lunes, 16 de febrero de 2009

Lamento viñatero de siempre

Como sucede cada año, al llegar el momento de la cosecha, los viñateros de la Provincia de San Juan protestan airadamente por los precios de la uva y el mosto, los cuales consideran demasiado bajos para sus aspiraciones.

A principios de enero de 2009, Jorge Bertagna, Presidente de la Federación de Viñateros y Productores Agropecuarios, declaró a El Cronista que “Las bodegas no están comprando, porque están stockeadas o por manejos especulativos. El mercado está paralizado, y, si alguien compra, pagan para vino $ 0,72 y para mosto $ 0,60, lo que equivale a un precio por kilo de uva de $ 0,43 y $ 0,36, respectivamente. Encima, el gobierno sanjuanino fijó el 24 de diciembre un precio de referencia de $ 0,85 para el vino, que equivale a $ 0,50. Es decir, lo mismo que en los últimos dos años. Para nosotros no hubo inflación, no hubo crisis, no hubo nada”.

Por otro lado, los Viñateros Independientes, encabezados por el Ing. Juan José Ramos (comunista en su vida pública, capitalista en su vida privada) han hecho de sus quejas una causa ideológica embisitendo una y otra vez contra los poderes de turno que gobernaron y gobiernan la Provincia de San Juan. Ex ministro del caótico Gobierno de Alfredo Avelín, Ramos es uno de los más empecinados opositores a la actividad minera.

El reclamo es el mismo todos los años: dadas las "bajas" rentabilidades, exigen que el Estado Provincial intervenga fijando precios más altos para sus productos para que ellos puedan vender como desean y no como las condiciones del mercado determinan.

El Estado de la Provincia de San Juan, sea del color político que sea, constantemente les otorga subsidios y créditos blandos, les cobra una tasa mínima por el agua de riego (que los señores productores protestan al pagar, si es que lo hacen).

Como empresarios, los viñateros deben tener algunas nociones básicas de economía. Esto implica el conocimiento de como actúan las leyes de oferta y demanda y la determinación del precio de mercado. Si el Estado Provincial accede a esas exigencias, ¿habrá quien esté dispuesto a pagar un precio superior al del mercado?, o, tal vez, ¿ellos querrán que el Estado provincial les compre las uvas?.. a esos señores no les importa, solo quieren seguir como bon vivants.

Por otro lado, es innegable la ineficiencia manifiesta por la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) la cual fue creada a principios del año 2004 con el objeto de reorganizar la cadena productiva de la vitivinicultura y posicionar sus productos en el mercado. A lo largo de estos años, la COVIAR se ha dedicado a cobrar altísimos importes a productores y bodegueros, supuestamente, para iniciar una agresiva campaña publicitaria. El resultado fue publicidades espantosas y mucho descontento de parte de los empresarios por la nula contraprestación reciba por este ente estatal.

Como ciudadano común de San Juan no comparto los reclamos que este sector de la producción repite cíclicamente. Estos señores no toman recaudo alguno para granizos y temporales que puedan echar a perder la producción de un año, no se organizan corporativamente para conquistar otros mercados pero viven como unos "burgueses", status de vida al que no quieren renunciar y, es por eso, que quieren que el Estado sanjuanino les "salve las papas".

Estos señores olvidan el principio de riesgo de capital que todo empresario tiene. Cuando uno acepta ser empresario, además de ser una persona emprendedora y pujante, debe tener en cuenta que arriesga el capital propio. Esto es, uno apuesta su propio patrimonio para que genere productividad pero, es inevitable que la productividad no puede resultar la deseada. Es parte del juego.

Intuyo que, muy en el fondo, estos productores primarios anhelarían el reflotamiento de la C.A.V.I.C. (Corporación Agroeconómica Vitícola y Comecial de San Juan), ese despropósito que fue una bodega estatal creada en 1963 a medida de los señores viñateros, quienes se encargaron de administrarla. El resultado de esa empresa fue desastroso: fue todo un descalabro financiero y administrativo que terminó con la declaración de quiebra en 1991: claro que los platos rotos los pagó el pueblo, mientras los señores viñateros seguían tomando café en la emblemática Plaza 25 y dándose la "buena vida"...

1 comentario:

thegorila dijo...

Querido Mario: paso a saludarlo y a agradecerle su visita a mi blog.
Muy buen post dando datos de los ocurrido en el Aconcagua. La cuestión sería saber a qué se destinan los ingresos que el mismo Aconcagua genera. De seguro no vamos a encontrar dinero alguno destinado a mejorar los elementos de rescate.
Un saludo

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