lunes, 27 de abril de 2009

El país ilegal

Como sociedad, los argentinos nos caracterizamos por el constante desprecio a las instituciones, más aún en el caso de que contradiga la voluntad de algunos sectores. Este pueblo vive quejándose de la Justicia, de los políticos que nos gobiernan, de las potencias extranjeras que nos perjudican. En la Argentina, somos especialistas en eso de "hecha la ley, hecha la trampa"...

Cuando se habla de la inseguridad que padecemos día a día, los argentinos pedimos "leyes más duras" para que los delincuentes "se pudran en la cárcel" y no faltan quienes exigen la pena de muerte. Justamente nosotros, los que somos tan pícaros y no respetamos leyes ni autoridades.

Es una triste realidad que las instituciones democráticas de nuestro país son débiles y no siempre están a la altura de las circunstancias. Eso sí, como sociedad poco hacemos para que se revaloricen. En este país cualquiera corta una ruta, una calle y no le importa nada de nada, porque sabe que tiene total impunidad.

Esta conducta irrespetuosa y cargada de soberbia es la que mostraron al mundo los cientos de argentinos que en Gualeguaychú (Provincia de Entre Ríos) se acercaron al Puente Internacional Gral. San Martín para repudiar por enésima vez a la Pastera Botnia por la supuestamente grave contaminación que la empresa finlandesa estaría provocando en las aguas del Río Uruguay.

Desde hacen un poco menos de 900 días, la Asamblea Ciudadana de Gualeguaychú se ha apoderado de la Ruta Internacional 136 impidiendo el ejercicio del derecho constitucional del libre tránsito de personas que van y vienen hasta la hermana República Oriental del Uruguay.

Sergio Uribarri, Gobernador de Entre Ríos, ya anunció que no permitirá más los cortes de ruta de la Asamblea y que asegurará que se despeje la ruta con el envío de las fuerzas de seguridad. Asimismo, Uribarri decretó la suspensión del subsidio mensual de alrededor de $ 20.000 que los ambientalistas recibían directamente de las arcas provinciales.

Cuando se espera el fallo final del Tribunal de La Haya que seguramente le dará la razón al planteo uruguayo, los asambleístas ya dijeron que continuaran con su "lucha" más allá de lo que dictamine ese tribunal internacional. Es una vergüenza internacional que los estemos desafiando tan altaneramente. Se leyó una proclama en donde se dejó en claro que “Finlandia es culpable, contamina nuestra tierra, nuestro río, nuestros derechos, y este pueblo no se detendrá hasta que Botnia se vaya”. Paradójicamente, quienes desprecian las leyes que rigen tienen el tupé de exigirle al Gobierno Nacional que haga cumplir el Código Aduanero para que Botnia no reciba insumos de parte de empresas argentinas.

Desde que esta protesta se inició, esta gente demuestra una intolerancia tal que no aceptan ninguna opinión que no coincida con la de ellos. Han despreciado estudios científicos hechos por el Banco Mundial y la Universidad Nacional de La Plata. Se desprecia a Finlandia, país líder en cuidado ambiental en todo el planeta, cuando la Argentinha envenena diariamente el Riachuelo que desemboca en el Río de la Plata, río que compartimos con Uruguay...

Así estamos y así somos en la Argentina.

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