domingo, 3 de mayo de 2009

Intoxicados van

La Global Marijuana March (GMM) también conocida como Marcha Mundial de la Marihuana (MMM), se realiza desde 1999 el primer sábado de mayo de cada año, en simultáneo en ciudades de todo el mundo. Tiene como objetivos hacer evidente la cantidad de consumidores para terminar con la discriminación y las detenciones, promover políticas de reducción de daños y avanzar hacia la despenalización, haciendo hincapié en las libertades individuales de las personas. Este año en Argentina se pidió por la despenalización del cultivo y la tenencia para consumo, el derecho de los pacientes a elegir su mejor medicina, un plan nacional de salud público, universal y gratuito, el cese de las internaciones compulsivas y violentas, la creación de campañas de prevención y reducción de daños y por una ley de drogas "justa, humana y eficaz".

Como en otras 200 ciudades en el mundo, cientos de jóvenes se congregaron en la Ciudad de Buenos Aires para manifestarse pacíficamente a favor del consumo de marihuana. Como en otras ocasiones, el lugar elegido fue el Parque Tres de Febrero, más precisamente atrás del Planetario.

El Diario Crítica Digital se hizo eco sobre este peculiar evento, realizando una crónica sutilmente a favor de la (tan reclamada) despenalización. En dicha nota se leen varios testimonios en el que se destaca una frase de uno de los organizadores que expresó “Estamos acá para que doña Rosa entienda que fumarse un porro es similar a que su marido se tome un vaso de vino” (¡!).

Quienes están a favor de la liberación total del consumo de marihuana no dudan en sostener que fumar un porro no es tan nocivo como lo presentan, como así también se quejan de que el tabaco y el alcohol son perjudiciales para la salud y no están prohibidos.

En estos últimos años se lanzan persistentes mensajes que muestran ventajas de la marihuana e inclusive, desde hacen ya varios años, se ha empezado a hablar del "uso medicinal" del cannabis. Se dice que que esta droga tiene una efecto analgésico por lo que fue utilizada para aliviar dolores de diversa índole; lo cierto es que la marihuana actúa sobre zonas estratégicas del cerebro como la médula rostro ventromedial, en la base del cerebro, que modula la intensidad de las sensaciones de dolor.

El cannabis es una sustancia psicoactiva lo que implica que afecta al sistema nervioso central. A su vez, es la droga (ilegal) de mayor consumo en todo el mundo con el aliciente de que quienes se inician son cada vez más jóvenes.

La discusión acerca de sus eventuales beneficios o perjuicios de la marihuana para la salud levanta temperatura cuando surge un científico que elabora un informe con contundencia acerca de los daños (evidentes) de esa droga y, cual ping-pong ideológico, responde otro erudito con datos sobre la benevolencia de volar con el cannabis.

En el caso puntual de la marihuana, hay que decir que conlleva consecuencias negativas para la persona que la consume. Según afirma el Dr. Guillermo Fernández D'Adam en su libro "Nuestros hijos y las drogas", la marihuana ataca al sistema inmunológico, es nociva para la memoria y las habilidades motoras, además de restringir la producción de espermas y afectar los ciclos menstruales. Para los que abogan por su despenalización, hay que informarles que está comprobado que para un niño que es concebido por madre y/o padre consumidor de marihuana le aumenta en diez veces la posibilidad de enfermar de leucemia.

El humo de la marihuana contiene muchos de los mismos tóxicos que el humo del tabaco, incluidos cancerígenos como el alquitrán, el cianato y el monóxido de carbono.

Personajes famosos se muestran orgullosos de fingir ser progresistas por consumir drogas. Sobreabundan películas y canciones que resultan ser una suerte de odas a la marihuana. Esto suele ser de notable influencia en adolescentes quienes, buscando su propia personalidad, se dejan llevar por modas y demás masificaciones con tal de ser socialmente aceptados.

El debate por la legalización del consumo de drogas está cada vez más instalado en la sociedad argentina, más teniendo en cuenta los guiños que se hacen desde el Ejecutivo Nacional en la persona de Aníbal Fernández, Ministro de Justicia de la Nación.

Como sucede con otros dramas de nuestra sociedad, la mera prohibición no es la solución para combatir el abuso de las drogas. Hace falta mucha información al respecto ya que son muchos los adolescentes que se inician en el consumo de drogas sin tener una información completa sobre las sustancias químicas y su repercusión en la salud humana.

Por supuesto que un consumidor de drogas no es necesariamente un vago o un delincuente. A este mito hay que desterrarlo para asincerar más este debate. Necesitamos debatir con sinceridad y sin mezquindades acerca de las consecuencias evidentes que la marihuana tiene en el cuerpo y la mente de quienes la consumen.

Quienes defienden su despenalización no arrojan precisiones acerca de que la edad mínima que sería la "legal" para consumir como así también las cantidades máximas que una persona debería tener para no ser considerado un traficante. A su vez, no es solo hablar de despenalizar: hay que cuidar a nuestros jóvenes.

No es suficiente argumentar que uno elige qué hacer con su propia vida mientras que no perjudique a los demás. Dados los efectos alucinógenos que tiene la marihuana, por ejemplo, ¿debería ser permitido su consumo por profesionales de la salud?. Los efectos de esta droga no son rápidos para desaparecer, por lo que no bastaría prohibir a un médico con que no fume en horario de trabajo. La misma pregunta cabría hacerla para casos de otros servidores de la sociedad como, por ejemplo, choferes de transporte de pasajeros, sea en cualquiera de sus tipos. Si vamos a despenalizar la marihuana, ¿se la venderá en kioscos, almacenes y/o supermercados?. Así como la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad está prohibida en todos lados y aún así nuestros adolescentes toman bebidas alcohólicas, ¿es ilógico pensar que lo mismo ocurrirá con la marihuana?.

Podemos tomar las dramáticas declaraciones de Jaime Bermúdez, ex embajador colombiano en la Argentina,quien lamentó que la despenalización de las drogas en su país produjo el aumento de la drogadicción, como así también favoreció el accionar del narcotráfico. Otro antecedente es Holanda que en 1988 despenalizó el consumo de drogas en su territorio, lo que produjo que se cuadruplicara el uso y abuso de estupefacientes. Hasta el momento, en los lugares en donde se ha despenalizado el consumo de drogas no se puede decir que se haya evolucionado en la lucha contra el flagelo de la droga...

Considero que con este drama de las drogas se puede hacer un paralelismo con el SIDA. No es suficiente la información, es esencial que haya formación: yo me pregunto, ¿está la Argentina preparada para la completa despenalización de la marihuana?.

A decir verdad, a los argentinos nos hace falta educación. Antes de discutir su legalización, precisamos más y mejor educación para saber elegir.

Recomiendo leer este Informe elaborado por la Comisión Clínica de la Delegación del Gobierno de España para el Plan Nacional sobre Drogas, el cual se puede descargar en formato .pdf haciendo click aquí.

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