lunes, 17 de agosto de 2009

San Martín, entre América, España e Inglaterra

Quienes hemos ido a la escuela en este país, nos han enseñado que José Francisco de San Martín es el "Padre de la Patria", el prócer más grande que tuvo este país en casi 200 años de historia y uno de los hombres más importantes de Sudamérica.

Más allá de ciertas polémicas que despierta su figura, sin duda, el General San Martín fue un hombre extraordinario y todo un referente de la liberación americana del yugo español.

Fue un hombre que se caracterizó por la gran abnegación con la que cumplió su misión de luchar hasta las últimas consecuencias por la causa libertadora, para lo cual no dudó en renunciar a una promisoria carrera militar en el ejército español.

Una vez que renunció al ejército español, San Martín, de por entonces alrededor de 22 años de edad, partió rumbo a la Ciudad de Londres, centro neurálgico del principal enemigo de la Corona Española. Allí se vinculó a Francisco de Miranda y otros americanos que, junto a políticos británicos, ya planeaban liberar a las tierras americanas. En esa ciudad inglesa, fue en donde profundizó sus lazos con la masonería, que ya había iniciado en España. Así fue que, a bordo de la fragata inglesa «George Canning», en enero de 1812, San Martín partió desde Londres rumbo a Buenos Aires en compañía de políticos británicos y otras personalidades nacidas en este lado del mundo.

El plan de estos revolucionarios estaba claro: para acabar con los colonizadores ibéricos, había que apoderarse del Virreinato del Perú, eje político y militar de la presencia española en Sudamérica. Simón Bolívar desde el Norte y San Martín desde el Sur fueron quienes encabezaron la cruzada libertadora "anti-España".

Ya en Buenos Aires, San Martín ofreció sus servicios a los criollos que gobernaban estas tierras para luchar contra las fuerzas realistas. Al principio fue mirado de reojo por tratarse de un militar español que decía haber nacido en estas tierras, pero se ganó definitivamente la confianza de las autoridades rioplatenses con la resonante victoria en el Combate de San Lorenzo.

Su idea fija era llegar hasta el Perú, previamente libertando a Chile y las Provincias Unidas del Río de la Plata. En consecuencia, logró que el Director Supremo Gervasio Antonio de Posadas lo nombrara Gobernador de Cuyo, para lo cual se afincó en Mendoza. Desde Cuyo, fue un fervoroso impulsor de la Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Se convirtió en un acérrimo enemigo a las corporaciones que gobernaban en Buenos Aires y apoyó la causa de los federales.

En enero de 1817 lideró el épico cruce de la Cordillera de Los Andes, desafiando las inclemencias del tiempo y la difícil fisonomía de las montañas que representaron un gran peligro para el Ejército de Los Andes. Luego de vencer a los realistas en las Batallas de Chacabuco y Maipú, se convocó a un Cabildo Abierto en la Ciudad de Santiago que finalmente propuso que San Martín fuera el Director Supremo, cargo que el General rechazó para evitar que se interprete como un sometimiento de Chile hacia las autoridades de Buenos Aires. Esa actitud de San Martín fue duramente condenada en la capital del Virreinato del Río de la Plata, principalmente de parte de Bernardino González Rivadavia quien lo llamó "traidor".

Con apoyo político, militar y económico de Chile, San Martín se pone al frente de las tropas americanas que parten rumbo al Perú. Junto a O'Higgins, dirige una escuadra prácticamente comprada en Gran Bretaña, al mando de Alexander Cochrane. Cuando se disponía a viajar a las tierras incaicas, San Martín recibió la orden del gobierno unitario de Buenos Aires de lo obligaba a regresar inmediatamente para reprimir las tropas federales de Entre Ríos y Santa Fé, algo a lo que se negó enfáticamente.

En Perú pudo culminar su gran objetivo de terminar con el dominio español; una vez destutído el gobierno de los invasores, José de San Martín es proclamado Protector el 28 de julio de 1821, cargo que ejerció hasta septiembre de 1822. Después de entrevistarse con Simón Bolívar en Guayaquil en julio de 1822, San Martín da por finalizada su misión en América.

Tuvo un exilio amargo por las difamaciones injustas que sufrió desde Buenos Aires y se vio obligado a refugiarse en Europa en 1824. Habría deseado terminar su vida en esta tierra, lo que se deduce de una carta que remitió a O’Higgins desde Bruselas, el 20 de octubre de 1827: “Confinado en mi hacienda de Mendoza y sin más relación que con algunos de los vecinos que venían a visitarme, nada de esto bastó para tranquilizar a la desconfiada administración de Buenos Aires. Ella me cercó de espías, mi correspondencia era abierta con grosería, los papeles ministeriales hablaban de un plan para formar un gobierno militar bajo la dirección de un soldado afortunado, etc., etc. En fin, yo ví claramente que no era posible vivir tranquilo en mi patria ínterin la exaltación de las pasiones no se calmase, y esta incertidumbre fue la que me decidió a partir a Europa”.

Junto con su hija Mercedes, el héroe americano tuvo una breve estadía en Londres, luego en la Ciudad de Bruselas para después instalarse en París. Viajó a Buenos Aires en 1829 pero se rehusó a bajarse del barco al enterarse de los duros enfrentamientos entre federales y unitarios. Luego de una breve estadía en Montevideo, San Martín regresó a Europa para nunca más volver.

Durante su exilio se mantuvo en contacto con amigos que le informaban acerca de la situación política de América y recibió visitas de Juan Bautista Alberdi y de (Domingo) Faustino Sarmiento, quien viajó representando al Gobierno de Chile. Al sanjuanino no le cayó en gracia la simpatía de San Martín por Juan Manuel de Rosas, por lo que, luego de entrevistarse con él en Francia, declaró de él "San Martín es el ariete desmontado ya que sirvió a la destrucción de los españoles; hombre de una pieza; anciano batido y ajado por las revoluciones americanas, ve en Rosas el defensor de la independencia amenazada y su ánimo noble se exalta y ofusca...San Martín era hombre viejo, con debilidades terrenales, con enfermedades de espíritu adquiridas en la vejez; habíamos vuelto a la época presente nombrando a Rosas y su sistema. Aquella inteligencia tan clara en otro tiempo, declina ahora; aquellos ojos tan penetrantes que de una mirada forjaban una pagina de la historia, estaban ahora turbios y allá en la lejana tierra veía fantasmas extranjeros, todas sus ideas se confundían, los españoles y las potencias extranjeras, la Patria, aquella Patria antigua, la estatua de piedra del antiguo héroe de la independencia, parecía enderezarse sobre el sarcófago para defender la América amenazada...”.

Su muerte lo encontró el 17 de agosto de 1850 en compañía de su hija y de su yerno, Mariano Balcarce, en su residencia ubicada en la Ciudad de Boloubne Sur Mer, ubicada en la costa francesa.

En 1880, durante la Presidencia de Nicolás Avellaneda, se logró cumplir con el deseo del Libertador de que sus restos mortales descansen en Buenos Aires. Las autoridades nacionales decidieron que estuviera sepultado en la Catedral de la Ciudad Capital, pero chocaron contra la férrea negativa de las autoridades eclesiásticas debido a la filiación de San Martín con la masonería, institucion históricamente enfrentada con la Iglesia Católica Apostólica Romana. Tras arduas negociaciones, se logró que el cuerpo de José de San Martín descanse en un mausoleo fuera de la planta principal de la catedral, e inclinado con su cabeza hacia abajo.

Es tal vez una paradoja que quien es considerado como prócer máximo haya sido alguien que personalmente no se ha identificado nunca con la Argentina: era hijo de españoles que nació en estas tierras, fue educado en España y hacia Europa decidió partir para culminar sus años de vida. Claro que en su tiempo, la Argentina no existía como tal.

La empresa sanmartiniana fue muy útil para los intereses británicos en América, quienes pugnaban por instalar el "libre comercio" con las incipientes poblaciones sudamericanas. Es por ello que se explica la vinculación del prócer con Inglaterra: allí fue en donde empezó a dar forma a su plan de expulsar a los españoles de estas tierras, llegó a Buenos Aires en una fragata de bandera inglesa y contó con la inestimable colaboración de ciudadanos de la corona británica tanto en el Cruce de los Andes como en la Campaña al Perú.

Su nunca del todo esclarecido vínculo con la corona británica no alcanza a empañar la proeza de José de San Martín, quien fue un ejemplo de entrega por una causa libertadora, evitando todo egocentrismo.

¿Cómo se lo recuerda hoy en la Argentina?



Para visitar el sitio web del Instituto Nacional Sanmartiniano, hacer click aquí.

3 comentarios:

Irma dijo...

¡Que hermoso homenaje a mi General! yo le doy gracias a Dios que mi esposo hizo un largo tiempo su carrera en ese glorioso Regimimiento, tego tas historias hermos, y triste, pero hoy me regosijo que dos sobrinos estan destinado en ese glorioso cuerpo de Granaderos!!!! Gracias Mario

Raquel E. Consigli dijo...

Me gustó mucho la reseña. San Martin, como cualquier ser humano, se equivocó con Rosas, ya que su visión de la Argentina (que todavía no existía como pais organizado) era la de un hombre en la distancia.

Creo que no hemos vuelto a tener hombres como él y Belgrano en los últimos tiempos.

Los políticos de hoy nos avergüenzan dentro y fuera del país.

Anónimo dijo...

mario, hola. son sanjuanino como vos. vinculado a una institucion sanmartiniana.
descubro muy buena intencion en tus dos escritos vinculados a san martin. este y el relacionado con la presencia de la embajadora britanica en el cruce que lleva a cabo el gobierno.
pero pienso que hay muy buenos libros escritos sobre el general que te ayudaran a valorarlo mucho mas y ver el itinerario del padre de la patria desde españa hasta sus ultimos dias en Francia.
la logia de cadiz o lautariana es el inicio de sm en ellas. pero nadie pudo demostar su filiacion masonica, sino ser una de tantas logias que pulularon en europa, que fueron o no masonicas.
los buques ingleses en los que se mueven tiene la logica de que españa y francia despues de ser derrotadas en trafalgar quedaron si ningun tipo de flota.
....
bueno, y perdon por la extension de mi escrito. tambien por no identificarme pues no tengo idea de como se hace.
he leido tu blog algunas veces y queria hacer lo que creo es un aporte. cordialmente. Claudio

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