sábado, 28 de marzo de 2009

Lo caro de la universidad gratuita

Como ha sucedido en estos últimos años, cada vez que están por empezar las clases universitarias en toda la Argentina, es noticia un masivo aplazo en el examen de ingreso a la carrera de medicina en la Universidad Nacional de La Plata. En este corriente año, el resultado fue que de 1109 aspirantes, solo 235 aprobaron los exámenes de Física y Matemática y de Química y Biología. Es decir, solo el 21% de los alumnos aprobaron el cursillo de ingreso.

Directivos y docentes de esa prestigiosa casa de estudios lamentan el bajo nivel de preparación de los aspirantes mientras que, por otro lado, muchos de esos alumnos, apoyados por agrupaciones políticas y algunos medios de prensa, se quejan de que el ingreso a dicha universidad está restringido.

Con el advenimiento de la democracia en 1983 con Raúl Alfonsín como Presidente de la Nación, en las universidades argentinas se instauró el ingreso irrestricto como una política concreta para lograr la igualdad de oportunidades para todos los jóvenes que deseen alcanzar algún título universitario. De esta manera, hablar en la Argentina de universidad pública y gratuita se transformó en un sinónimo de "democratización de la educación superior".

De repente, intentar cuestionar la gratuidad de la educación universitaria se volvió un tabú (¿?) en la República Argentina. La realidad indicó que, rápidamente, con el paso de los años, las universidades públicas se superpoblaron de jóvenes que ingresaron con diversas motivaciones: realizar la propia vocación, perfeccionarse en el saber y tener una herramienta importante para forjarse un destino, como así también satisfacer frustraciones personales de padres y abuelos, hacer política o, en no pocos casos, sin un rumbo definido.

Entonces, cabe preguntarse: ¿con el ingreso irrestricto mejoró la educación universitaria en la Argentina?, ¿el dinero estatal invertido en las universidades públicas vuelve en más y mejores profesionales?. La respuesta es NO.

Las estadísticas que manejan las principales universidades públicas de nuestro querido país son lapidarias: de la cantidad de alumnos anotados en los cursos de ingreso, bajísimos porcentajes de ellos logran pasar a segundo año de la carrera y, más bajo aún, es el porcentaje de los que se terminan graduando.

Desde el punto de vista del alumno, no es para nada recomendable que concurra a clases en donde hayan 60, 80, 100 ó 200 personas encerradas en un aula, inclusive en donde en muchos casos no hay un banco para sentarse. De esa manera, para un alumno realmente interesado en estudiar para formarse académicamente se dificulta notablemente la posibilidad de interactuar con un profesor universitario. Entonces, resulta comprensible (pero no justificable) que un profesor se limite a repetir lo que dicen los libros, o bien explicar una tema sin poder comprobar fehacientemente si todos los alumnos han captado bien los conceptos vertidos. Así, la educación universitaria se termina despersonalizando al punto de que su calidad decae sensiblemente.

Expertos en psicopedagogía afirman que, para que un profesor puede trabajar en serio con sus alumnos, el grupo de estudiantes en una clase no debería superar las 30 personas para que, de esa forma, se pueda facilitar la necesaria personalización de la educación superior: un buen profesor debe procurar ayudar debidamente a sus alumnos para que ellos asimilen correctamente los conocimientos necesarios para ser excelentes profesionales el día de mañana.

No estoy en contra de que la educación universitaria sea democrática. No estoy en contra de que cualquier persona pueda acceder a una universidad. Ingresar a una universidad estatal debe estar mucho más allá de condiciones socioeconómicas, creencias religiosas, aspectos culturales o raciales. Voy un poco más allá de los burdos eufemismos: los argentinos no debemos tener miedo de dar un salto de calidad en la educación. Entonces, es positivo que, para poder ingresar a una Universidad, un joven deba estar intelectual y personalmente a la altura de las circunstancias pudiendo demostrarlo en un examen de nivel verdaderamente universitario.

Debemos pensar que, más allá de la carrera de la que estemos hablando, el Estado está invirtiendo recursos para formar a un futuro servidor de la sociedad y eso es algo delicado. Es por eso que el Estado Nacional debe ser saludablemente exigente para con aquellos que quieren acceder a una Universidad para después, de alguna manera, devolver lo recibido a la sociedad con el ejercicio honesto de una profesión.

Pero, como somos en la Argentina, nos gusta nivelar para abajo. La tibieza de la mediocridad nos es muy tentadora y, por ende, le huimos a la excelencia educativa. Es ahí cuando agrupaciones minúsculas integradas por personajes irresponsable que poco y nada les importa cuidar al Estado y a la Nación, empiezan a hacer politiquería presionando a los directivos de las casas de altos estudios para que se descienda en el nivel de exigencia.

Por otro lado, es evidente que, por más leyes de educación que se formulen y se reformulen, los adolescentes argentinos salen cada vez peor preparados de las escuelas secundarias. Es un fenómeno generalizado en todo el país. Mientras tanto, la inmensa mayoría de los docentes de nuestro país están solo obsesionados con recibir frecuentes aumentos de sueldos, extorsionan a los Estados Nacional y provinciales con paros, reducen el concepto de "aumento de la inversión en educación" a que les incrementen los haberes... pero no les preocupa la decadencia de la educación en Argentina, ¿o acaso alguna agrupación docente de nuestro país ha presentado alguna propuesta concreta para salvar la educación argentina?. Mientras tanto, altísimos porcentajes de los presupuestos que manejan las universidades públicas se va solo en sueldos de su personal...

Con lo antes expuesto, queda en evidencia que debemos procurar que nuestros adolescentes lleguen convenientemente aptos para empezar una carrera universitaria. Debemos abandonar el fango de la mediocridad en las escuelas para volar alto con nuestra educación pública. Es por eso que nos urge tener una mejor escuela secundaria, lo cual es una tarea conjunta entre Estado, instituciones educativas, gremios docentes y padres.

Resalto un concepto: no nos engañemos, en cualquier país del mundo, la educación nunca es gratuita.

¿Por qué? Porque para mantener la estructura de cualquier universidad o escuela, se necesita de mucho dinero. Ese dinero proviene del Estado, sea Nacional o Provincial, quien, a su vez, lo obtiene de lo que recauda en impuestos y retenciones de todo tipo que paga el pueblo. Sí, es el pueblo es el que paga la educación. Y si hablamos de la educación pública en este bendito país, el dinero no es abundante en el común de la gente: es por eso que debemos cuidarlo para que sea invertido (y no despilfarrado) de la mejor manera.

Creo que no se trata de ingreso restricto o irrestricto. No nos quedemos en discusiones pequeñas. Los argentinos debemos pensar en un ingreso universitario "digno": está en juego la formación de futuros servidores de la sociedad y no es poco.

Argentinos: como pueblo, animémonos a jugarnos por entero por la excelencia educativa.

10 comentarios:

Cenicienta dijo...

Excelencia educativa? cuando los maestros devenidos en "docentes" (nombre artístico y maximizado), se tragan las "SS" como Baradel?.
Basta con ver las marchas de los "docentes" en reclamo de mejoras salariales, y dan terror.
Esos educan a los chicos de mi país?.
Educar no es instruir ni viceversa.
Me avergüenzo de los maestros, por su nivel intelectual devaluado, por las reuniones de perfeccionamiento docente?, para qué?, si son más bestias que todas las bestias.
Tengo bronca, porque los chicos son la sumatoria de hogar + escuela, ellos y sus circunstancias. No hay padres, no hay maestros... en definitiva, no hay instrucción ni educación. Ambos están ocupados en otros menesteres que no son precisamente los chicos.
Siempre fui a colegio y Universidad privada, por esa cosa de clarividencia que tenian mis padres y de la cual estoy orgullosa y agradecida.
Ana Inés

Germán dijo...

Excelente nota, comparto practicamente todo lo dicho. Te felicito por lo de "ingreso" digno. A lo que hay que sumarle la realidad de las Universidades Privadas, en donde el alumno se cree "consumidor" o "cliente" y por lo tanto con derecho a _"aprobar" como sea, a la vez que algunos directivos (sobre todos los "dueños") temen la uída, y son complacientes.

La eduación es la base del pueblo.

También comparto lo de Ana, hablando ya de la eduación de nivel inferior. No hay "padres" responsables, y por lo tanto tenemos jóvenes sin maestros, sin padres, educados por "Tinelli" y "Cris Morena", que asocian San Martín con fútbol.

Dios salve a este pais y nos haga abrir los ojos a los argetninos.

Atte.

mario dijo...

Ana:

Comparto tu indignación frente a esas "manifestaciones" de los docentes cuando hacen paro. Me indigna que la inmensa mayoría de los docentes aprovechan los días de paro como si fuera un día feriado: total, los días no se los descuentan de sus haberes. Tenés razón respecto al lamentable ejemplo que les dan a sus alumnos.

Te cuento que amo la docencia, me encanta trabajar con adolescentes y es por eso que estoy estudiando para poder ejercer. Mi mamá, que en paz descane fue profesora de escuelas secundarias, así estoy empapadop de la problemática docente de este país.

Es cierto también lo del rol de los padres. Es tema para otro post como estamos destruyendo a la familia como celular fundamental de toda sociedad. Y sin familias bien constituidas, no se puede esperar demasiado de las generaciones venideras.

Besoss

mario dijo...

Hola Germán

Muy bueno tu aporte respecto a las universidades privadas. Conozco mucha gente que egresó de la Universidad Católica de Cuyo y entiendo tu análisis.

Muchas veces la UCC actua como vil mercader de la educación y no termina siendo un buen testimonio de la Iglesia Católica.

Saludos!

Germán dijo...

Mario:

Creo que no se me entendió. El comentario que me hiciste, va por tu cuenta. Soy egresado y docente de la UCCuyo. Y al referirme a las privadas, no me refería específicamente a esa Universidad, mas bien me refería a los estudiantes, que se creen con derecho a tener que aprobar o a que se les consideren muchas situaciones que no corresponden. Mi comentario más bien se enfocaba a esa situación, y debo aclararlo. No critico tu opinión, sé que es la de muchos, lamentablemente. También sé que la UCCuyo falla en muchos aspectos, pero la mayoría de los casos es por que la gente se queja por que piensa que por el hecho de ser prvada hay un "canje". Espero que quede clara mi posición.

Germán dijo...

Ojo! entiendo muchísimo la situación de los estudiantes, a los que le han subido la cuota excesivamente en estos años. De todo modos, creo que hay que dialogar. La Universidad tambiñen está sufriendo las consecuencias de la inflación que tambiñen la afecta. Por otro lado, la Universidad debería contemplar la situación de los alumnos. Es un tema complejo, no se deben emitir opiniones "al aire" sin fundamento.

mario dijo...

Hola Germán

No sé si realmente emito opiniones "al aire" sin demasiado fundamento respecto a la Universidad Católica de Cuyo.

Yo pasé dos años por esa Universidad, más precisamente en la carrera de Ciencias Económicas y ahí pude conocer mucha gente que hoy es profesional egresada de esa casa de altos estudios. Que yo no haya terminado mi carrera allí no me generó ningún malestar contra dicha institución porque, si dejé de ser alumno de la UCC, fue por una sumatoria de circunstancias que fueron de responsabilidad mía.

Ahroa bien, como te decía recién conozco gente egresada de la UCC y un gran porcentaje de ellos (por no decir la mayoría) tiene no pocas críticas para hacerle a esa institución no solo por su formación académica sino también por su pretendida religiosidad.

Como muchas instituciones educativas católicas de la Provincia de San Juan, la Universidad Católica de Cyo tiene una pastoral muy pobre. El grueso de los alumnos no es empapado de la fe católica, los cursos de teología son pasados como meras materias curriculares sin que a los sacerdotes y demás profesores les preocupe el estado de la fe de cada uno de sus alumnos.

Soy católico, creyente y, más allá de mis miserias, defiendo siempre a la Iglesia Católica. Es por eso que me duele hablar así de la UCC, como de otras instituciones católicas. Pero me temo que es la realidad...

No me parece algo sustancial el costo de la cuota. Cualquiera sabe que, si accede a una universidad privada hay que pagar una cuota. Y la institución en cuestión se reserva el derecho de fijarla como mejor le parezca. NO me parece que la crisis internacional sea un agravante: la cuota en la UCC ha sido siempre así, tanto en épocas de bonanzas como en las de malarias.

Comparándola con otras Universidad privadas del país, la U.C.C. no es barata. Pero, recogiendo testimonios diversos de gente que ha pasado pro la U.C.C. (inclusive de familiares míos que han realizado maestrías allí) el nivel académico deja bastante que desear. Entonces, me parece que a una unviersida privada, sea cual sea, se le puede ser rigurosos con la crítica.

De allí mi definición sobre "mercaderes de la educación". Puede sonar duro... pero no me parece lejano de la realidad.

Tampoco es para ser injustos y meter a todos en la misma bolsa. Conozco también gente honesta y dedicada que trabaja en la UCC y no se merece ser puesta a la altura de otros mediocres. Todos sabemos que mediocres hay todos lados.

No quiero faltarte el respeto como profesional y empleado de la UCC. NO te lo merecés y ni te conozco. Si te he ofendido, te pido disculpas humildemente.

Saludos!

mario dijo...

Germán:

Después de escribir el anterior comentario, me quedé pensando y recordé un ejemplo de algunas cosas que veo en la Universidad Católica de Cuyo.

Conozco una chica que es Lic. en Nutrición, se recibió hacen unos años en la U.C.C. El año pasasdo estuvo trabajando como docente en esa Universidad en la carrera de Nutrición: por tres horas semanales le pagaban ¡230 pesos! mensuales y cuando era mesas de exámenes, la UCC le pagaba ¡1,50! por alumno que se presentaba a rendir; hubo un turno de examen en donde solo se presentaron dos alumnas a rendir, así que la UCC le pagó $ 3 por esa tarde que estuvo... ¿vos qué pensás de eso?, así se jerarquiza la docencia en la UCC?

Saludos!

Pablo de Córdoba dijo...

Acá pongo una buena noticia. En mi opinión, la universidad debe ser esencialmente gratuita, con contribuciones estudiantiles de quienes pueden pagar, que es el 80% del alumnado en general (con $40 por mes, por alumno, se pueden hacer muchísimas cosas).

Una buena del esfuerzo del estado en los últimos años:


07-05-2009 | La Nación | Ciencia y salud
Son 16 investigadores
Vuelven a La Plata científicos que se habían ido del país

Trabajan en laboratorios de las facultades de Ciencias Exactas e Ingeniería


LA PLATA.- La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) recuperó a 16 investigadores que se habían ido del país para trabajar en el exterior. Son doctores en química, bioquímica, física e ingeniería que estuvieron más de cuatro años fuera del país y que ya están trabajando en laboratorios de las facultades de Ciencias Exactas e Ingeniería de la universidad.

La reinserción en las universidades públicas argentinas la impulsa el Programa de Investigación y Desarrollo para la Radicación de Investigadores de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, el Conicet y el Ministerio de Educación. El programa ya repatrió 600 científicos; dieciséis regresaron a la UNLP con ayuda de su Secretaría de Ciencia y Técnica.

Los científicos que decidieron retornar recibieron un subsidio de hasta 45.000 pesos para su reinserción personal y tuvieron la posibilidad de incorporarse al Conicet y acceder a otro subsidio individual de hasta 210.000 pesos para desarrollar su proyecto de investigación. En todos los casos habían estado fuera del país durante más de cuatro años antes de junio de 2007. "Buscamos fortalecer las capacidades científicas y tecnológicas a través de una política de vinculación con investigadores argentinos residentes en el exterior interesados en desarrollar sus actividades en nuestra universidad", explicó Eitel Peltzer y Blancá, secretario de Ciencia y Técnica de la UNLP.

Casi todos se dedican a las ciencias duras. El doctor Santiago Grigera se fue del país en 1999 y trabajó como investigador y docente en las universidades de Cambridge (Inglaterra) y de Saint Andrews (Escocia). "Cuando decidí volver al país sabía que las posibilidades de crecer como científico eran menores, pero preferí contribuir con mi país. Siento que, en términos relativos, lo que haga aquí será más importante", dijo.

Tras obtener la licenciatura en física en la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, se doctoró en el Instituto Balseiro de Bariloche. A los 36 años, regresó a La Plata para continuar sus trabajos sobre materia condensada en el Instituto de Física en Líquidos y Sistemas Biológicos desde marzo.

El doctor Francisco Ibáñez vivió 8 años en Estados Unidos. Allí obtuvo un doctorado y un posdoctorado en química. Se especializó en nanotecnología en la Universidad de Louisville, desde donde construyó lazos con el Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas de la UNLP. Hoy trabaja allí: "Al principio la idea de volver me causaba incertidumbre", admitió, pero una vez en el instituto pudo reinsertarse enseguida.

mario dijo...

Hola Pablo

Lo que escribí en esta nota no apunta a que necesitamos arancelar la educación superior.

A lo que me refiero es que se hace preciso nivelar para arriba el nivel intelectual del cursado universitario. No hay que tener miedo a ser exigentes con los profesionales que se formen para servir luego a nuestra sociedad.

Como ciudadano, me apena que los grandes recursos que se destinan a las unviersidades sean absorvidos en grandísima proporción por sueldos a su personal. Y ni hablar de los miles de jóvenes argentinos que no se toman en serio la posibilidad de estudiar que, entre todos, les estamos brindando en una universidad pública.

Insisto en un concepto. En nuestro país, debemos desterrar la idea de que "todo lo público" es "de nadie". Tenemos que revalorizar todo lo que es la cosa pública en nuestro querido país.

De todas maneras, muy bueno tu aporte.

Saludos!

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