sábado, 1 de agosto de 2009

De eso SÍ se habla

La Ley de Educación Sexual que impulsa el kirchnerismo sumó un nuevo capítulo de acusaciones cruzadas entre autoridades del Gobierno Nacional y referentes de la Iglesia Católica Apostólica Romana.

En mayo de 2008, los Ministerios Provinciales de Educación y de Salud se reunieron para componer y difundir los "Lineamientos curriculares para la educación sexual integral". En consecuencia, se elaboró el "Material de formación de formadores en educación sexual y prevención del VIH/SIDA", el cual consta de 302 páginas en el cual se instruye a docentes para que coordinen actividades de educación sexual en los establecimientos públicos.

Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata y Presidente Comisión de Educación Católica del Episcopado criticó duramente dicho documento al sostener que este proyecto oficial no contempla "Ni amor, ni responsabilidad, ni matrimonio, ni familia como proyecto de vida. Se confiesa explícitamente que la educación sexual excluye la formación en las virtudes, el aprecio y respeto de los valores esenciales que constituyen a la persona en su auténtica perfección". El prelado fue más allá cuando calificó a esta inciativa oficial de "neomarxista".

A su vez, el Ministro de Educación de la Nación Alberto Sileoni se defendió diciendo que se limitan a cumplir con el marco legal vigente en el país y arremetió afirmando que "Monseñor Aguer sabe que el tema sexual es un tema serio en cuanto a la maternidad temprana, las enfermedades de transmisión sexual, las perversiones que él debe conocer, la falta de información, la ignorancia que lleva a los chicos a tomar caminos equivocados". Sileoni remarcó que la Ley prevé que los institutos educativos religiosos se reservan el derecho a educar a sus alumnos conforme a sus convicciones; de todas maneras, el Ministro de Educación de la Nación dijo no tener ánimo para discutir este tema con la jerarquía eclesiástica diciendo que "la ley es la ley".

María José Lubertino
, Presidente del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y el Racismo) y electa legisladora nacional comunicó que pedirá explicaciones al Padre Aguer sobre sus expresiones acerca de la política que el Estado Nacional está emprendiendo en materia de educación sexual. Al tal efecto, Lubertino declaró que "Es un retroceso importante que haya sectores que se opongan a estos temas que cuentan con un claro consenso democrático habiendo tantas situaciones de violencias de género, situaciones de abuso sexual infantil, sigue habiendo sectores que se oponen a que se hable de estos temas en las escuelas".

En Octubre de 2006, se promulgó la Ley 26150 del Programa Nacional de Educación Sexual Integral, por el cual el Estado Nacional asume el rol de educar sexualmente a los niños y adolescentes en el ámbito escolar. Esta normativa está en sintonía con lo que dispone la Organización de las Naciones Unidas y la Ley Nº 25.673 que establece la creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, que tiene por objeto de promover la salud sexual, disminuir las enfermedades de transmisión sexual, los embarazos no deseados, estimular la procreación responsable.

Génesis de Género

Para entender un poco más la propuesta oficialista, habría que remontarse al año 1995 cuando se realizó la IV Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Mujer en la Ciudad de Pekín en donde se introdujo el concepto de "género". Aquel evento fue dominado por movimientos "feministas" que luchan por una pretendida "igualdad" entre hombre y mujer en donde se definió que "El género se refiere a las relaciones entre mujeres y hombres basadas en roles definidos socialmente que se asignan a uno u otro sexo".

Después de enfáticas exposiciones en aquella conferencia, se bajó línea a todos los países que integran la O.N.U. para que se redefina el rol que le cabe a la mujer y al hombre en cada sociedad partiendo de la base de que ambos son iguales en todo sentido, desestimando las diferencias que nos marca la misma naturaleza. En otras palabras, se dijo que la identidad sexual de las personas no se condiciona por lo biológico sino por lo "cultural": según la O.N.U., al margen de que cada ser humano haya nacido como hombre o mujer, se le reconoce la "libertad" para optar por la orientación sexual, lo cual constituye un implícito reconocimiento a las distintas formas de homosexualidad.

Pero eso no fue todo, esta nueva doctrina tiene como otro de sus fines menoscabar el concepto tradicional de familia (padre, madre e hijos) y también a la religión, a quienes atacan por ser los "culpables" de la "represión sexual". "El final de la familia biológica eliminará también la necesidad de la represión sexual. La homosexualidad masculina, el lesbianismo y las relaciones sexuales extramaritales ya no se verán en la forma liberal como opciones alternas, fuera del alcance de la regulación estatal… en vez de esto, hasta las categorías de homosexualidad y heterosexualidad serán abandonadas: la misma ‘institución de las relaciones sexuales', en que hombre y mujer desempeñan un rol bien definido, desaparecerá. La humanidad podría revertir finalmente a su sexualidad polimorfamente perversa natural" (Alison Jagger, "Political Philosophies of Women's Liberation", Feminism and Philosophy, Littlefield, Adams & Co., Totowa, New Jersey, 1977, p. 13.). En la mencionada Conferencia de Pekín, Judith Lasch, señaló que "Nada ha hecho más por constreñir a la mujer que los credos y las enseñanzas religiosas".

En el nombre del progresismo y atacando todo lo que huela a tradición, poco a poco, distintos Ministerios de Salud fueron poniendo todos sus programas sanitarios en sintonía con lo que impone la O.N.U.

En el caso puntual de la Argentina, desde el año 1986, se fueron organizando Encuentros Nacionales de Mujeres "Autoconvocadas" en distintas ciudades del país con fin de adoctrinar sobre las "nuevas" ideologías, teniendo a la legalización del aborto como tema principal en su agenda. A decir verdad, dichos encuentros nada tienen de autoconvocados porque están solapadamente bien organizados por minúsculos partidos políticos y numerosas agrupaciones feministas que pugnan por imponer su ideología en gobiernos provinciales y municipales, como así también en el Congreso de la Nación.

En dichos eventos, no se permite disenso alguno, se repele violentamente a cualquier mujer que se confiese religiosa y que no concuerde con la ideología de las coordinadoras; los términos más repetidos son "revindicación", "sometimiento", "enfrentamiento de clases", "revolución", entre otras.

Generalmente, esas féminas "autoconvocadas" no dan precisiones de donde obtienen los recursos materiales que les permiten sostener su organización como así también toda la logísitica inherente a sus eventos. En no pocas oportunidades suelen ser organismos gubernamentales los que aportan dinero para que esta cruzada siga adelante. El blanco predilecto de sus ataques suele ser la Iglesia Católica Apostólica Romana, institución a la que responsabilizan de los males que aquejan a las mujeres en la sociedad e institución a la que achacan los abusos sexuales que cometieron algunos sacerdotes.

En la Ciudad de San Juan, se realizó ese XII Encuentro en el año 1997 nada menos que en el Estadio Cerrado "Aldo Cantoni" y, de acuerdo a mujeres que participaron, la metodología para tratar temas de actualidad en distintos talleres fue cuidadosamente preestablecidas por las organizadoras.

Vivir la diferencia

Antes de entrar a debatir respecto a la conveniencia o inconveniencia de la Ley de Educación Sexual, debo decir que el hecho de que los argentinos tengamos un Estado tan paternalista habla muy mal de nosotros como sociedad.

En la Argentina es que es una triste realidad que muchos padres son los primeros que eluden su delicadísima responsabilidad de educar a sus hijos. Por ende, la sexualidad de miles de niños y adolescentes queda expuesta a la información desordenada y no siempre constructiva que vomitan los medios masivos de comunicación y lo que se vé en la calle. La ausencia de la familia como pilar fundamental en la educación de las nuevas generaciones se constata en los cada vez más numerosos casos de alcoholismo, abusos sexuales, drogadicción, delincuencia, deserción escolar, falta de cultura del trabajo. Finalmente, un poco por las urgencias y otro poco por conveniencias, el Estado Nacional termina asumiendo un rol de educador que no le pertenece.

Por otro lado, como ciudadano, lamento la escasa predisposición para el diálogo que hay en nuestra sociedad. No solo respecto a la sexualidad (ah, ¡cierto que ahora se dice "género"!), sino también respecto a política.

Por un lado, desde hacen varios años, y no solo desde que los Kirchner ostentan el poder en la Argentina, el Estado Nacional ha prestado oídos únicamente a esas agrupaciones "feministas" que fueron progresivamente imponiendo su pensar. Quienes se atrevieron a cuestionar las "nuevas" ideas, fueron censuradas rápidamente y no tuvieron (ni tienen) voz ni voto.

Ahora que está la discusión sobre el tapete la educación seuxal que se brindará en las escuelas públicas, la discusión se hace tan pacata que nos quedamos en que si somos "conservadores" o "progresistas", "religiosos" o "laicos". Por lo poco que se vé ni de parte del Estado Nacional ni de la misma Iglesia Católica se observa una predisposición al debate abierto y respetuoso.

Cabe preguntarse hasta qué punto esos movimientos feministas abogan por la dignidad de la mujer. Cabe preguntarse qué es lo que moviliza el activismo de quienes se autodenominan feministas: ¿resentimiento social por frustraciones personales?, ¿complejos no resueltos?, ¿heridas personales que no cierran?... ¿importa la auténtica realización de la mujer más allá de las ideologías y creencias religiosas?. Cabe preguntarse hasta qué punto ésto se trata de una lucha por los derechos humanos o una mera cuestión política.

Cabe preguntarse hasta qué punto las autoridades religiosas católicas están dispuestas a escuchar y dialogar con aquellos que no piensan como ellos.

Personalmente, considero que hay que observar esta controversia como una oportunidad para redescubrir los valores morales que nos guían en la vida y aprender a dialogar con nuestros niños y adolescentes buscando más su felicidad y no tanto la realización de la propia ideología. Como sociedad debemos aprender y enseñar más sobre castidad y responsabilidad en las relaciones afectivas para que las familias se construyan sobre bases sólidas, más que ser presos de los instintos que, más allá de "pasarla bien", nos deja cada vez más solos.

5 comentarios:

Cenicienta dijo...

Yo fuí a colegio de monjas.
En los 70s. teníamos"Educación Sexual y Comportamiento Urbano", así se llamaba la materia, dictada por la profesora de Psicología.
Estoy hablando de 30 años atrás.
Todavía siguen en el boludeo en este país mientras los chicos mueren de Sida?.
Hay patologías en todos los oficios, y creo que Mons. Aguer debe ser impotente, o quizá perverso.
Soy católica, pero los curas no me caen bien.

Irma dijo...

Yo no soy Católica soy Cristiana, y si las familias estan tan mal no existe alguien debe ocupar ese lugar, yo no se si me tildarán de puritana, pero creo en la castidad, pero en estos tiempos eso es de vijas locas y hoy en día decir que sos virgen da vergüenza es mala palabra,y hasta se pueden reir y no lo creen, pero estas custiones es dificíl de ponerse de un lado o del otro todo cambió son otros tiempos... pero cada vez hay más niñas MAMA, y los abortos clandestinos más... aunque eso existió siempre y en todos lados hay hombres y mujeres... no bién educados y pasa lo que pasa....(curas pedofilos) y otros no curas pero con cargos religiosos igual, SERES HUMANOS no justifico pero cuando se burla la Palabra de Dios pasan estas cosas.

mario dijo...

Hola Ana:

Creo en Dios y, más allá de algunas disidencias, adhiero a la fe católica.

Estoy de acuerdo en que algo hay que hacer para impedir el aumento de casos de SIDA, enfermedades venéreas y embarazos no deseados. Por ahí, el preservativo puede ser un recurso eficaz aunque cortoplacista.

Creo que, como sociedad, más que darles forros a nuestros adolescentes y jóvenes, necesitamos educarlos en el Amor. Por ahí puede ser atractivo hacer ciertas travesuras, pero después casi nadie se quiere hacer cargo de las consecuencias.

Fui a un colegio de curas y te cuento que así como conocí algunos sacerdotes estúpidos, conocí varios que eran excelentes personas.

Me parece injusto endilgar a la Iglesia Católica como institución los abusos sexuales que algunos religiosos cometieron. Por diversas estadísticas, está comprobado que en casi un 90% de los casos de abusos de menores, son perpretados por personas que no solo son del círculo de la víctima, sino que se trata de personas que tienen una pareja con la que se supone deberían "saciar sus necesidades". Si por un culpa de unos seres despreciables que son clérigos, decimos que en la Iglesia Católica todos los curas son reprimidos, impotentes o degenerados, entonces habría que decir que todos los padres de familia son unos abusadores de menores.

Es un tema largo y apasionante como para debatir solo por este medio.

Saludos.



Hola Irma:

Si vos creés en la castidad y en la virginidad, no te hagás cargo de lo que otros opinen de vos.

Vivimos en una sociedad tremendamente erotizada y posmoderna en donde parece quedar sujeto a los sentimentalismos vacíos. Es por eso que es de esperarse que cuando alguien habla de virginidad, castidad o celibato, ahí nomás salten las hordas de intolerantes que atacan con todo su vómito dialéctico.

Personalmente, no soy un santo. Sé muy bien que el celibato no es para mí pero puedo entender y respetar que otras personas lo asuman como un estilo de vida.

Sabés? Me parece tremendamente hipócrita que los mismos que se escandalizan porque a un cura le es infiel a su sacerdocio saliendo con una mujer son los mismos que después festejan que un hombre o una mujer son infieles en su matrimonio...

Saludos.

Anónimo dijo...

Todo un tema, esto de la educacion sexual de nuestra sociedad, creo que los primeros educadores en la sexualidad son los padres y no podemos dejar que por una ley se quiera ocupar el lugar de los mismos; es verdad que muchos padres quieren dejar en los colegios toda lo que tenga que ver con educacion incluido la sexual pero esa no es la forma de ser padres responsables. por otro lado el estado no tiene porque ocupar el lugar de los padres, deberia eduacar a los mismos para que estos sean los que educan a sus hijos. Pero es mas facil cambiarle la cabeza a un niño que a un adulto.

Irma dijo...

Mario yo ayudo en una ONG y a los chicos se les habla de sexsualidad, porque ahi no hay papas que los contengan y que les hablen o los eduquen, y hay médicos que ayudan y tratan de curar lo que no se encarga el estado, y los médicos dicen que el preservativo no es seguro porque es poroso y por lo cual no sirve ahi es lo que Dios quiere, puede salir bién o mal, esto es educación, y es verdad lo que decis los hombres son hombres y las instituciones es otra cosa y hay que respetar y preservar, no todos son iguales, en todos lasdos hay buenos y malos, los que ensucian a las instituciones hay que apartarlos totalmente.
Es verdad los que decis respecto a los que se jactan de tener mujeres/u hombres que son infieles esos son picaros son cancheros y critican a los Sacerdotes, de verdad hay mucha tela para cortar sobre este tema, un beso

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