miércoles, 29 de julio de 2009

¿Qué es ser opositor?, ¿qué es ser oficialista?

El Vicepresidente de la Nación Julio César Cleto Cobos se entrevistó con el marketinero reelecto Diputado Nacional por Buenos Aires Francisco De Narváez. Al cabo del encuentro, Cobos declaró a la prensa que "Francisco y yo estamos en la misma sintonía". Por su parte, el referente bonaerense de Unión-PRO aseveró que "Juntos vamos a estar compartiendo un montón de cosas. Podemos estar en espacios distintos, pero no tenga dudas que entre lo que él piensa y lo que yo pienso hay una gran coincidencia".

Convengamos que, en principio, es bueno que el Vicepresidente de la Nación y Presidente del Senado se entreviste tanto con legisladores de su propio partido político como con aquellos que no son de su misma agrupación. El diálogo abierto entre líderes de distintos políticos enriquece a la democracia y puede ser muy constructivo para la Nación.

Ahora bien, si nos detenemos no tanto en el diálogo institucional y analizamos los perfiles de estos dos personajes, el panorama no asoma tan alentador.

Francisco De Narváez es un político banal que construye su imagen pública en base a acciones arduamente estudiadas de antemano para maximizar el impacto positivo en la ciudadanía. Es evidente que está asesorado por un equipo que mucho sabe de marketing y que le aconseja sobre los pasos a seguir. Eso sí, de ideas y propuestas para el país, poco y nada. De todas maneras, así y todo, el actual diputado nacional se bastó con una fuerte inversión en publicidad efectista para capitalizar el descontento generalizado ante los modos crispantes de los Kirchner para triunfar en las elecciones del pasado 28 de junio.

Julio Cobos parece que dilapidará el espaldarazo popular que le dio haber definido acertadamente la histórica votación que truncó la Resolución 125 de las retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias. Con aquella ya lejana participación estelar, el mendocino salió del ostracismo para convertirse en un todo un referente en la política nacional. Desde entonces, Cobos se apartó del oficialismo para armar su propio espacio político que bautizó Consenso Federal (Con.Fe.).

Como ciudadano, al igual que los convocados por el Gobierno Nacional con la oposición, observé este "diálogo" sin expectativas positivas por el bien del país.

El ámbito natural para debatir y compartir ideas es el mismo Congreso de la Nación, ya sea durante las sesiones de ambas Cámaras o en los trabajos en Comisiones. Pero bueno, los argentinos estamos malacostumbrados a que el Congreso de la Nación sea manejado a "control remoto" por los jefes partidarios, quienes adoctrinan a "sus" senadores y diputados a votar "disciplinadamente" conforme a los "intereses partidarios", independientemente de que sean, o no, los intereses del país.

Es que en esta Argentina, para nuestro pesar, nunca están del todo claro los roles oficialistas y opositores ni, mucho menos, las plataformas ideológicas de los partidos políticos. Desde hace un tiempo a esta parte, vamos perdiendo la capacidad de asombro cuando nos enteramos que cierto político pasa de ser oficialista a opositor (o viceversa) como si nada, sin importarle el compromiso que asumió con la ciudadanía; asimismo, un partido político puede ser en un tiempo adepto a la economía de mercado y después puede ser el abanderado del socialismo. En otras palabras, la dirigencia política argentina adolece de coherencia.

2 comentarios:

Lic Tintiko dijo...

Muy interesante la lectura Mario. Te voy a estar visitando seguido.

Gracias por visitarnos en mail abierto. Coincidí con tu comentario. Te hice una respuesta, y hasta hice una corrección editorial en la nota ahora lo califiqué de "chicanero politico" Gracias por llamarme la atencion sobre el punto.

Abrazo.

LIC Tintiko
http://www.mailabiero.blogspot.com

Irma dijo...

Mario totalmente de acuerdo, con tu posteo, mi pregunta es ¿que hacemos nosotros? porque estamos en medio de toda esta gente inrresponsable, cada uno tira agua para su molino.
Yo lo único que puedo hacer es pedir a Dios que tenga misericordia de nuestros gobernantes y de nosotros, de ésta hermosa Argentina.
nosotros aunque no nos guste el gobernante de turno, es Biblico Orar por los gobernantes, y bueno esperemos en Dios, cariño Mario.

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