martes, 31 de marzo de 2009

Argentina está de luto: murió Raúl Alfonsín, el último gran demócrata

Hoy 31 de marzo de 2009, a las 20:30 hs, falleció Raúl Ricardo Alfonsín a la edad de 82 años como consecuencia de una neumonía broncoaspiratoria provocada por un cáncer de pulmón que padecía.

Me enteré unas horas más tarde de su deceso y me conmoví profundamente. Más allá de que es una figura que es signo de contradicción, considero que Alfonsín es el demócrata más importante de los últimos 50 años en la República Argentina. En mi opinión personal, sin ser radical, Alfonsín ha sido el mejor Presidente de la Nación en estos últimas cuatro décadas.

Si bien yo era un niño en aquellos años, recuerdo aún los enfervorizados discursos de Alfonsín durante su campaña electoral, recuerdo como encarnó la esperanza de millones de argentinos que vieron en él la posibilidad de vivir en democracia y, por que no, vivir de utopías. ¡Qué lejos estamos hoy de aquellos tiempos en que podíamos creer en la democracia y en la política!

Claro que, como todo ser humano, Raúl Alfonsín tuvo sus defectos y errores. Podremos criticarle que como Presidente no entendió debidamente a la macroeconomía del país, con sus malogrados Planes Austral y Primavera. Podremos criticarle que la deuda externa aumentó durante su gestión al frente del Ejecutivo Nacional. Podremos criticarle que no supo paliar la crisis energética que hizo que los argentinos tuviéramos apagones periódicos en nuestros hogares para que no colapse definitivamente el sistema. Podremos criticarle que cayó en la tentación del asistencialismo con la distribución de las cajas del Plan Alimentario Nacional (las famosas "cajas PAN"). Sí, podremos criticarle otras cosas.

Y no son pocos los que lo relacionan casi ineludiblemente con la hiperinflación que precipitó la caída de su gobierno; creo que hay que distinguir los tantos y saber decir que, más allá de los errores propios, su gobierno democrático terminó a causa de un Golpe de Estado económico, movilizado por aquellos que fueron socios del menemismo.

Pero como Presidente de los argentinos, Alfonsín tuvo el gran coraje, inédito en nuestra historia, de juzgar a las Juntas Militares que gobernaron entre 1976 y 1983. Apoyado mayoritariamente por el pueblo argentino, soportó dos sublevaciones militares que intentaron derrocarlo y catorce salvajes paros generales impulsados por la Confederación General del Trabajo, que lideraba el impresentable Saúl Ubaldini. Redujo el analfabetismo en la Argentina a casi la mitad. Tuvo el gran gesto político y democrático de ofrecerle la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia a Ítalo Argentino Lúder, uno de los líderes del Partido Justicialista de aquellos años y rival en las elecciones de 1983. En materia de política exterior, impulsó el Tratado de Paz con la República de Chile y la creación del MERCOSUR para favorecer la integración regional de los países sudamericanos.

Su muerte ha conmovido a todo el país, despertando un hondo pesar tanto en simpatizantes como en todos aquellos que, en su momento, no compartieron su forma de pensar. Su figura ha trascendido largamente a la misma Unión Cívica Radical.

Fue un gran luchador de la democracia, inclusive durante la difícil década del 70 cuando la Argentina se dirimía entre la subversión y la opresión militar. Ofreció sus servicios de abogado a personas que sufrieron la persecución de los gobiernos militares, como así también fue un activo militante de los derechos humanos sin tomar las armas. Fue el único político que tuvo las agallas para oponerse públicamente a la Guerra de Malvinas por entenderla como una empresa imposible.

Ya como ex Presidente de la Nación siguió trabajando con pasión por la Argentina y continuó dialogando con sus correligionarios como con quienes no compartían la pertenencia a la U.C.R. Nunca censuró a quienes se le opusieron. Hizo de la decencia, la tolerancia y la austeridad su modo de vida, marcando un gran ejemplo de vida para los políticos argentinos aunque casi ninguno lo intente imitar.

Poniendo blanco sobre negro en su historia, creo que Alfonsín es el paladín de la democracia argentina, fue un ejemplo de respeto a la voluntad popular más allá de que a veces le fuera esquiva, fue un ejemplo de respeto a las instituciones democráticas, fue un ejemplo de lucha por la pacificación nacional.

Desde acá, humildemente quiero agradecerle a la Presidente Cristina Fernández por haberle hecho un homenaje en vida a Raúl Alfonsín; más allá de las ideologías y de las pertenencias a agrupaciones políticas, fue un gesto de grandeza de parte de la primera mandataria el reconocer la calidad política de este gran estadista. Es muy saludable hacer homenajes en vida; cuando llega la muerte es ya un poco tarde.

Hoy es un día histórico para la República Argentina porque un gran patriota ha pasado a la inmortalidad. No es exagerado decir que, para los argentinos, Alfonsín es el padre de la democracia. Sin lugar a dudas, Raúl Ricardo Alfonsín será un hombre que trascenderá a la historia argentina por su grandeza.

asunción de Raúl Alfonsín como Presidente de la Nación

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