martes, 20 de enero de 2009

Revolución o Reinvolución

El 01 de enero pasado se cumplieron 50 años del Gobierno de Fidel Castro en Cuba, aquel que llegó al poder derrocando al dictador Fulgencio Batista, quien por entonces ejercía la Presidencia de ese país.

Al igual que otras tantas dictaduras en países latinoamericanos durante la segunda mitad del Siglo XX, el régimen encabezado por Batista fue apoyado por largos años por los Estados Unidos, a pesar de ser un país siempre autoproclamado como paladín de la libertad...

Acompañado por su un grupo de guerrilleros entre los que se destacaban Ernesto Guevara y su su hermano Raúl, Fidel Castro lideró un gobierno que reformó profundamente la vida política y económica de Cuba. Castro llegó para dividirlas las aguas, ya nada sería igual a partir de aquel 01 de enero de 1959.

Fidel Castro encarna la Revolución Cubana. Él es la Revolución. Su férreo liderazgo y su carisma fueron el eje de la subsistencia de tantos años en el poder. Gran orador e hinoptizador de masas. Supo tener la cintura política necesaria como para ir reformulando la Revolución con el correr de los años, conforme fueron cambiando las circunstancias internacionales de su entorno. Mientras Fidel fue el cerebro y el alma de la Revolución Cubana, el Che fue la imagen exportada al mundo.

A poco de hacerse con el poder tras unos cruentos combates, Castro intentó obtener la bendición del Gobierno de los Estados Unidos. Como no obtuvo el apoyo diplomático buscado, Castro optó por declararse "marxista-leninista" cuando la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas cobijó al nóvel gobierno cubano. Cuando la URSS cayó, Castro se volcó decididamente a una suerte de acérrimo nacionalismo. Al margen de que a los simpatizantes del comunismo les guste escucharlo o leerlo, la única y verdadera ideología de Castro es la que le asegure su propia supervivencia en el poder.

A lo largo de más de cinco décadas, el Gobierno de Castro resistió intentos de derrocamiento, bloqueos económicos, intentos de asesinato, circunstancias internacionales adversas. El bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos ha sido un gran condicionante para el desarrollo socioeconómico del pueblo cubano.

El Régimen de Fidel obtuvo como casi tantos adherentes como detractores, tanto dentro como fuera de Cuba. Claro que los opositores que quedaron dentro de la isla no tuvieron espacio para expresarse y tuvieron que pagar con el presidio el mero hecho de pensar distinto o, bien, partir hacia Miami, ciudad estadounidense que es refugio de millones de cubanos que no comulgan con los hermanos Castro.

Unas de las banderas de la Revolución son la educación pública y el gran sistema de salud pública. En el caso de la educación, es de un alto nivel; inclusive, Cuba posee desde hacen varios años el índice más bajo de analfabetización de toda Latinoamérica. Eso sí, la educación es altamente ideologizada: como pasa a nivel social, no hay lugar para pensar distinto al Gobierno, no se puede profesar algún culto religioso. Día a día, los cubanos que viven en su país deben hacer largas colas para obtener sus alimentos racionados por el Estado: Fidel decide qué debe comer cada familia y en qué medida. Para salir del país, los cubanos deben cumplimentar un interminable tramiterío burocrático dando más y más explicaciones acerca de los motivos de la partida y, aún así, pueden ser privados de su legítimo derecho a transitar de un lugar a otro.

Personas de distintas latitudes elogian el "modelo cubano", hablando de un "pueblo libre y valiente". He escuchado y leído a varios de ellos. Pero creo que para tomar una visión más completa antes de emitir opinión, sería bueno que ellos puedan vivir como un cubano más y tomar contacto con una dura realidad que ellos viven cotidianamente, en medio de tantas restricciones tanto materiales como mentales y espirituales.

Por estos tiempos, algunos Presidentes de países sudamericanos manifiestan su admiración hacia Fidel Castro y el Che Guevara. Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Néstor Kirchner y Cristina Fernández son miembros activos del club de admiradores y, seguramente, anhelan en el fondo perpetuarse en el poder de sus respectivos países, sin dejar lugar a disidentes. Si alguien se siente a gusto viviendo bajo los dictámenes de Castro, es algo respetable. Ahora bien, no imagino a los Chávez, a los Kirchners, a los Bonassos, a los Vertbitsky, a los Maradona y a tantos otros viviendo en un país en donde no se les permita vivir en la ostentación, no se les permita entrar y salir cuando se les plazca, que tengan que manejarse en automóviles antiguos... Al igual que dichos presidentes, muchos de los admiradores anónimos de Castro declaman su simpatía por el comunismo y el anti-imperialismo aunque vivan como los más fervientes capitalistas.

Es curiosa la dialéctica de estos tiempos: si alguien de derecha lidera un gobierno no democrático, se dice que es un "Gobierno de Facto" pero si lo hace alguien de izquierda, es un "Gobierno Revolucionario". Si alguien identificado con la derecha secuestra y asesina opositores, se le dice "genocida y represor"; si alguien vinculado a la izquierda tortura y mata, es "un luchador social, un revolucionario"...

Diga lo que se diga a favor o en contra, en Cuba no existe la libertad. Hay un solo partido político que es el que gobierna "avalado" por las elecciones populares. Desde mi modo de ver la política, me cuesta ver con seriedad un sistema unipartidista, en donde no hay mayores opciones para elegir, en donde aparentaría una uniformidad de pensamientos.

Fidel Castro está prácticamente retirado de la vida política de Cuba y ahora observa desde algún (lujoso) lugar como su país sigue al mando de su hermano Raúl. Muy probablemente, la actual ausencia de Fidel y su cercana muerte pondrán en jaque a ese Gobierno. Algunos se aventuran con algún tipo de "apertura" al capitalismo de parte del régimen castrista, lo cual es toda una incógnita. Creo que cuando pasen los años, los cubanos podrán ver más claramente todos estos años de "castrismo" y poder analizar con un poco más de objetividad.

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