domingo, 10 de mayo de 2009

Kirchner versus Kirchner y una estafa a la República

Finalmente, sobre el filo de los plazos legales, la gente del Frente para la Victoria anunció que Néstor Carlos Kirchner encabezará la lista de candidatos a Diputados Nacionales por la Provincia de Buenos Aires en las elecciones que se llevarán a cabo el próximo 28 de junio.

Sin mayores sorpresas, se supo oficialmente que la lista se completa con Néstor Scioli (Gobernador de Buenos Aires), Clotilde Acosta (la controvertida actriz que conocemos como Nacha Guevara), Sergio Massa (Jefe del Gabinete de la Presidente Fernández), Héctor Recalde (hombre de Hugo Moyano, mandamás de la C.G.T.), Diana Conti y el ex guerrillero Carlos Kunkel.

Aunque aún no está del todo confirmado, se habla de que unos 45 intendentes bonaerenses se candidatearán en estas elecciones para apoyar esta iniciativa tan jugada del dirigente santacruceño. De acuerdo a directivas recibidas desde la Casa Rosada, Scioli presionó a muchos jefes comunales de su provincia a cambio de fondos públicos para que acepten formar parte de la "patriada" kirchnerista.

Encuestas en mano (¿que harían los políticos de hoy sin las encuestas?, ¿por qué no salen a dialogar abiertamente con la gente?) y enfundado del disfraz de "Salvador de la Patria", el actual Presidente del Concejo Nacional del Partido Justicialista sabe muy bien que hay grandes posibilidades de que la oposición gane en las próximas elecciones y es por eso que arremetió con todo para intentar sostener su poder. Claro que no quiere ir solo sino que, como lo hizo en su guerra personal contra el campo del año pasado, arrastra a todo el justicialismo en base a su capricho. También es cierto que el poder de Kirchner ya no es el mismo, ya que muchos gobernadores afines al FpV se negaron a ser candidatos para evitar quedar pegados a la imagen negativa del santacruceño.

Repasando las listas de candidatos para estas elecciones, me resulta llamativo como los partidos políticos tradicionales están camuflados y/o mezclados en alianzas electoralistas. Una parte importante del Partido Justicialista está con el Frente para la Victoria, pero otra parte no mucho menos influyente es lo que conocemos como "peronismo disidente", que está presente en todos los distritos electorales bajo curiosas denominaciones. Por otra parte, la confundida Unión Cívica Radical intentó vanamente capitalizar la repercusión popular del reciente fallecimiento de Raúl Alfonsín y se alió con Julio César Cleto Cobos y Elisa María Avelina Carrió, dos de sus hijos pródigos que huyeron de este centenario partido dando sendos portazos.

El enemigo a destruir por el oficialismo es el empresario Francisco De Narváez. Colombiano de nacimiento y argentino por adopción, De Narváez supo construir su propia imagen pública destinando una parte importante de su patrimonio personal para ganar espacios de poder en la escena política argentina. La Justicia actuó en consecuencia con la causa kirchnerista y varios fiscales hacen cola para investigar a De Narváez por su supuesta vinculación con la mafia de la efedrina; eso sí, de los innumerables casos de corrupción kirchnerista nadie sabe nada.

Pero, a decir verdad, el principal enemigo del Frente para la Victoria (y del Partido Justicialista) es... sí, Néstor Carlos Kirchner.

Lejos de debatir ideas, el clima electoral va levantando temperatura con acusaciones cruzadas que, seguramente, no llegarán a ningún lado. El candidato a diputado por el Acuerdo Cívico y Social Ricardo Gil Lavedra ya anunció que presentará una impugnación a las candidaturas "testimoniales" de Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Massa entendiendo que son ilegales. En el caso del ex primer mandatario, Gil Lavedra se basa en que Kirchner cometió la irregularidad de declarar como domicilio particular la Residencia Presidencial de Olivos, la cual está sobre territorio federal; sobre Scioli, se fundamenta en decir que atenta contra el Art. 73 de la Consitución Nacional ("Los eclesiásticos regulares no pueden ser miembros del Congreso, ni los gobernadores de provincia por la de su mando") y sobre el actual Jefe de Gabinete lamentó que "lo de Massa me parece una cosa escandalosa, porque es intendente de Tigre, con uso de licencia, es jefe de Gabinete, y ahora es candidato a diputado nacional. Es mucho".

Es interesante detenerse a analizar esta iniciativa de Néstor Kirchner y sacar las siguientes conclusiones sobre lo que él piensa:

■ El Poder Legislativo no debe tener independencia política, sino que debe estar sometido a las órdenes que se le impartan desde el Ejecutivo Nacional; es por ello que la posibilidad cierta de perder mayorías en ambas Cámaras del Congreso de la Nación aterroriza al matrimonio Kirchner Fernández.

■ No importa aclararle al pueblo quienes asumirían los cargos en juego y quienes no; a Kirchner no le importa en absoluto presentar un proyecto de ley para una mejor Argentina como tampoco le interesa saber si el pueblo desea que el Gobernador Scioli y los intendentes cumplan con el mandato popular que recibieron en las últimas elecciones.

■ Ningún candidato del oficialismo que esté actualmente ocupando un cargo ha tenido la dignidad de renunciar para dedicarse a esta campaña electoral.

■ Más que nunca, el kirchnerismo apuesta a infundir el pánico en el pueblo para ganar votos y demonizar a todo aquel que se atreva a pensar distinto a Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

■ En estas elecciones, mas que nunca, votar por los candidatos kirchneristas significa llevar al Congreso de la Nación a títeres de la Casa Rosada que no representarán al pueblo sino a la tiranía del ex Presidente de la Nación.

■ Votar por el kirchnerismo es seguir avalando el populismo irresponsable, la tiranía del Ejecutivo Nacional, la inflación galopante, el alarmante endeudamiento, la inseguridad agobiante y la corrupción.

Mientras tanto, con todo este revuelo que provoca Kirchner, observo que los dirigentes del Frente para la Victoria están muy lejos de la madurez cívica... como todo el pueblo argentino. ¿Cuándo nos tomaremos en serio a la democracia que hemos elegido?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo creo que ya es hora que los ciudadanos estudiemos mas de las leyes electorales y presentemos impugnaciones a las cosas que no corresponden. Esa es una buena forma de compromiso con la democracia.

Pablo de Córdoba dijo...

Es cierto, son cualquier cosa esas candidaturas "testimoniales"...y llamar gente al voleo para que se presente, para arrastrar votos sólo porque es gente conocida me parece cualquiera... Lo que me sigue llamando la atención de los posts es la fijación con las personas de los K, por sobre los demás actores políticos. Estaría bueno un post sobre los "opositores" que aparecen en forma regular en , por ejemplo, TN (ronda mediática diría más abajo Orlando Barone)

Creo que uno de los pocos, a mi juicio, decente opositor, con bastantes ideas y coherencia en su vida y acciones es el cineasta Pino Solanas.

Les dejo un texto que leyó por Radio Continental Orlando Barone: "Están el optimismo y el pesimismo. ¿De qué lado está uno? ¿Del lado de creer que se salva o del de creer que sucumbe? El tipo que se convence de que sucumbe antes de haber sucumbido, va a estar en medio del mar, va a ver pasar delante una tabla flotando y no va a tener fuerzas ni ganas de alcanzarla. Pregunto esto porque parece haber aquí una cierta clase de profetas mediáticos del pesimismo. El famoso “no va a andar” argentino.

No son los más pobres nunca. Ya que los pobres pueden rabiar pero siempre tienen esperanza, porque no se pueden dar el lujo de no tenerla. Los pesimistas son una elite generalmente a salvo garantizada en su supervivencia por razones culturales y económicas. Reaparecen con su característico aleteo membranoso, de graduados en horóscopos financieros. Y como son incapaces de anticipar la caída del ídolo aúlico al que veneran y se entregan, cuando lo ven caer no quieren asumirlo y entran en desconsuelo.

Entonces como desquite salen a profetizar que se va a caer todo en todas partes, porque así justifican al ídolo caído y así reivindican sus frustradas adoraciones. Instigadores de una depresiva hinchada de seguidores, por lo general bien vestidos y malhumorados, se la pasan enseñando sus caras de desconfianza a gobiernos populares. Lo popular lo colocan siempre como enemigo de la República. República que ellos diseñan en abstracto y a las que no ingresa cualquier ignorante.

Están entrenados en el ceño fruncido. Lo fruncen como el culo de pollo, aunque les demuestren que no perdieron nada y que incluso ganaron. Basados en el viejo argumento de que la Argentina tiene una historia proclive a desbarrancarse más que a encumbrarse, se sienten felices de predecir infortunios antes que de predecir superarlos. Muchos de ellos fracasaron en sus respectivas gestiones, en anteriores augurios, y hasta hicieron daño y cometieron estropicios, pero se los solicita para que otra vez vuelvan a hacer sus pronósticos.

Y andan en su ronda mediática esparciendo vahos de pesimismo, de mala onda, de inminentes cataclismos ¿Para qué perder tiempo con ellos? Si ya se sabe qué opinan. Y aunque Kant y Leinibz personalmente les revelaran la filosofía del optimismo, van a negarlos porque les sienta más rentable el pesimismo. Hacen “Pilates” del caro y tienen mala cara.

Habría que amontonar sus nombres en una lista. Y darla a conocer con un título ilustrativo: “Lista de los anunciadores de catástrofes” o “De los expertos en escupir el asado”. O “lista de los mufas economicistas”. Lo raro de estos augures argentinos es que predicen con fanática minucia el futuro aumento de treinta centavos del Quáker en la góndola del súper. Pero no logran nunca predecir la caída de la banca del mundo. Y eso que es grande. Habría que decirles: ¡Por qué no se callan!"

mario dijo...

Hola Pablo

Hablo más de los Kirchner porque son, hoy por hoy, los principales actores de la escena política argentina. NOs guste o no, son quienes concentran el mayor poder actualmente.

Fijate que en el blog también me he dado tiempo para escribir sobre la oposición la que, muchas veces deja bastante que desear. Si te pinta, podés fijate en esta sección (http://cerromercedario.blogspot.com/search/label/oposici%C3%B3n)

Es más, contra lo que muchos auguran, creo que al kirchnerismo no le irá mal en las próximas elecciones, no tanto po mérito propio sino por los defectos de la oposición que se marea entre alianzas electoralistas y estériles disputas de cartel.

Hace poco escribí un post en este blog sobre Luis Zamora a quien, más allá de que yo no comparto para nada su ideología, lo respeto mucho por su coherencia a lo largo de su trayectoria política. Pino Solanas también me parece una figura respetable, como también lo son Gabriela Michetti, Roberto Lavagna y Ricardo López Murphy.

Buen aporte. Gracias por comentar. Saludos.

Anónimo dijo...

El clima "destituyente"

Al descalificar a quienes piensan distinto, el kirchnerismo sigue exhibiendo un narcisismo intolerante e infantil

Desde hace algún tiempo, cuando la paciencia de buena parte de la sociedad empezó a agotarse frente a un estilo crispado y confrontativo, opuesto a la tolerancia y al diálogo, el matrimonio gobernante adoptó una lamentable definición para caracterizar la resistencia que generaban muchos de sus actos. Los Kirchner comenzaron a hablar de un ánimo "destituyente".

Los principales referentes de la oposición, los medios de comunicación que conservan su independencia frente al Gobierno y ciertos intelectuales críticos del oficialismo fueron incluidos bajo aquel rótulo.

Curiosamente, el término "destituyente" no forma parte del Diccionario de la Real Academia Española. Sí existe, por supuesto, el verbo destituir, que significa "quitar a alguien su empleo" o "privar de cierta cosa a alguien o algo".

Tal vez los Kirchner, al concebir la voz "destituyente", pretendieron contraponerla a la expresión "constituyente", que se aplica a las Cortes convocadas o reunidas para redactar o reformar la Constitución del Estado, de acuerdo con el citado diccionario.

Pero si fuera así, no podría dejarse de lado que las autoridades que asumieron en 2003 y que hoy todavía conducen los destinos del país carecieron y carecen de las facultades de los convencionales constituyentes. Su deber no es refundar ningún sistema, sino básicamente cumplir y hacer cumplir la Constitución.

Si algo constituyeron o consagraron los Kirchner, con la colaboración de un Congreso dominado por legisladores oficialistas, fue una cultura de avasallamiento del Poder Legislativo por el Ejecutivo y de mecanismos para amenazar y domar a magistrados que tendieran a ser independientes.

Todos aquellos que, de una u otra forma, cuestionan la actuación del Poder Ejecutivo y su particular estilo, tan negador del diálogo y de la búsqueda de consensos como afín a la permanente invención de enemigos y de teorías conspirativas, son blanco de la furibunda diatriba del coro estable del oficialismo, una suerte de lopezrreguismo de nuevo cuño.

Una de las últimas víctimas de los arsenales de descalificación alimentados por el aparato oficial fue el escritor Marcos Aguinis, quien deberá agradecer los paupérrimos resultados de un empeño que, habiéndose dispuesto como servicio profesional para los Kirchner, ha terminado por elevar aún más a la consideración pública su último libro, ¡Pobre Patria Mía!

La descalificación artera del reconocido intelectual no es más que un ataque a amplios y crecientes sectores de la sociedad argentina que no ocultan su indignación frente al desprecio que advierten hacia las instituciones y los principios de la República.

Aguinis se ha hecho cargo de la voz de quienes no tienen voz, de quienes con angustia inquieren cómo se permite lo inaceptable: que no haya jueces ni fiscales ni tampoco número suficiente de legisladores capaces de poner coto a la corrupción que abruma, al descaro con el cual dos o tres personas deciden por todos.

Mientras tanto, la ruptura del principio de que la Argentina es una república federal envilece a gobernantes provinciales y empuja al conjunto de las administraciones provinciales a mendigar recursos a la todopoderosa autoridad central, que, codiciosa, se apodera de lo ajeno, tanto público como privado.

El pseudoprogresismo reinante encuentra en los ojos del autor vilipendiado la caracterización incuestionable cuando le imputa haber trastrocado la Argentina de la cultura del trabajo, de la cultura del esfuerzo y de la cultura de la democracia por los pilares del régimen que disuelve sus esencias.

En medio de la Argentina de la imprevisión, es natural que ocupemos el puesto 114° en el último ranking de calidad institucional -el primer puesto lo ocupa Dinamarca-, elaborado recientemente por el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima) de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (Eseade). En este índice, que incluye diferentes ítems, tales como Estado de Derecho, voz y rendición, libertad de prensa, corrupción, clima de negocios y competitividad, tampoco sorprende que la Argentina ocupe el magro puesto 28° en el continente americano, encabezado por Canadá, y que Chile se ubique 24° a nivel mundial (90 posiciones por delante de nuestro país).

El estilo K, mezcla de narcisismo trágico, melancólico por un lado y ramplón por el otro, coronado por el paradigma de "yo o el caos", nos ha hecho desperdiciar algunos de los mejores años que el mundo haya ofrecido al país en mucho tiempo.

A terminar con esa tendencia, instando a la afirmación de las instituciones y a la rebelión, por la exclusiva vía del voto popular, contra la decadente prepotencia que hasta se ha permitido burlarse de lo que fue la celebración excepcional del primer centenario patrio, apuntan los mensajes críticos reducidos por el oficialismo al calificativo de "destituyentes".

Por eso urge recuperar, a través de un cambio profundo, la serenidad de los espíritus y el verdadero progreso ninguneado por ese reino de la impostura de las estadísticas oficiales y de candidatos que no son lo que se dice que son, sino la falsedad estrepitosa contra la cual se levanta el hartazgo de quienes quieren rescatar lo que queda de la República sin norte.

(http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1128190&pid=6445625&toi=6275)

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