jueves, 23 de julio de 2009

En contra del envenenamiento de nuestra tierra y la entrega de nuestros recursos naturales

En el día de ayer, en muchos países del mundo, se celebró el Día Mundial Contra la Minería a Cielo Abierto con el propósito de concientizar a distintas comunidades acerca de los grandes perjuicios que trae esta modalidad de explotación de recursos naturales.

En esta provincia, la agrupación "San Juan Despierta" y la Unión de Asambleas Ciudadanas convocaron a una movilización pacífica que se llevó a cabo en la Peatonal Rivadavia en la Ciudad Capital con la consigna "Por un San Juan que se está despertando".

Como era de esperarse (y temerse), la manifestación popular (opositora) no tuvo ninguna repercusión en los medios periodísticos sanjuaninos. El Diario Perfil se hizo eco con una crónica escueta.

La diputada nacional de la Coalición Cívica, Fernanda Reyes, pidió en el Congreso de la Nación que se informe acerca de la situación tributaria de Barrick Gold, por lo que aseguró que se trata tan solo de la "punta de un iceberg". La legisladora nacional lamentó que “Pascua Lama será un paraíso fiscal, que no tiene antecedentes en nuestro país. El ministro de Economía está avalando la entrega de nuestros recursos naturales y otorgando ventajas impositivas injustificables al sector minero. El gobernador de San Juan, José Luis Gioja, y el gobierno nacional demostraron comportarse como gendarmes de los intereses de las empresas mineras. Sólo falta que les ambienten una oficina en la Casa Rosada. En 20 años, las ganancias de la minera Barrick Gold rondarán los US$ 30.000 millones, si el precio del oro y de la plata no aumenta. No se entiende por qué, mientras se funde el campo, el gobierno otorga millonarias exenciones impositivas al sector minero y a empresas que degradan el ambiente y se llevan millones. El problema es que se trata de compañías con un gran poder de lobby y, por eso, consiguen beneficios injustificables, como el veto presidencial a la ley de Protección de Glaciares”.

La diputada Reyes comunicó que se ha abierto una causa judicial contra los hermanos José Luis y César Ambrosio Gioja por “cohecho y tráfico de influencias”...

Gracias al periodismo inescrupulosamente operador, la inmensa mayoría de la ciudadanía sanjuanina permanece como anestesiada ante los "espejitos de colores" que Gioja y Barrick nos venden acerca de este tipo de minería. No se trata de estar en contra de la minería en si misma, sino de la forma: sin controles serios de parte del Estado Provincial, un marco legal a medida de las empresas transnacionales y, para colmo de males, con una escandalosa censura.

Así es Giojalandia. Así está el San Juan de un oscuro personaje como José Luis Gioja que sueña con ser Presidente de la Nación en el 2011.

1 comentario:

Pablo de Córdoba dijo...

En relación al envenenamiento de nuestra tierra


Soja: las fumigaciones que matan

"El modelo sojero funciona sobre la base de un agrotóxico, el glifosato, denunciado por causar malformaciones a recién nacidos, abortos espontáneos, cáncer y muerte. Varios estudios confirman el daño que produce en humanos.

Ojos irritados. Dolor de cabeza y estómago. Vómitos. Piel –de manos, cara y piernas– en carne viva. Es la historia clínica de Maira Castillo, de sólo 4 años, que tuvo su primera intoxicación aguda con agrotóxicos, con posterior internación y terapia intensiva. La familia Castillo vive en Quimilí, trabaja esa chacra desde hace cinco décadas y no duda en la causa de sus males: miran al campo vecino, millares de hectáreas con soja, y señalan una avioneta bimotor que fumiga con veneno. Miles de casos, y cientos de denuncias, se repiten desde hace diez años en decenas de provincias, pero siempre chocaron con la misma barrera legal, la falta de estudios que avalen el padecimiento campesino. Aquí, una serie de investigaciones que confirman el efecto tóxico y contaminante del glifosato, el herbicida más utilizado en la industria sojera. Todas las acusaciones apuntan al producto comercial Roundup –de la compañía estadounidense Monsanto, la empresa de agronegocios más grande del mundo–, acusado de provocar alergias, intoxicaciones, malformaciones, abortos espontáneos, cáncer y muerte. Campesinos, pueblos originarios, médicos rurales, bioquímicos e investigadores coinciden en las denuncias y responsabilizan al actual modelo agropecuario, de monocultivo, semillas transgénicas y químicos.
Soja, químicos y acusaciones

La soja sembrada en el país ocupa 16,6 millones de hectáreas de diez provincias y tiene nombre y apellido: “Soja RR”, de la empresa Monsanto. Se llama así porque es “Resistente al Roundup”, nombre comercial del glifosato. El químico se aplica en forma líquida sobre las malezas, que absorben el veneno y mueren en pocos días. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, modificada en laboratorio.

Jesús María, Las Peñas, Sebastián Elcano, Villa del Totoral. Todos pueblos y ciudades del noreste cordobés donde las poblaciones rurales ancestrales sufrieron intentos de desalojos por parte de empresarios y productores sojeros. Quienes resistieron, organizados en el Movimiento Campesino de Córdoba (MCC), este año sufre un nuevo embate: aviones fumigadores pasan sobre sus casas, arruinan los sembradíos, mueren los animales y la salud comienza a resentirse. “Ya hubo intoxicaciones. Después de cada fumigación tienen que ir al hospital. Lo que no pudieron hacer con las topadoras lo quieren lograr con el veneno para la soja”, afirmaron desde el MCC, integrante del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI).

Comunidades ancestrales acusan a la industria de los agronegocios de contaminar aire, agua, alimentos y suelo. Estudios médicos puntualizan en efectos agudos. “Los síntomas de envenenamiento incluyen irritaciones dérmicas y oculares, náuseas y mareos, edema pulmonar, descenso de la presión sanguínea, reacciones alérgicas, dolor abdominal, pérdida masiva de líquido gastrointestinal, vómito, pérdida de conciencia, destrucción de glóbulos rojos, cambios de coloración de piel, quemaduras, diarrea, falla cardiaca, electrocardiogramas anormales y daño renal”, asegura una recopilación de estudios realizada por el médico de la UBA Jorge Kaczewer, especializado en ecotoxicología.

Las empresas sojeras reconocen la utilización, como mínimo, de diez litros de Roundup por hectárea. Los campos argentinos fueron rociados el último año con 165 millones de litros del cuestionado herbicida. Un volumen similar al contenido en 330 mil tanques de agua hogareños."

Texto completo en :
http://eldenunciante.com.ar/2009/07/07/soja-las-fumigaciones-que-matan/

de
Darío Aranda

Página 12

9 de abril de 2008

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