domingo, 15 de febrero de 2009

Morir en el Aconcagua

A principios de este año, un grupo de cuatro personas decidieron escalar el Cerro Aconcagua, el cual con 6959 metros sobre el nivel del mar, es el más elevado de todo el continente americano. El grupo de andinista estaba integrado por los Matteo Refrigeratto (35), Mirko Affasio (39), Marina Attanasio (38), y Elena Senin (38), todos de nacionalidad italiana más el mendocino Federico Campanini (31), radicado en Estados Unidos, que era el guía que el grupo contrató especialmente.

Empezaron la travesía por el campo base Plaza de Mulas (4.280 metros) por la ruta noroeste o de los refugios, la menos difícil y, por eso mismo, la más transitada. Según informó el Diario Los Andes, pisaron la cima a una hora desaconsejada: las 16.30. Siempre se recomienda llegar a las 12 o a más tardar a las 14, porque no sólo deben tener resto físico para volver, sino que deben evitar las famosas tormentas súbitas del pico y la noche para no perderse, salvo en el caso de montañeros muy experimentados. Una de las italianas, Antonella Targa, volvió a Nido de Cóndores y los demás quedaron atrapados por una tormenta que les impedía ver poco más allá de sus narices.Esa fue la razón por la que equivocaron el rumbo. Ya agotados, en vez de retomar la Gran Canaleta, se metieron en el Glaciar de los Polacos, una lengua de hielo de casi mil metros en donde se registraron las mayores gestas y los peores dramas del Aconcagua.Cuando habían descendido unos 300 metros, dos de los montañistas italianos no advirtieron un cambio de pendiente y resbalaron, cayendo alrededor de 20 metros. Uno de ellos se partió la cabeza y murió (más tarde se supo que era Elena Senin); el cuerpo quedó en un sitio inaccesible. El otro sufrió una fractura. Todos se vieron inmovilizados. Entendieron que no podían seguir porque existía el riesgo de perder la vida y por eso decidieron parar.

Cerca de la cima, tuvieron que ser rescatados lo que constituyó una difícil misión dadas las bajísimas temperaturas que rondaban los 20 grados bajo cero. "Hubo que ascender, bajar hasta donde estaban las víctimas, volver a ascender y luego emprender el retorno hacia los refugios de la ruta Norte", explicó el jefe de la Patrulla de Rescate de la Policía, comisario general Armando Párraga.

Días después, Carlos Campanini, padre de Federico, recibió de manos anónimas en su domicilio particular ubicado en Ls Heras (Mendoza), un video que muestra los últimos instantes de vida de su hijo. El video es realmente impresionante, de una crudeza tremenda. Y ahí surgió la polémica.

Por un lado, se dice que morir de la forma en que le tocó a Federico forma parte de las "reglas del juego" para todo andinista, con el agregado de que, según la opinión de algunos entendidos, era prácticamente imposible rescatarlo dadas las condiciones climáticas reinantes en aquel momento. Hay que tener en cuenta que a esa altura la respiración se hace dificultosa, lo cual resta fuerzas para realizar cualquier tipo de acción. Es cierto que los rescatistas se arriesgaron a a ir en búsqueda de Federico, porque tuvieron que hacer cumbre (lo que no es poco) y pasar para el sitio en donde estaba el guía de los andinistas italianos; es una situación de vida o muerte, es una situación extrema y se deben tomar decisiones drásticas. Víctor Heredia, socorrista de más de 20 años de experiencia, sentenció contundentemente: "No se puede analizar cómo se hizo un rescate, mirando solamente unos segundos de video".

Sea como sea (confieso mi ignorancia en montañismo), me resulta chocante el trato que recibió Federico Campanini. Si realmente habría sido imposible salvarlo de la muerte, tal vez, esos rescatistas podrían haber sido humanos para tratarlo y darle, al menos, una muerte digna. Esos rescatististas argumentarán que no pudieron evitar esa muerte... pero se dieron tiempo como para tomar varias fotografías y filmar un video con Federico agonizando en su lucha contra la hipotermia.

Me causó mucho desagrado e indignación observar ese video, así que consulté en algunos lados hasta ue di con el Código de Montaña de la UIAA (Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo), más puntualmente al Artículo 7. Agonía y muerte

Máxima: Debido a la peligrosidad de su deporte, los montañistas podrían verse confrontados con la agonía y la muerte. Debemos contribuir a hacer esta transición tan armoniosa como sea posible, tratar el cuerpo del difunto con respeto y hacer todo lo posible para aliviar la aflicción de los implicados.

  1. Si las circunstancias lo permiten, debemos acompañar al amigo en agonía de una manera apropiada, esforzándonos por hacer las circunstancias externas tan agradables como se pueda.
  2. Si es viable, debemos tratar el cuerpo del difunto de acuerdo a sus propias creencias.
  3. Si no es posible rescatar el cuerpo, debe asegurarse una amplia documentación fotográfica, la localización precisa del cuerpo debe establecerse y registrarse en un mapa esquemático.
  4. Si es necesario, la ropa del difunto debe ser examinada para su identificación y recuperar todas las pertenencias personales.
  5. Las fotografías deben tomarse en el curso del registro, puesto que los menores detalles de ropa o equipo podrían ser de utilidad para identificar el cuerpo.
  6. Las pertenencias personales como cámara, diario, cuaderno de notas, fotografías, cartas y otros artefactos personales deben rescatarse para sus familiares.
  7. Al retorno a la civilización, deben hacerse esfuerzos para identificar a la persona fallecida y enviar sus pertenencias a su familia.

Ya de regreso, Mirko Affasio resaltó la figura de Federico declarando "Todos le debemos la vida a Federico (Campanini). Nos mantuvo motivados. Nos dio parte de su comida. Me dio sus guantes porque yo los había perdido. Es un ser humano excepcional".

Justicia para Federico Campanini (y para esos rescatistas). Ojalá todo se investigue judicialmente como corresponde. Dios tenga en su Gloria a Federico, que en paz descanse.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

yo tampoco entiendo mucho de montañismo, no me queda muy clara tu postura sobre el tema si es que tenes alguna tomada. yo desde mí nulo conocimiento del tema de andinismo creo que el video que se muestra es cruel para los familiares y la gente comun es como recortar la parte mas dramatica de una pelicula y querer juzgar la misma solo por esa parte. Mi opinion es que nadie va ha subir 6500 metros para rescatar una persona y la va ha dejar morir de una manera cruel, de lo que se ve en el video pienso que no les quedo otra forma de hacer las cosas ellos tambien podrian haber perdido la vida y tratan de ver de que forma (no la mejor) pero en ese momento tienen que haber creido que era la mejor manera de animarlo o de ver de que forma salvarlo aunque ya sabian de antemano que lo mismo moriria.
Bien por estos valientes que en estos momentos se tienen que estar pregunatando de que forma podrian haberle salvado la vida a Federico.

mario dijo...

Hola

Solo expreso esta situación ocurrida en la vecina Provincia de Mendoza.
Para emitir una opinión acerca de que si hubo que rescatar a Federico en el estado que estaba debería ser un pco más entendido. Personalmente, lo que resalto es que es un tanto chocante como lo tratan.

Saludos!

Anónimo dijo...

El rescate sin vida del guía de montaña Federico Campagnini, sigue generando polémica. ¿Fue abandonado por los rescatistas? ¿Hay una cuota de morbosidad en los medios por difundir esas imágenes? ¿Por qué sólo se ven unos pocos minutos? ¿Cómo deben considerarse los rescatistas que, además, salvaron la vida de otras partes en la misma expedición?

Perfil.com consultó a dos montañistas del Centro Andino de Bariloche para conocer la opinión de los especialistas en este caso. "Se está armando una movida de prensa muy grande por un fragmento", señala Alvar Puente, miembro de la Comisión de Auxilio de San Carlos de Bariloche. "Me tocó ir a buscar gente practicamente muerta y pensás que puede estar viva pero te encontrás con un cadáver. A 6500 metros de altura, las posibilidades de sobrevivir son pocas ", agrega.

Para Puente las condiciones al momento de rescatar a Campagnini eran "precarias a nivel rescate y nivel climático" y "la prensa está difundiendo esos dos minutos cuarenta segundos. Con ese tiempo no podés concluir en nada ni hacer un análisis sobre la actitud de la persona", añadió.

Iván Bonacalza, vicepresidente de la Comisión de Auxilio en la ciudad, piensa diferente. "Lo importante acá es ver el contexto pero no sé, una cosa es tomar la decisión acá abajo y otra arriba", apunta. Y como Puente cree que hay animosidad en la prensa al momento de divulgar los detalles del rescate: "La imagen que aparece en televisión es patética" y sostiene que, en ese momento, lo ideal hubiese sido "buscar una cobertura, aislarlo" porque está claro que "nadie que sube a esa altura va a lastimar a nadie".

(fuente. www.perfil.com)

Anónimo dijo...

Qué falta de humanidad,nadie se mueve para salvarlo.Están allí como momias sin hacer nada.¿Y aún les da pena los rescatistas?pero no ven su indiferencia?¡Por Dios !

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