sábado, 11 de julio de 2009

Navarro Montoya le dijo adiós al fútbol profesional

A los 43 años de edad, Carlos Fernando Navarro Montoya anunció su retiro del fútbol profesional en una conferencia de prensa que se organizó en Puerto Madero, en la Ciudad de Buenos Aires.

Su padre fue futbolista profesional y de él heredó la pasión por la portería. Nació en Medellín, Colombia y, al poco tiempo, se radicó con su familia en la Argentina.

Inició su carrera en Vélez Sarsfield en 1984, en donde debutó a los 18 años de edad con Alfio Basile como director técnico. Desde sus comienzos mostró sus grandes condiciones técnicas que le sirvieron para tener la oportunidad de ser convocado por la Selección Colombiana de Fútbol al año siguiente par disputar tres partidos válidos por el repechaje para clasificar al Mundial México '86. Esa corta participación en partidos oficiales con la selección cafetera fue lo que le impidió posteriormente llegar a tener la oportunidad de ser parte de la Selección Argentina de Fútbol en la previa al Mundial Francia '98. En aquellos años, Daniel Passarella, director técnico de la albiceleste, no encontraba un arquero que se llegara a consolidar en el equipo nacional y tenía en cuenta a Navarro Montoya pero, a pesar de que ya adoptado la ciudadanía argentina, no lo podía citar porque estaba imposibilitado por haber jugado partidos oficiales para Colombia. Finalmente, la habilitación de la F.I.F.A. fue factible por gestiones personales del entonces Presidente de la Nación Carlos Menem pero llegó cuando aquel mundial de fútbol ya había comenzado. Después, Marcelo Bielsa se hizo cargo de la Selección Nacional y nunca lo tuvo entre sus preferencias.

Luego de unos breves pasos por Independiente Santa Fe de Bogotá y Vélez, el Mono recaló en Boca Juniors en 1988, club en el que permaneció unos diez años y llegó a ser uno de los ídolos máximos no solo de la hincha xeneize sino del fútbol argentino. Llegó a Boca para ser suplente de Hugo Orlando Gatti, su ídolo, a quien le ganó el puesto al poco de llegar al club de la Ribera y precipitó el retiro del Gran Loco.

En Boca Juniors llegó a consolidarse con destacadas actuaciones que lo convirtieron en uno de los pilares fundamentales de ese equipo. Se ganó el respeto de todas las hinchadas rivales, inclusive la de River Plate que algunas veces lo aplaudía cuando se disponía a enfrentarlo. En este club salió campeón del Torneo Apertura del año 1992 y, en el plano internacional, fue campeón de la Supercopa '89, Recopa '90, Copa Master '92 y Copa de Oro '93. Durante la década de los 90 protagonizó grandes duelos adentro y afuera de la cancha con José Luis Félix Chilavert, el gran arquero que brillaba en el Vélez multicampeón de aquellos años; claro que, en todas las ocasiones, el portero paraguayo era el que salía victorioso.

Parecía que, al igual que Gatti, iba a permanecer en Boca Juniors hasta su retiro de la práctica activa del fútbol pero Navarro Montoya quedó inmerso en graves problemas internos en el plantel aurizul y es por eso que, a mediados de 1996, se vio obligado a partir. Fue hasta España para jugar en el débil Extremadura, en donde no pudo demostrar todas sus condiciones por la abismal diferencia en el juego entre equipos grandes y los considerados como chicos en aquel país. Luego de descender de categoría con Extremadura, pasó al Mérida con el que tuvo una buena temporada en lo personal pero ese equipo también perdió el derecho de permanecer en la máxima categoría debido a los magros resultados que obtuvo. Al año siguiente, tuvo un corto paso de 10 partidos por Tenerife con el que repitió el descenso a la segunda división.

En el 2001 volvió al continente americano, esta vez increíblemente en el Ceportes Concepción de Chile, equipo con el que disputó una Copa Libertadores de América. Luego volvió a la Argentina a mediados del 2001 para continuar su campaña en Chacarita Juniors, en donde tuvo buenas actuaciones hasta que en el 2003 fue transferido a Independiente, en donde también revalidó su prestigio. En la temporada 2005-2006 llegó a Gimnasia y Egrima de La Plata en donde obtuvo un subcampeonato y se ganó el cariño de la afición del lobo platense. Posteriormente, tuvo pasos fugaces por Atlético Paranaense en Brasil, Nueva Chicago y Olimpo de Bahía Blanca. Jugando en el club bahiense, a fines de 2007 tuvo una rotura de ligamentos que le implicó una larga inactividad. Poco antes de cumplir 43 años, arribó a Tacuarembó Fútbol Club en el fútbol uruguayo, en donde jugó en el corriente año.

A la hora de comunicar su decisión de de dejar de ser futbolista profesional, visiblemente emocionado, Navarro Montoya declaró "Quería agradecer a todos los que colaboraron conmigo. Hubo mucha gente que me acompañó, pero quiero nombrar a tres personas en especial: mi primer entrenador en Vélez, al Toto Lorenzo y al Pato Pastoriza. Sin ellos no habría podido jugar todos estos años. Esto es un adiós, pero también es un gracias. El fútbol me ha dado los años más lindos de mi vida".

Contando todos sus partidos oficiales que disputó, alcanzó la asombrosa cifra de 803 cotejos disputados en los que muchas veces alcanzó niveles superlativos en su rendimiento. fueron 25 años jugando al fútbol, lo cual demuestra su gran condición atlética y su profesionalismo para cuidarse y entrenar. Técnicamente dotado, no solo se destacaba bajo los tres palos sino que, siguiendo el estilo que impusieron Amadeo Carrizo y Hugo Gatti, Navarro Montoya se destacó por saber leer el juego sabiendo salir a anticipar a los delanteros contrarios.

Carlos Navarro Montoya, simplemente el Mono para los amantes del fútbol, ha decidido colgar los botines pero deja su huella indeleble en la historia grande del fúitbol argentino como uno de los mejores arqueros que se ha visto.
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