jueves, 4 de junio de 2009

Kirchner es uno de grandes pelotas

Me causa asombro el gran revuelo que ha causado en todo el ambiente político y en el periodístico que Alfredo De Angeli, Presidente de la Federación Agraria de Entre Ríos, haya dicho por FM Milenium que a Néstor Carlos Kirchner tiene que tratarlo de pelotudo.

Los dichos del dirigente ruralista se deben a las desubicadas declaraciones de Kirchner respecto al escrache que campesinos le hicieron a Daniel Scioli en Lobería.

Sobre los excesos que protagonizaron opositores al Gobierno Nacional, Kirchner cargó con su habitual dialéctica rabiosa para lanzar que "Cuesta creer que tres o cuatro inadaptados lo agredan a Daniel, con todo lo que se ha hecho, porque hemos aumentado la producción en forma fenomenal, hay subsidio al gasoil, desendeudamiento como nunca y crecimiento de la metalmecánica para tener herramientas que no tenían antes". Fiel a su estilo de generar odios y divisiones para sacar su tajada, el santacruceño afirmó que "Sacando a quienes conducen a las entidades rurales, nuestros productores son todos buena gente". Completó la exposición de su pensamiento tan estrecho al decir que "algunos cambiaron tanques por tractores", en clara alusión a los dirigentes ruralistas a los que siempre tilda de destituyentes.

No es extraño que hayan periodistas quienes, ávidos de tener la primicia de alguna polémica, le hayan puesto un micrófono a Alfredo De Angeli, a sabiendas de la espontaneidad tan simpática como brutal del dirigente entrerriano. Pero, si se analizan fríamente los dichos de De Angeli, pueden considerarse que son sensatos más allá de los términos que él haya elegido para expresarse.

Sobre las declaraciones de Kirchner, De Angeli fue tajante "Tengo que tratarlo de eso, de pelotudo; se quedó leyendo el diario de la década del '70; no puedo creer que un ex presidente diga tantas pelotudeces".

De ahí en más, políticos de distintos sectores hicieron fila para condenar a De Angeli a través de los principales medios de comunicación de Buenos Aires:

El siempre optimista Daniel Scioli, Gobernador de Buenos Aires y eventual Diputado Nacional, dijo lamentar que "Por un lado piden bajar el nivel de confrontación y por otro se hacen declaraciones irrespetuosas".

Cuando no, Florencio Randazzo, Ministro del Interior y experto en declarar tratando de estúpidos a todos los argentinos, expresó que "es lamentable, creo De Angeli tendría que pedir disculpas porque me parece totalmente desafortunado lo que dijo y no contribuye para nada a la tranquilidad y la paz que necesitamos los argentinos".

El menemista-duhaldista-kirchnerista-antikirchnerista Felipe Solá fue duro al decir que "Yo no tengo por qué explicarle a este muchacho, pero podría cerrar el pico en tiempo de elecciones, aunque sea".

→ Eduardo Buzzi, Presidente de la Federación Agraria Argentina, dijo que "Lamentablemente, De Angeli parece que no escuchó o no entendió, porque se vuelve a sumar a un exabrupto verbal que termina siendo funcional a la estrategia de Kirchner, que hoy termina siendo 'mi pobre angelito' y los agresores y los monstruos somos los productores agropecuarios, otrora agredidos desde el atril".


Lejos de pedir disculpas públicas, De Angeli se limitó a decir que "no hubiera tenido que decir esas palabras, ya las dije, pero no sé cómo tratar a un hombre que me trata de golpista".


Las palabras malas

En nuestro país, las malas palabras son más bien una cuestión cultural que un mal en si mismas. En esta parte del mundo, podemos hacer un listado de aquellas palabras que son consideradas como malas, aunque si las analizamos detenidamente podemos decir que varias de ellas no son tan nocivas como son catalogadas a primera impresión.

Si uno se pone a pensar, ¿qué significa literalmente "pelotudo"?, ¿qué es lo despectivo que guarda su significado?. Uno podría decir que pelotudo hace referencia a "la persona que tiene pelotas grandes" (¿?) y no se observa algún atisbo de denigración de la persona. Otro tanto ocurre con la palabra boludo.

La controversia en torno a las malas palabras es tan hipócrita que, por ejemplo, se dice que es malo decirle "boluda" a una persona pero es totalmente aceptado decirle "tarada". Si uno se ajusta al significado, se puede notar que tarada significa que una persona tiene tara, palabra que hace alusión a una patología genética que es un trastorno ya sea físico o mental; entre esos trastornos podemos mencionar al Síndrome de Down. Como vemos es una palabra cargada de agresividad y desprecio... pero todos la aceptamos muy livianamente.

Es cierto que, como diría Fontanarrosa, el decir ciertas "malas palabras" cada tanto puede ser hasta terapéutico ya que nos permite expulsar malas ondas. Aunque también es muy cierto que pueden resultarnos vicio que empobrece nuestro vocabulario y limita nuestra forma de comunicarnos con los demás. Personalmente, estoy en contra de la utilización de esos términos de parte de los comunicadores sociales porque entiendo que los medios masivos de comunicación deben ser un espacio que nos eleve intelectualmente con un vocabulario rico en matices y no en vulgaridades. Es por eso que, salvo esta nota que lo justifica, me resisto a usar esas palabras cuando escribo, más allá de que a diario digo varias.

En este país, a raíz de los dichos de De Angeli, muchos se rasgan las vestiduras porque le dijeron "pelotudo" a un ex Presidente de la Nación pero no nos escandalizamos de igual manera cuando hablamos de hambre, de marginalidad, de drogas, de obscenidad en los medios de comunicación y otros males que a diario nos aquejan.

¡Cuánta hipocresía! ¿no te parece?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Proxeneta, usurero, confidente y «zángano de la colmena social»

Un historiador argentino reconstruye el turbio pasado del abuelo de Néstor Kirchner

JUAN I. IRIGARAY. Especial para EL MUNDO

BUENOS AIRES.- Al contrario del caso del abuelo del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que murió fusilado en la Guerra Civil española y se ha convertido en un símbolo de la defensa de la legalidad, la historia del abuelo del presidente argentino Néstor Kirchner juega últimamente en contra de su popularidad y le acarrea algunos quebraderos de cabeza.

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Ayer salió a la luz que el suizo Karl Kirchner colaboró en 1920 con el Ejército argentino en la matanza de trabajadores en la Patagonia y fue prestamista en la ciudad de Río Gallegos, capital de la provincia de Santa Cruz, en la que Néstor Kirchner nació y llegó a ser alcalde y gobernador, antes de llegar a la Casa Rosada.

Esa historia negra del abuelo del presidente fue destapada por el historiador Osvaldo Bayer, considerado un intelectual de prestigio en su país y Alemania, donde vive la mitad del año, por su labor de exhumar varios escándalos de corrupción y matanzas de jornaleros en La Pampa y en la inabarcable meseta del fin del mundo.

En 1974, Bayer publicó su obra de investigación La Patagonia rebelde revelando los fusilamientos de miles de peones rurales por el Ejército en 1920 y 1921, porque hacían huelgas revindicando mejores condiciones de trabajo. De aquel lamasacre se salvó de milagro el gallego Antonio Soto Canalejo, uno de los líderes de la protesta.

En base a aquella investigación se realizó la película homónima La Patagonia rebelde que fue prohibida por el entonces Gobierno de Juan Perón. Amenazado por la banda terrorista Triple A, en 1975, Bayer debió refugiarse en Berlín hasta el final de la dictadura militar en 1983.

«Karl Kirchner era el fotógrafo de los militares. Los acompañaba y sacaba las fotos de los obreros que eran detenidos ilegalmente y luego fusilados» detalló Bayer, y mostró a la revista Noticias los retratos de aquellas capturas, a cuyo pie el propio reportero escribía «los revoltosos» en referencia a los huelguistas.

Bayer también explicó que el abuelo de Kirchner facilitaba dinero a quien se lo pidiera en Río Gallegos a cambio de una devolución con suculento interés. «Tenía un restaurante con señoritas ¿Me entiende?», dijo el historiador para referirse en forma elegante al tipo de actividad a la que se dedicaba Kirchner abuelo y agregó: «Además era prestamista o usurero, como se decía en aquella época».En los panfletos que la Sociedad Obrera de Río Gallegos repartía por entonces puede leerse hoy que ese sindicato llamaba al boicot contra Karl Kirchner y otros cinco comerciantes de renombre en la ciudad, a todos los cuales acusaban en el lenguaje propio de la época de «explotadores» y «zánganos de la colmena social».

«Como mi padre también hablaba alemán se juntaban a charlar.Y un día el viejo Kirchner le pidió prestados 10.000 pesos (unos 24.000 euros de hoy en día). Era mucho dinero. Con eso se podía comprar una casa. Después nunca la devolvió por eso fue la persona que más odió mi padre», asegura Bayer. La publicación de este pasado hizo que tanto Kirchner como su esposa, Cristina Fernández, trataran de cambiar la opinión de Bayer. «El presidente me invitó a la Casa Rosada, me abrazó con fuerza y me dijo al oído: No era mi abuelo sino mi hermano. Y yo lo miré como diciéndole: Vamos a tu familia la conozco bien». «Y a ella le dije: el abuelo de tu marido era un atorrante (timador)».

La estela de estas anécdotas también salpicaron al propio presidente y su patrimonio. Muchos argentinos comentan, aunque no está documentado, que Kirchner trabajó en una financiera durante la dictadura militar y que se habría apropiado de las casas de los morosos. Hoy reconoce tener 22 propiedades y su hijo las administra.

(http://www.elmundo.es/papel/2006/04/16/mundo/1958147.html)

Pablo de Córdoba dijo...

Y para equilibrar un poco el juego, no ya con suposiciones y anécdotas de antepasados, sino con discursos pronunciados en la Sociedad Rural, copio la primera parte de una nota



Por Fernando Krakowiak

Los dirigentes de la Mesa de Enlace dejaron entrever ayer una singular idea sobre lo que entienden por “diálogo” al afirmar que esperan que el Gobierno apruebe el listado de exigencias que llevarán el viernes a la reunión con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Sienten que luego de las elecciones legislativas quedaron en una posición inmejorable y no quieren dejar pasar la oportunidad. “Nos decían que les ganemos en las urnas y les ganamos. ¿Que nos queda por ganar? El problema es que nadie de la oposición se hizo cargo. La pelota está picando y hay que agarrarla antes de que la agarren los Kirchner”, afirmó ayer el titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, metiéndole presión a los partidos políticos aliados ante un auditorio de productores enfervorizados que se regodeaban con cada crítica al oficialismo y subían la apuesta a los gritos: “Hay que sacarlos”, “que se vayan”, “ladrones”, “tienen que ir presos”, “el viernes hay que ir con el cuchillo bajo el poncho”.

En el escenario del Pabellón Rojo de La Rural, los dirigentes de las entidades sonreían ante cada comentario del público y se iban entusiasmando cada vez más. “No hay margen para que esto sea más cosmética y más maquillaje. Ni ellos tienen margen político ni nosotros tenemos la disposición a una tolerancia indefinida”, sostuvo Eduardo Buzzi, quien ni siquiera tuvo piedad con los gestos conciliadores que viene haciendo el gobernador bonaerense, Daniel Scioli. “No hay margen para que vengan a querer reconciliarse con una visita como hizo Scioli. Recién hoy (por ayer) le va a explicar a la Presidenta. ¿Donde estaba durante todo este tiempo?”, remarcó el presidente de Federación Agraria, pese a que desde las elecciones no paró de criticar al Gobierno por “no escuchar el mensaje de las urnas”.

"Por si algún desprevenido no había entendido el mensaje, Llambías reiteró el ultimátum que llevarán a la reunión con el Gobierno. “El jefe de Gabinete, la Presidenta y todos los funcionarios tienen que saber que el campo va el viernes a encontrar soluciones. No queremos más demoras.” Luego la emprendió contra Néstor Kirchner. Durante la campaña electoral, el ex presidente había tildado a los ruralistas de “hijos de Martínez de Hoz” y Llambías se vio en la obligación de aclarar que él no había sentido esa calificación como una ofensa. “Martínez de Hoz fue uno de los fundadores de la Sociedad Rural Argentina y merece el mayor de mis respetos”, aseguró en referencia al bisabuelo de José Alfredo, ministro de Economía de la última dictadura militar. Los presentes en la sala agradecieron el gesto con una ovación.



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Pablo de Córdoba dijo...

Luego de la catarsis colectiva, los ruralistas detallaron su pliego de condiciones. Exigen retenciones cero para todas las producciones agropecuarias, menos para la soja, donde están dispuestos a aceptar un 25 por ciento, aunque sólo para los grandes empresarios. Van a pedir que a los que producen hasta 700 toneladas les den un bono por un monto equivalente a las retenciones que podrían aplicar al pago de cualquier obligación impositiva, mientras que los que producen hasta 1500 toneladas obtendrían otro bono para ser destinado al pago de Ganancias. Además, dijeron que su intención es que ese 25 por ciento sea sólo coyuntural, hasta que el Gobierno encuentre otra vía de financiamiento. La lista de reclamos también incluye un pedido de liberación de precios y de exportaciones.


"Carlos Garetto, presidente de la supuestamente moderada Coninagro. Las retenciones son el impuesto más recesivo y más confiscatorio del país. No existe en ningún lugar del mundo (sic), pero lo que estamos planteando es una eliminación gradual que no afecte el equilibrio fiscal”, remarcó ante los chacareros más fanáticos que por un momento miraron a los dirigentes como si fueran traidores a la patria. Entonces fue el turno de Buzzi, quien también consideró necesario congraciarse con los presentes en la sala. “Las retenciones a la Federación Agraria tampoco le gustan, pero van a quedar al menos otros tres años. Por lo tanto, lo que hay que hacer es condicionarlas, acotarlas y ponerles fecha de vencimiento. La aspiración de todos nosotros es retenciones cero”, afirmó como si fuera el presidente de la Sociedad Rural."
("En el campo el diálogo se parece a monólogo " en http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-128976-2009-07-28.html)



La avaricia y mentira está en todos lados.

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