lunes, 6 de julio de 2009

Vélez Sarsfield, gran campeón argentino

El Club Atlético Vélez Sarsfield se coronó merecidamente campeón del torneo Clausura 2009 que organiza la Asociación del Fútbol Argentino, al imponerse en su estadio 1-0 ante Huracán.

Al margen del resultado final del campeonato, fue un placer para el amante del fútbol ver un desenlace con grandes equipos luchando por el título. Vélez, Huracán y Lanús fueron planteles que privilegiaron el buen trato del balón y nunca mezquinaron el protagonismo ante el rival que sea, en la cancha que sea.

Por otro lado, hubieron buenas propuestas de juego como las que ofrecieron Colón y Godoy Cruz, quienes se olvidaron del miedo que suele condicionar el juego de los que acostumbran a pelear por no descender de categoría y salieron a protagonizar partidos en todas las canchas. Afortunadamente, después de varios torneos mediocres, los argentinos hemos podido ver un campeonato en donde hubieron varios equipos que trataron muy bien el balón.

Vélez basó su logro en la regularidad y solidez de todas sus líneas y, a la hora de definir el campeonato, mostró mucho más carácter que el Globo de Parque Patricios.

Con Ricardo Gareca como director técnico, el equipo del barrio porteño de Liniers fue el que estuvo puntero durante más tiempo a lo largo del Clausura 09, a pesar de que llegó a la última fecha en segundo lugar en la tabla de posiciones, un punto por debajo de su contrincante de ayer.

El partido final tuvo condimentos que lo hicieron dramáticos durante todo su desarrollo: dos equipos que fueron al frente, fallos polémicos del árbitro, un gol mal anulado, un penal atajado y una definición casi agónica.

Vélez, obligado por su desventaja en puntos, tuvo que salir a llevarse por delante a Huracán para llegar al tan ansiado gol. Gareca dispuso la anulación del circuito generador de fútbol de los quemeros que descansa en los pies de Mario Bolatti, Javier Pastore y Matías Defederico, quienes fueron férreamente marcados en zona. Pero fue Huracán el que tuvo las mejores ocasiones para adelantarse en el marcador.

El partido tuvo la particularidad de que se suspendiera por la caída de ¡granizo! en la Ciudad de Buenos Aires que ponía en riesgo los físicos de los futbolistas.

Después de la insólita interrupción del juego, Vélez se rearmó y pudo imponer su juego aunque sin claridad. Dispuso de un penal a favor bien sancionado pero el uruguayo López, su goleador que había acertado en todas las ejecuciones durante el campeonato, no estuvo preciso y su remate fue desviado por Monzón, el joven arquero quemero que nunca había atajado un penal en su corta carrera como profesional.

Javier Brazenas, árbitro del encuentro, tuvo también su incidencia en el desarrrollo del cotejo por las polémicas que despertaron algunos de sus fallos y omisiones. Del lado de los de Parque Patricios, podrán reclamar con razón por la injusta anulación de un gol de Eduardo Domínguez por una inexistente posición adelantada pero pueden tener a favor el error del colegiado que ignoró un violento penal de Carlos Araujo sobre Fabián Cubero en el segundo tiempo. Faltando siete minutos para la finalización del vibrante partido, se dio la jugada polémica: centro desde la izquierda del ataque velezano, el goleador Hernán Rodrigo López la peina para entrada furiosa de Joaquín Larrivey (ex Huracán) quien involuntariamente choca con Monzón, portero de Huracán, y la pelota queda servida para la ajustada y certera definición de Maximiliano Moralez desatando la locura en locales y la furia en los visitantes.

Vélez fue un justo campeón no solo por su juego y los resultados que obtuvo, sino porque sacó a relucir el coraje propio de los campeones en ituaciones adversas que vivió a lo largo del torneo. Remontó resultados y partidos desfavorables como el que derrotó 4-2 a Colón en Santa Fe, luego de arrancar perdiendo 0-2 o el que le empató a Racing Club 2-2, luego de ir perdiendo.


¡Viva el fútbol de Huracán!

Pese a haber sido subcampeón, Huracán ha sido una agradable sorpresa para el fútbol argentino.

A lo largo del torneo, Huracán tuvo un juego vistoso y siempre valientemente ofensivo, inclusive ante equipos que se les presentaban como más poderosos. Aunque no pudo coronar esta campaña con un título, los quemeros pudieron olvidarse de luchar por la permanencia en la máxima categoría del fútbol argentino y fueron protagonistas de este campeonato, dejando un equipo que seguramente quedará en la historia de Huracán.

En un fútbol en donde no hay espacios para el que propone, finalmente Cappa pudo plasmar su filosofía de juego con ese modesto plantel, mechando varios juveniles con algunos jugadores experimentados. En la formación del equipo, Cappa hizo que prepondere el trabajo táctico por sobre la preparación física y, al principio de este año, llegó a desafiar a los dirigentes de Huracán rechazando el cobro de un premio extra por la permanencia del club en primera y solicitando percibir una prima por terminar entre los tres primeros del campeonato. Sobre el desafío de dirigir a ese club, Cappa celebró que "Voy con la ilusión intacta y trataré de ganar poco a poco el lugar que le corresponde a ese refugio del buen fútbol que es Huracán".

Cappa es un técnico valiente, capaz de revelarse contra el histérico resultadismo del fútbol argentino y, desde siempre, defendió su visión del juego. En una rica entrevista con el Diario El País, Don Ángel sostuvo que "En primer lugar, en el fútbol actual, y también en Argentina, lo primero que le arrebatan al jugador es el placer de jugar. Le quitan el coraje. Entonces no se juega. Se cumple una función que termina siendo penosa, para tratar de ganar puntos. El jugador intenta hacer todo seguro. Y el fútbol entraña un riesgo. Hay que entrenarse para correr ese riesgo y asumir el riesgo de jugar. Lo primero que puse como norma es que se animen a jugar. Hay que disfrutar del juego, eso permite al jugador a rendir más."

Ángel Cappa logró un total compromiso de sus jugadores, al punto que todos se empaparon de su filosofía. La consecuencia de esta saludable propuesta fue un buen juego que tuvo pasajes de alto vuelo y en donde, salvo el arquero, todos sus titulares marcaron goles.

Sobre el miedo que domina y somete a entrenadores y futbolistas en todo el mundo, con crudeza Cappa dijo que "No sólo en Argentina. Salvo el Barcelona y el Arsenal, los demás hacen lo mismo. No hay más que ver lo que hizo el Manchester en la final de la Liga de Campeones: puso a Rooney a marcar a no sé quién. Así el jugador pierde la seguridad en el juego. Los entrenadores en Argentina tienen miedo a que los echen al tercer o cuarto partido. No quieren arriesgar. Dicen: "Dale para adelante, saca para arriba y allá ponemos un tipo solo a ver si agarramos un rebote y de ese rebote a ver si hacemos un gol". De todos modos hay que ser sincero: Lanús empezó con esta corriente hace cuatro años, y se le han unido Vélez y Godoy Cruz. Hay varios equipos que han intentado jugar bien."

Los adoradores de los resultados dirán que, como pasó con Holanda en el Mundial '74, lo de este Huracán de Cappa fue un fracaso porque no salió campeón. Pero quienes amamos la belleza del fútbol, más allá del equipo del que seamos hinchas, estamos agradecidos por la propuesta valiente de Huracán.


Gigantes chiquitos

Este campeonato tuvo la particularidad de que en ningún momento alguno de los considerados cinco equipos grandes del fútbol argentino estuvieron involucrados en la disputa del título.

Boca Juniors no pudo revalidar su título del Apertura 08 por las desaveniencias internas en su plantel, el cual tiene varias figuras y conflictos internos de divismo que provocaron la inesperada eliminación de la Copa Libertadores de América a manos de Defensor Sporting de Uruguay. Carlos Ischia no tuvo después la capacidad para coordinar un equipo que estaba para más pero sucumbió por la apatía de algunas de sus principales figuras. El conmovedor empuje y los goles del ya veterano Martín Palermo no fueron suficientes para posicionar a Boca entre los animadores del Clausura 09.

River Plate apostó por Néstor Gorosito como entrenador para salir del ostracismo de su histórico último puesto obtenido en el torneo anterior pero ni el juego ni los resultados acompañaron a los "millonarios". Contrataron a Cristian Fabbiani quien, perversa operación mediática mediante, fue convertido en ídolo antes de empezar a jugar con la camiseta de River: lo cierto es que, más allá de lo que digan algunos periodistas aduladores, lo de Fabbiani fue un fiasco. Una temprana eliminación en la Copa Libertadores contra equipos modestos fue devolviendo a la realidad al club que se creyó que Fabbiani es algo así como Enzo Francescoli. Ahora apuesta al regreso de Arnaldo Ariel Ortega como salvador, algo que será difícil dados los graves problemas de salud que aquejan al jujeño de 35 años.

San Lorenzo apostó a la Copa Libertadores, la gran cuenta pendiente de su historia y objeto de innumerables y dolorosas cargadas de algunas hinchadas rivales. Pero desaveniencias internas en el equipo trayeron como consecuencia una rápida eliminación y la salida tal vez injusta de Miguel Ángel Russo como entrenador de los gauchos de Boedo. En el torneo local, con Diego Simeone como director técnico siguió siendo irregular y varios de los históricos ya tienen una relación sin retorno con la afición azulgrana.

Independiente está sumido en un tremendo caos institucional y deportivo que tiene como máximo responsable a Julio Comparada, presidente del club y amigo de Julio Grondona. En esta temporada tuvo tres entrenadores (Borghi, Santoro y Gallego) que no pudieron revertir la situación dentro del campo de juego. El rojo de Avellaneda sumó varias derrotas y hasta fue varias veces goleado lo que ha vuelto a complicar su permanencia en la primera división a partir de la próxima temporada. Por otro lado, se está demorando la inauguración del Estadio "Libertadores de América", a pesar de las reiteradas promesas de Comparada & Cia. y haber vendido a joyas como Gabriel Milito y Sergio Agüero.

Racing Club está acostumbrándose a festejar salvarse de descensos, lejos de lo que se supone que se puede esperra de un club que se dice grande. Despegado del corrupto gerenciamiento, Racing encaró una difícil restructuración social y deportiva depositando su confianza en el tan increíble como mediático Ricardo Caruso Lombardi.

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