miércoles, 15 de abril de 2009

La hipocresía trasciende fronteras

Por estos días, la vecina y hermana República del Paraguay se encuentra conmovida porque Fernando Lugo, Presidente de ese país y ex Obispo de la Iglesia Católica Apostólica Romana, ha reconocido públicamente su paternidad de un niño de dos años de edad, fruto de una relación afectiva con una joven mujer que habría empezado en el año 2000 cuando Lugo era aún Obispo.

Fernando Armindo Lugo fue ordenado sacerdote católico en agosto de 1977 cuando tenía 26 años de edad y desde ahí se dedicó a trabajar pastoralmente en zonas carenciadas, tanto en Ecuador como en su propio país de origen. Su labor fue reconocida popularmente y también por la jerarquía de la Iglesia Católica cuando en 1994 fue ordenado por el papa Juan Pablo II como Obispo de la localidad de San Pedro. Sospechosamente y sin mayores explicaciones, en el año 2004 Juan Pablo II dispuso dispuso su retiro como Obispo y Lugo siguió siendo sacerdote en una parroquia.

Su protagonismo en la escena política paraguaya fue siendo cada vez mayor hasta constituirse en el máximo referente de la oposición que pretendía vencer al histórico y poderoso Partido Colorado. En el año 2006, Lugo presentó formalmente su renuncia a su sacerdocio para avocarse de lleno a la política de su país pero, en enero de 2007, la Congregación para los Obispos optó por rechazar su pedido y lo suspendió "a divinis" para ejercer el sacerdocio. Así fue que el entonces sacerdote fue elegido para ser candidato presidencial por la Alianza Patriótica para el Cambio, ante la oposición de El Vaticano, siempre reacio a que sus ministros no se involucren en la vida política de sus países. Después de resultar electo como Presidente de la Nación, el Papa Benedicto XVI resolvió acceder al pedido de Lugo y dispuso su vuelta al laicado.

El escándalo salió a la luz cuando Viviana Carrillo presentó una denuncia formal de filiación contra el actual presidente paraguayo porque, según su versión, Lugo se habría desentendido del niño, a pesar de conocer de su existencia.

Según contó Carrillo en su denuncia, conoció a Lugo cuando ella tenía apenas 16 años de edad y realizaba un curso para recibir el Sacramento de la Confirmación en la Ciudad de Choré, del departamento de San Pedro, donde por entonces el actual primer mandatario paraguayo se desempeñaba como Obispo. Desde entonces, se inició un romance clandestino entre el clérigo y la adolescente.

Las repercusiones de por este escándalo se extendieron como reguero de pólvora, trascendiendo las mismas fronteras del Paraguay. Desde todos los sectores hubieron opiniones de las más diversas acerca de la relación que unió a Lugo con Carrillo pero hay gran coincidencia en condenar una vez más el celibato de los sacerdotes católicos.

La controversia llega al punto de que legisladores opositores a Lugo se han manifestado a favor de propiciar un juicio político contra el actual Presidente del Paraguay, a raíz del reconocimiento de su paternidad. Sin ponerse colorado, el Diputado José López Chávez sentenció que "Lugo ha roto su compromiso eclesial por una parte, y por otra parte, con el pueblo paraguayo (…) y aquí se le va demandar. Inclusive esto puede ser el inicio de un juicio político porque necesitamos gente con moralidad".

Y todos quieren tirar la primera piedra...

Leemos en las Sagradas Escrituras que los fariseos le presentan una mujer adúltera a Jesús y, buscando la forma de ridiculizarlo, le hacen le dicen: "La Ley de Moisés establece que si una mujer es sorprendida en adulterio, debe morir apedreada, ¿tú qué dices?". Jesús miró sus rostros llenos de ira e hipocresía, se inclinó en silencio y se puso a escribir en el suelo; luego se volvió a poner de pie y desafió a esos hombres "pues bien, el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra". Esa respuesta dejó atónitos a los acusadores y uno a uno fueron retirándose soltando las piedras que tenían en sus manos. Volviéndose a la mujer, Jesús le dijo :"Yo no te condeno, vete y no peques más".

En estos tiempos, vivimos en una sociedad erotizada. Desde lo que nos vomitan los medios de comunicación hasta nuestros comportamientos están, muchas veces, de una u otra forma influenciados por el erotismo. En estos tiempos se ha hecho muy común eso de tener aventuras "amorosas", es decir, relaciones sin demasiado compromiso ni "complicaciones". Sin ir más lejos, es hasta bien vista la infidelidad tanto en el noviazgo como en el matrimonio.

No me corresponde a mí decir si esas conductas están bien o mal, pero sí quiero detenerme a reflexionar acerca de lo hipócritas que muchas veces somos como sociedad cuando le caemos con el peso de la "moralidad" sobre un sacerdote o religiosa que cayó en alguna tentación de índole sexual. Tampoco pienso justificar las atrocidades que una persona haya realizado, sea sacerdote, religioso o laico.

Un sacerdote, un religioso realiza sus votos de castidad y, por lo tanto, se debe enteramente a su vocación. Por amor a Dios y a la humanidad, quien opta por el celibato renuncia al amor de pareja para entregarse más libremente a su apostolado. Más allá de que algunos nos pueda costar mucho más que a otros, el celibato es válido en el sentido de que una persona recurre a dominar sus propias pasiones para despegarse un poco de las cosas mundanas y estar más entregados a Dios en su vocación libremente elegida. Claro que, como están dadas las cosas en este mundo, ser célibe no debe ser nada sencillo. Las tentaciones son muchas y de las más variadas. Es por eso que una persona célibe debe cuidar su vida afectiva para no se esclavo de los impulsos de la carne.

Ahora bien, una persona cuando se entrega a otra en una relación de pareja, sea un noviazgo o un matrimonio, está consagrándose a la familia que funda con su cónyuge. Ser padre o madre en una familia no es nada simple tampoco y alimentar y sostener la relación filial de la pareja no es tarea sencilla. Y la fidelidad en la pareja está siendo tan cuestionada como atacada desde muchos lados; nos puede gustar "jugar al amor" pero no nos gusta nada hacernos cargo de las consecuencias de esas diversiones.

Me parece hipócrita que quienes se escandalizan porque un cura tiene un "amorío" son los mimos que son cómplices o partícipes de relaciones clandestinas traicionando a las personas que dicen amar. Apenas se populariza un caso en donde un clérigo comete un error, ahí nomás saltan los acusadores reclamando moralidad a un religioso cuando en su vida privada su forma de amar está contaminada.

Me parece hipócrita condenar a un sacerdote que tuvo un hijo por ahí y ver como algo "normal" que hayan tantos hijos extramatrimoniales. No faltan los hombres que ostenta relaciones hasta hijos como "trofeos de guerra" como si eso confirmara su machismo.

Si a uno mismo le resultaría imposible ser célibe, es mejor reconocerlo pero no hacer extensivo el pensamiento hacia quienes han optado por el celibato. de todas maneras, siendo uno no célibe, vivir puramente el amor de pareja requiere de constantes renuncias y luchas que no todos hacemos siempre.

Claro lo que hizo Lugo en su momento con aquella mujer no es bueno ni coherente. Pero es más honroso que el Presidente del Paraguay admita su error y asuma las consecuencias. Todo este affaire es de la órbita privada de las personas y considero de que, más allá de que uno tenga una posición tomada respecto a ciertos temas de moral, es mejor llamarse al silencio y evitar juzgar. Es lo más sano.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Que mal entendido esta el celibato en la sociedad; me parecio una tontera cuando escuche qeu una persona me decia que en el matrimonio uno podia ser celibe, es que si uno le es fiel a su esposa en cierta forma mantiene su celibato, y pienso que es mas dificil es qeu cuando uno ya probo un dulce es muy dificil no aceptar otros.

Raquel E. Consigli dijo...

Lo escandaloso no es el hecho de que Lugo haya violado el celibato siendo obispo, sino que sedujo a una adolescente cuando ésta tenía 16 años. Eso es corrupción de menores, ya que la chica no era mayor de edad. La diferencia etaria entre Lugo y Viviana es de 31 años, es decir que al momento de captarla el ex obispo tenía 47 y ella solamente 16. Con esa diferencia, Lugo podía ser el padre de la chica. En mi opinión, Lugo debería haber buscado una mujer mayor de edad y con diferencia etaria menor.

mario dijo...

Hola Raquel

Tenés mucha razón en que, de ser verdad lo que declaró Viviana Carrillo, este caso es un abuso de menores.

Mi comentario lo enfoqué por el lado del celibato y como se habla sin saber de eso.

YO no opté por el celibato, es más creería que no podría ser célibe. Pero sí soy respetuoso para con quienes han optado por vivir célibes.

Estamos viviendo en tiempos de muchoi hedonismo y somos intolerantes para con quienes intentan despegarse de este mundo por un fin superior, más allá de que estemos o no de acuerdo con el celibato en si mismo.

Gracias por tu aporte.

Saludos.

mario dijo...

Les dejo acá un comentario que hice en otro blog y que quiero ponerlo acá también para aportar un poco más sobre mi visión sobre este tema:

Es cierto que el celibato obligatorio surgió varios siglos después del ministerio de Jesús en este mundo. Sin ir más lejos, San Pedro, el Primer Papa, era un hombre casado: en las Sagradas Escrituras se menciona a su suegra.

Pero por otro lado, por más que hayan alguns que insistan en lo contrario, Jesucristo fue célibe. Y Él también se manifiesta a favor del celibato cuando leemos en el Evangelio de Mateo: "Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda." (Mateo 19,12). Allí Nuestro Señor reconoce la existencia de personas que se entregaron totalmente a la causa del reino de Dios e instó asus interlocutores a ser compresivos y tolerantes con su elección de vida.

A su vez, San Pablo, el apóstol de los gentiles, fue también célibe. Así lo demuestra en una parte de su Carta a los Corintios:

"Yo os quisiera libres de preocupaciones. El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer; está por tanto dividido. La mujer no casada, lo mismo que la doncella, se preocupa de las cosas del Señor, de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. Mas la casada se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.

Os digo esto para vuestro provecho, no para tenderos un lazo, sino para moveros a lo más digno y al trato asiduo con el Señor, sin división. Pero si alguno teme faltar a la conveniencia respecto de su novia, por estar en la flor de la edad, y conviene actuar en consecuencia, haga lo que quiera: no peca, cásense.

Mas el que ha tomado una firme decisión en su corazón, y sin presión alguna, y en pleno uso de su libertad está resuelto en su interior a respetar a su novia, hará bien. Por tanto, el que se casa con su novia, obra bien. Y el que no se casa, obra mejor. La mujer está ligada a su marido mientras él viva; mas una vez muerto el marido, queda libre para casarse con quien quiera, pero sólo en el Señor. Sin embargo, será feliz si permanece así según mi consejo; que también yo creo tener el Espíritu de Dios."
-I Corintios 7,32-40

Asimismo, San Ambrosio hace una interesante reflexión acerca de la virginidad como virtud cuando expresó al respecto: "Dios amó tanto a esta virtud que no quiso venir al mundo sino acompañado por ella, naciendo de Madre virgen" (San Ambrosio, Tratado sobre las vírgenes)

En algún momento de mi vida he colaborado activamente en la Iglesia Católica dando catequesis, aasistiendo a villas y yendo a misionar. Puedo asegurarte que cuando uno tiene una familia a cargo, los tiempos para dedicarse a las cosas de Dios se limitan notablemente. Las demandas espirituales y materiales de la gente son muchas y es bueno que haya gente que les consagre su propia vida en nombre de Dios.

No voy a negar que han habido sacerdotes que han hecho cualquiera y que no han honrado su investidura. Pero no podemos tomar esos casos de los que se portaron mal como medida universal y terminar generalizando a todos los sacerdotes y religiosas que diariamente trabajan EN SILENCIO por el Reino de Dios. He conocido personalmente a varios de ellos que viven santamente y con coherencia... pero ellos no salen en los diarios, porque esas noticias "no venden": es muy cierto el dicho "más ruido hace un árbol que cae que todo un bosque que sigue creciendo".

El Papa Juan Pablo II recuperó la figura del Diáconado para hombres casados. Son hombres casados y con familia a cargo que se consagran como diáconos y tienen la facultad de presidir Celebraciones de la Palabra, bautizar y dar la Eucaristía, pero no pueden confesar ni hacer el sacrificio eucarístico.

Así que, ante la alarmante falta de jóvenes valientes que ofrezcan su vida enteramente para el Reino, Juan Pablo II ya tomó cartas en el asunto.

Sabés? pasa que vivimos en tiempos hedonistas y mezquinos, en donde todo se rige por la inmediatez y las urgencias. En las relaciones personales y afectivas también pasa eso.

Me molesta la hipocresía de la gnte que se escandaliza porque un cura tiene "una mujer por ahí" pero aplaudimos cuando un conocido tiene amantes y le es infiel a su esposa. No medimos con la misma vara, me explico?

Una persona cuando se casa (más aún, cuando se casa por Iglesia) se consagra a la familia que está fundando con su cónyuge. Y faltar a la fidelidad es una tremanda falta de amor hacia la otra persona. No soy quien para pontificar sobre este tema... por eso me llamo al silencio y evito juzgar y condenar a quienes les son infieles a sus cónyuges (cada vez es más frecuente...) y también evito juzgar a un sacerdote si alguna vez cae en alguna tentación (tampoco lo justifico).

Dejemos que la justicia de los hombres haga su parte y, sobre todo, la Justicia de Dios. Dejemos que Dios sea Dios.

Raquel E. Consigli dijo...

Mario:

El tema del celibato da para larguísimas charlas. Soy católica y practicante, pero tengo un listado impresionante de dudas y quejas contra los RITOS impuestos por la Iglesia (compuesta por seres humanos) a lo largo de los siglos. Como bien decís, Pedro, el primer Papa, era casado y hasta la edad media los sacerdotes también se casaban, como lo hacen en algunas partes de Oriente,por ejemplo en Ucrania.

La cuestión del celibato aparece en el siglo XI, es decir que es muy posterior a la institución de la Iglesia por Cristo, y aparece como una cuestión humana de no me acuerdo qué Papa.

Sin embargo, tenemos que tener en cuenta también el "creced y multiplicaos", que no es otra cosa que "adaptaos a los tiempos". El celibato parece hoy una cuestión del pasado, o por lo menos digna de ser debatida.

En otras confesiones (protestantes, judíos) los pastores y rabinos se casan y además TIENEN SUELDO pagado por la comunidad creyente de su circunscripción, que es lo que debería ser: los sacerdotes son personas que tienen necesidades y los servicios que brindan deben ser compensados con un estipendio regular, no con limosnas.

La Iglesia tiene muchas asignaturas pendientes: el celibato, la comunión a los divorciados en nueva unión, la tolerancia con los "paganos", por citar sólo algunos ejemplos.

El caso de Lugo me impactó, no porque hubiera dejado los hábitos, porque tengo amigos curas, estupendas personas, que se han casado, sino por la cuestión de la "novia", que era una menor.

No juzgo a Lugo por su deslealtad hacia la Iglesia, sino porque como ser humano, como ciudadano, me parece que no fue honesto ni con esa chica, cuyo hijo reconoció recién ahora, ni con la ciudadanía paraguaya que lo votó sin conocer su pasado.

Repito: estas cuestiones dan para mucha charla. Pero lo bueno es eso: que podamos hablar, debatir, intercambiar ideas y enriquecernos unos a otros con las opiniones ajenas.

Cordiales saludos.

mario dijo...

Hola Raquel

Yo también soy católico y voy a misa, me siento parte de la Iglesia Católica más allá de que no comparto todo lo que se enseña allí.

No es malo que ni vos ni yo tengamos algunos disensos respecto a ciertos temas candentes que enseña Nuestra Iglesia.

A lo largo de más de 20 siglos, Sabés cuántas veces se ha dicho que lo que enseña la Iglesia Católica es arcaico? Inifinidad de veces se la ha acusado de "atrasada" y demás sandeces. No creo que la discusión sobre el celibato y otras cuestiones haya que enfocarlas en cuanto a modernidad y antigüedades: es mucho más profundo.

Es cierto lo del mandato divino de "Creced y multiplicaos" pero no sé si es para todos nosotros. Creo que todo ser humano puede cumplir su misión en este mundo si sabe AMAR y SER FECUNDO. Y para ser fecundo, no es imprescindible tener hijos.

No sé si sabías que lo del celibato no surgió en el Siglo XI ni fue invento de algún Papa.

Varios siglos antes de Cristo, el celibato era aconsejado por hinduistas y budistas. En Grecia, Sócrates y Platópn lo veían recomendable para poder dedicarse completamente al conocimiento.

Cuando una persona quiere ser sacerdote sabe muy bien de antemano que, de ordenarse en el futuro, debe ser célibe. Por eso y por otras renuncias dolorosas que tiene, el joven seminaristas tiene varios años para madurar su decisión de entregar todo su ser a Dios. Que existamos personas que no podríamos vivir en celibato no significa que debería ser una regla universal para todo el mundo. Si hay gente que prefiere consagrarse enteramente a un causa superior, bienvenido sea y es muy respetable. Eso es lo que yo sugiero: respetar decisiones ajenas y respetar las luchas ajenas por mantenerse en un ideal.

Yo también he conocido sacerdotes excelentes, intachables que hablaban bondades del celibato, más allá de que reconocían que no les era sencillo. O acaso a los que son casados les es muy facil permanecer fieles a sus cónyuges por muchos años?

Por último, considero que la Iglesia Católica es tolerante para con quienes pertenecen a otros credos. Por algo se propicia desde El Vaticano el diálogo con autoridades de otras religiones.

también se es tolerante con los "Paganos": desde ñla Iglesia, a nadie se le obliga a bautizar... aunque mucha gente lo toma como un acontecimiento social más que religioso.

Respecto a la comunión de las personas divorciadas hay que ser muy cuidadosos. Es cierto que hubo gente que tuvo "mala suerte" en la eleccion de su esposo y tiene el derecho para rehacer su vida. Pero también es cierto la ligereza con que se toma el casamiento por iglesia y, más aún, el noviazgo como etapa previa y necesaria para la edificación de la familia.

Después podemos seguir intercambiando pareceres.

Buen fin de semana!

Mario

Anónimo dijo...

Hay que ponerse a estudiar y a conocer la verdadera palabra de DIOS... el ser celibe es lo mejor yo al menos he tratado de serlo y ahi la llevo con el embate de las tentaciones naturales, pero Gracias a la comunion y el santo rosario me mantengo.

Todo se puede con el poder de DIOS Y si hay hombres que se hicieron sacerdotes y le fallan a DIOS hay que pedir siempre por ellos..
ademas hay muchos Tantos sacerdotes apartados que hacen la voluntad y el trabajo que dejo DiOS a aqui en la tierra pero eso si nadie le da cobijo Publicitario en los medios verdad.. a los que ven enfermos, curan ancianos, cuidan niños, dan de comer, dan clases. etc.. eso si NADIE PARECIERA VERLOS O MIRARLOS peor aun cooperar con la Causa

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