miércoles, 11 de marzo de 2009

Pena de muerte, pena de vida

Por estos días, por enésima vez, se ha vuelto a instalar la pena de muerte como un recurso para solucionar la tremenda inseguridad de nuestro país.

Todo se dio a raíz del brutal asesinato de un colaborador de Susana Giménez, la ¿diva? de la televisión argentina; al enterarse de la triste noticia, la Sra. Giménez. vociferó ante las cámaras de televisión "terminen con los derechos humanos y esa estupideces. Basta con los menores; el que mata tiene que morir" y ahí se desató la polémica.

En un post anterior, comenté sobre mi lamento y asombro de lo que Susana Giménez representa para el pueblo argentino. Cuando estuvo en San Juan para la Fiesta Nacional del Sol y promocionar al Gobernador Gioja, cuantiosos dólares mediante, Giménez quiso aclarar sus dichos pero la embarró más: "dije que el que mata tiene que morir pero eso no significa que quiera la pena de muerte" (¿¿¿???). Justamente, uno de los personajes más frívolos y banales que tiene la Argentina es la que fue tomada como referente de un reclamo popular por "más seguridad" y "más justicia". La importancia de Giménez en la Argentina es tal que el Diputado Nacional Emilio García Méndez, del Bloque Solidaridad e Igualdad ¡presentó un proyecto! para que el Congreso de la Nación rechace las declaraciones de la ex vedette...

Lo que debería ser un tema tratado seriamente por jueces, constitucionalistas, legisladores nacionales y representantes de la fuerza de la seguridad, pasó a ser un "debate" entre personajes de la farándula porteña. Y, ante la ausencia del trato de este tema de parte de las autoridades nacionales y provinciales (a todos les incomoda reconocerlo en sus discursos) muchos argentinos se prendieron en ese juego: en vez de ponernos a estudiar sobre el tema y escuchar más a los que saben, los argentinos nos entretenemos con las opiniones de algunos famosos. Como era de esperarse, hubieron algunos que defendieron a Giménez y otros que la criticaron levemente.


Yo Digo

El tema de la pena de muerte es bastante espinoso: tiene varias aristas y es muy difícil desapasionar su análisis.

Personalmente, no estoy a favor de la pena de muerte en el sentido de que más que un acto de justicia, constituye un arrebato de venganza. Creo que quien reclama pena de muerte está movilizado más que nada por el dolor y el espanto (muchas veces, son sentires más que justificables) ante alguna atrocidad cometida que por el sentido de justicia.

Es cierto que hay casos puntuales de criminales que, prácticamente, no tienen punto de retorno. Cotidianamente, nos enteramos por los medios de comunicación de crímenes aterradores que nos pueden causar indignación y un lógico temor a ser próximamente una víctima. Pero, de ahí en más, se hace escabroso establecer una norma general para todo el mundo.

La inseguridad en una sociedad no se cura con más mano dura, ni con leyes más duras ni, mucho menos, pena de muerte. El pueblo argentino debe entender que el problema de la inseguridad no se soluciona repentina ni drásticamente: es una cuestión de educación y cultural mucho más profunda que requiere todo un plan a mediano y largo plazo. Todos queremos respuestas urgentes en todo sentido, la inmediatez es la modalidad de vida de estos tiempos posmodernos y es por eso que las medidas "efectistas" pueden resultarnos simpáticas.

Tomo las palabras de Cato, blogger mendocino, muy criteriosas por cierto:

- En los 90 se dijo: "La culpa es la educación" y en vez de apuntalarla, se hizo mas laxa.
- También se dijo: "la culpa es la droga" y en vez de erradicarla, la toleramos...
- Hoy "la culpa la tienen los jueces", que hacen cumplir los "caprichos humanos" frente a los derechos de los ciudadanos propiamente dichos.
- Hoy "la culpa la tiene la policía", que fomenta, apaña y sostiene al delincuente a cambio de la dádiva.
- Hoy "la culpa la tiene la familia": en vez de fortalecerla, la seguimos destruyendo.

Si no hemos construido la educación, si no combatimos sinceramente la droga, si no protegemos a la familia como pilar fundamental de la sociedad, si no ayudamos a la Justicia, si no jerarquizamos y respetamos a nuestra policía... ¿acaso se puede pensar que todo se arreglará imponiendo pena de muerte?

Si se instaura la pena de muerte en nuestro país, tengo miedo de que, como sucede en lugares como los Estados Unidos, la pena de muerte la padezcan solamente personas de clases sociales marginales. Tengo miedo de que la pena de muerte como espada de Damocles haga que los criminales maten con más saña.

En los últimos 15 años, en nuestro país, las penas impuestas a los delincuentes han ido endureciéndose paulatinamente pero, a la vista está, que la inseguridad ha ido "in crescendo". Es evidente que el problema de la solución no es hacer más severas las condenas porque el problema reviste de una complejidad tal que una sola medida no será el bálsamo que todos ansían.

Ahora bien, de querer legalizar la pena de muerte en la República Argentina, habría que reformar la Constitución Nacional debido a que nuestro país suscribió la Convención sobre Derechos Humanos del Pacto de San José de Costa Rica, la cual está incorporado a nuestra Carta Magna; al respecto, dicho documento establece:

ARTÍCULO 4.- DERECHO A LA VIDA.

1. Toda persona tiene derecho a que se respete su vida, este derecho estará protegido por la Ley y en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente. (ojo, abortistas)

2. En los países que no han abolido la pena de muerte, esta solo podrá imponerse por los delitos mas graves, en cumplimiento de sentencia ejecutoria de tribunal competente y de conformidad con una ley que establezca tal pena, dictada por anterioridad a la comisión del delito. Tampoco se extenderá su aplicación a delitos a los cuales no se la aplique actualmente.

3. No se restablecerá la pena de muerte en los estados que la han abolido.

4. En ningún caso se puede aplicar la pena de muerte por delitos políticos ni comunes conexos con los políticos.

5. No se impondrá la pena de muerte a personas que, en el momento de la comisión del delito, tuvieren menos de dieciocho años de edad o mas de setenta, ni se le aplicará a las mujeres en estado de gravidez.

6. Toda persona condenada a muerte tiene derecho a solicitar la amnistía, el indulto o la conmutación de la pena, los cuales podrán ser concedidos en todos los casos. No se puede aplicar la pena de muerte mientras la solicitud este pendiente de decisión ante autoridad competente.


Como dije al principio, es muy complejo este tema.

También el pueblo argentino debe hacer su mea culpa en este drama de la inseguridad. Hay ladrones que se dedican a robar electrodomésticos de todo tipo,teléfonos celulares, automóviles y demás y yo me pregunto:

- ¿somos responsables para denunciar los robos ocurridos ante nuestras narices u optamos por mirar para otro lado y no "comernos el garrón" de tener que declarar como testigos en una causa contra un delincuente?

- ¿cuántos argentinos saben donde comprar stereos o respuestos de automotores robados que son más baratos que los legalmente vendidos?, ¿por qué callan?, ¿tienen miedo de ser llamados "buchones"?

- ¿por qué los gobiernos de turno no combaten en serio a los narcotraficantes que hacen sus negocios en la Argentina?, ¿será porque aportaron para sus campañas electorales?

Somos tan hipócritas los argentinos que cuando nos toca asumir las responsabilidades por los errores cometidos, miramos por otro lado. En este caso puntual, no reconocemos como, de una u otra manera, apañamos el delito por acción u omisión y después nos rasgamos las vestiduras pidiendo la pena de muerte.

Considero que no hacen falta más leyes para luchar contra la delincuencia: tan solo aplicar a rajatabla las que ya existen. Para eso, los jueces deben honrar su investidura, los abogados penalistas ejercer decentemente su profesión y los ciudadanos conocer y respetar el marco legal que rige a nuestra sociedad.

Considero que hay que tomarlo con calma y purificar nuestro análisis. Hay vidas humanas, nos guste o no, en el medio de todo ésto.

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