejemplares religiosos que dieron hasta el último aliento de sus vidas por los pobres. Entre los casos más famosos, podemos citar a San Francisco de Asís, San Juan Bosco, Madre Teresa de Calcuta y el Padre Hurtado. En el caso particular de la Argentina, tenemos casos como los del Padre Lorenzo Massa, el Cura Brochero, Don Orione y, recientemente, los llamados curas "villeros" que están realizando una titánica acción social en asentamientos marginales en Buenos Aires.

Considero que, al margen de que uno adhiera a la Iglesia Católica o no, es saludable la actitud que tienen sus máximos responsables de no callar ante las injusticias y llamarnos a la reflexión no solo a los católicos, sino a todo el pueblo argentino. Gracias a Dios.

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