viernes, 3 de abril de 2009

Sin altura

El año pasado, la F.I.F.A., ente máximo del fútbol mundial, decidió vetar el Estadio Hernando Siles para competencias internacionales, situado en la Ciudad de La Paz a unos 3.600 metros de altura sobre el nivel del mar.

Evo Morales, Presidente de Bolivia, tomó cartas en el asunto y organizó en Marzo de 2008 un partido benéfico en dicho estadio e "invitó" a Diego Armando Maradona, para que dicho evento tenga repercusión en el mundo del fútbol.

En el entretiempo de ese partido, Diegote recibió de manos del presidente boliviano la Orden de Simón Bolívar, máxima condecoración de aquel país y aprovechó para cargar contra Joseph Blatter, Presidente de la F.I.F.A., diciendo ante la concurrencia: "Yo con 47 años hoy, y el presidente no se si tendrá menos le hemos demostrado a la FIFA que se puede correr adentro de esa cancha. No puede tomar una determinación porque se les cante a ellos. Que venga y que no jueguen con la pasión de ustedes, que quieren jugar en su tierra. Ustedes tienen que jugar donde nacieron hermanos y eso no lo puede prohibir ni Dios y menos Blatter".

Claro que esas declaraciones de Diegote fueron hechas en un marco ameno, rodeado de futbolistas retirados de la práctica profesional y otros aficionados. No es muy loco pensar que aquellas palabras fueron compradas por Evo Morales con un suculento cachet (sabemos que Diegote nada hace gratuitamente...).Como futbolista profesional, Maradona no tuvo noción de lo que es jugar por los puntos en la altura de la Ciudad de La Paz: solo jugó allí una sola vez y lo hizo cuando militaba en Argentinos Juniors en un partido amistoso ante Bolívar.

Casi un año después, ya como seleccionador nacional, Diego Maradona volvió al polémico estadio boliviano junto a los jugadores argentinos para medirse con la Selección de Bolivia por las Eliminatorias Sudamericanas camino a Sudáfrica 2010.

La nueva llegada de Maradona al Seleccionado Nacional me recuerda a cuando lo fueron a buscar desesperados en las Eliminatorias para el Mundial de Estados Unidos '94 tras la histórica caída 0-5 ante Colombia. En aquellos tiempos, Alfio Basile había prescindido de Maradona debido a que ya no era el mismo a causa del agravamiento de su adicción a las drogas pero sucumbió ante la presión de dirigentes y periodistas que clamaban por Maradona como el mesías (¿?). A pesar de que todos sabíamos de lo enredado que Maradona estaba con las drogas, fue llevado a ese mundial como estandarte y lo previsible sucedió: un cóctel de drogas y estimulantes lo dejaron fuera del mundial, más allá de que los "sidieguistas" negaron lo evidente hablando de "manos negras" y demás estupideces.

Tanto en aquella oportunidad como cuando fue increíblemente designado como entrenador de la Selección Nacional, Maradona fue usado por gente con intereses espúreos. Es mucha la gente que quiere capitalizar la popularidad de este ex jugador de fútbol, que saca provecho personal al mostrarse junto a él, como si de alguna forma podrían absorver algo de su áura. Por supuesto que Maradona no es víctima de ese perverso sistema: él disfruta al máximo de esa idolatría, se divierte y, también, saca sus réditos económicos.

Ahora Maradona llegó en una burbuja triunfalista arengada por los muchos periodistas alcahuetes que tiene acá en la Argentina, como también buena parte de la hinchada nacional. Hay que decir que, gracias a la presión del Grupo Torneos y Competencias y sus innumerables envíos ¿periodísticos?, el triunfalismo ha invadido a la afición argentina con el arribo de Maradona a la dirección técnica de la selección argentina. La reciente victoria 4-0 contra el endeble combinado venezolano en el Estadio de River Plate había desatado el tristemente célebre exitismo argentino.

"A la altura hay que enfrentarla, gambetearla y hacerle goles" les dijo Diego Armando Maradona a sus jugadores, momentos previos a que la Selección Argentina de Fútbol visitara a su par boliviano en el Estadio Hernando Siles, una suerte de "Wembley Altiplánico" que condiciona el normal desarrollo de un partido de fútbol.

Sin ninguna preparación al respecto ni ningún trabajo táctico, los once jugadores elegidos por Maradona saltaron al campo de juego minimizando a la naturaleza del lugar y los efectos que produciría en los físicos de los deportistas. Producto de esos efectos de la altura de esa ciudad y de la histórica improvisación maradoniana, el equipo argentino fue una lágrima y cayó 1-6 ante Bolivia. De no haber sido por algunas intervenciones del portero del equipo, Juan Pablo Carrizo, los dirigidos por Erwin "Platini" (¿?) Sánchez podrían haber hecho casi el doble de goles de los que anotaron.

Ya en Buenos Aires, ningún futbolista se animó a contradecir lo que Maradona declaraba livianamente un año atrás sobre lo que es jugar en la altura boliviana. Apenas Lionel Messi se quejó ante el periodismo diciendo que "es imposible jugar en La Paz".

Está claro que, de no haber sido por los efectos de la altura, es imposible que Bolivia le gane de esa forma a la Argentina. Básicamente, en estas eliminatorias, la selección boliviana ha demostrado ser una de las más débiles de esta parte del mundo y está muy lejos de las mejores selecciones. Muy probablemente, debido al pobre nivel de juego que ha exhibido, Bolivia quedará afuera del próximo mundial de fútbol.

Para los amantes de los resultados, el 1-6 sufrido ante Bolivia, es la peor derrota de la albiceleste en 107 años de historia junto a la sufrida ante Checoslovaquia en el Mundial Suecia '58 por idéntico resultado.

En la conferencia de prensa post partido, el seleccionador nacional no tuvo autocríticia alguna y, fiel a su estilo, dejó la frase cargada de demagogia: "Cada gol fue un puñal en el corazón", celebrada por la prensa maradoniana a pesar de que él es el principal responsable.

Y, como era de suponerse, tras esta escandalosa derrota, es tal el exitismo argentino que ahora no faltan quienes suplican por la vuelta al Seleccionado Nacional de Juan Román Riquelme, el gran estratega de Boca Juniors. Pensar que, hacen pocos días, cuando Argentina se floreaba ante la débil selección venezolana el Estadio Monumental cantaba "para Riquelme que lo mira por TV". La actual situación del equipo nacional no depende de la presencia o la ausencia de Riquelme.

En la Ciudad de Asunción, el ex futbolista José Luis Félix Chilavert expresó crudamente que "La selección argentina le queda grande a Maradona". Chilavert siempre se ha caracterizado por protagonizar polémicas que fueron deleite de los medios de comunicación argentino aunque, fueron muchas las oportunidades en que sus expresiones fueron sensatas y valientes. Sobre el actual seleccionador argentino, fue lapidario al decir que "Es difícil que una persona que ha caminado por el abismo por culpa de la droga esté equilibrada". Fue más allá cuando sentenció "En el mundo del fútbol sabemos que es muy difícil ser un entrenador y que con los nombres no se gana, hay que trabajar". Honestidad brutal de parte del paraguayo... mal que les pese a los maradonianos.

Independientemente de que los futuros resultados de la selección argentina sean favorables o no, insistiré en decir que lo de Maradona al frente del combinado nacional es inadmisible e indefendible. Mientras no son pocos lo que lo ponen a la altura de San Martín o Belgrano, Maradona solo está empeñado en seguir haciendo culto a su imagen, poco le importa la hinchada argentina (a lo sumo, algunos guiños a la afición porteña) y se caracteriza por la improvisación y la soberbia en su forma de trabajar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Maradona es solo un gran juagador, que tuvo la suerte de nacer en Buenos Aires, es por eso que lo quieren tanto. Como tecnico hay tanto en Argentina que se merecen una oportunidad mas que maradona y la seleccion no se merece un tipo que larga frases dictadas por un tercero porque ni eso se le puede ocurrir a este Gordo.

mario dijo...

Hola:

Maradona vive de los chupasangres que lo adulan. La fama es la peor adicción que él padece.

Saludos.

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