domingo, 8 de febrero de 2009

Maldito exitismo argentino

Como era previsible, el Seleccionado Argentino de Fútbol Sub 20 no pudo clasificar al Mundial de Egipto que se disputará en este año producto de la pobre campaña que realizó durante el Sudamericano jugado en Venezuela.

No es para sorprenderse de la eliminación debido a que el conjunto nacional no tuvo un buen nivel de juego ni, mucho menos, pudo cosechar buenos resultados. A duras penas clasificó al hexagonal final en donde chocó contra su realidad. Para los resultadistas, el balance de los argentinos dista mucho de ser bueno: de nueve partidos perdió tres, empató cinco y triunfó solamente uno.

Por un lado, es penoso encontrarse con esta realidad después de haber disfrutado los títulos logrados durante las brillantes gestiones de José Néstor Pekerman y Hugo Tocalli con los juveniles del fútbol argentino. No es un detalle menor que ambos no tienen actualmente una buena relación con Don Julio Humberto Grondona, el "dueño de la pelota" en este bendito país. Grondona hace todo el esfuerzo para echar por tierra todo el trabajo que tan bien vinieron haciendo Pekerman & Cia.

A decir verdad, tampoco se podían esperar milagros. Si uno repasa las individualidades de este Sub 20 y se lo compara con las de la reciente época dorada, la diferencia es abismal: jugadores como Pablo Aimar, Juan Román Riquelme, Juan Pablo Sorín, Walter Samuel, Javier Saviola, Fabricio Coloccini, Sergio Agüero y, sobre todo, Lionel Messi no han tenido herederos en esta camada.

No faltan quienes se la agarran ahora con Sergio Batista, el director técnico de este equipo de juveniles. Repasando su trayectoria como entrenador, no vamos a descubrir nada si decimos que Batista es un técnico de "medio pelo". Pero bueno, como en este país futbolero nos regimos por la dictadura de los resultados, la medalla de oro obtenida en Beijing 2008 hizo callar todo cuestionamiento para con el "Checho" y hasta se lo llegó a postular como sucesor de Alfio Basile.

Es patético haber escuchado a tantos periodistas que hablaban de Batista como un candidato serio a técnico de la Selección Mayor y ahora dicen que no puede dirigir ni un equipo de campeonatos de ascenso... ¡qué veletas, por Dios!.

El campeonato mundial obtenido en México '86 de la mano de un extraordinario Maradona y el subcampeonato mundial en Italia '90, de las manos de Sergio Goycochea (y un Dios más argentino que nunca) nos hicieron creer que Argentina iba a seguir siendo protagonista en cuanto mundial se disputara. Pero no. En los subsiguientes mundiales, a pesar de haber tenido momentos de muy buen juego, nuestra Selección no llegó más ni siquiera a semifinales. Y a fue que la Selección Argentina de Fútbol volvió a ser lo que fue antes del Mundial '78: una agrupación de buenas individualidades alentada por una afición soberbia que no demuestra en los hechos la valía que dice tener.

Ante las sucesivas "desilusiones" mundiales, un grupo de oportunistas denominados la "Generación del '86" (¿?) empezaron a pedir a gritos una oportunidad para comandar la Selección Mayor. En otras palabras, ciertos jugadores que integraron el plantel campeón en México '86 se creyeron con el derecho a exigir ser técnicos de la Selección Argentina... pero si repasamos los nombres (Diego Maradona, Oscar Ruggieri, José Luis Brown, Héctor Enrique, Jorge Burruchaga, el mismo Batista) caemos en la cuenta de que se tratan de personas que poco y nada han demostrado como entrenadores. Sí, los resultadistas me dirán que Nery Pumpido salió campeón de la Copa Libertadores con Olimpia de Paraguay...

Párrafo aparte para el actual Director Técnico de la Selección Mayor, Diego Armando Maradona, quien estuvo presente en Venezuela. En vez de hacerlo con seriedad en honor su responsabilidad, es decir, estar cerca de este plantel, se dedicó a hacer de bufón del impresentable Hugo Chávez pidiendo públicamente por la perpetuación en el poder del bolivariano. Sabiendo como es Maradona, que no hace nada sin dinero de por medio, ¿cuánto dólares habrá desembolsado Chávez para tener a Diegote a su lado haciendo campaña política?.

El crédito mediático se había reducido tanto que el último partido de la Selección Sub 20 ni siquiera fue transmitido en directo. Al final del encuentro con el resultado puesto, pudimos observar a varios de nuestros jugadores llorando (o al menos, de eso nos querían convencer a los hinchas) en otra pésima actitud típica del deportista argentino. Considero que hay que tener la entereza para asumir una derrota y punto: no son necesarias esas lágrimas como tampoco salir a pedir perdón por perder.

Muchos hablan ahora de papelón internacional en el fútbol, ¿¿por qué es "un papelón"?? Señores: hubieron otros equipos que jugaron mucho mejor que el nuestro, hicieron lo que tenían que hacer y por eso clasificaron al Mundial... Todo fue consecuencia de algo lógico. Hay que saber perder y hay que saber ganar... los argentinos somos insoportables cuando perdemos y somos insoportables cuando ganamos.

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