lunes, 29 de junio de 2009

¿Fin del kirchnerismo?

En el día de ayer, el Frente para la Victoria liderado por Néstor Carlos Kirchner sufrió un duro revés en la Provincia de Buenos Aires al ser derrotado en las urnas por la coalición Unión PRO que tenían como principales candidatos a Francisco De Narváez y Felipe Solá.

El santacruceño había puesto toda la carne en el asador desafiando altaneramente a propios y extraños y, tal vez sin tener necesidad, apostando al "todo o nada".

El resultado adverso que el oficialismo obtuvo en el principal distrito de la Argentina ha dejado pésimamente parado al ex Presidente de la Nación ante la opinión pública nacional. Quedó en evidencia el rechazo masivo a una repulsiva forma de hacer política con la que los Kirchner se caracterizan.
Se veía venir. Me parece que todos lo veíamos venir... salvo Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

Con el tiempo, la tremenda soberbia de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández se transformó en ceguera y sordera ante una evidente realidad: su estilo de gobernar y generar más y más confrontaciones entre los argentinos ya se hizo insoportable.

Sin que nadie se lo haya exigido, Kirchner decidió entrometerse en la Provincia de Buenos Aires con la idea de "garantizar la gobernabilidad" de la Sra. Presidente y arrastró consigo al Gobernador Daniel Scioli y varios intendentes bonaerense que "aceptaron" postularse en estas elecciones sin asegurar que posteriormente asumirían los cargos por los cuales competían.

Para Kirchner, peor no podrían haber sido los resultados de los comicios de ayer celebrados en el día de ayer. Perdió en Santa Cruz a manos del radicalismo, algo inédito en la historia reciente de la política de esa provincia santacruceña, su FpV tuvo pésimos resultados en distritos importantísimos como la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza.

El kirchnerismo esperaba una ajustada victoria en Buenos Aires. De hecho, poco después de las 18 hs. Luis Ángel D'Elia se mostraba exultante hablando de la victoria de Kirchner, del "apoyo popular al modelo" y, cuando no, vomitando todo su odio racial contra los opositores. D'Elia no fue el único que daba manotazos de ahogados, el Secretario de Medios de la Nación Enrique Albistur anunció casi eufórico la victoria de Kirchner sobre De Narváez por una diferencia de "seis puntos", a lo que se sumó el inefable Aníbal Fernández, Ministro de Justicia, quien hasta se animó a pronosticar que el triunfo de su jefe político sería "mucho más amplio de lo que se dice". Luego de conocida la debacle kirchnerista, esos obsecuentes dirigentes como la muchacha de la agrupación "La Cámpora" habrán guardado su euforia en algún recóndito lugar de sus propias anatomías.

Semejante rechazo del electorado hizo estallar la furia de Kirchner contra sus allegados y colaboradores. Se amotinó en un bunker propio de los peores oligarcas en el Hotel Intercontinental junto a la Presidente y sus más encumbrados colaboradores en donde se mostró recién pasadas las dos de la mañana para reconocer su derrota. Con un semblante abatido pero con señas en su rostro de una furia reprimida, intentó vanamente minimizar su derrota al decir "perdimos por muy poquito", por una diferencia de "uno o dos puntitos". Acompañado por Massa, Scioli y Balestrini, de gestos adustos, Kirchner se dio tiempo también para despreciar el triunfo del PRO en la Ciudad de Buenos Aires, como así también para fustigar duramente a todos los que hablaron de la posibilidad de un fraude electoral. Su ira era indisimulable al punto que en ningún momento tuvo la decencia de felicitar públicamente a sus contrincantes, ni siquiera los nombró.

El barco se hunde y huyen las ratas

Las secuelas de la derrota se empiezan a percibir con la resonante renuncia de Néstor Carlos Kirchner a la Presidencia del Concejo Nacional del Partido Justicialista.

En una señal de debilidad e intolerancia, Kirchner anunció públicamente su renuncia por medio de un mensaje grabado en la Casa de Olivos. Se mostró acompañado de Daniel Scioli y Alberto Balestrini y, sin dar señales de autocrítica, dijo que quiere ahora "tener más libertad" (¿?).

Asimismo, el mismo Kirchner anunció la más que previsible no asunción de Scioli como Diputado Nacional por Buenos Aires, burlándose de todo el electorado del distrito más grande de la Argentina. El intolerante dirigente justicialista, sin previa consulta, nombró al gobernador de Buenos Aires como presidente interino del PJ.

A su vez, jaqueada por la inacción oficial ante las crisis desatadas por el dengue y gripe H1N1, Graciela Ocaña renunció como Ministro de Salud de la Nación para ser reemplazo por Juan Manzur, actual Vicegobernador de Tucumán. Según informan varios diarios digitales, no sería éste el único cambio en el gabinete de la Presidente Fernández.

A su vez, habrá que esperar como serán los reacomodamientos en las filas de los hijos de Perón. Con la era kirchnerista llegando al ocaso, ahora todos buscarán salvar la ropa y reinventarse nuevamente.

Si este panorama persiste, en un par de meses habrá en el kirchnerismo un notable desbande de dirigentes. Los que hasta hace poco se mostraban como incondicionales a la Presidente y su marido, sufrirán de una "repentina amnesia" como hicieron los que hasta hace poco cantaban loas a los Kirchner y maldecían a Carlos Menem cuando "menemismo" pasó ser casi una mala palabra entre los justicialistas. Así, todos los principales dirigentes del PJ son ex menemistas, ex duhaldistas y, dentro de poco, ex kirchneristas.

Lo lamentable de los resultados que dieron en todos los distritos de la Argentina es que, más allá de los ocasionales nombres y frentes electorales, el peronismo es el absoluto triunfador. Repasando los ganadores, como así también los que no triunfaron pero que accedieron a bancas en el Congreso de la Nación, sobreabundan los dirigentes de extracción justicialista. Por ejemplo, hay varios casos de quienes dicen ser opositores pero en realidad provienen del peronismo, como son los casos de Francisco De Narváez, Felipe Solá, Luis Juez, Carlos Reutemann, entre tantos otros.

Desde que a mediados de la década de los 90 Carlos "Chacho" Álvarez rompió con Menem para formar el Frente Grande, la ciudadanía argentina toda tuvo que terminar dirimiendo las salvajes y turbulentas internas del justicialismo. Los problemas ocurridos en el seno del partido que nos legara Juan Domingo Perón terminan siempre por confundir al electorado porque suele pasar que en campañas electorales algunos peronistas se nos muestran como opositores a sus jefes partidarios pero, a la hora de la verdad, todos terminan actuando corporativamente en los cargos públicos que asumen.

Veremos si Daniel Scioli tiene la destreza política para poder reorganizar el desastre que dejaron los Kirchner y sus aduladores (entre los que estaba José Luis Gioja) para que el Partido Justicialista se rearme por el bien de la democracia argentina.

2 comentarios:

Pablo de Córdoba dijo...

El próximo post que diga algo del PRO...la verdad que me da un poco de miedito...ya me veo venir los aranceles a escuelas y hospitales, recortes en presupuestos de Universidades y al CONICET, van a cajonear definitivamnete la ley de Radiodifusión, BUenos Aires va seguir obteniendo beneficios y se seguirá con el círculo vicioso de meterle plata para que más gente se vaya para allá, el agujero negro. Como diría MARGARITA STOLBIZER
“Si les hacen el ADN a todos, les da Menem” "


o:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-123982-2009-04-27.html

" Esa vara implacable que se aplica a los K por sus arbitrariedades se transforma en indulgente cuando se trata de medir las movidas opositoras, que en no pocos casos son simétricas. Lo más ostensible en ese sentido es la renuncia de Gabriela Michetti como vicejefa del Gobierno porteño, para candidatearse a diputada nacional y –según confesó ella misma– tal vez renunciar como tal dentro de dos años para presentarse como aspirante a la titularidad del ejecutivo municipal. Michetti es uno de los grandes misterios del paisaje político o, es probable, todo lo contrario. Desde que asumió, no dio señales de vida en la Legislatura. No se le conoce proyecto alguno, y ni tan siquiera definiciones de cierto fuste ideológico. Viene a ser algo así como la Reutemann porteña y quizás sea por eso que conserva su popularidad, en tanto la consideración política remitida a cuestiones de imagen: más o menos lindos, más o menos buena ropa, más o menos con pinta de buena persona pero, sobre todo, cuanto menos aparezcan y menos digan, mejor. Con eso parece alcanzar para irrumpir en el escenario público y, ya que estamos, para que no se tenga en cuenta si sus candidaturas no son acaso tan o más “testimoniales” que las dibujadas groseramente por el oficialismo.

En fin. “La realidad” se empeña en ofrecer pruebas constantes de su complejidad, de sus contradicciones, del modo en que está atravesada por operativos de prensa. Pero, ya sea porque lo inventan o por dejarse llevar, hay demasiada gente emperrada en que el árbol sea el bosque."




Bien por Pino

mario dijo...

Hola Pablo

Me parece que no nos es saludable prendernos en ese discurso apocalíptico de "nosotros o el caos" que nos inculcaron los kirchneristas desde el año pasado cuando se desató el conflicto con el campo.

Si Kirchner perdió en Buenos AIres fue pura y exclusivamente por su torpeza política. Es increíble como siendo oficialista y contando con todo el aparato del Frente para la Victoria haya perdido con un impresentable como Francisco De Narváez, que abrió la boca solo para decir sandeces.

El que sea oficialismo a nivel nacional o provincial debe hacerse cargo de que estará en el centro de las miradas por el natural protagonismo que le cabe. Así que el kirchnerismo debe bancarse las opiniones que se viertan acerca de sus actos de gobierno, les guste o no.

Si mañana es Presidente Macri, Solá, Reutemann, Das Neves o el que venga, deberá saber aceptar que el protagonismo principal en la escena política le trae aparejado que todo el mundo los esté observando.

Como ciudadanos, como te dije en otro comentario, debemos ser exigentes con nuestros gobernantes de turno.

No me considero antikirchnerista. No me interesa. Solo me limito a cuestionar y exigirle a quienes son nuestros representantes en el Estado Nacional.

En tu lugar no estaría tan seguro de todas esas medidas que traería el PRO de llegar a la Casa Rosada. En primer lugar, considero que a Macri le queda muchísimo trecho por andar para poder seducir al electorado de los demás distritos. Es una realidad que en la inmensa mayoría de las provincias, Macri no cuenta con adhesiones significativas.

Como puse en este post, lamento como los justicialistas nos transfieren a todos los problemas internos de su partido. Repasando los resultados, el peronismo tendrá abrumadora mayoría.

Es muy cierto lo que dijo Stolbizer. Coincido con vos: "A todos, el ADN les da Menem"... inclusive a los Kirchner que eran de los primeros obsecuentes del riojano. Sabías que Kirchner fue el que más presionó para la entrega de YPF? y ahora se hace el "estatista"... cuánmta incoherencia, por favor. Pero no es la única del ex Presidente del PJ: mientras los militares cometíann excesos entre 1976 y 1983, los buenos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández estaban muy ocupados en hacer crecer su fortuna familiar rematando hipotecas (http://cerromercedario.blogspot.com/2008/03/los-kirchner-durante-los-aos-de.html).

Muy buenos tus aportes para este sitio (http://www.cerromercedario.com/2009/06/para-imitar-la-unc-no-es-complice-de-la.html).

Gracias por comentar.

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