sábado, 12 de septiembre de 2009

11-S y la infamia del terrorismo estadounidense

El 11 de setiembre de 2001 el mundo entero se conmovió por el increíble atentado contra las célebres Torres Gemelas en la Ciudad de Nueva York, que tuvo como doloroso saldo 2.295 muertes, 6.291 heridos y cuantiosos daños materiales.

En aquel momento, los Estados Unidos de América estaban presididos por George Walker Bush, quien nunca gozó de buenos niveles de aceptación en la ciudadanía de su país y en el resto del mundo. A raíz de esos atentados, el orgullo estadounidense fue gravemente herido. De repente, el país más poderoso del mundo se mostraba vulnerable como nunca por lo que todas las miradas se pusieron en Bush para buscar alguna reacción acorde a los hechos.

Las primeras noticias consignaban que todo se trató de un atentado terrorista perpretado por la organización Al Qaeda liderada por Osama Bin Laden, quien fuera representado como una especie de (nueva) encarnación del mal. Se habló de que cuatro aviones comerciales que cumplían con sus vuelos rutinarios por los cielos de Estados Unidos fueron secuestrados por fundamentalistas árabes quienes los redirigieron hacia blancos muy significativos: dos aeronaves terminaron estrellándose sobre dos torres del World Trade Center, desatando la muerte y el terror en la ciudad quizás más emblemática del imperialismo estadounidense; el tercero cayó sobre el Pentágono, símbolo del poderío militar de esa potencia mundial, y el restante debería caer sobre la mismísima Casa Blanca pero terminó cayendo en Shanksville (Pennsylvania).

El FBI motorizó las pesquisas y curiosamente determinó habrían 19 los "terroristas" que ejecutaron los atentados contra los Estados Unidos. Dos días después, ese organismo gubernamental publicó una lista de los sospechosos, con sus nombres, apodos y nacionalidades. El FBI responsabilizó a Al Qaeda, organización de origen islámico, como la organizadora y ejecutora de esos ataques; Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda, fue mostrado como un enemigo de toda la humanidad.

Los fundamentalistas islámicos suelen atribuirse rápidamente los atentados que cometen para dejar bien en claro su mensaje contra sus enemigos. En el caso de esos atentados, nunca existió tal reclamo de derecho de autor de parte de Al Qaeda; es más, el 16 de septiembre de 2001, a través de una señal televisivo, Bin Laden negó toda vinculación de su organización. Pocos años después, extrañamente, el líder de Al Qaeda admitió la total responsabilidad de los ataques contra Estados Unidos.

Sorpresivamente, la figura de Bin Laden despertó adhesiones en masas populares de países del Tercer Mundo, a quien veían como un justiciero contra a Estados Unidos, quien es siempre sindicado como único responsable de sus frustraciones. Que Bin Laden haya atacado tan certera y eficazmente ese país norteamericano, fue celebrado como una revancha de las naciones sometidas al imperialismo yanquee. En la Argentina, quien se mostró eufórica por la muerte de cientos de seres humanos en esa tragedia fue Hebe Pastor de Bonafini.

Poco tiempo después, se supo que Bin Laden tenía una muy buena relación comercial con la familia Bush. Bin Laden provenía de una acaudalada familia árabe que luego se convirtió en agente del imperio estadounidense para luchar contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas cuando el entonces principal rival de la Casa Blanca había invadido Afganistán en 1979. Apoyado militar y económicamente por los EE.UU., Bin Laden se unión a la resistencia afgana y pudo reclutar a miles de fundamentalistas islámicos para acosar al poderío soviético; cuando el financiamiento estadounidense se redujo en 1999, los "insurgentes" recurrieron al narcotráfico para sostener sus actividades bélicas y políticas. Según Hamid Mir, biógrafo oficial de Bin Laden, el gobierno de EEUU, irritado porque los Talibán no otorgaron a la empresa Unocal la concesión para construir un gasoducto, que comienza en Turmekistán y termina en Pakistán, y el cual tiene que pasar necesariamente por Afganistán, pensó en intervenir militarmente en este país para obtenerla, de grado o por fuerza.

Acto seguido, en "venganza" por lo del "11-S" y con el aval de las Organizaciones Unidas, el Gobierno de los Estados Unidos invadió Afganistán, en donde supuestamente se escondía Bin Laden y sus seguidores, sembrando espanto en esa pobre nación asiática. Como siempre sucede en esos casos, los estadounidenses no sólo que no encontraron a quienes perseguían, sino que asesinaron a muchos inocentes. Pero eso ni a la O.NU. ni a la O.T.A.N. les importa.

El paso siguiente de los Estados Unidos fue invadir Irak país que, según las acusaciones del entonces Presidente Bush, alentaba el "terrorismo" en todo el mundo y que contaba en su poder con "poderosas armas de destrucción masiva" que pondrían en jaque la paz mundial... claro que están fuera de discusión que los armamentos de Estados Unidos, Inglaterra e Israel son inicuos para el Planeta...

El tan clamado poderoso armamento iraquí nunca apareció pero igualmente el regimen conducido por George Bush encarceló y posteriormente condenó a muerte a Saddam Husseim, entonces Presidente de Irak. De la mano de la milicia estadounidense, el terror de desperdigó por todo Irak: más de 15.000 muertos dejó como saldo la invasión yanqui a ese país de Medio Oriente; hoy en día, en una cultura muy distinta, se insertó por la fuerza el sistema democrático y se instauró un gobierno genuflexo a los EE.UU. mientras la Organización de las Naciones Unidas mira para otro lado.

A poco de abandonar la Presidencia, el bueno de Bush inflaba su pecho al hablar de sus impunes campañas genocidas contra Afganistán e Irak, quién afirmó que el nuevo gobierno de Kabul (obsecuente a EE.UU., claro está) es ahora "una joven democracia que lucha contra terrorismo y anima a las niñas a ir a la escuela" y el país árabe ostenta "una democracia en el corazón de Oriente Medio".

Ayer se cumplió un nuevo aniversario del ataque a las Torres Gemelas en plena Ciudad de Nueva York. Estados Unidos se preció siempre de ser el paladín de la democracia, el país de la libertad pero parece que en ese país no está permitido pensar distinto ya que Van Jones, consejero en temas ambientales del Presidente Barack Obama, tuvo que renunciar a su cargo por apoyar a una organización que investiga lo acontecido el 11-S y acusa a Bush como principal instigador.

Sacando en limpio, la Justicia de los Estados Unidos nunca investigó otra línea que no sea la historia oficial para explicar tanto terror y tanta muerte. Tampoco hay detenidos por esta causa.

Increíblemente, al día de hoy, Bin Laden sigue increíblemente sin aparecer y no hay personas investigadas ni detenidas. Hay versiones que indican que este misterioso personaje habría muerto en el 2001; por un lado, Benazir Bhutto, ex Primera Ministro de Pakistán afirmó a la BBC que Bin Laden habría sido asesinado en septiembre de 2001 y, por otro lado, una revista árabe habló de que el lider talibán habría fallecido en diciembre de aquel año producto de complicaciones en su salud.


¡Callen a esa gente!

Una investigación a fondo de los eventos del 11 de septiembre del físico Steven E. Jones, profesor de la Universidad Brigham Young, concluyó que la explicación oficial para el derrumbe de los edificios del World Trade Center resulta inverosímil según las leyes de la física. Jones y otros 50 colegas están reclamando una investigación científica independiente e internacional "no guiada por intereses politizados y restricciones, sino por observaciones y cálculos".

Observando la forma en que se dieron las explosiones y posteriores caídas de las célebres Torres Gemelas, expertos se animaron a dudar acerca de la teoría oficial y hablaron de una "demolición programada", en base a explosivos estratégicamente depositados en las estructuras de dichas construcciones. Uno de los edificios, que no fue impactado por los aviones secuestrados, colapsó en 6,6 segundos, justo 0,6 de segundo más de lo que demoraría en caer un objeto desde la azotea hasta golpear la tierra.

Ahí fue que el señalado fue Larry Silverstein, propietario de dichos edificios, que se había dado el tiempo para previamente pagar una millonaria póliza de seguros... contra atentados terroristas.

Al margen de cual sea la verdad de este macabro suceso, Estados Unidos encontró una excusa propicia para avanzar sobre países de Oriente Medio a quienes acusa de ser el "eje del mal" por ser terroristas cuando en realidad no hacen más que instaurar allá gobiernos condescendientes al imperialismo occidental y afines a los intereses de Israel.

Como consecuencia del 11-S, Estados Unidos se puso muy estricto y hasta paranoico con los extranjeros, suspendió la entrega de visas y, haciendo gala de su histórica xenofobia, se inició una gran persecusión contra los inmigrantes.

Van pasando los años y la búsqueda de la verdad va entrando en un terreno fangoso, las pruebas se van diluyendo y, tal como sucedió con el oscuro asesinato de John F. Kennedy, el 11-S se encamina a ser otro episodio oscuro de la historia de los Estados Unidos (y del mundo).



(fuentes: http://www.investigar11s.com/; http://www.voltairenet.org/article143924.html; http://www.ae911truth.org/)

3 comentarios:

Pablo de Córdoba dijo...

ESte documental está bueno también, la parte del medio es sobre el autoatentado

Zeitgeist
http://video.google.com/videoplay?docid=8883910961351786332

Y luego vino el Zeitgeist Addendum
http://video.google.com/videoplay?docid=-6106699751525260052#

Irma dijo...

Si esto no se va a saber jamás que pasó, como quieren saber en Argentina ¿que pasó con la embajada y con la amia?.... no se va a saber nada de los medicamentos adulterados de los miles de dolares que recibió la campaña de de los k, no se va a saber nada de nada, es como luchar con viento en contra, todo está así en nuestro hermoso país(una republiqueta)

mario dijo...

Pablo e Irma:

gracias por el aporte. Esperemos que algún día se sepa la verdad sobre el ataque a las Torres Gemelas.

Sea cual sea la verdad, creo que es muy probable queestá muy lejos de la "historia oficial" que inventó el Gobierno de los Estados Unidos.

Saludos.

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