domingo, 15 de febrero de 2009

Titánico

Antes que nada, quiero aclarar que soy hincha de San Lorenzo de Almagro (el Glorioso Ciclón) y que, más allá de su demoledora eficacia goleadora, Martín Palermo no es de mis jugadores favoritos.

Pero bueno, hoy quiero aplaudir al gran goleador de Boca Juniors por su admirable temple para salir adelante ante las adversidades y, así, seguir su camino. Ayer sábado, tras una larga inactividad, Palermo volvió a jugar en el partido que su equipo cayó derrotado 0-2 ante Newell´s Old Boys.

Con los goles que convirtió en Estudiantes de La Plata y en Boca Juniors, Martín Palermo es uno de los máximos goleadores del fútbol argentino. A fuerza de goles decisivos, títulos nacionales e internacionales y un irresistible carisma, se ha ganado un merecido lugar en el olimpo boquense.

El 13 de noviembre de 1999, Martín Palermo buscaba su gol Nº 100 de su asombrosa carrera cuando Boca visitaba a Colón de Santa Fe. Tuvo la mala fortuna de lesionarse en el ligamento cruzado anterior pero, pese al dolor, Martín siguió jugando prácticamente en una pierna persistió hasta marcar su tan ansiado gol. Tras seis meses de convalecencia, su regreso a las canchas no pudo ser mejor: fue en la revancha de cuartos de final de la Copa Libertadores del año 2000 contra River Plate: Boca ganaba 2-0 contra un frío River cuando Martín entró en los minutos finales para rubricar la goleada con una suave definición ante los defensores rivenses que lo miraban paralizados (de miedo).

Luego de haber sido fundamental en la obtención de la Copa Intercontinental del 2000, Martín Palermo fue transferido al Villarreal de España. Allí inició un periplo por el fútbol europeo que no le dejó un saldo positivo. Jugando en este club, Martín sufrió una increíble fractura de tibia y peroné cuando festejaba un gol. Además del Villarreal, pasó casi sin pena ni gloria por el Real Betis y el Deportivo Alavés (en el que disputó el torneo de Segunda División del fútbol español).

En 2004 se concretó su esperado regreso a Boca. En el club de La Ribera, volvió a ser protagonista con sus goles en otras consagraciones boquenses tanto a nivel local, como a nivel continental.

El pasado 24 de agosto del año pasado, cuando se hacía fuerte el rumor de una convocatoria al Seleccionado Nacional de Fútbol, Palermo sufrió una ligamento lateral interno y del ligamento cruzado anterior de la rodilla, la misma que había sido operada en 1999, cuando se rompió los ligamentos cruzados y marcó su gol número 100, ante Colón. Hay que tener en cuenta que Martín tiene actualmente 35 años y, por su edad, está próximo a la finalización de su carrera como futbolista profesional. En aquella oportunidad, José María Veiga, médico del plantel boquense, declaró: "Esta lesión de Martín es más grave que la que sufrió en 1999 porque aquella vez se rompió el ligamento cruzado anterior, y ahora se rompió el ligamento cruzado anterior y el ligamento cruzado interno. Martín está destruido anímicamente; no podemos creer la mala suerte que tuvo otra vez en su vida. Encontramos los resultados que no queríamos encontrar".

Pero no. Martín sacó nuevamente a relucir su gran carácter y se puso manos a la obra. Con paciencia y mucho sacrificio trabajó tenazmente con la recuperación física que le llevó unos cinco meses.

Su estilo no es muy vistoso ni ortodoxo, pero es evidentemente altamente efectivo: tiene la enorme virtud de saber estar en el lugar y en el momento indicado para definir favorablemente la mayoría de las ocasiones de gol que se le presentan durante un partido. Aún así, Palermo es uno de los jugadores que más discutimos: a pesar de sus escalofriantes estadísticas, es admirado y defenestrado; eso sí, es amado por la parcialidad boquense, mirado de reojo por hinchas de otros clubes y tan ridiculizado como temido por los hinchas de River Plate.

Ahora Martín protagoniza un nuevo capítulo de su vida como futbolista y, seguramente, reiniciará su romance con el gol y, claro está, con la hinchada de Boca. Un titán.

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