jueves, 15 de enero de 2009

The Golden Boy(s)

El giojismo y el periodismo sanjuanino (por siempre oficialista) celebró con gran júbilo la obtención del primer lingote de oro que se produjo en la Mina Gualcamayo, ubicada al noreste del Departamento Jáchal (197 km. de la Ciudad Capital de San Juan) en plena precordillera.

Dicha mina es explotada por la empresa Yamana Gold, a través de su subsidiaria Minas Argentinas, la cual dice que invertirá unos U$S 150.000.000 en esta emprendimiento destinado a la extracción de oro en un plazo estimado de diez años.

El rimbombante anuncio del Gobernador Gioja se hizo a poco de haberse generado una gran polémica en la escena política nacional (obviamente silenciada acá en San Juan) en torno al veto que la Sra. Presidente hizo a la Ley de Protección de Glaciares, la cual contó con el inusualmente abrumador apoyo de ambas Cámaras del Congreso de la Nación. Miguel Bonasso, (el polémico) Diputado Nacional por Buenos Aires, cargó contra los hermanos José Luis y César Ambrosio Gioja como los principales operadores políticos para abortar esa Ley que tenía como objeto preservar los glaciares como genuina fuente de agua para nuestro país por lo que se pretendía impedir toda actividad industrial sobre ellos y sus adyacencias; esa Ley perjudicaba claramente los intereses de las empresas mineras que apoyan desde las sombras la gestión gubernamental de Don José Luis.

Por más que a nuestro Gobernador no le guste, esta polémica ha mellado más aún sus pretensiones a ser candidato a Presidente de la Nación, campaña del cual el Diario de Curro es el principal operador (cuando no...).

El Diario Perfil aporta datos importantes acerca de Gualcamayo informando que la minera tritura decenas de miles de toneladas de minerales por día y utiliza 110 litros de agua (que la provincia no le cobra) por segundo, desecha cianuro en su proceso industrial y consume, con tarifas mínimas, una cantidad de combustible y electricidad similar al de una ciudad de 250 mil habitantes.

A los hermanos Gioja, absolutos dueños del poder político en San Juan, poco y nada les importa las consecuencias que la actividad minera pueda traer para el medio ambiente de nuestra Provincia. Solo les interesa seguir haciendo negocios a través de sus socios y, de una u otra forma, perpetuarse en el poder.

En el caso del Senador Nacional César Gioja, precandidato a Gobernador de San Juan, es más grave porque se ha logrado posicionar como Presidente de la Comisión de Minería de la Cámara Alta cuando él tiene sus intereses personales puestos en esta actividad. Él es el principal dueño de una empresa dedicada a la explotación minera
(“Bentonitas-Santa Gema- César Gioja CUIT 20079415279”) que, hasta hace poco, se enorgullecía públicamente de ser proveedora de Barrick Gold. Por otro lado, el otro Gioja que conforma la "trilogía dorada" (¿?), Juan Carlos, es Diputado Nacional y es el titular de la Comisión de Minería en la Cámara Baja: todo queda en casa.

Por otro lado, en esta bendita Provincia, quienes son (auto)etiquetados carecen de rigor científico como para emitir sus acusaciones contra la minería. Mucho se ha dicho de la contaminación del Río Jáchal que sería a causa de la explotación minera cuando es sabido que el agua que baja por esa vertiente tiene un alto contenido en arsénico desde mucho antes de que se iniciaran estos proyectos mineros.

Me parece oportuno separar la paja del trigo.

Como dije en otras oportunidades, me parece errado oponerse a la minería. Es una realidad que quienes vivimos en la Provincia de San Juan estamos rodeados de cientos de cerros y montañas con minerales. Los sanjuaninos debemos aprovechar la oportunidad para darle un mayor impulso a esta noble y centenaria actividad.

Me parece un tanto hipócrita escuchar a tantos que se rasgan las vestiduras por la contaminación ambiental que provoca la minería: vuelvo a preguntarme, ¿cuál actividad industrial no contamina? Inclusive la mera presencia del ser humano en este hermoso Planeta implica la inevitable transformación del ecosistema. Muchos de los que se oponen a la minería seguramente consumen bebidas en botellas de plástico, compran sus mercaderías en almacenes y supermercados que entregan sus productos en infinitas bolsas de nylon, utilizan material descartable de todo tipo...

Ahora bien, lo que nos queda es mitigar al máximo el impacto ambiental de una actividad industrial, sea cual sea. En el caso de la minería, como ciudadano, tengo mis serias dudas de que el Gobierno de San Juan esté a la altura de las circunstancias y que realmente vele por el medio ambiente en que vivimos. Nada se dice de que Barrick trabaja en la Mina Veladero ocupando territorio de la Reserva de San Guillermo. Nada se dice de los cerros y glaciares que hacen volar en mil pedazos para extraer minerales.

Como ciudadano sanjuanino, quisiera ver al Ing. José Luis Gioja más en el rol de Gobernador de la Provincia de San Juan que en el de lobbista y/o agente de prensa de sus amigos/socios mineros.

Solo con el tiempo encontraremos respuestas acerca de las verdaderas consecuencias que dejará la minería. Lo penoso será que cuando sepamos a ciencia cierta, los hermanos Gioja ya estarán habitando en algún cementerio... como muchos de los que los han votado tantas veces.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El Problema de la mineria no es tanto si contamina ahora, ya que los controles son verdaderamente eficientes, claro esta como dice usted toda empresa contamina, el problema es a futuro cuando los controles dependan del estado

mario dijo...

Por supuesto que la minería contamina y que las peores secuelas son a largo plazo.

No me consta que el Estado Provincial esté oficiando debidamente de contralor de esta actividad. Tal vez hablo desde mi ignorancia. Pero si uno se atiene a los hechos, se comprueba que muchas veces el Gobernador GIOja actúa más como una suerte de agente de prensa de Barrick y las demás empresas y no vela por los intereses del pueblo que lo votó.

saludos.

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